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Prueba: Volkswagen Beetle Cabrio 1.6 TDi 50’s

No hay duda, el tiempo vuela. Han pasado ya 60 años desde su nacimiento, pero el Volkswagen Beetle sigue tocando hoy la fibra sensible. Es cierto que poco queda ya de aquel primer Escarabajo de masas, pero, evocador incluso como Cabrio ya de capricho, VW se aleja con él de sus modelos de escuadra y cartabón para dar rienda suelta a la emoción. Este Beetle es otra cosa…
Jordi Moral .

Twitter: @jordimoralp -

Prueba: Volkswagen Beetle Cabrio 1.6 TDi 50’s

No es un coche más. Tampoco hoy un cabrio al uso. Tributo al primer Volkswagen, el Beetle representa hoy el diseño, probablemente, más famoso y reconocido de la historia del automóvil: el del mítico Escarabajo. Leyenda viva, nació como el sueño de Hitler para motorizar a las clases populares y, ante su éxito, en 1949 llegó por primera vez la variante descapotable. Económico, robusto y con una arquitectura entonces “todo atrás”, con motor y propulsión posterior para ganar toda la funcionalidad posible (luego prolongada al Porsche 911 del que fue base), no hay duda de que el VW Beetle del siglo XXI es, hoy, otra cosa.

 

VW Beetle Cabrio 1.6 TDITransformado ya en un moderno cabrio, eso sí de esencia retro y espíritu deportivo, el nuevo VW Beetle tiene potentes versiones, no es barato y, basado en la plataforma PQ35 del grupo Volskswagen (la del Golf VI), dispone por supuesto de motor y tracción delantera: el espacio, en un coche de culto, ya no es prioritario. Sin embargo, en esta segunda generación de una edad moderna que arrancó en 1998 con el New (apelativo ya desaparecido) Beetle, respira más que nunca aroma de Escarabajo. De capricho, sí, pero Escarabajo.

 

Puro Vocho

Así lo llaman en México (Vocho), donde se produce hoy el VW Beetle bajo la misma base y en la misma planta que el actual Jetta, en Puebla. Faros redondos, guardabarros expuestos, estriberas, salpicadero lacado… Está claro que no es hoy un VW más: es otra cosa; sobre todo en esta versión 50’s (también la hay de los 70) que viene a remarcar aún más su carácter emblemático. Por supuesto, sigue apostando, como también el VW Golf Cabrio, a la tradicional capota de lona: nada de techo duro metálico (para eso hay también un Eos) que, por otra parte, parece ir ya en desuso por su mayor peso, y necesidad también de más espacio para el plegado: aquí el digno maletero (265 litros de carga) se mantiene intacto al descapotarse.

 

Claro que hoy el techo del VW Beetle ya no se recoge a mano como originariamente… por más que sí necesites enfundarlo luego para camuflarlo con la carrocería. De accionamiento eléctrico, hacen falta sólo 9,5 segundos para destapar el tarro de las esencias incluso en movimiento, hasta 50 km/h. Y tampoco es sólo de tela: cuenta con un forro interior de espuma laminada y una estera acolchada compuesta por fieltro de amortiguación.

 

VW Beetle Cabrio TDIEl resultado es un VW Beetle Cabrio que, cerrado y en marcha, casi parece un coupé. Y digo casi, porque cierto que no sientes aquí el increíble aislamiento del VW Golf Cabrio (influye su peor aerodinámica), pero sí se confirma como un descapotable muy trabajado. Pero… ¿quién quiere ir aquí «encerrado»? Esto es otra cosa.

 

De paseo y…

Abrimos capota en el VW Beetle Cabrio, que para eso está, y nos acomodamos en su gran postura de conducción. Subido no ves en muchos plásticos la calidad que transmiten los mejores VW, pero se suplen con buen gusto. Sí se percibe, en cambio, en el tacto de unos mandos de conducción con tanto gancho como su imagen. Y siendo además el nuevo VW Beetle Cabrio hasta 15 centímetros más largo, 8 más ancho y 3 más bajo que antes, no sólo ofrece una imagen más imponente, sino que rueda ahora también mejor. Salta a la vista, pero, con más anchura de vías no sólo que un Golf, sino hasta que un Tiguan, pisa muy bien, muy asentado.

 

Descapotados, hasta 120 km/h apenas sientes en el nuevo VW Beetle Cabrio turbulencias o remolinos molestos de viento, aunque, en este punto, recomendamos montar para mejor protección el paravientos opcional. Eso sí, obliga a renunciar a sus dos correctas plazas traseras por ir encajado sobre ellas.

 

Aislamiento, aplomo, pero también agilidad, porque no esperes de este VW Beetle un cabrio sólo de paseo. Es otra cosa. Rediseñado hoy el chasis, sus refuerzos estructurales elevan su peso 100 kg sobre el Coupé, marcando 1.470 kg: cifra no excesiva pero suficiente para que VW decida montar siempre una evolucionada suspensión trasera multibrazo (el Coupé al principio sólo en las versiones más potentes, aunque VW ya lo está rectificando), para mejor confort y dinamismo. Y cumple a la perfección, porque en marcha ofrece buena comodidad, pero al tiempo la firmeza suficiente para encontrar el dinamismo que esperas de un coche tan emocional.

 

Evidentemente, sobre mal asfalto o en el bache en apoyo el VW Beetle Cabrio muestra menor rigidez torsional que la versión coupé, pero resultando siempre rápido y, como buen VW, fácil y seguro. Casi no hay balanceo, detrás no se descuelga y, aunque delante no es tan directo como un Golf (la dirección pide «manotear» más), el guiado es muy preciso e informativo. Para disfrutar abierto… y cerrado.

 

1.6 TDI, fase II

Responsable de esta buena respuesta es también su motor Diesel básico, sobre todo en baja sonoridad… y eso que en un cabrio hemos apostado tradicionalmente al motor gasolina por su mayor finura. Si VW dispone para este Beetle de versiones de hasta 200 CV, esta edición 50’s sólo llega con el 1.6 TDi de 105 CV; motor que si en sus orígenes planteó dudas de empuje, hoy descubrimos que es… otra cosa. Como el vino, gana cuerpo con el tiempo, siendo más resolutivo y tan refinado como siempre. Valga un ejemplo: respecto a la 1ª vez que lo probamos sobre un Golf en 2009, ahora constatamos a bajo régimen hasta un 25% más de par, con una curva de rendimiento en banco más plana, menos puntiaguda.

 

Muy resolutivo y sin vibraciones desde 1.200 rpm, el 1.6 TDI muestra una entrega finísima y suficiente para mover al Beetle Cabrio. VW lo ha trabajado, como también su acoplamiento a un cambio manual de sólo 5 marchas que, eso sí, me genera más interrogantes. Y es que, en aras de la eficiencia, este Cabrio ofrece desarrollos muy largos; tanto, que cuenta con una 5ª de más de 53 km/h por 1.000 rpm, como muchas sextas del mercado.

 

Tiene la ventaja de que con él me he sentido rodando en autopista más desahogado que con el nuevo Skoda Octavia 1.6 TDi, que con una 5ª más corta parece pedirte más meter una 6ª que no existe. Y encima ayuda a gastar muy poco (sólo 5,9 l/100 km), teniendo en cuenta que no monta Stop/Start, a diferencia de cualquier nuevo VW. Claro que a su vez tiene el inconveniente de abrir el escalonamiento de las marchas, obligándote a recurrir al cambio con más frecuencia en el desplazamiento diario, y generando unos adelantamientos lentos. Nos quedamos mejor con la satisfacción del conjunto, porque el VW Beetle Cabrio es otra cosa. Es un coche de autor y, aunque cueste hoy hasta 3.000 euros menos que el VW Golf Cabrio, todavía también de capricho.

 

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