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Volkswagen Scirocco y sus rivales

Con los precios de combustibles actuales y las nuevas generaciones de motores gasolina ¿todavía piensas que compensa comprarse un motor Diesel? En esta comparativa enfrentamos, envueltos en carrocerías coupé, al mejor motor de gasolina de su categoría, el 1.4 TSI del VW Scirocco, contra tres de los mejores Diesel.
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Volkswagen Scirocco y sus rivales
Ninguno de los cuatro modelos presenta problemas de estabilidad como para no recomendar su compra, pero sí muestran distintos caracteres que cada tipo de conductor podrá apreciar. A las pruebas habituales en carretera convencional, añadimos esta vez una sesión de vueltas en circuito que determina la efectividad real en conducción deportiva, puesto que las cuatro marcas aquí comparadas presumen del dinamismo de sus respectivos bastidores.
Para el día a día, sin duda, el más confortable es el Volvo. Su tarado de suspensiones hace de él un coche agradable. Al límite no es tan efectivo como los demás pero cumple de sobra y ante un viaje largo es el más recomendable. En curva rápida está bien asentado, pero en lentas muestra el tren delantero más impreciso de los cuatro, con mayores pérdidas de tracción si no se dosifica bien el acelerador, que no es fácil. Su tiempo por vuelta queda lejos de los puestos de cabeza, y eso que su motor ofrece potencia y par de sobra; la imprecisión del tren delantero unida a la lentitud de su cambio automático –opcional en nuestra unidad- le impiden bajar el tiempo. La estabilidad del Mercedes CLC apenas difiere de la del anterior C Sportcoupe y, aunque de tacto veterano, todavía se desenvuelve con soltura. El tren delantero es eficaz y el trasero, a pesar de la propulsión, fácil de controlar. Como coche de diario es firme, sensación que aumenta por culpa de la excesiva dureza de mullido de asientos, y transmite al conductor una gran sensación de seguridad. El tiempo por vuelta no es mejor por culpa del motor, considerablemente menos potente que el resto; con una mecánica similar a ellos, sin lugar a dudas el CLC estaría más cerca en el tiempo por vuelta que el BMW o el VW. Con todo, ofrece las mejores distancias de frenado de la comparativa. Capítulo aparte merecen tanto el Serie 1 Coupé como el Volkswagen Scirocco, mucho más cercanos en cuanto al tiempo registrado en el circuito pero con un mundo de diferentes sensaciones y comportamiento separándolos. Es lógico, mientras el BMW es de propulsión trasera y Diesel, el Scirocco es de gasolina y tracción delantera. Para todos los días el comportamiento de ambos es suficientemente bueno. La principal diferencia entre los dos es la facilidad de conducción. Destacan por tener una suspensión firme pero bien calibrada; en ningún caso se les puede tachar de incómodos, pero en un viaje largo cansan más de lo que lo hace el confortable Volvo. Mientras el asfalto está seco y la conducción se encuentra dentro de lo razonable ante el tráfico, los dos son eficaces y fáciles de conducir. Es más, si el comportamiento no es nuestra preferencia, cualquiera de los cuatro cumplirá las expectativas de sobra. Sin embargo, es al límite o en situaciones de firme complicado donde surgen las diferencias.

Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

BMW 120d
Coupé
Mercedes CLC
220 Cdi Aut.
VW Scirocco
1.4 TSI
Volvo C30
D5 Aut.
1'15''8 1'18''0 1'14''1 1'18'4
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Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

BMW 120d
Coupé
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VW Scirocco
1.4 TSI
Volvo C30
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Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

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Ninguno de los cuatro modelos presenta problemas de estabilidad como para no recomendar su compra, pero sí muestran distintos caracteres que cada tipo de conductor podrá apreciar. A las pruebas habituales en carretera convencional, añadimos esta vez una sesión de vueltas en circuito que determina la efectividad real en conducción deportiva, puesto que las cuatro marcas aquí comparadas presumen del dinamismo de sus respectivos bastidores. Para el día a día, sin duda, el más confortable es el Volvo. Su tarado de suspensiones hace de él un coche agradable. Al límite no es tan efectivo como los demás pero cumple de sobra y ante un viaje largo es el más recomendable. En curva rápida está bien asentado, pero en lentas muestra el tren delantero más impreciso de los cuatro, con mayores pérdidas de tracción si no se dosifica bien el acelerador, que no es fácil. Su tiempo por vuelta queda lejos de los puestos de cabeza, y eso que su motor ofrece potencia y par de sobra; la imprecisión del tren delantero unida a la lentitud de su cambio automático –opcional en nuestra unidad- le impiden bajar el tiempo. La estabilidad del Mercedes CLC apenas difiere de la del anterior C Sportcoupe y, aunque de tacto veterano, todavía se desenvuelve con soltura. El tren delantero es eficaz y el trasero, a pesar de la propulsión, fácil de controlar. Como coche de diario es firme, sensación que aumenta por culpa de la excesiva dureza de mullido de asientos, y transmite al conductor una gran sensación de seguridad. El tiempo por vuelta no es mejor por culpa del motor, considerablemente menos potente que el resto; con una mecánica similar a ellos, sin lugar a dudas el CLC estaría más cerca en el tiempo por vuelta que el BMW o el VW. Con todo, ofrece las mejores distancias de frenado de la comparativa. Capítulo aparte merecen tanto el Serie 1 Coupé como el Volkswagen Scirocco, mucho más cercanos en cuanto al tiempo registrado en el circuito pero con un mundo de diferentes sensaciones y comportamiento separándolos. Es lógico, mientras el BMW es de propulsión trasera y Diesel, el Scirocco es de gasolina y tracción delantera. Para todos los días el comportamiento de ambos es suficientemente bueno. La principal diferencia entre los dos es la facilidad de conducción. Destacan por tener una suspensión firme pero bien calibrada; en ningún caso se les puede tachar de incómodos, pero en un viaje largo cansan más de lo que lo hace el confortable Volvo. Mientras el asfalto está seco y la conducción se encuentra dentro de lo razonable ante el tráfico, los dos son eficaces y fáciles de conducir. Es más, si el comportamiento no es nuestra preferencia, cualquiera de los cuatro cumplirá las expectativas de sobra. Sin embargo, es al límite o en situaciones de firme complicado donde surgen las diferencias.

Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

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Ninguno de los cuatro modelos presenta problemas de estabilidad como para no recomendar su compra, pero sí muestran distintos caracteres que cada tipo de conductor podrá apreciar. A las pruebas habituales en carretera convencional, añadimos esta vez una sesión de vueltas en circuito que determina la efectividad real en conducción deportiva, puesto que las cuatro marcas aquí comparadas presumen del dinamismo de sus respectivos bastidores. Para el día a día, sin duda, el más confortable es el Volvo. Su tarado de suspensiones hace de él un coche agradable. Al límite no es tan efectivo como los demás pero cumple de sobra y ante un viaje largo es el más recomendable. En curva rápida está bien asentado, pero en lentas muestra el tren delantero más impreciso de los cuatro, con mayores pérdidas de tracción si no se dosifica bien el acelerador, que no es fácil. Su tiempo por vuelta queda lejos de los puestos de cabeza, y eso que su motor ofrece potencia y par de sobra; la imprecisión del tren delantero unida a la lentitud de su cambio automático –opcional en nuestra unidad- le impiden bajar el tiempo. La estabilidad del Mercedes CLC apenas difiere de la del anterior C Sportcoupe y, aunque de tacto veterano, todavía se desenvuelve con soltura. El tren delantero es eficaz y el trasero, a pesar de la propulsión, fácil de controlar. Como coche de diario es firme, sensación que aumenta por culpa de la excesiva dureza de mullido de asientos, y transmite al conductor una gran sensación de seguridad. El tiempo por vuelta no es mejor por culpa del motor, considerablemente menos potente que el resto; con una mecánica similar a ellos, sin lugar a dudas el CLC estaría más cerca en el tiempo por vuelta que el BMW o el VW. Con todo, ofrece las mejores distancias de frenado de la comparativa. Capítulo aparte merecen tanto el Serie 1 Coupé como el Volkswagen Scirocco, mucho más cercanos en cuanto al tiempo registrado en el circuito pero con un mundo de diferentes sensaciones y comportamiento separándolos. Es lógico, mientras el BMW es de propulsión trasera y Diesel, el Scirocco es de gasolina y tracción delantera. Para todos los días el comportamiento de ambos es suficientemente bueno. La principal diferencia entre los dos es la facilidad de conducción. Destacan por tener una suspensión firme pero bien calibrada; en ningún caso se les puede tachar de incómodos, pero en un viaje largo cansan más de lo que lo hace el confortable Volvo. Mientras el asfalto está seco y la conducción se encuentra dentro de lo razonable ante el tráfico, los dos son eficaces y fáciles de conducir. Es más, si el comportamiento no es nuestra preferencia, cualquiera de los cuatro cumplirá las expectativas de sobra. Sin embargo, es al límite o en situaciones de firme complicado donde surgen las diferencias.

Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

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Ninguno de los cuatro modelos presenta problemas de estabilidad como para no recomendar su compra, pero sí muestran distintos caracteres que cada tipo de conductor podrá apreciar. A las pruebas habituales en carretera convencional, añadimos esta vez una sesión de vueltas en circuito que determina la efectividad real en conducción deportiva, puesto que las cuatro marcas aquí comparadas presumen del dinamismo de sus respectivos bastidores. Para el día a día, sin duda, el más confortable es el Volvo. Su tarado de suspensiones hace de él un coche agradable. Al límite no es tan efectivo como los demás pero cumple de sobra y ante un viaje largo es el más recomendable. En curva rápida está bien asentado, pero en lentas muestra el tren delantero más impreciso de los cuatro, con mayores pérdidas de tracción si no se dosifica bien el acelerador, que no es fácil. Su tiempo por vuelta queda lejos de los puestos de cabeza, y eso que su motor ofrece potencia y par de sobra; la imprecisión del tren delantero unida a la lentitud de su cambio automático –opcional en nuestra unidad- le impiden bajar el tiempo. La estabilidad del Mercedes CLC apenas difiere de la del anterior C Sportcoupe y, aunque de tacto veterano, todavía se desenvuelve con soltura. El tren delantero es eficaz y el trasero, a pesar de la propulsión, fácil de controlar. Como coche de diario es firme, sensación que aumenta por culpa de la excesiva dureza de mullido de asientos, y transmite al conductor una gran sensación de seguridad. El tiempo por vuelta no es mejor por culpa del motor, considerablemente menos potente que el resto; con una mecánica similar a ellos, sin lugar a dudas el CLC estaría más cerca en el tiempo por vuelta que el BMW o el VW. Con todo, ofrece las mejores distancias de frenado de la comparativa. Capítulo aparte merecen tanto el Serie 1 Coupé como el Volkswagen Scirocco, mucho más cercanos en cuanto al tiempo registrado en el circuito pero con un mundo de diferentes sensaciones y comportamiento separándolos. Es lógico, mientras el BMW es de propulsión trasera y Diesel, el Scirocco es de gasolina y tracción delantera. Para todos los días el comportamiento de ambos es suficientemente bueno. La principal diferencia entre los dos es la facilidad de conducción. Destacan por tener una suspensión firme pero bien calibrada; en ningún caso se les puede tachar de incómodos, pero en un viaje largo cansan más de lo que lo hace el confortable Volvo. Mientras el asfalto está seco y la conducción se encuentra dentro de lo razonable ante el tráfico, los dos son eficaces y fáciles de conducir. Es más, si el comportamiento no es nuestra preferencia, cualquiera de los cuatro cumplirá las expectativas de sobra. Sin embargo, es al límite o en situaciones de firme complicado donde surgen las diferencias.

Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

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Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

BMW 120d
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Ninguno de los cuatro modelos presenta problemas de estabilidad como para no recomendar su compra, pero sí muestran distintos caracteres que cada tipo de conductor podrá apreciar. A las pruebas habituales en carretera convencional, añadimos esta vez una sesión de vueltas en circuito que determina la efectividad real en conducción deportiva, puesto que las cuatro marcas aquí comparadas presumen del dinamismo de sus respectivos bastidores. Para el día a día, sin duda, el más confortable es el Volvo. Su tarado de suspensiones hace de él un coche agradable. Al límite no es tan efectivo como los demás pero cumple de sobra y ante un viaje largo es el más recomendable. En curva rápida está bien asentado, pero en lentas muestra el tren delantero más impreciso de los cuatro, con mayores pérdidas de tracción si no se dosifica bien el acelerador, que no es fácil. Su tiempo por vuelta queda lejos de los puestos de cabeza, y eso que su motor ofrece potencia y par de sobra; la imprecisión del tren delantero unida a la lentitud de su cambio automático –opcional en nuestra unidad- le impiden bajar el tiempo. La estabilidad del Mercedes CLC apenas difiere de la del anterior C Sportcoupe y, aunque de tacto veterano, todavía se desenvuelve con soltura. El tren delantero es eficaz y el trasero, a pesar de la propulsión, fácil de controlar. Como coche de diario es firme, sensación que aumenta por culpa de la excesiva dureza de mullido de asientos, y transmite al conductor una gran sensación de seguridad. El tiempo por vuelta no es mejor por culpa del motor, considerablemente menos potente que el resto; con una mecánica similar a ellos, sin lugar a dudas el CLC estaría más cerca en el tiempo por vuelta que el BMW o el VW. Con todo, ofrece las mejores distancias de frenado de la comparativa. Capítulo aparte merecen tanto el Serie 1 Coupé como el Volkswagen Scirocco, mucho más cercanos en cuanto al tiempo registrado en el circuito pero con un mundo de diferentes sensaciones y comportamiento separándolos. Es lógico, mientras el BMW es de propulsión trasera y Diesel, el Scirocco es de gasolina y tracción delantera. Para todos los días el comportamiento de ambos es suficientemente bueno. La principal diferencia entre los dos es la facilidad de conducción. Destacan por tener una suspensión firme pero bien calibrada; en ningún caso se les puede tachar de incómodos, pero en un viaje largo cansan más de lo que lo hace el confortable Volvo. Mientras el asfalto está seco y la conducción se encuentra dentro de lo razonable ante el tráfico, los dos son eficaces y fáciles de conducir. Es más, si el comportamiento no es nuestra preferencia, cualquiera de los cuatro cumplirá las expectativas de sobra. Sin embargo, es al límite o en situaciones de firme complicado donde surgen las diferencias.

Mientras que con el Volvo te tienes que pelear para ir rápido y el Mercedes se queda atrás por potencia, con el BMW y el VW se puede sacar el máximo partido a sus bastidores sin problemas. La principal diferencia es que en el Scirocco todo es fácil, mientras que en el Serie 1 hay que concentrarse mucho para no cometer errores. Buena prueba de ello es que desde la primera vuelta, el Volkswagen Scirocco ya era más rápido que el resto, mientras que en el BMW Serie 1 Coupé fueron necesarias tres vueltas para establecer su mejor tiempo. La propulsión trasera siempre es más exigente en su conducción que la tracción delantera, pero es que, además y en este caso, el Scirocco presenta un bastidor muy dinámico, con un tren trasero que se coloca con facilidad y precisión que le ayuda notablemente (recuerda mucho en su tacto al del Golf GTI). Si el BMW contase con un autoblocante mecánico, estamos seguros que el resultado se inclinaría a su favor –hay pérdidas de potencia por la rueda que queda en el interior-, pero esto comprometería el comportamiento en la calle y sería todavía más exigente. Mejor así. El resultado final en circuito establece al Scirocco como el modelo más rápido y deportivo de los cuatro. En un trazado de sólo 1.800 m de largo, consigue rodar 1,7 segundos más rápido que el BMW y 4 segundos más que Volvo y Mercedes, y encima es divertido de conducir.

BMW 120d
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