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Volkswagen Polo

Siempre ha tenido un aire especial coherente con la marca, pero el nuevo Polo da un paso muy significativo para estar a la altura del logo VW, ofreciendo una calidad y prestancia nunca anteriormente vistas en el segmento. Y la practicidad, detalles de equipamiento y eficiencia de sus mecánicas completan el panorama.
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Volkswagen Polo
En plena crisis global, vivimos un excelente momento del grupo VW en general y su marca Volkswagen en particular, con una posición de liderazgo a la que raramente se ha acercado en tiempos más prósperos para la industria del automóvil. El secreto se llama producto (lo deberíamos poner con mayúsculas) y sus ejemplos más claros son los que han hecho debutar una nueva ‘cara’ en su estilo exterior, como el Scirocco, Golf y ahora el Polo, sin olvidarse de la buena situación del ya veterano Passat en su segmento.
Sería una simplificación identificar el éxito sólo con el código estético impreso a los VW por el equipo que dirige Walter de Silva. Pero seguramente será también un factor importante. Lo es en el nuevo Polo, con un aspecto visual elegante y un poco clásico que resulta enteramente coherente con el espíritu de calidad total que ha animado a los responsables de desarrollo de este modelo. Zaga y costados de esta carrocería 5 puertas (la de 3 puertas aparecerá en octubre, pero no buscará un perfil diferente, como sí hace el Seat Ibiza) tienen personalidad propia; la primera, con la compacidad visual del portón y los grupos ópticos; los flancos, con el pilar delantero tendido, el pequeño ‘tercer’ cristal lateral y la peculiar hendidura inferior. No obstante, el morro y las proporciones generales lo perfilan como un típico VW de dos volúmenes; o sea, como un hermano no tan pequeño del Golf, lo que es una muy buena referencia en el mercado. Pero el Polo es más compacto de lo que sugieren sus formas, y su longitud total se queda a 3 cm de la significativa cota de 4 metros que hoy día rebasan varios de sus rivales. Si la carrocería del Polo es atractiva, su interior lo es más. El tablero imponente y con material mullido se combina con una consola central que puede llevar pantalla multifunción (y navegador), así como una clara y completa instrumentación que incluye ordenador de a bordo. Los relojes se iluminan con luz blanca de día y roja de noche. El volante lleva amplio ajuste de altura y profundidad. También llevan reglaje de altura los asientos delanteros, así como apoyacabezas activos para evitar el latigazo de la cabeza en impactos. Atrás, la banqueta trasera ofrece buen espacio vertical y para las rodillas, pero la anchura útil queda muy justa para tres personas. El maletero es muy aprovechable por sus formas cúbicas, aunque su capacidad total es de sólo 280 dm3. Hay una bandeja inferior móvil que, o bien sirve de ‘suelo’, o bien se sitúa unos 12 cm más arriba (dejando por debajo un hueco oculto de unos 80 litros), y de esta forma ofrece una superficie plana de hasta 120 cm cuando se abaten los respaldos traseros para ampliar la zona de carga. Además, el habitáculo incluye bolsas con huecos portabotellas en las puertas delantera y bolsas más simples atrás.

La versión de equipamiento superior incluso lleva un apoyacodos central delantero plegable y con hueco interior. Y la amplísima guantera delantera es refrigerable, contiene una toma auxiliar, hueco portagafas, pinza para bolígrafo y un hueco inferior aparte para el manual de usuario y la documentación; también el mando de desconexión del airbag del pasajero. Como complemento, bajo los asientos delanteros se han dispuesto cajones deslizantes para objetos no pesados. El nuevo Polo tiene sus ambiciones en materia de seguridad. En la activa, y además del ABS, mencionemos el ESP –ahora indispensable para obtener las 5 estrella EuroNCAP a las que aspira-, el EDS que suple a un diferencial de resbalamiento controlado, el control de tracción e incluso la ayuda al arranque en pendiente; todo de serie. En cuanto a la pasiva, la deformación programada del monocasco, más rígido que antes por el mayor uso de aceros de alta resistencia, permite una mejor protección a la intrusión delantera y lateral. Y eso que el peso de la carrocería ha logrado ser reducido ligeramente. Incluso la protección y deformación de las defensas delanteras están pensadas para unos menores daños a reparar en los impactos ligeros. Todas las versiones equipan airbag frontales y laterales/de cabeza en los asientos delanteros, mientras que los de cortina van en la versión superior o como opción.

La plataforma del nuevo Volkswagen Polo, aunque responde más o menos a la definición de la anterior, es nueva y la comparte con el Seat Ibiza. Respecto al actual Polo, que desaparecerá del mercado español cuando el nuevo se lance en septiembre, tiene vías 3 cm más anchas, y la carrocería también crece un poco en longitud. Las suspensiones siguen siendo por conjuntos MacPherson delanteros y eje torsional posterior, y los frenos llevan tambores traseros en las motorizaciones inferiores. La servodirección electrohidráulica es también similar a la del Ibiza, aunque con reglajes más suaves que le restan un poquito de precisión. Lo mismo sucede con el ajuste de las suspensiones, más orientadas al confort de bacheo que en el pequeño Seat, lo que determina una ‘pisada’ algo menos franca en zona de curvas, siempre dentro de un nivel muy satisfactorio. La gama inicial de mecánicas incluirá dos motores de gasolina y tres Diesel. El más básico de los primeros es un 1.2 de tres cilindros y 70 CV optimizado para reducir el consumo y cumplir con la norma de emisiones Euro5 de próxima obligatoriedad. El otro es un 1.4 de 85 CV con similar puesta al día. Ambos llevan cambio manual de 5 marchas, pero el 1.4 puede llevar opcionalmente el DSG pilotado de 7 marchas con dos embragues. En 2010, aparecerá un interesante 1.2 TSI –turbo con inyección directa de gasolina- que ofrecerá 105 CV y 17,8 mkg de par máximo, junto con un consumo medio de 5,5 litros/100 km. Muy brioso, silencioso y agradable en la práctica, según pudimos comprobar. Esta versión, capaz para una velocidad máxima de 190 km/h y aceleración 0-100 en 9,6 segundos, llevará un cambio manual de 6 marchas o bien un DSG7. En el apartado Diesel, habrá tres versiones de 75, 90 y 105 CV basadas en el mismo nuevo cuatro cilindros de 1.598 cm3 que veremos próximamente en diversos modelos del grupo VW. Las tres llevan cuatro válvulas por cilindro, alimentación de gasóleo por conducto común y filtro de partículas, lo que garantiza buen rendimiento y limpieza de emisiones. También comparten los largos desarrollos en su cambio manual de 5 marchas, si bien la versión de 90 CV podrá equipar DSG7. Y el consumo medio homologado es de 4,2 litros/100 km en las tres. Al volante de estas versiones, la de 105 CV muestra una gran capacidad de aceleración, y la de 90 parece muy equilibrada y apropiada para casi cualquier uso, con una velocidad máxima anunciada de 180 km/h y una aceleración 0-100 en 11,5 segundos. En cuanto a la de potencia inferior, resulta ‘estrangulada’ en su prestación, por sus limitaciones en materia de inyectores, distribución y turbo. Eso sí, en terreno favorable permite ver cifras de consumo muy bajas en el ordenador de a bordo. El equipamiento abundante será una de las características del Polo, y aún más en el mercado español, donde no se distribuirá la terminación básica. De las dos que se ofrezcan, la ‘básica’ ya incluirá –además de los elementos mencionados anteriormente- aire acondicionado Climatic, respaldo trasero abatible asimétricamente, cuatro alzacristales eléctricos, cerradura central con mando remoto, retrovisores exteriores de mando eléctrico e iluminación interior a la altura de los pies, entre muchos otros elementos. También llevará neumáticos 185/60-15, lo que es un buen plus si se considera que la monta de serie son unas cubiertas 175/70-14 quizá demasiado modestas. En cuanto a la versión superior, añadirá asientos deportivos más envolventes y con tapizado específico, climatización automática, llantas de aleación de 15”, volante –con mandos de la radio- y fuelle del freno de mano en piel, control de crucero, ayuda posterior al parking, pantalla multifunción, apoyacodos central delantero, faros antiniebla, lavafaros e indicador de presión de neumáticos. Entre las opciones, y además de faros de xenón y techo panorámico, habrá una serie de llantas/neumáticos, de 195/55-15, 215/45-16 y 215/40-17.
La saga BlueMotion
En plena crisis global, vivimos un excelente momento del grupo VW en general y su marca Volkswagen en particular, con una posición de liderazgo a la que raramente se ha acercado en tiempos más prósperos para la industria del automóvil. El secreto se llama producto (lo deberíamos poner con mayúsculas) y sus ejemplos más claros son los que han hecho debutar una nueva ‘cara’ en su estilo exterior, como el Scirocco, Golf y ahora el Polo, sin olvidarse de la buena situación del ya veterano Passat en su segmento. Sería una simplificación identificar el éxito sólo con el código estético impreso a los VW por el equipo que dirige Walter de Silva. Pero seguramente será también un factor importante. Lo es en el nuevo Polo, con un aspecto visual elegante y un poco clásico que resulta enteramente coherente con el espíritu de calidad total que ha animado a los responsables de desarrollo de este modelo. Zaga y costados de esta carrocería 5 puertas (la de 3 puertas aparecerá en octubre, pero no buscará un perfil diferente, como sí hace el Seat Ibiza) tienen personalidad propia; la primera, con la compacidad visual del portón y los grupos ópticos; los flancos, con el pilar delantero tendido, el pequeño ‘tercer’ cristal lateral y la peculiar hendidura inferior. No obstante, el morro y las proporciones generales lo perfilan como un típico VW de dos volúmenes; o sea, como un hermano no tan pequeño del Golf, lo que es una muy buena referencia en el mercado. Pero el Polo es más compacto de lo que sugieren sus formas, y su longitud total se queda a 3 cm de la significativa cota de 4 metros que hoy día rebasan varios de sus rivales. Si la carrocería del Polo es atractiva, su interior lo es más. El tablero imponente y con material mullido se combina con una consola central que puede llevar pantalla multifunción (y navegador), así como una clara y completa instrumentación que incluye ordenador de a bordo. Los relojes se iluminan con luz blanca de día y roja de noche. El volante lleva amplio ajuste de altura y profundidad. También llevan reglaje de altura los asientos delanteros, así como apoyacabezas activos para evitar el latigazo de la cabeza en impactos. Atrás, la banqueta trasera ofrece buen espacio vertical y para las rodillas, pero la anchura útil queda muy justa para tres personas. El maletero es muy aprovechable por sus formas cúbicas, aunque su capacidad total es de sólo 280 dm3. Hay una bandeja inferior móvil que, o bien sirve de ‘suelo’, o bien se sitúa unos 12 cm más arriba (dejando por debajo un hueco oculto de unos 80 litros), y de esta forma ofrece una superficie plana de hasta 120 cm cuando se abaten los respaldos traseros para ampliar la zona de carga. Además, el habitáculo incluye bolsas con huecos portabotellas en las puertas delantera y bolsas más simples atrás.

La versión de equipamiento superior incluso lleva un apoyacodos central delantero plegable y con hueco interior. Y la amplísima guantera delantera es refrigerable, contiene una toma auxiliar, hueco portagafas, pinza para bolígrafo y un hueco inferior aparte para el manual de usuario y la documentación; también el mando de desconexión del airbag del pasajero. Como complemento, bajo los asientos delanteros se han dispuesto cajones deslizantes para objetos no pesados. El nuevo Polo tiene sus ambiciones en materia de seguridad. En la activa, y además del ABS, mencionemos el ESP –ahora indispensable para obtener las 5 estrella EuroNCAP a las que aspira-, el EDS que suple a un diferencial de resbalamiento controlado, el control de tracción e incluso la ayuda al arranque en pendiente; todo de serie. En cuanto a la pasiva, la deformación programada del monocasco, más rígido que antes por el mayor uso de aceros de alta resistencia, permite una mejor protección a la intrusión delantera y lateral. Y eso que el peso de la carrocería ha logrado ser reducido ligeramente. Incluso la protección y deformación de las defensas delanteras están pensadas para unos menores daños a reparar en los impactos ligeros. Todas las versiones equipan airbag frontales y laterales/de cabeza en los asientos delanteros, mientras que los de cortina van en la versión superior o como opción.

La plataforma del nuevo Volkswagen Polo, aunque responde más o menos a la definición de la anterior, es nueva y la comparte con el Seat Ibiza. Respecto al actual Polo, que desaparecerá del mercado español cuando el nuevo se lance en septiembre, tiene vías 3 cm más anchas, y la carrocería también crece un poco en longitud. Las suspensiones siguen siendo por conjuntos MacPherson delanteros y eje torsional posterior, y los frenos llevan tambores traseros en las motorizaciones inferiores. La servodirección electrohidráulica es también similar a la del Ibiza, aunque con reglajes más suaves que le restan un poquito de precisión. Lo mismo sucede con el ajuste de las suspensiones, más orientadas al confort de bacheo que en el pequeño Seat, lo que determina una ‘pisada’ algo menos franca en zona de curvas, siempre dentro de un nivel muy satisfactorio. La gama inicial de mecánicas incluirá dos motores de gasolina y tres Diesel. El más básico de los primeros es un 1.2 de tres cilindros y 70 CV optimizado para reducir el consumo y cumplir con la norma de emisiones Euro5 de próxima obligatoriedad. El otro es un 1.4 de 85 CV con similar puesta al día. Ambos llevan cambio manual de 5 marchas, pero el 1.4 puede llevar opcionalmente el DSG pilotado de 7 marchas con dos embragues. En 2010, aparecerá un interesante 1.2 TSI –turbo con inyección directa de gasolina- que ofrecerá 105 CV y 17,8 mkg de par máximo, junto con un consumo medio de 5,5 litros/100 km. Muy brioso, silencioso y agradable en la práctica, según pudimos comprobar. Esta versión, capaz para una velocidad máxima de 190 km/h y aceleración 0-100 en 9,6 segundos, llevará un cambio manual de 6 marchas o bien un DSG7. En el apartado Diesel, habrá tres versiones de 75, 90 y 105 CV basadas en el mismo nuevo cuatro cilindros de 1.598 cm3 que veremos próximamente en diversos modelos del grupo VW. Las tres llevan cuatro válvulas por cilindro, alimentación de gasóleo por conducto común y filtro de partículas, lo que garantiza buen rendimiento y limpieza de emisiones. También comparten los largos desarrollos en su cambio manual de 5 marchas, si bien la versión de 90 CV podrá equipar DSG7. Y el consumo medio homologado es de 4,2 litros/100 km en las tres. Al volante de estas versiones, la de 105 CV muestra una gran capacidad de aceleración, y la de 90 parece muy equilibrada y apropiada para casi cualquier uso, con una velocidad máxima anunciada de 180 km/h y una aceleración 0-100 en 11,5 segundos. En cuanto a la de potencia inferior, resulta ‘estrangulada’ en su prestación, por sus limitaciones en materia de inyectores, distribución y turbo. Eso sí, en terreno favorable permite ver cifras de consumo muy bajas en el ordenador de a bordo. El equipamiento abundante será una de las características del Polo, y aún más en el mercado español, donde no se distribuirá la terminación básica. De las dos que se ofrezcan, la ‘básica’ ya incluirá –además de los elementos mencionados anteriormente- aire acondicionado Climatic, respaldo trasero abatible asimétricamente, cuatro alzacristales eléctricos, cerradura central con mando remoto, retrovisores exteriores de mando eléctrico e iluminación interior a la altura de los pies, entre muchos otros elementos. También llevará neumáticos 185/60-15, lo que es un buen plus si se considera que la monta de serie son unas cubiertas 175/70-14 quizá demasiado modestas. En cuanto a la versión superior, añadirá asientos deportivos más envolventes y con tapizado específico, climatización automática, llantas de aleación de 15”, volante –con mandos de la radio- y fuelle del freno de mano en piel, control de crucero, ayuda posterior al parking, pantalla multifunción, apoyacodos central delantero, faros antiniebla, lavafaros e indicador de presión de neumáticos. Entre las opciones, y además de faros de xenón y techo panorámico, habrá una serie de llantas/neumáticos, de 195/55-15, 215/45-16 y 215/40-17.
La saga BlueMotion
En plena crisis global, vivimos un excelente momento del grupo VW en general y su marca Volkswagen en particular, con una posición de liderazgo a la que raramente se ha acercado en tiempos más prósperos para la industria del automóvil. El secreto se llama producto (lo deberíamos poner con mayúsculas) y sus ejemplos más claros son los que han hecho debutar una nueva ‘cara’ en su estilo exterior, como el Scirocco, Golf y ahora el Polo, sin olvidarse de la buena situación del ya veterano Passat en su segmento. Sería una simplificación identificar el éxito sólo con el código estético impreso a los VW por el equipo que dirige Walter de Silva. Pero seguramente será también un factor importante. Lo es en el nuevo Polo, con un aspecto visual elegante y un poco clásico que resulta enteramente coherente con el espíritu de calidad total que ha animado a los responsables de desarrollo de este modelo. Zaga y costados de esta carrocería 5 puertas (la de 3 puertas aparecerá en octubre, pero no buscará un perfil diferente, como sí hace el Seat Ibiza) tienen personalidad propia; la primera, con la compacidad visual del portón y los grupos ópticos; los flancos, con el pilar delantero tendido, el pequeño ‘tercer’ cristal lateral y la peculiar hendidura inferior. No obstante, el morro y las proporciones generales lo perfilan como un típico VW de dos volúmenes; o sea, como un hermano no tan pequeño del Golf, lo que es una muy buena referencia en el mercado. Pero el Polo es más compacto de lo que sugieren sus formas, y su longitud total se queda a 3 cm de la significativa cota de 4 metros que hoy día rebasan varios de sus rivales. Si la carrocería del Polo es atractiva, su interior lo es más. El tablero imponente y con material mullido se combina con una consola central que puede llevar pantalla multifunción (y navegador), así como una clara y completa instrumentación que incluye ordenador de a bordo. Los relojes se iluminan con luz blanca de día y roja de noche. El volante lleva amplio ajuste de altura y profundidad. También llevan reglaje de altura los asientos delanteros, así como apoyacabezas activos para evitar el latigazo de la cabeza en impactos. Atrás, la banqueta trasera ofrece buen espacio vertical y para las rodillas, pero la anchura útil queda muy justa para tres personas. El maletero es muy aprovechable por sus formas cúbicas, aunque su capacidad total es de sólo 280 dm3. Hay una bandeja inferior móvil que, o bien sirve de ‘suelo’, o bien se sitúa unos 12 cm más arriba (dejando por debajo un hueco oculto de unos 80 litros), y de esta forma ofrece una superficie plana de hasta 120 cm cuando se abaten los respaldos traseros para ampliar la zona de carga. Además, el habitáculo incluye bolsas con huecos portabotellas en las puertas delantera y bolsas más simples atrás.

La versión de equipamiento superior incluso lleva un apoyacodos central delantero plegable y con hueco interior. Y la amplísima guantera delantera es refrigerable, contiene una toma auxiliar, hueco portagafas, pinza para bolígrafo y un hueco inferior aparte para el manual de usuario y la documentación; también el mando de desconexión del airbag del pasajero. Como complemento, bajo los asientos delanteros se han dispuesto cajones deslizantes para objetos no pesados. El nuevo Polo tiene sus ambiciones en materia de seguridad. En la activa, y además del ABS, mencionemos el ESP –ahora indispensable para obtener las 5 estrella EuroNCAP a las que aspira-, el EDS que suple a un diferencial de resbalamiento controlado, el control de tracción e incluso la ayuda al arranque en pendiente; todo de serie. En cuanto a la pasiva, la deformación programada del monocasco, más rígido que antes por el mayor uso de aceros de alta resistencia, permite una mejor protección a la intrusión delantera y lateral. Y eso que el peso de la carrocería ha logrado ser reducido ligeramente. Incluso la protección y deformación de las defensas delanteras están pensadas para unos menores daños a reparar en los impactos ligeros. Todas las versiones equipan airbag frontales y laterales/de cabeza en los asientos delanteros, mientras que los de cortina van en la versión superior o como opción.

La plataforma del nuevo Volkswagen Polo, aunque responde más o menos a la definición de la anterior, es nueva y la comparte con el Seat Ibiza. Respecto al actual Polo, que desaparecerá del mercado español cuando el nuevo se lance en septiembre, tiene vías 3 cm más anchas, y la carrocería también crece un poco en longitud. Las suspensiones siguen siendo por conjuntos MacPherson delanteros y eje torsional posterior, y los frenos llevan tambores traseros en las motorizaciones inferiores. La servodirección electrohidráulica es también similar a la del Ibiza, aunque con reglajes más suaves que le restan un poquito de precisión. Lo mismo sucede con el ajuste de las suspensiones, más orientadas al confort de bacheo que en el pequeño Seat, lo que determina una ‘pisada’ algo menos franca en zona de curvas, siempre dentro de un nivel muy satisfactorio. La gama inicial de mecánicas incluirá dos motores de gasolina y tres Diesel. El más básico de los primeros es un 1.2 de tres cilindros y 70 CV optimizado para reducir el consumo y cumplir con la norma de emisiones Euro5 de próxima obligatoriedad. El otro es un 1.4 de 85 CV con similar puesta al día. Ambos llevan cambio manual de 5 marchas, pero el 1.4 puede llevar opcionalmente el DSG pilotado de 7 marchas con dos embragues. En 2010, aparecerá un interesante 1.2 TSI –turbo con inyección directa de gasolina- que ofrecerá 105 CV y 17,8 mkg de par máximo, junto con un consumo medio de 5,5 litros/100 km. Muy brioso, silencioso y agradable en la práctica, según pudimos comprobar. Esta versión, capaz para una velocidad máxima de 190 km/h y aceleración 0-100 en 9,6 segundos, llevará un cambio manual de 6 marchas o bien un DSG7. En el apartado Diesel, habrá tres versiones de 75, 90 y 105 CV basadas en el mismo nuevo cuatro cilindros de 1.598 cm3 que veremos próximamente en diversos modelos del grupo VW. Las tres llevan cuatro válvulas por cilindro, alimentación de gasóleo por conducto común y filtro de partículas, lo que garantiza buen rendimiento y limpieza de emisiones. También comparten los largos desarrollos en su cambio manual de 5 marchas, si bien la versión de 90 CV podrá equipar DSG7. Y el consumo medio homologado es de 4,2 litros/100 km en las tres. Al volante de estas versiones, la de 105 CV muestra una gran capacidad de aceleración, y la de 90 parece muy equilibrada y apropiada para casi cualquier uso, con una velocidad máxima anunciada de 180 km/h y una aceleración 0-100 en 11,5 segundos. En cuanto a la de potencia inferior, resulta ‘estrangulada’ en su prestación, por sus limitaciones en materia de inyectores, distribución y turbo. Eso sí, en terreno favorable permite ver cifras de consumo muy bajas en el ordenador de a bordo. El equipamiento abundante será una de las características del Polo, y aún más en el mercado español, donde no se distribuirá la terminación básica. De las dos que se ofrezcan, la ‘básica’ ya incluirá –además de los elementos mencionados anteriormente- aire acondicionado Climatic, respaldo trasero abatible asimétricamente, cuatro alzacristales eléctricos, cerradura central con mando remoto, retrovisores exteriores de mando eléctrico e iluminación interior a la altura de los pies, entre muchos otros elementos. También llevará neumáticos 185/60-15, lo que es un buen plus si se considera que la monta de serie son unas cubiertas 175/70-14 quizá demasiado modestas. En cuanto a la versión superior, añadirá asientos deportivos más envolventes y con tapizado específico, climatización automática, llantas de aleación de 15”, volante –con mandos de la radio- y fuelle del freno de mano en piel, control de crucero, ayuda posterior al parking, pantalla multifunción, apoyacodos central delantero, faros antiniebla, lavafaros e indicador de presión de neumáticos. Entre las opciones, y además de faros de xenón y techo panorámico, habrá una serie de llantas/neumáticos, de 195/55-15, 215/45-16 y 215/40-17.
La saga BlueMotion

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