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Volkswagen Passat 2.0 TDI BlueMotion

En un entorno donde las prestaciones tienden a perder protagonismo, Volkswagen acentúa el rendimiento energético en su Passat con la versión BlueMotion. Disponible en una potencia de 110 CV y con una mecánica muy afinada, su principal virtud es el ahorro de combustible, ofreciendo un consumo muy bajo y muy limitadas emisiones.
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Volkswagen Passat 2.0 TDI BlueMotion
El periodo de transición de los combustibles fósiles a la electricidad como fuente energética del automóvil va a dar de sí mucho jugo tecnológico e informativo. En el primer paso, que se corresponde con un afinamiento del motor térmico, está viendo nacer una generación de versiones, como este BlueMotion, que representan un giro de 180 grados en la evolución reciente de la técnica del automóvil. Hasta este momento, año a año, el rendimiento total y específico de los motores turbodiésel crecía de manera exponencial. De hecho, motores de la misma cilindrada de este Volkswagen, prácticamente, duplican la potencia de este BlueMotion, eso sí, con cifras de consumo que podrían cifrarse en un 30 por ciento superiores, en uso diario.
Por otro lado, las cajas de cambio han experimentado un crecimiento paralelo en lo relativo al número de relaciones interiores. Primero fueron seis; luego , siete; y ahora ya estamos en ocho marchas. Sin embargo, el Passat BlueMotion sorprende con una caja de cambios con sólo cinco relaciones. ¿Por qué? Pues, en el fondo, en cajas de muchas relaciones hay un crecimiento de peso y pérdidas por rozamiento que resultan letales para la búsqueda del máximo ahorro energético. Reducir el número de relaciones podría ser un lastre a la hora de conseguir las mejores prestaciones. Pero, con un motor como este 2.0 TDI, elástico y progresivo, este handicap se reduce a un mínimo soportable.

Otra de las actuaciones que suponen el merecimiento del apellido BlueMotion se centra en el uso de neumáticos de bajo coeficiente de rozamiento. En el caso de la unidad de pruebas, unos Michelin Energy Saver, cuya adherencia en curva no se ve especialmente afectada por su específico destino. Permiten una conducción enérgica sin convertirse en fuente pronta de chillidos, lo que no se puede decir de otros del mismo estilo. Además, como hemos comprobado personalmente, sobre firme mojado resultan especialmente efectivos en la maniobra de frenada. Por terminar con la enumeración de acciones encaminadas a convertir el Passat en un Passat BlueMotion, las llantas de aleación reciben un tratamiento de adelgazamiento de determinados lugares, lo que permite recortar su peso sin que su resistencia sufra. Si nos fijamos en la potencia homologada, las prestaciones del Passat BlueMotion son excelentes, cualquiera que sea la prueba a la que se le someta. Hasta aquí, todo perfecto. Ahora, sin embargo, uno puede llegar cuestionarse la transformación de un motor nacido para niveles de potencia de 140, 170 y 204 CV en un simple 110 CV. De hecho, marcas como Renault llegan a este nivel de potencia con sólo 1.461 cm3, esto es, medio litro menos de cilindrada. ¿Está Volkswagen "matando moscas a cañonazos" ó simplemente todavía no ha llegado el momento de instalar en el Passat BlueMotion el nuevo 1.6 TDI? Aquí no podemos dar una respuesta, pero lo que sí podemos es comparar el rendimiento de las opciones Volkswagen y Renault. El modelo del rombo anuncia 6 km/h menos de punta, 0,4 segundos menos en la aceleración 0-400 metros y el consumo mixto homologado es el mismo del Passat BlueMotion. No es barato este Bluemotion, pues existen rivales del mismo segmento bastante más asequibles. Hasta este punto, empieza a no tener mucho sentido la transformación Volkswagen. En nuestro banco de potencia, el cuatro cilindros francés se fue hasta casi 118 CV, cifra que en el Volkswagen no tenemos constancia porque la electrónica del motor no nos ha permitido conseguir cifra válida. Sin embargo, por las prestaciones obtenidas podemos presumir que esta cifra habría sido superada con holgura dada la ventaja que el modelo alemán ha mostrado en todas las mediciones, como por ejemplo el segundo completo en la aceleración 0-1.000 metros. Pero lo mejor está aún por venir y es que, pese a todo lo anterior, el consumo mixto ponderado obtenido por nuestro Centro Técnico resulta 0,94 l/100 km inferior. Todo un logro, sin duda. Entrando en el paquete técnico, en sí mismo, Volkswagen no se sale de su línea dogmática en este BlueMotion. El motor con inyección por conducto común es de una progresividad tal que ahora resalta la brusquedad del sustituido inyector/bomba. Desde 1.200 rpm, este propulsor ya empuja con suficiencia y no es más que 300 rpm cuando ya se puede anunciar su plena utilización. A partir de ahí puede manejarse hasta las 5.000 rpm de cuentavueltas -si es tan poco preciso como el velocímetro, estaremos hablando de 4.600/4.700 rpm- con total satisfacción, aunque, como es lógico, el último tercio de banda de utilización es el menos brillante.

Con la caja de cambios, llegamos a una conclusión casi, casi, retrógrada en relación con los tiempos que corren. En un momento de marchas, marchas y más marchas, ahora resulta que, con cinco, el coche "va como un tiro" -frente a otros de la misma potencia homologada- consume como un mechero y no se le encuentra situación en que eches de menos otra relación. Sólo hay que elegir bien los escalonamientos para demostrar que muchas marchas, a veces, sólo tratan de enmascarar un motor que no sobresale en su rendimiento. También, y no es la primera vez que lo decimos, a base de cambiar y cambiar, el cronómetro acaba marcando más tiempo que con menos "desembrague, cambio, embrague", maniobra que lleva más tiempo del que parece. Y todo esto con una quinta de casi 50 km/h a 1.000 rpm, lo que no se puede calificar de corta, y por tanto, de sencilla solución la elección de desarrollos. El habitual exceso de potencia que caracteriza a los motores turbodiésel, al pasarlos por nuestro Banco de Potencia, podría ser la causa de los excelentes prestaciones de esta unidad de pruebas -ha bajado medio segundo en el 0-100 km/h homologado-, pero esto no ha sido óbice para que los consumos conseguidos sean brillantes, por lo que está claro que el exceso de musculatura no ha afectado a la alimentación. Este BlueMotion ha clavado el consumo homologado en ciudad, y en carretera casi iguala al extraurbano. Sólo la cifra de autopista hace que nuestro medio ponderado sea 0,4 l/100 km más alto que el mixto. Pero todo ello queda mediatizado por el gusto de ver, casi constantemente, una cifra de cuatro y pico litros en el indicador de consumo medio si no superamos los límites de velocidad. — Consumo
— Confort de marcha
— Calidad visual — Velocímetro poco preciso
— Imagen algo vista
— Sistema de arranque
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