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Volkswagen Passat R36

La estética no hace juicio al verdadero potencial de este modelo, un coche aparentemente discreto, pero que se transforma radicalmente una vez que pisamos el acelerador y decidimos explorar sus límites. Todo un objeto de deseo capaz de acelerar el pulso a su conductor.
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Volkswagen Passat R36
Bajo su discreta apariencia, en el Volkswagen Passat R36 se esconde un feroz deportivo capaz de rodar a ritmo de vértigo por cualquier tipo de carretera, un coche ideal para los amantes de las altas prestaciones que no deseen llamar la atención. Sólo sus dos salidas de escape laterales y sutiles detalles aerodinámicos delatan que no estamos ante la berlina generalista que nos viene a la cabeza al escuchar el nombre Passat.

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Volkswagen Passat R36: detalles

Excepto las siglas R36 que luce en el frontal y en la tapa del maletero, nada nos haría imaginar que debajo del capó de este Passat hay 300 CV, dispuestos a todo, combinados con tracción total. En el interior, los lujosos asientos específicos de corte deportivo y el velocímetro, tarado hasta 300 km/h, también levantan ciertas sospechas sobre las verdaderas intenciones de esta berlina deportiva. Lo que realmente otorga al Passat R36 su personalidad es un sofisticado motor V6 de 3,6 litros de cilindrada e inyección directa. Es el mismo que monta el Porsche Cayenne, pero con 10 CV extra y un carácter, al menos en teoría, más puntiagudo, dado que sacrifica algo de par a cambio de este incremento de potencia.

La respuesta de este motor V6, sea cual sea la marcha insertada, es excelente, tanto por la inmediatez a las órdenes del pie derecho como por contundencia, incluso en la zona baja. Parece como si tuviera más cilindrada de la que tiene, o como si contase con sobrealimentación, pues a tan sólo 3.000 vueltas el empuje ya es magnífico. De hecho, la entrega a medio régimen es sin duda lo más espectacular; Volkswagen declara la cifra de par máximo constante entre 2.400 y 5.300 rpm, algo muy poco común en una mecánica atmosférica. Por el contrario, en las proximidades de la zona roja, la fuerza del motor deja de ser tan rabiosa y no da la impresión de tener 300 CV, aun así, sube de vueltas con muchas ganas y con un sonido muy conseguido que no resulta exagerado en ningún momento, si bien incita a pisar el acelerador para escucharlo y sentir su empuje. Es muy pleno en toda la banda de utilización, progresivo y con carácter, pero también refinado, y más en combinación con la caja DSG de doble embrague y seis marchas, que es de serie y le viene a la perfección. Nos hubiera gustado haber sometido al Passat R36 a nuestras habituales pruebas en el banco de potencia, pero debido a la configuración del coche no ha sido posible técnicamente. A pesar de no haber sometido al Volkswagen Passat R36 a las exhaustivas pruebas de nuestro Centro Técnico, sí hemos podido constatar las brillantes cifras de prestaciones, algo en lo que tiene mucho que ver el rapidísimo y a la vez suave cambio DSG, que aporta una fuerte dosis de eficacia a la hora de exprimir las virtudes del R36. El cambio DSG de seis velocidades que incorpora este Passat se puede manejar manualmente mediante dos pulsadores solidarios a la parte posterior del volante, o con la propia palanca. Además tiene dos modos automáticos, uno de ellos deportivo. La única pega, pero que tampoco es muy perjudicial en la práctica, es que no permite reducciones que sobrepasen las 5.800 vueltas, y eso que la zona roja comienza en 6.800 rpm. Por otra parte, antes de llegar al corte de inyección pasa automáticamente a la siguiente velocidad. Dos defectos sobradamente compensados con sus otras cualidades.

A pesar de que son 1.740 kg los que pesa en conjunto el Passat R36, el bastidor está muy bien puesto a punto y permite unos cambios de apoyo muy ágiles, un paso por curva fácil y rapidísimo, así como un grado de agarre tan alto que para que se desvíe de la trayectoria marcada por el volante es necesario echarle valor, o cometer un error de conducción grave. Además de la tracción total, la suspensión activa de serie tiene mucho que ver en esta elevada eficacia. Cuenta con modos Sport, Comfort y Automático, que se seleccionan mediante un botón que hay a la derecha de la palanca de cambios; al cambiar de un modo a otro no aparece ningún aviso en el cuadro de instrumentos, solamente en el propio pulsador que se ilumina en amarillo, pero no se ve bien si la luz ambiente es elevada. En modo Sport la dirección del Passat R36 se vuelve más dura y los amortiguadores resultan muy firmes para que el coche vaya muy plano, de manera que llega a resultar algo incómodo pasar por zonas bacheadas, aunque no tanto como en un Audi RS6 con el tarado más deportivo seleccionado. El modo Comfort, más cómodo, permite un poco más de balanceo de la carrocería que, pese a todo, no se inclina prácticamente, ni siquiera en frenadas o aceleraciones fuertes. El modo automático es el más equilibrado, porque aúna las virtudes de los otros dos sin sus inconvenientes, y además sigue proporcionando un tacto deportivo. El equipo de frenos está a la altura en cuanto a resistencia al calentamiento; la frenada es lo suficientemente potente como para desplazar hacia delante el parasol del techo corredizo; con el suelo mojado, si evitamos que entre en funcionamiento el ABS dosificando bien la fuerza sobre el pedal —su buen tacto lo permite—, lograremos frenar en menos espacio todavía.

La presentación interior del Volkswagen Passat R36 está acorde con la filosofía del modelo y su apariencia resulta atractiva, con un aire deportivo a la vez que elegante gracias a las terminaciones de aluminio y a unos imponentes asientos con todo tipo de reglajes eléctricos. En la parte baja de la consola central, a la altura de las rodillas, hay terminaciones en plástico duro que restan algo de calidad percibida al habitáculo, ya que al golpearlos suenan a hueco. Por lo demás, el acabado es impecable. El navegador opcional de este Passat cuenta con pantalla táctil, lo que permite un manejo muy intuitivo. Dispone de disco duro de 30 «gigas» integrado, lector de DVD y una ranura para tarjetas de memoria SD y MMC, además es compatible con archivos de sonido MP3. Si además queremos añadir un puerto USB en la guantera, habrá que desembolsar 180 € adicionales. El cuadro de instrumentos del Volkswagen Passat R36 es específico y cuenta con los dígitos retroiluminados en blanco, en vez de en azul, mientras que las agujas son blancas, en lugar de rojas, y se iluminan en azul. El volante también es diferente al de otros Passat, ya que cuenta con un aro más grueso. Sólo se echa de menos la posibilidad de incorporar algunos elementos de equipamiento, como el indicador de ángulo muerto trasero o el control de crucero por radar, por lo demás es un automóvil muy completo, con un alto grado de exclusividad y, sobre todo, capaz de proporcionar muchas satisfacciones a la hora de conducirlo. — Motor y cambio
— Comportamiento
— Versatilidad de uso — Plástico de la consola
— Túnel de transmisión voluminoso
— Consumo elevado Bajo su discreta apariencia, en el Volkswagen Passat R36 se esconde un feroz deportivo capaz de rodar a ritmo de vértigo por cualquier tipo de carretera, un coche ideal para los amantes de las altas prestaciones que no deseen llamar la atención. Sólo sus dos salidas de escape laterales y sutiles detalles aerodinámicos delatan que no estamos ante la berlina generalista que nos viene a la cabeza al escuchar el nombre Passat. Excepto las siglas R36 que luce en el frontal y en la tapa del maletero, nada nos haría imaginar que debajo del capó de este Passat hay 300 CV, dispuestos a todo, combinados con tracción total. En el interior, los lujosos asientos específicos de corte deportivo y el velocímetro, tarado hasta 300 km/h, también levantan ciertas sospechas sobre las verdaderas intenciones de esta berlina deportiva. Lo que realmente otorga al Passat R36 su personalidad es un sofisticado motor V6 de 3,6 litros de cilindrada e inyección directa. Es el mismo que monta el Porsche Cayenne, pero con 10 CV extra y un carácter, al menos en teoría, más puntiagudo, dado que sacrifica algo de par a cambio de este incremento de potencia.

La respuesta de este motor V6, sea cual sea la marcha insertada, es excelente, tanto por la inmediatez a las órdenes del pie derecho como por contundencia, incluso en la zona baja. Parece como si tuviera más cilindrada de la que tiene, o como si contase con sobrealimentación, pues a tan sólo 3.000 vueltas el empuje ya es magnífico. De hecho, la entrega a medio régimen es sin duda lo más espectacular; Volkswagen declara la cifra de par máximo constante entre 2.400 y 5.300 rpm, algo muy poco común en una mecánica atmosférica. Por el contrario, en las proximidades de la zona roja, la fuerza del motor deja de ser tan rabiosa y no da la impresión de tener 300 CV, aun así, sube de vueltas con muchas ganas y con un sonido muy conseguido que no resulta exagerado en ningún momento, si bien incita a pisar el acelerador para escucharlo y sentir su empuje. Es muy pleno en toda la banda de utilización, progresivo y con carácter, pero también refinado, y más en combinación con la caja DSG de doble embrague y seis marchas, que es de serie y le viene a la perfección. Nos hubiera gustado haber sometido al Passat R36 a nuestras habituales pruebas en el banco de potencia, pero debido a la configuración del coche no ha sido posible técnicamente. A pesar de no haber sometido al Volkswagen Passat R36 a las exhaustivas pruebas de nuestro Centro Técnico, sí hemos podido constatar las brillantes cifras de prestaciones, algo en lo que tiene mucho que ver el rapidísimo y a la vez suave cambio DSG, que aporta una fuerte dosis de eficacia a la hora de exprimir las virtudes del R36. El cambio DSG de seis velocidades que incorpora este Passat se puede manejar manualmente mediante dos pulsadores solidarios a la parte posterior del volante, o con la propia palanca. Además tiene dos modos automáticos, uno de ellos deportivo. La única pega, pero que tampoco es muy perjudicial en la práctica, es que no permite reducciones que sobrepasen las 5.800 vueltas, y eso que la zona roja comienza en 6.800 rpm. Por otra parte, antes de llegar al corte de inyección pasa automáticamente a la siguiente velocidad. Dos defectos sobradamente compensados con sus otras cualidades.

A pesar de que son 1.740 kg los que pesa en conjunto el Passat R36, el bastidor está muy bien puesto a punto y permite unos cambios de apoyo muy ágiles, un paso por curva fácil y rapidísimo, así como un grado de agarre tan alto que para que se desvíe de la trayectoria marcada por el volante es necesario echarle valor, o cometer un error de conducción grave. Además de la tracción total, la suspensión activa de serie tiene mucho que ver en esta elevada eficacia. Cuenta con modos Sport, Comfort y Automático, que se seleccionan mediante un botón que hay a la derecha de la palanca de cambios; al cambiar de un modo a otro no aparece ningún aviso en el cuadro de instrumentos, solamente en el propio pulsador que se ilumina en amarillo, pero no se ve bien si la luz ambiente es elevada. En modo Sport la dirección del Passat R36 se vuelve más dura y los amortiguadores resultan muy firmes para que el coche vaya muy plano, de manera que llega a resultar algo incómodo pasar por zonas bacheadas, aunque no tanto como en un Audi RS6 con el tarado más deportivo seleccionado. El modo Comfort, más cómodo, permite un poco más de balanceo de la carrocería que, pese a todo, no se inclina prácticamente, ni siquiera en frenadas o aceleraciones fuertes. El modo automático es el más equilibrado, porque aúna las virtudes de los otros dos sin sus inconvenientes, y además sigue proporcionando un tacto deportivo. El equipo de frenos está a la altura en cuanto a resistencia al calentamiento; la frenada es lo suficientemente potente como para desplazar hacia delante el parasol del techo corredizo; con el suelo mojado, si evitamos que entre en funcionamiento el ABS dosificando bien la fuerza sobre el pedal —su buen tacto lo permite—, lograremos frenar en menos espacio todavía.

La presentación interior del Volkswagen Passat R36 está acorde con la filosofía del modelo y su apariencia resulta atractiva, con un aire deportivo a la vez que elegante gracias a las terminaciones de aluminio y a unos imponentes asientos con todo tipo de reglajes eléctricos. En la parte baja de la consola central, a la altura de las rodillas, hay terminaciones en plástico duro que restan algo de calidad percibida al habitáculo, ya que al golpearlos suenan a hueco. Por lo demás, el acabado es impecable. El navegador opcional de este Passat cuenta con pantalla táctil, lo que permite un manejo muy intuitivo. Dispone de disco duro de 30 «gigas» integrado, lector de DVD y una ranura para tarjetas de memoria SD y MMC, además es compatible con archivos de sonido MP3. Si además queremos añadir un puerto USB en la guantera, habrá que desembolsar 180 € adicionales. El cuadro de instrumentos del Volkswagen Passat R36 es específico y cuenta con los dígitos retroiluminados en blanco, en vez de en azul, mientras que las agujas son blancas, en lugar de rojas, y se iluminan en azul. El volante también es diferente al de otros Passat, ya que cuenta con un aro más grueso. Sólo se echa de menos la posibilidad de incorporar algunos elementos de equipamiento, como el indicador de ángulo muerto trasero o el control de crucero por radar, por lo demás es un automóvil muy completo, con un alto grado de exclusividad y, sobre todo, capaz de proporcionar muchas satisfacciones a la hora de conducirlo. — Motor y cambio
— Comportamiento
— Versatilidad de uso — Plástico de la consola
— Túnel de transmisión voluminoso
— Consumo elevado
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