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Volkswagen Golf GTI

Ya no es un cambio tan radical como el que hubo entre la 4ª y la 5ª generación, pero en la sexta, el Volkswagen Golf GTI vuelve a mejorar a la anterior cumpliendo su máxima de deportividad para todos los días. No corre mucho más que el GTI V pero gasta un poco menos y su chasis es más rápido; sigue siendo un GTI.
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Volkswagen Golf GTI
Cuando en 1975 Volkswagen decidió sacar a la venta un utilitario de apenas 800 kg con 110 CV y un efectivo bastidor, ni ellos mismos podían imaginar que estaban escribiendo un importante capítulo de la historia del automóvil. Guste o no, el Golf GTI no sólo fomentó la creación de un estilo sino que, además, fue todo un éxito comercial: las 5.000 unidades que inicialmente se esperaban vender, se multiplicaron por diez tan sólo en el primer año. Deseado e imitado, el Golf GTI fue creciendo en tamaño, potencia y tecnología a lo largo de sus generaciones siguientes. Ahora llega la sexta, que tiene la difícil tarea de sustituir al V, hasta ahora el mejor y más efectivo de la saga Golf GTI.

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VW Golf GTI: detalles

No se que opinaréis de su estética, pero a mi este Golf me parece idéntico al anterior. Se que se trata de una generación nueva, que trae muchos cambios, que se han gastado mucho dinero en hacerlo y todo lo demás, pero, en el fondo, es prácticamente igual. Me gusta mucho el frontal, pero a la parte trasera creo que le falta algo de carácter, y eso a pesar de la doble salida de escape. Lo que sí han conseguido en VW es diferenciarlo del resto de la familia y, lo mires por donde lo mires, se aprecia que es un Golf diferente. Seguro que más de uno piensa que debería ser un poco más «cañero» pero, en plena era tunning, aprecio que sea un poco más discreto… ya sabéis, rápido pero sin llamar la atención. Cuestión de gustos.

El interior sí cambia con respecto a al anterior. En cuanto te sientas sabes que estás en un GTI. Desde la tapicería de cuadros, que recuerda en su dibujo a cuadros al de 1975, al diseño del volante, pomo, pedales. El salpicadero es el mismo que hay en el resto de los Golf; es decir, sobrio pero agradable para la mayoría. Su diseño es bueno, así como la ergonomía, los materiales o las nuevas tecnologías empleadas. El volante, el pomo del cambio o el freno de mano van forrados en una bonita combinación de cuero con las costuras en rojo. Como muchos coches del grupo VAG, tiene el defecto del diseño de la columna de la dirección, en la que es fácil «dejarse» la rodilla derecha al entrar. Por lo demás, los asientos delanteros cómodos, con todos los reglajes y buena sujeción lateral —ojo los que sean anchos de espalda que les puede quedar justo—. Detrás el espacio es el mismo que en un Golf convencional, con su túnel central voluminoso pensado para las versiones de tracción total, que no llevarán apellido GTI. En marcha llama la atención el precioso ronroneo del motor 2.0 TSI. No es muy alto pero supone la primera indicación de lo que me voy a encontrar en cuanto empiece a acelerar. Este Golf GTI resulta muy agradable conducir, más incluso que el anterior, y no me refiero sólo a la parte deportiva. El motor, que es el mismo del Golf GTI V pero retocado y con, en teoría, 10 CV más —lleva nuevos pistones y segmentos, bomba de aceite regulada por la centralita, distinta presión de inyección...— tiene unos bajos muy buenos, lo que permite moverse en 6ª con soltura en cuanto se superan los 75 km/h, dejando a los mejores TDI a la altura del betún ¡cómo me gusta esto!

En conducción normal, con algún acelerón de vez en cuando para incorporarme a vías rápidas, gasté entre 8 y 9 litros de media, que es un consumo muy bueno, y más teniendo en cuenta que esta unidad registró 232 CV en el banco de potencia. Al subir un poco el ritmo, con puntas de 140 o 150 km/h en momentos puntuales, el gasto medio no llega a los 10 litros, lo que da a entender la excelente afinación de este TSI. Otra cosa es exprimir al máximo sus posibilidades, momento en el que el consumo se dispara, pero siempre con datos muy buenos, los mejores entre sus rivales, y más teniendo en cuenta la potencia y velocidad que tenemos. Las prestaciones mejoran ligeramente con respecto al anterior, apenas una décima de segundo en el paso de 0 a 100 km/h y medio segundo menos en llegara los 1.000 metros, pero las recuperaciones son prácticamente idénticas. Estos datos son muy buenos y el único de los rivales actuales que consigue batirle en recuperaciones es el Focus ST, que llega «a meterle» hasta 1 segundo en el paso de 80 a 120 km/h en sexta (lleva un 5 cilindros de 2,5 litros). Con todo, el Golf GTI VI está a muy buen nivel, muy por encima de lo permitido. El comportamiento del GTI no cambia mucho con respecto al del anterior en sensaciones, pero sí en resultados (ver telemetría en la página siguiente); no defrauda, todo lo contrario. Sigue siendo un coche muy rápido y en carretera abierta será complicado sacarle el cien por cien de las posibilidades del conjunto chasis/motor. Además, sigue teniendo un excelente compromiso entre confort y efectividad. Entre el agrado del motor y su confort, se puede utilizar como coche único sin que haya que pagar peaje por la deportividad.

El bastidor cuenta con un módulo del ESP denominado XDS, que electrónicamente hace las funciones de autoblocante, frenando la rueda que pierde tracción. Se aprecia cuando realizas una conducción ligera, porque al límite no sirve absolutamente para nada. Para notarlo hay que acelerar muy muy poco, puesto que en el momento de abrir gas a fondo, pierde tracción igual que lo hacía el anterior. La mejora de velocidad de paso por curva se debe, sobre todo, a la afinación del bastidor, que ha conseguido mejorar el aplomo del tren trasero sin perder efectividad en el delantero; en el circuito, el Golf GTI VI es uno de esos coches que disfrutas y de los que te cuesta bajarte. El cambio es preciso y rápido, y permite aprovechar el motor al máximo. Los frenos detienen al coche en distancias correctas, aunque tratándose de un GTI, me hubiese gustado un poco más de mordiente en cuanto pisas el pedal y algo más de aguante, detalles que en carretera abierta pasarán desapercibidos para la mayoría. Sigue siendo un Golf GTI y, sin duda, mejor que el anterior. Lo malo es que por fuera no cambia mucho. Quizá me esperaba una diferencia más radical, pero esa no es la tendencia actual de los fabricantes que, salvo contadas excepciones como Renault con el Mégane, están optando por adaptar lo que tienen a los tiempos que corren.
Telemetría frente a GTI V
Cuando en 1975 Volkswagen decidió sacar a la venta un utilitario de apenas 800 kg con 110 CV y un efectivo bastidor, ni ellos mismos podían imaginar que estaban escribiendo un importante capítulo de la historia del automóvil. Guste o no, el Golf GTI no sólo fomentó la creación de un estilo sino que, además, fue todo un éxito comercial: las 5.000 unidades que inicialmente se esperaban vender, se multiplicaron por diez tan sólo en el primer año. Deseado e imitado, el Golf GTI fue creciendo en tamaño, potencia y tecnología a lo largo de sus generaciones siguientes. Ahora llega la sexta, que tiene la difícil tarea de sustituir al V, hasta ahora el mejor y más efectivo de la saga Golf GTI. No se que opinaréis de su estética, pero a mi este Golf me parece idéntico al anterior. Se que se trata de una generación nueva, que trae muchos cambios, que se han gastado mucho dinero en hacerlo y todo lo demás, pero, en el fondo, es prácticamente igual. Me gusta mucho el frontal, pero a la parte trasera creo que le falta algo de carácter, y eso a pesar de la doble salida de escape. Lo que sí han conseguido en VW es diferenciarlo del resto de la familia y, lo mires por donde lo mires, se aprecia que es un Golf diferente. Seguro que más de uno piensa que debería ser un poco más «cañero» pero, en plena era tunning, aprecio que sea un poco más discreto… ya sabéis, rápido pero sin llamar la atención. Cuestión de gustos.

El interior sí cambia con respecto a al anterior. En cuanto te sientas sabes que estás en un GTI. Desde la tapicería de cuadros, que recuerda en su dibujo a cuadros al de 1975, al diseño del volante, pomo, pedales. El salpicadero es el mismo que hay en el resto de los Golf; es decir, sobrio pero agradable para la mayoría. Su diseño es bueno, así como la ergonomía, los materiales o las nuevas tecnologías empleadas. El volante, el pomo del cambio o el freno de mano van forrados en una bonita combinación de cuero con las costuras en rojo. Como muchos coches del grupo VAG, tiene el defecto del diseño de la columna de la dirección, en la que es fácil «dejarse» la rodilla derecha al entrar. Por lo demás, los asientos delanteros cómodos, con todos los reglajes y buena sujeción lateral —ojo los que sean anchos de espalda que les puede quedar justo—. Detrás el espacio es el mismo que en un Golf convencional, con su túnel central voluminoso pensado para las versiones de tracción total, que no llevarán apellido GTI. En marcha llama la atención el precioso ronroneo del motor 2.0 TSI. No es muy alto pero supone la primera indicación de lo que me voy a encontrar en cuanto empiece a acelerar. Este Golf GTI resulta muy agradable conducir, más incluso que el anterior, y no me refiero sólo a la parte deportiva. El motor, que es el mismo del Golf GTI V pero retocado y con, en teoría, 10 CV más —lleva nuevos pistones y segmentos, bomba de aceite regulada por la centralita, distinta presión de inyección...— tiene unos bajos muy buenos, lo que permite moverse en 6ª con soltura en cuanto se superan los 75 km/h, dejando a los mejores TDI a la altura del betún ¡cómo me gusta esto!

En conducción normal, con algún acelerón de vez en cuando para incorporarme a vías rápidas, gasté entre 8 y 9 litros de media, que es un consumo muy bueno, y más teniendo en cuenta que esta unidad registró 232 CV en el banco de potencia. Al subir un poco el ritmo, con puntas de 140 o 150 km/h en momentos puntuales, el gasto medio no llega a los 10 litros, lo que da a entender la excelente afinación de este TSI. Otra cosa es exprimir al máximo sus posibilidades, momento en el que el consumo se dispara, pero siempre con datos muy buenos, los mejores entre sus rivales, y más teniendo en cuenta la potencia y velocidad que tenemos. Las prestaciones mejoran ligeramente con respecto al anterior, apenas una décima de segundo en el paso de 0 a 100 km/h y medio segundo menos en llegara los 1.000 metros, pero las recuperaciones son prácticamente idénticas. Estos datos son muy buenos y el único de los rivales actuales que consigue batirle en recuperaciones es el Focus ST, que llega «a meterle» hasta 1 segundo en el paso de 80 a 120 km/h en sexta (lleva un 5 cilindros de 2,5 litros). Con todo, el Golf GTI VI está a muy buen nivel, muy por encima de lo permitido. El comportamiento del GTI no cambia mucho con respecto al del anterior en sensaciones, pero sí en resultados (ver telemetría en la página siguiente); no defrauda, todo lo contrario. Sigue siendo un coche muy rápido y en carretera abierta será complicado sacarle el cien por cien de las posibilidades del conjunto chasis/motor. Además, sigue teniendo un excelente compromiso entre confort y efectividad. Entre el agrado del motor y su confort, se puede utilizar como coche único sin que haya que pagar peaje por la deportividad.

El bastidor cuenta con un módulo del ESP denominado XDS, que electrónicamente hace las funciones de autoblocante, frenando la rueda que pierde tracción. Se aprecia cuando realizas una conducción ligera, porque al límite no sirve absolutamente para nada. Para notarlo hay que acelerar muy muy poco, puesto que en el momento de abrir gas a fondo, pierde tracción igual que lo hacía el anterior. La mejora de velocidad de paso por curva se debe, sobre todo, a la afinación del bastidor, que ha conseguido mejorar el aplomo del tren trasero sin perder efectividad en el delantero; en el circuito, el Golf GTI VI es uno de esos coches que disfrutas y de los que te cuesta bajarte. El cambio es preciso y rápido, y permite aprovechar el motor al máximo. Los frenos detienen al coche en distancias correctas, aunque tratándose de un GTI, me hubiese gustado un poco más de mordiente en cuanto pisas el pedal y algo más de aguante, detalles que en carretera abierta pasarán desapercibidos para la mayoría. Sigue siendo un Golf GTI y, sin duda, mejor que el anterior. Lo malo es que por fuera no cambia mucho. Quizá me esperaba una diferencia más radical, pero esa no es la tendencia actual de los fabricantes que, salvo contadas excepciones como Renault con el Mégane, están optando por adaptar lo que tienen a los tiempos que corren.
Telemetría frente a GTI V
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