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Volkswagen Golf Cabrio 1.4 TSi

El sol ya empieza a caer, la temperatura aún es buena y la compañía... también. Puede que, en el fondo, tenga todavía un componente de capricho, pero hoy se ha trabajado más que nunca por una relación duradera para todo el año. Y parece que promete. Una década más tarde, el Volkswagen Golf se desmelena de nuevo.
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Volkswagen Golf Cabrio 1.4 TSi

Se ha quitado años de encima. Muchos. Y, con el elixir de la juventud, llega con más capacidad de seducción que nunca. Una mirada, su movimiento, pero, también sobre todo la libertad que sigue desprendiendo al aire libre, encierran un gran poder de atracción. Porque, siendo quien es, resulta inevitable primero echar la vista atrás.

Quién se lo iba a decir. Cuando, tras un acuerdo con Karman, Volkswagen decidía en 1979 lanzar una variante descapotable de su primer Golf, el asombro fue total. ¿Un cabrio sobre la base de un compacto? ¿Y en un segmento estancado desde los años 60? Con una elaborada capota de tela y cuatro plazas utilizables, la respuesta la dio el mercado: revivió la categoría llegando a comercializar, en tres generaciones, casi 700.000 unidades. Un icono hasta que, animada por los exitosos Peugeot 206 y 307 CC de techo duro retráctil, VW abandonaba su producción en 2002 para dar paso al moderno y rígido Eos. Se dejaba llevar por la moda, aunque, ya saben, siempre regresa...

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Volkswagen Golf Cabrio 1.4 TSi

Ábrete sésamo
Y ha tardado 10 años. Los suficientes para que VW descubra que la lona, en los descapotables, sigue teniendo público. Y más con el gran funcionamiento que adquiere hoy. Se acabó lo de coche de entretiempo. Desarrollado a partir de la última generación Golf, pero compartiendo mucha estructura con el actual Audi A3 Cabrio (sólo hay que ver cómo se parecen a la vista), su nueva y perfeccionada capota merece las primeras consideraciones.

Más allá de la nueva silueta (con una línea de techo más plana, un parabrisas muy inclinado y una zaga rediseñada con pilotos tomados del VW Golf R), el nuevo Golf Cabrio pasa de buen compacto a emocional deportivo cuando se destapa. Es cuando cobra sentido. Compuesta por el varillaje, un techo interior, una estera de acolchado que la cubre entera y el revestimiento de tela exterior, la nueva capota tiene un impecable accionamiento electrohidráulico, generado por dos bombas. En sólo 9,5 segundos se abre o cierra por completo a golpe de interruptor y sin necesidad de desbloqueo manual: la mitad que un VW Eos de techo duro, pero también que un BMW Serie 1 Cabrio de lona. Visto y no visto.

Además, la capota queda ahora perfectamente plegada en forma de Z entre los asientos traseros y el maletero, justo por detrás de un nuevo sistema antivuelco oculto (emerge automáticamente en 0,25 segundos en riesgo de vuelco) que pone fin a la tradicional barra de protección tipo asa característica siempre en los Golf Cabrio (que en Alemania le valió el apelativo de "cestita de fresas"), aportando una imagen más limpia. Además de estética y rápida, la ventaja que aporta su compacta capota es no intervenir en la capacidad de maletero, ya que incluso descubierto conserva sus correctos 300 dm3 de carga (para 2 maletas de viaje), mientras el VW Eos lo recorta a 220 y el Peugeot 308 CC a 200 dm3. Y con 20 cm menos de longitud el VW Golf Cabrio (4,25 metros totales) al necesitar menos espacio para el plegado. Eso sí, la boca es demasiado angosta y cuesta introducir equipaje voluminoso ¿Y más desventajas? Pues ya no lo son tanto.

VW ya tiene cabrios para todo gusto. Al Eos con techo duro, se suma ahora un nostálgico Golf de lona. Más competitivo, el nuevo Golf Cabrio cerrado se convierte en el más silencioso de su clase y abierto ofrece una gran respuesta para 2 hasta 140 km/h. Y no tardará tampoco en llegar el Beetle.

Sin viento de cara
Listos para el viaje no hay duda que la lona no aísla como el metal, pero en el nuevo VW Golf Cabrio elimina grandes e históricas limitaciones. Nuevas costuras que sirven como bateaguas adicional aseguran la total estanqueidad (lo comprobamos en túnel de lavado), mientras que nuevos sellados en puertas y ventanas lo convierten en uno de los descapotables de lona más silenciosos del mundo. Ejemplar hasta 140 km/h, donde mejora claramente a un BMW Serie 1 Cabrio e incluso al Audi A3 Cabrio, acercándose en rendimiento a un techo duro.

Casi aísla como un coupé, también por unas suspensiones tirando a firmes pero aún cómodas en la absorción y que generan una buena calidad de rodadura. Eso sí, a más velocidad, la peor aerodinámica comienza a castigar entonces el viaje. Pero un cabrio realmente se disfruta de paseo... y abierto. Y en ese sentido, hasta unos buenos 100 km/h el desplazamiento es fantástico delante, con un parabrisas bien diseñado, sin turbulencias y refrescado sólo por una suave brisa. Claro que conviene no olvidar la gorra para protegerse del sol.

Desde ahí, en cambio, comienza en el VW Golf Cabrio el huracán en modo de latigazos de un cinturón que cobra vida con el viento y nos pide moderación con el gas. Eso, o subir todas las ventanillas (las 4 se accionan independientes o conjuntas con una tecla en la consola) para ganar otros 30-40 km/h descapotados de suficiente confort y todavía con buena acústica para la conversación o escuchar la radio. Y eso sin un paravientos opcional (300 €) que se instala en la fila trasera para convertirlo, eso sí, en biplaza pero aislar... todavía mejor.

TSI de referencia

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