Publicidad

Volkswagen Beetle Cabrio

Un descapotable icónico. Así es el Beetle Cabrio, un modelo que transmite sensaciones especiales y difíciles de explicar. Si a esto le sumamos un buen comportamiento y motores de primer nivel, conseguimos un producto bastante redondo.
-
Volkswagen Beetle Cabrio

‘It never rains in southern California’ (nunca llueve al sur de California) venía tarareando de camino a Santa Mónica (California), donde esperaba a Autopista.es, junto a un limitado grupo de periodistas, el nuevo Volkswagen Beetle Cabrio. 'Nunca llueve, no', nos dijeron en el hotel, pero el día de nuestras pruebas la suerte no nos acompañó: llovía y el tiempo no era apacible.

Da igual. Olvidémonos del tiempo y procuremos disfrutar en la medida de la posible de la conducción y, si tenemos oportunidad, con el primer resquicio de que la lluvia escampa, descapotémoslo.

Conducido con capota, este Beetle Cabrio pierde chispa. Es un coche de cuatro plazas totalmente utilizable, con un maletero limitado a 225 litros (la versión coupé goza de 85 litros más) y entra algo más de sonoridad en el interior a causa de la capota de lona.

Precisamente, esta destaca por su modernidad a pesar de su aparente configuración clásica. Nos dicen que se pliega o despliega eléctricamente con la simple pulsación de un botón y realizando esta operación con el coche en marcha hasta una velocidad de 50 km/h. Todo ello en 9,5 segundos. Ideal para estos días de tiempo cambiante.

Galería relacionada

Volkswagen Beetle Cabrio

Nos ponemos en marcha y, como te decimos, la conducción es como la de un Beetle convencional. También en cuanto a espacio. A la espera de confirmar nuestras sensaciones con las mediciones de nuestro centro técnico, los dos ocupantes de las plazas traseras (está homologado para que puedan circular en él cuatro personas) no viajarán muy desahogados, pero tampoco con sensaciones claustrofóbicas –un usuario de cerca de 1,90 metros entra-. En resumen, es más incómodo el acceso a las plazas que la estancia en ellas.

Una cosa a tener en consideración es que la visibilidad trasera con la capota puesta queda limitada, ya que no tenemos tanta superficie acristalada como en la variante coupé del Beetle. No es nada traumático, pero hay que acostumbrarse.

Enfrentado al Beetle cabrio de la anterior generación, el maletero es mayor (24 litros más) y ahora es posible abatir los respaldos traseros. Las dimensiones crecen, al mismo tiempo, es 15 cm más largo (4,28 metros), 8 cm más ancho (1,81 m) y 3 cm más bajo (1,47 m).

Recorremos la costa californiana y parece que la canción de Albert Hammond sigue incumpliéndose y continuamos ‘disfrutando’ de mal tiempo. Nada, el trabajo está por encima de la comodidad y decidimos ‘jugárnosla’ e ir con el nublado y tempestuoso cielo como techo.

Las emociones aquí se multiplican. Sientes más el coche, sientes más tu alrededor y te sientes conduciendo algo especial. Todos los ‘impedimentos’ del tiempo, excepto la lluvia y la nieve,  tienen solución en el Beetle Cabrio: el frío se combate con los asientos calefactables y con el cortavientos (ambos de serie en los Estados Unidos, veremos en Europa).  El aislamiento que nos confiere el parabrisas y la aerodinámica nos permiten mantener una conversación sin tener que elevar el tono de voz hasta los 100 km/h, aproximadamente. A más velocidad, nuestra garganta lo sufrirá. Esto es válido si no viajas atrás, si lo haces y hace frío, abrígate bien: es tu única salvación.

Respecto al cortavientos, citar que sólo se puede colocar cuando no utilicemos las plazas traseras y que si lo quitamos y plegamos, tiene un lugar específico en el techo del maletero para evitar quitarnos más espacio del necesario.

En nuestra toma de contacto pudimos conducir el Beetle Cabrio con los motores 2.0 TDI de 140 CV y el 2.0 TSi de 200 CV. Se completa la gama de motores en España con las mismas mecánicas del Beetle coupé, es decir, el 1.2 TSI de 105 CV y el 1.4 TSI de 160 CV en gasolina y el 1.6 TDi de 105 CV en Diesel. Los dos propulsores que condujimos tienen, cada uno, su propia personalidad. El Diesel destaca por su frugalidad y por su buena entrega desde baja revoluciones, aunque su rumorosidad, más por 'calidad' que por volumen hace que, nos guste más el equivalente en gasolina, sobre todo si hablamos de un cabrio.

El 2.0 TSI de gasolina nos convence más por sensaciones y también lo hace al público estadounidense, que lo prefiere al Diesel. Sus 200 CV hacen que estemos ante un descapotable rápido, de buenas prestaciones y con un motor con un sonido más embaucador. Las suspensiones son algo más firmes que las del TDI, pero ni las primeras son demasiado blandas, ni estas se muestran incómodas en ningún momento.

El VW Beetle Cabrio llegará a nuestro país en la próxima primavera y lo hará, aparte de las versiones habituales -Design, Sport y R-Line-, con dos variantes conmemorativas denominadas '50’s' y '70’s' con una combinación de colores de carrocería, capota, llantas y tapicería exclusivas. 

Te recomendamos

El Kia Stinger es la gran berlina deportiva de la marca surcoreana. Su versión GT, co...

El cicloturismo es una de las actividades deportivas que más desplazamientos por nues...

Ágil, cómodo y con gran espacio, el Citroën C3 Aircross propone interesantes solucion...

Repasamos todos los SUV a los que hay que estar atento en 2018 y algunos que ya sabem...

Una encuesta a nivel europeo permite a la OCU valorar los coches más y menos fiables ...

Toda la potencia y fuerza que pueda desarrollar un coche deportivo llegará al asfalto...

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.