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Toyota Yaris 2009

Pequeños cambios estéticos, optimizaciones mecánicas y un avanzado motor de gasolina con Stop & Start ponen al día al Toyota Yaris, cuya gama y precios han cambiado ligeramente para mantenerse en plena forma dentro del competido segmento B.
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Toyota Yaris 2009
Si no te lo dicen antes no sabrás que estás frente a un modelo puesto al día, ya que estéticamente apenas se aprecian las diferencias en esta nueva gama Yaris. Las modificaciones se centran en los paragolpes —que incrementan la longitud del Toyota Yaris 3,5 cm—, la parrilla y los grupos ópticos, con antinieblas delanteros mejor integrados y pilotos traseros dotados de tecnología LED. En el interior, la consola central de color plateado adquiere tonalidad titanio, mientras que el maletero pierde su doble fondo para resultar aún más aprovechable —los asientos traseros siguen siendo abatibles y corredizos—. Por otro lado, se añaden el “oro mica”, el “gris azulado” y el amarillo a la paleta de colores de la carrocería.

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Toyota Yaris 2009: detalles

Más interesante es la llegada del motor 1.33 VVT-i Dual (desde 14.050 €), una mecánica de 101 CV estrenada por el Auris que está destinada a lograr unas bajas cifras de consumo y emisiones. Para ello hace uso de varias soluciones englobadas dentro del programa Toyota Optimal Drive, como el empleo de aceite de baja viscosidad, alternador desacoplable y dos catalizadores. Cuenta también con distribución variable en admisión y escape, pistones muy ligeros —180 gr— refrigerados por chorro inferior de aceite y sistema Stop & Start, cuyo funcionamiento es tan suave que apenas se percibe desde el interior del coche cuando el motor se detiene y arranca automáticamente en los semáforos. Se trata de un propulsor muy agradable de utilizar, refinado y con buena respuesta a cualquier régimen. También es muy silencioso y, a la hora de viajar, el largo desarrollo de la sexta hace que vaya muy desahogado, lo que permite un consumo medio de 5,1 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 120 gr/km. El manejo del cambio es muy preciso, de hecho, tanto el 1.33 VVT-i Dual como el Diesel 1.4 D-4D de 90 CV (desde 13.000 €) incorporan esta nueva transmisión, que opcionalmente puede adquirirse con embrague robotizado y levas en el volante bajo la denominación Confortdrive.

Respecto al Yaris D-4D, su motor recibe algunas modificaciones, entre ellas inyectores piezoeléctricos con una presión máxima de inyección de 1.600 bar, nuevo catalizador y relación de compresión menor (pasa de 17,9:1 a 16,5:1). Asimismo, se ha incorporado más material fonoabsorbente para reducir el nivel de ruido percibido desde el habitáculo. Su consumo medio es de sólo 4,1 l/100 km y sus emisiones de CO2, 109 gr/km. Por último, la versión de acceso a la gama parte de 11.000 € y está impulsada por un tricilíndrico de gasolina con poco menos de 1 litro de cilindrada, ya conocido en el Aygo. A pesar de tener sólo 67 CV, resulta satisfactorio y mueve con soltura al Yaris, si bien en carretera puede echarse de menos algún CV en determinadas circunstancias. Hay que tener en cuenta que toda la gama está por debajo de los 120 gr/km en cuanto a emisiones de CO2, por lo que está exenta del Impuesto de Matriculación. Además, incluye un descuento promocional de 1.500 euros que hay que restar a los precios mencionados. Por si fuera poco, durante un tiempo se comercializará un acabado especial denominado TS que se encuentra por encima de los Live y Active —desaparecen las terminaciones Yaris, Rock in Rio y Sol—, pero con un precio interesante (14.050 € el 1.33 y 15.250 € el D-4D) y un equipamiento muy generoso que incluye aire acondicionado, instrumentación analógica y volante de cuero perforado. El ESP, en cualquier caso, cuesta 450 €. Si no te lo dicen antes no sabrás que estás frente a un modelo puesto al día, ya que estéticamente apenas se aprecian las diferencias en esta nueva gama Yaris. Las modificaciones se centran en los paragolpes —que incrementan la longitud del Toyota Yaris 3,5 cm—, la parrilla y los grupos ópticos, con antinieblas delanteros mejor integrados y pilotos traseros dotados de tecnología LED. En el interior, la consola central de color plateado adquiere tonalidad titanio, mientras que el maletero pierde su doble fondo para resultar aún más aprovechable —los asientos traseros siguen siendo abatibles y corredizos—. Por otro lado, se añaden el “oro mica”, el “gris azulado” y el amarillo a la paleta de colores de la carrocería. Más interesante es la llegada del motor 1.33 VVT-i Dual (desde 14.050 €), una mecánica de 101 CV estrenada por el Auris que está destinada a lograr unas bajas cifras de consumo y emisiones. Para ello hace uso de varias soluciones englobadas dentro del programa Toyota Optimal Drive, como el empleo de aceite de baja viscosidad, alternador desacoplable y dos catalizadores. Cuenta también con distribución variable en admisión y escape, pistones muy ligeros —180 gr— refrigerados por chorro inferior de aceite y sistema Stop & Start, cuyo funcionamiento es tan suave que apenas se percibe desde el interior del coche cuando el motor se detiene y arranca automáticamente en los semáforos. Se trata de un propulsor muy agradable de utilizar, refinado y con buena respuesta a cualquier régimen. También es muy silencioso y, a la hora de viajar, el largo desarrollo de la sexta hace que vaya muy desahogado, lo que permite un consumo medio de 5,1 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 120 gr/km. El manejo del cambio es muy preciso, de hecho, tanto el 1.33 VVT-i Dual como el Diesel 1.4 D-4D de 90 CV (desde 13.000 €) incorporan esta nueva transmisión, que opcionalmente puede adquirirse con embrague robotizado y levas en el volante bajo la denominación Confortdrive.

Respecto al Yaris D-4D, su motor recibe algunas modificaciones, entre ellas inyectores piezoeléctricos con una presión máxima de inyección de 1.600 bar, nuevo catalizador y relación de compresión menor (pasa de 17,9:1 a 16,5:1). Asimismo, se ha incorporado más material fonoabsorbente para reducir el nivel de ruido percibido desde el habitáculo. Su consumo medio es de sólo 4,1 l/100 km y sus emisiones de CO2, 109 gr/km. Por último, la versión de acceso a la gama parte de 11.000 € y está impulsada por un tricilíndrico de gasolina con poco menos de 1 litro de cilindrada, ya conocido en el Aygo. A pesar de tener sólo 67 CV, resulta satisfactorio y mueve con soltura al Yaris, si bien en carretera puede echarse de menos algún CV en determinadas circunstancias. Hay que tener en cuenta que toda la gama está por debajo de los 120 gr/km en cuanto a emisiones de CO2, por lo que está exenta del Impuesto de Matriculación. Además, incluye un descuento promocional de 1.500 euros que hay que restar a los precios mencionados. Por si fuera poco, durante un tiempo se comercializará un acabado especial denominado TS que se encuentra por encima de los Live y Active —desaparecen las terminaciones Yaris, Rock in Rio y Sol—, pero con un precio interesante (14.050 € el 1.33 y 15.250 € el D-4D) y un equipamiento muy generoso que incluye aire acondicionado, instrumentación analógica y volante de cuero perforado. El ESP, en cualquier caso, cuesta 450 €. Si no te lo dicen antes no sabrás que estás frente a un modelo puesto al día, ya que estéticamente apenas se aprecian las diferencias en esta nueva gama Yaris. Las modificaciones se centran en los paragolpes —que incrementan la longitud del Toyota Yaris 3,5 cm—, la parrilla y los grupos ópticos, con antinieblas delanteros mejor integrados y pilotos traseros dotados de tecnología LED. En el interior, la consola central de color plateado adquiere tonalidad titanio, mientras que el maletero pierde su doble fondo para resultar aún más aprovechable —los asientos traseros siguen siendo abatibles y corredizos—. Por otro lado, se añaden el “oro mica”, el “gris azulado” y el amarillo a la paleta de colores de la carrocería. Más interesante es la llegada del motor 1.33 VVT-i Dual (desde 14.050 €), una mecánica de 101 CV estrenada por el Auris que está destinada a lograr unas bajas cifras de consumo y emisiones. Para ello hace uso de varias soluciones englobadas dentro del programa Toyota Optimal Drive, como el empleo de aceite de baja viscosidad, alternador desacoplable y dos catalizadores. Cuenta también con distribución variable en admisión y escape, pistones muy ligeros —180 gr— refrigerados por chorro inferior de aceite y sistema Stop & Start, cuyo funcionamiento es tan suave que apenas se percibe desde el interior del coche cuando el motor se detiene y arranca automáticamente en los semáforos. Se trata de un propulsor muy agradable de utilizar, refinado y con buena respuesta a cualquier régimen. También es muy silencioso y, a la hora de viajar, el largo desarrollo de la sexta hace que vaya muy desahogado, lo que permite un consumo medio de 5,1 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 120 gr/km. El manejo del cambio es muy preciso, de hecho, tanto el 1.33 VVT-i Dual como el Diesel 1.4 D-4D de 90 CV (desde 13.000 €) incorporan esta nueva transmisión, que opcionalmente puede adquirirse con embrague robotizado y levas en el volante bajo la denominación Confortdrive.

Respecto al Yaris D-4D, su motor recibe algunas modificaciones, entre ellas inyectores piezoeléctricos con una presión máxima de inyección de 1.600 bar, nuevo catalizador y relación de compresión menor (pasa de 17,9:1 a 16,5:1). Asimismo, se ha incorporado más material fonoabsorbente para reducir el nivel de ruido percibido desde el habitáculo. Su consumo medio es de sólo 4,1 l/100 km y sus emisiones de CO2, 109 gr/km. Por último, la versión de acceso a la gama parte de 11.000 € y está impulsada por un tricilíndrico de gasolina con poco menos de 1 litro de cilindrada, ya conocido en el Aygo. A pesar de tener sólo 67 CV, resulta satisfactorio y mueve con soltura al Yaris, si bien en carretera puede echarse de menos algún CV en determinadas circunstancias. Hay que tener en cuenta que toda la gama está por debajo de los 120 gr/km en cuanto a emisiones de CO2, por lo que está exenta del Impuesto de Matriculación. Además, incluye un descuento promocional de 1.500 euros que hay que restar a los precios mencionados. Por si fuera poco, durante un tiempo se comercializará un acabado especial denominado TS que se encuentra por encima de los Live y Active —desaparecen las terminaciones Yaris, Rock in Rio y Sol—, pero con un precio interesante (14.050 € el 1.33 y 15.250 € el D-4D) y un equipamiento muy generoso que incluye aire acondicionado, instrumentación analógica y volante de cuero perforado. El ESP, en cualquier caso, cuesta 450 €. Si no te lo dicen antes no sabrás que estás frente a un modelo puesto al día, ya que estéticamente apenas se aprecian las diferencias en esta nueva gama Yaris. Las modificaciones se centran en los paragolpes —que incrementan la longitud del Toyota Yaris 3,5 cm—, la parrilla y los grupos ópticos, con antinieblas delanteros mejor integrados y pilotos traseros dotados de tecnología LED. En el interior, la consola central de color plateado adquiere tonalidad titanio, mientras que el maletero pierde su doble fondo para resultar aún más aprovechable —los asientos traseros siguen siendo abatibles y corredizos—. Por otro lado, se añaden el “oro mica”, el “gris azulado” y el amarillo a la paleta de colores de la carrocería. Más interesante es la llegada del motor 1.33 VVT-i Dual (desde 14.050 €), una mecánica de 101 CV estrenada por el Auris que está destinada a lograr unas bajas cifras de consumo y emisiones. Para ello hace uso de varias soluciones englobadas dentro del programa Toyota Optimal Drive, como el empleo de aceite de baja viscosidad, alternador desacoplable y dos catalizadores. Cuenta también con distribución variable en admisión y escape, pistones muy ligeros —180 gr— refrigerados por chorro inferior de aceite y sistema Stop & Start, cuyo funcionamiento es tan suave que apenas se percibe desde el interior del coche cuando el motor se detiene y arranca automáticamente en los semáforos. Se trata de un propulsor muy agradable de utilizar, refinado y con buena respuesta a cualquier régimen. También es muy silencioso y, a la hora de viajar, el largo desarrollo de la sexta hace que vaya muy desahogado, lo que permite un consumo medio de 5,1 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 120 gr/km. El manejo del cambio es muy preciso, de hecho, tanto el 1.33 VVT-i Dual como el Diesel 1.4 D-4D de 90 CV (desde 13.000 €) incorporan esta nueva transmisión, que opcionalmente puede adquirirse con embrague robotizado y levas en el volante bajo la denominación Confortdrive.

Respecto al Yaris D-4D, su motor recibe algunas modificaciones, entre ellas inyectores piezoeléctricos con una presión máxima de inyección de 1.600 bar, nuevo catalizador y relación de compresión menor (pasa de 17,9:1 a 16,5:1). Asimismo, se ha incorporado más material fonoabsorbente para reducir el nivel de ruido percibido desde el habitáculo. Su consumo medio es de sólo 4,1 l/100 km y sus emisiones de CO2, 109 gr/km. Por último, la versión de acceso a la gama parte de 11.000 € y está impulsada por un tricilíndrico de gasolina con poco menos de 1 litro de cilindrada, ya conocido en el Aygo. A pesar de tener sólo 67 CV, resulta satisfactorio y mueve con soltura al Yaris, si bien en carretera puede echarse de menos algún CV en determinadas circunstancias. Hay que tener en cuenta que toda la gama está por debajo de los 120 gr/km en cuanto a emisiones de CO2, por lo que está exenta del Impuesto de Matriculación. Además, incluye un descuento promocional de 1.500 euros que hay que restar a los precios mencionados. Por si fuera poco, durante un tiempo se comercializará un acabado especial denominado TS que se encuentra por encima de los Live y Active —desaparecen las terminaciones Yaris, Rock in Rio y Sol—, pero con un precio interesante (14.050 € el 1.33 y 15.250 € el D-4D) y un equipamiento muy generoso que incluye aire acondicionado, instrumentación analógica y volante de cuero perforado. El ESP, en cualquier caso, cuesta 450 €. Si no te lo dicen antes no sabrás que estás frente a un modelo puesto al día, ya que estéticamente apenas se aprecian las diferencias en esta nueva gama Yaris. Las modificaciones se centran en los paragolpes —que incrementan la longitud del Toyota Yaris 3,5 cm—, la parrilla y los grupos ópticos, con antinieblas delanteros mejor integrados y pilotos traseros dotados de tecnología LED. En el interior, la consola central de color plateado adquiere tonalidad titanio, mientras que el maletero pierde su doble fondo para resultar aún más aprovechable —los asientos traseros siguen siendo abatibles y corredizos—. Por otro lado, se añaden el “oro mica”, el “gris azulado” y el amarillo a la paleta de colores de la carrocería. Más interesante es la llegada del motor 1.33 VVT-i Dual (desde 14.050 €), una mecánica de 101 CV estrenada por el Auris que está destinada a lograr unas bajas cifras de consumo y emisiones. Para ello hace uso de varias soluciones englobadas dentro del programa Toyota Optimal Drive, como el empleo de aceite de baja viscosidad, alternador desacoplable y dos catalizadores. Cuenta también con distribución variable en admisión y escape, pistones muy ligeros —180 gr— refrigerados por chorro inferior de aceite y sistema Stop & Start, cuyo funcionamiento es tan suave que apenas se percibe desde el interior del coche cuando el motor se detiene y arranca automáticamente en los semáforos. Se trata de un propulsor muy agradable de utilizar, refinado y con buena respuesta a cualquier régimen. También es muy silencioso y, a la hora de viajar, el largo desarrollo de la sexta hace que vaya muy desahogado, lo que permite un consumo medio de 5,1 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 120 gr/km. El manejo del cambio es muy preciso, de hecho, tanto el 1.33 VVT-i Dual como el Diesel 1.4 D-4D de 90 CV (desde 13.000 €) incorporan esta nueva transmisión, que opcionalmente puede adquirirse con embrague robotizado y levas en el volante bajo la denominación Confortdrive.

Respecto al Yaris D-4D, su motor recibe algunas modificaciones, entre ellas inyectores piezoeléctricos con una presión máxima de inyección de 1.600 bar, nuevo catalizador y relación de compresión menor (pasa de 17,9:1 a 16,5:1). Asimismo, se ha incorporado más material fonoabsorbente para reducir el nivel de ruido percibido desde el habitáculo. Su consumo medio es de sólo 4,1 l/100 km y sus emisiones de CO2, 109 gr/km. Por último, la versión de acceso a la gama parte de 11.000 € y está impulsada por un tricilíndrico de gasolina con poco menos de 1 litro de cilindrada, ya conocido en el Aygo. A pesar de tener sólo 67 CV, resulta satisfactorio y mueve con soltura al Yaris, si bien en carretera puede echarse de menos algún CV en determinadas circunstancias. Hay que tener en cuenta que toda la gama está por debajo de los 120 gr/km en cuanto a emisiones de CO2, por lo que está exenta del Impuesto de Matriculación. Además, incluye un descuento promocional de 1.500 euros que hay que restar a los precios mencionados. Por si fuera poco, durante un tiempo se comercializará un acabado especial denominado TS que se encuentra por encima de los Live y Active —desaparecen las terminaciones Yaris, Rock in Rio y Sol—, pero con un precio interesante (14.050 € el 1.33 y 15.250 € el D-4D) y un equipamiento muy generoso que incluye aire acondicionado, instrumentación analógica y volante de cuero perforado. El ESP, en cualquier caso, cuesta 450 €. Si no te lo dicen antes no sabrás que estás frente a un modelo puesto al día, ya que estéticamente apenas se aprecian las diferencias en esta nueva gama Yaris. Las modificaciones se centran en los paragolpes —que incrementan la longitud del Toyota Yaris 3,5 cm—, la parrilla y los grupos ópticos, con antinieblas delanteros mejor integrados y pilotos traseros dotados de tecnología LED. En el interior, la consola central de color plateado adquiere tonalidad titanio, mientras que el maletero pierde su doble fondo para resultar aún más aprovechable —los asientos traseros siguen siendo abatibles y corredizos—. Por otro lado, se añaden el “oro mica”, el “gris azulado” y el amarillo a la paleta de colores de la carrocería. Más interesante es la llegada del motor 1.33 VVT-i Dual (desde 14.050 €), una mecánica de 101 CV estrenada por el Auris que está destinada a lograr unas bajas cifras de consumo y emisiones. Para ello hace uso de varias soluciones englobadas dentro del programa Toyota Optimal Drive, como el empleo de aceite de baja viscosidad, alternador desacoplable y dos catalizadores. Cuenta también con distribución variable en admisión y escape, pistones muy ligeros —180 gr— refrigerados por chorro inferior de aceite y sistema Stop & Start, cuyo funcionamiento es tan suave que apenas se percibe desde el interior del coche cuando el motor se detiene y arranca automáticamente en los semáforos. Se trata de un propulsor muy agradable de utilizar, refinado y con buena respuesta a cualquier régimen. También es muy silencioso y, a la hora de viajar, el largo desarrollo de la sexta hace que vaya muy desahogado, lo que permite un consumo medio de 5,1 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 120 gr/km. El manejo del cambio es muy preciso, de hecho, tanto el 1.33 VVT-i Dual como el Diesel 1.4 D-4D de 90 CV (desde 13.000 €) incorporan esta nueva transmisión, que opcionalmente puede adquirirse con embrague robotizado y levas en el volante bajo la denominación Confortdrive.

Respecto al Yaris D-4D, su motor recibe algunas modificaciones, entre ellas inyectores piezoeléctricos con una presión máxima de inyección de 1.600 bar, nuevo catalizador y relación de compresión menor (pasa de 17,9:1 a 16,5:1). Asimismo, se ha incorporado más material fonoabsorbente para reducir el nivel de ruido percibido desde el habitáculo. Su consumo medio es de sólo 4,1 l/100 km y sus emisiones de CO2, 109 gr/km. Por último, la versión de acceso a la gama parte de 11.000 € y está impulsada por un tricilíndrico de gasolina con poco menos de 1 litro de cilindrada, ya conocido en el Aygo. A pesar de tener sólo 67 CV, resulta satisfactorio y mueve con soltura al Yaris, si bien en carretera puede echarse de menos algún CV en determinadas circunstancias. Hay que tener en cuenta que toda la gama está por debajo de los 120 gr/km en cuanto a emisiones de CO2, por lo que está exenta del Impuesto de Matriculación. Además, incluye un descuento promocional de 1.500 euros que hay que restar a los precios mencionados. Por si fuera poco, durante un tiempo se comercializará un acabado especial denominado TS que se encuentra por encima de los Live y Active —desaparecen las terminaciones Yaris, Rock in Rio y Sol—, pero con un precio interesante (14.050 € el 1.33 y 15.250 € el D-4D) y un equipamiento muy generoso que incluye aire acondicionado, instrumentación analógica y volante de cuero perforado. El ESP, en cualquier caso, cuesta 450 €.
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