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Toyota Verso

Toyota acorta el nombre de su monovolumen más popular, el Corolla Verso, y lo deja sólo en Verso, renovándolo por completo y mejorando su comportamiento, para aproximarlo al de una berlina. Se empieza a vender a finales de abril por un precio base de 20.900 euros.
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Toyota Verso
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso.

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Toyota Verso, al detalle.

Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
Impresiones de conducción
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso. Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
Impresiones de conducción
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso. Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
Impresiones de conducción
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso. Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
Impresiones de conducción
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso. Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
Impresiones de conducción
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso. Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
Impresiones de conducción
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso. Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
Impresiones de conducción
El Corolla Verso le ha dado muchas alegrías a Toyota. Lanzado en 2002 (vendió 1.199 unidades ese año), sus ventas fueron aumentando y, con el lanzamiento de la segunda generación dos años después (2004), las unidades puestas en el mercado ya fueron 4.401, hasta llegar a su máximo exponente en 2006 con casi 13.000 unidades vendidas (cerca de un 7 por ciento del mercado español de monovolúmenes ese año). En 2007 y 2008 la tendencia bajó –aunque la cuota de mercado prácticamente se mantuvo- y ahora, en plena crisis económica internacional, llega el momento de renovar el concepto, mejorarlo y reposicionarlo con un nombre que recoja lo mejor de su trayectoria. Así se presenta el “nuevo” Toyota Verso. Cierto que su cliente tipo no ha variado demasiado (“familias y parejas de vida activa”), pero quieren ampliarlo. El objetivo ha sido buscar una imagen más emocional mediante un diseño más dinámico y unas prestaciones que se acerquen lo máximo posible a una berlina, pero sin perder la esencia de un monovolumen al uso: comodidad a bordo y un aprovechamiento amplio y versátil del espacio interior. Veamos si lo han conseguido.

Frente al anterior modelo, el nuevo Verso tiene 7 cm más de longitud (4,4 m en total), 2,5 cm más de anchura (1,79 m) y mantiene la misma altura (1,62 m). Su diseño exterior divide la carrocería del Verso en dos zonas mediante una atractiva línea en “ese” que la recorre longitudinalmente partiendo de los bajos del paragolpes frontal, subrayando la línea inferior de la puerta delantera y subiendo por la trasera hasta culminar con el respingo de un pequeño alerón que remata el techo. De esta forma, consiguen una compartimentación visual entre chasis y maletero y la cabina del habitáculo. El logro funcional es una mejor penetración aerodinámica (Cx de 0,295), pero el beneficio estético resulta también evidente y este Verso gana sin duda en atractivo. Ahora bien, la apuesta que beneficiará el posicionamiento del Verso es la del espacio interior. Toyota confiesa un esfuerzo en la búsqueda de una mayor percepción de calidad por parte del posible cliente: han mejorado la calidad de los plásticos, la factura de las tapicerías y el acabado general.

El salpicadero se divide visualmente en dos zonas inconfundibles. Una, sobria y despejada, corresponde al copiloto; la otra, la del conductor, a la que se dirige con una ligera inclinación la consola central y el panel de instrumentación (situado en el punto medio del salpicadero) haciendo cada elemento ergonómicamente accesible. La palanca del cambio se acerca más al volante, las esferas también “miran” hacia el conductor para que sus datos salten a la vista, los mandos resultan claros en función y posición. Si se trata de una versión del Verso con navegador, al insertar la marcha atrás, en su pantalla se muestra la información que una cámara situada en la trasera ofrece respecto al espacio que se encuentra a nuestra espalda. Si, por el contrario, estamos en una variante del Verso sin navegador, esas imágenes aparecerán en el lado izquierdo del retrovisor interior. Los ocupantes previstos para el Verso son 7, pues ésa es la configuración base. Si un comprador prefiere adquirirlo con 5 plazas, puede hacerlo, y se le rebajará el precio en 700 euros. Las posibilidades de plegado y desplegado de esas plazas desemboca en una mayor o menor capacidad de carga (oscila entre los 178 y los 1.696 litros). Huecos y portaobjetos se reparten por todo el habitáculo con la intención de facilitar la vida a bordo (portagafas, portabotellas, portadocumentos, bandejas retráctiles, guantera refrigerada…). Además se ha trabajado especialmente en la reducción del ruido mediante capas de material aislante y revestimientos, con el resultado de un descenso de 2,5 decibelios en sonoridad interior frente a su antecesor.
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