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Toyota iQ 1.0 MultiDrive

Es el medio de transporte ideal para la ciudad, el rey de los desplazamientos cortos y el amo de los aparcamientos. Todo un micro urbano de lujo que, con la incorporación del cambio automático MultiDrive, se vuelve aún más chic y agradable de utilizar.
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Toyota iQ 1.0 MultiDrive
Basta con echar un vistazo a su precio para comprobar que el Toyota iQ 1.0 MultiDrive está concebido, en gran medida, como coche de capricho. De hecho, su factura final supera holgadamente la del Toyota Yaris, e incluso iguala la de alguna versión del Toyota Auris. Pero basta también con acomodarse en su habitáculo para ver que se trata de conceptos muy diferentes y que, pese a sus reducidas dimensiones exteriores —no tanto en anchura—, es un coche que no sólo está pensado para transportarnos de un sitio a otro de forma ágil, sino que pretende hacerlo cuidando los detalles y mimando a sus ocupantes. El Smart Fortwo ya explotó esta idea, pero el Toyota iQ 1.0 MultiDrive aporta soluciones más inteligentes y evolucionadas, entre ellas la posibilidad de albergar hasta cuatro pasajeros.

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Una vez ubicados en el puesto del conductor el Toyota iQ 1.0 MultiDrive resulta más espacioso que muchos modelos de segmentos superiores y, contrariamente a lo que cabría esperar, hay hueco de sobra para que las rodillas no rocen en ningún momento con la consola central ni con la puerta. La postura al volante es perfecta, a pesar de que éste se regula sólo en altura. Justo después de pulsar el botón de arranque, todavía con la llave en el bolsillo gracias al sistema de apertura y arranque inteligente, llama la atención el logrado tacto de la dirección eléctrica, que resulta agradable incluso en maniobras. El accionamiento de todos los mandos y de los pedales también es refinado y, cuando iniciamos la marcha, la impresión es la de ir en un automóvil de mayor tamaño, tanto por estabilidad lineal como por la sensación de amplitud interior percibida, ya que la anchura de vías es muy generosa.

En el equipamiento del Toyota iQ 1.0 MultiDrive no falta nada, al menos en el acabado superior que va asociado a la transmisión MultiDrive. Dispone de luces y limpiaparabrisas automáticos, climatizador, calefacción en los asientos, retrovisores plegables de forma eléctrica, espejo interior fotocromático... Sólo falta comprobar si este cambio de variador continuo hace buen equipo con el equilibrado motor 1.0 tricilíndrico, pero, sobre todo, con el sofisticado Toyota iQ y sus potenciales y exigentes clientes. La ausencia de levas nos hizo desconfiar en un principio, porque eso supone un menor control por nuestra parte, al no poder preseleccionar una marcha determinada. Sin embargo, mediante la palanca se pueden elegir, aparte de la tradicional D (normal), otras dos posiciones, S (sport) y B (brake), esta última destinada a aprovechar la máxima retención del motor. Su funcionamiento es impecable y las leyes del cambio están muy bien estudiadas, ya que incluso en aceleraciones fuertes se ha evitado que el motor gire constantemente a un mismo régimen para que no resulte monótono al escucharlo, realizando de vez en cuando perceptibles caídas de vueltas que simulan el cambio a una marcha superior al que estamos acostumbrados. La única pega, aparte de un ligero aumento de consumo respecto al manual, es que el arranque desde parado se lo toma con bastante calma, por mucho que pisemos a fondo el acelerador; tras un stop conviene ser cuidadosos y actuar más anticipación de lo normal a la hora de incorporarnos al tráfico. Una vez lanzado este problema desaparece y su respuesta es muy buena para desenvolverse con total soltura.

La transmisión del Toyota iQ 1.0 MultiDrive incorpora una función específica de ayuda a la conducción económica en el ordenador de viaje, a modo de económetro digital, denominada Eco Monitor. Por su parte, el modo Eco se puede activar cuando vamos en D y modifica la respuesta del acelerador y del cambio para emplear durante más tiempo desarrollos más largos. Si lo hacemos bien y pisamos con suavidad el pedal derecho, se enciende una luz verde en el salpicadero. Lástima que no disponga de indicador de autonomía. En definitiva, el concepto del cambio MultiDrive es un complemento idóneo para el Toyota iQ. No sólo hace más relajada y cómoda su conducción, sino que aporta todavía más exclusividad a este sofisticado urbanita. — Tacto general
— Movilidad urbana
— Equipamiento — Aceleración desde 0 km/h
— Precio elevado
— Nervioso en frenadas
Comparativa: los urbanos de Toyota
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