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Toyota iQ

No es una revolución en cuanto a su planteamiento de coche urbano con dimensiones reducidas, pero el Toyota iQ convence en todos los sentidos. Estéticamente es atractivo, tecnológicamente está en los primeros puestos y una vez conducido por ciudad nos hace preguntarnos ¿dónde has estado hasta ahora?
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Toyota iQ
En el interior también se ha trabajado para dotar al pequeño Toyota iQ de un ambiente sumamente atractivo y agradable. El cuadro de instrumentos tiene forma de ceja, el centro del salpicadero agrupa todos los mandos, el equipo de sonido y el opcional sistema de navegación, en un diseño triangular inspirado –según la marca- en el pez raya. Todos los mandos están “en su sitio” y el tacto y accionamiento de los mismos da sensación de calidad.

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Detalles Toyota iQ

Lo más llamativo es, por supuesto, el hecho de contar con dos plazas detrás de las delanteras donde se pueden alojar –ciertamente no se puede decir acomodar- una persona adulta y un niño con lo que no tenemos que renunciar a llevar a toda la familia, al cine o de compras, en nuestro pequeño coche urbano. Bien es cierto que la implantación de estas dos filas ha hecho que los diseñadores de interiores hayan tenido que estudiar ¡y mucho! Para empezar, la guantera típica de los coches se sustituye por una bolsa que va sujeta al salpicadero por medio de cuatro “corchetes”. El asiento del acompañante se desplaza longitudinalmente bastantes centímetros, lo que permite que en el asiento de atrás se pueda alojar un adulto, mientras que en el de detrás del conductor la cosa se complica algo más ya que salvo un infante, el resto de los posibles poseedores de este asiento tendrían que viajar ladeados, poniendo los pies en el centro del suelo.

El maletero con todo el pasaje a bordo se transforma en un pequeño hueco para llevar algo más que un maletín –cubica 32 litros con esta disposición- pero si sólo llevamos un pasajero atrás se puede aprovechar la otra plaza para el equipaje o, si sólo viajan dos, contamos con 242 litros, lo que ya es una cifra, más o menos, razonable. Entrar o salir de las plazas traseras no es un ejercicio muy complicado si lo hacemos por el lado del acompañante, ya que el asiento abate su respaldo y se desplaza longitudinalmente, dejando un hueco más que suficiente para no tener que hacer mucho contorsionismo. El equipamiento de serie desde la versión básica tiene un buen número de elementos no sólo de confort –cierre centralizado, elevalunas eléctricos, aire acondicionado, etc…- sino, lo que es más importante, de seguridad. Así, en este capítulo cabe destacar la presencia del control de estabilidad –VSC-, el antibloqueo de frenos –ABS-, control de tracción y nueve airbags, entre los que destaca la presencia del de rodilla para el conductor, el “antisubmarining” para el acompañante y, como mayor novedad, el de cortina trasero que se despliega desde el techo justo detrás de las plazas delanteras.

El Toyota iQ, que en un principio estaba previsto que se lanzara en nuestro mercado en febrero/marzo, se hará de rogar y no será hasta mayo cuando empiece su comercialización en nuestro país. ¿Precios? Nada definido, pero si decimos que desde 12.500 euros, seguramente no nos estaremos desviando mucho de la realidad. Ser pequeño en el Toyota iQ no es sinónimo de no poder ofrecer unas buenas prestaciones, un razonable confort interior, un buen equipamiento y, sobre todo, no tener que renunciar a un alto grado de seguridad, tanto activa como pasiva.
Pequeño con estilo
En el interior también se ha trabajado para dotar al pequeño Toyota iQ de un ambiente sumamente atractivo y agradable. El cuadro de instrumentos tiene forma de ceja, el centro del salpicadero agrupa todos los mandos, el equipo de sonido y el opcional sistema de navegación, en un diseño triangular inspirado –según la marca- en el pez raya. Todos los mandos están “en su sitio” y el tacto y accionamiento de los mismos da sensación de calidad. Lo más llamativo es, por supuesto, el hecho de contar con dos plazas detrás de las delanteras donde se pueden alojar –ciertamente no se puede decir acomodar- una persona adulta y un niño con lo que no tenemos que renunciar a llevar a toda la familia, al cine o de compras, en nuestro pequeño coche urbano. Bien es cierto que la implantación de estas dos filas ha hecho que los diseñadores de interiores hayan tenido que estudiar ¡y mucho! Para empezar, la guantera típica de los coches se sustituye por una bolsa que va sujeta al salpicadero por medio de cuatro “corchetes”. El asiento del acompañante se desplaza longitudinalmente bastantes centímetros, lo que permite que en el asiento de atrás se pueda alojar un adulto, mientras que en el de detrás del conductor la cosa se complica algo más ya que salvo un infante, el resto de los posibles poseedores de este asiento tendrían que viajar ladeados, poniendo los pies en el centro del suelo.

El maletero con todo el pasaje a bordo se transforma en un pequeño hueco para llevar algo más que un maletín –cubica 32 litros con esta disposición- pero si sólo llevamos un pasajero atrás se puede aprovechar la otra plaza para el equipaje o, si sólo viajan dos, contamos con 242 litros, lo que ya es una cifra, más o menos, razonable. Entrar o salir de las plazas traseras no es un ejercicio muy complicado si lo hacemos por el lado del acompañante, ya que el asiento abate su respaldo y se desplaza longitudinalmente, dejando un hueco más que suficiente para no tener que hacer mucho contorsionismo. El equipamiento de serie desde la versión básica tiene un buen número de elementos no sólo de confort –cierre centralizado, elevalunas eléctricos, aire acondicionado, etc…- sino, lo que es más importante, de seguridad. Así, en este capítulo cabe destacar la presencia del control de estabilidad –VSC-, el antibloqueo de frenos –ABS-, control de tracción y nueve airbags, entre los que destaca la presencia del de rodilla para el conductor, el “antisubmarining” para el acompañante y, como mayor novedad, el de cortina trasero que se despliega desde el techo justo detrás de las plazas delanteras.

El Toyota iQ, que en un principio estaba previsto que se lanzara en nuestro mercado en febrero/marzo, se hará de rogar y no será hasta mayo cuando empiece su comercialización en nuestro país. ¿Precios? Nada definido, pero si decimos que desde 12.500 euros, seguramente no nos estaremos desviando mucho de la realidad. Ser pequeño en el Toyota iQ no es sinónimo de no poder ofrecer unas buenas prestaciones, un razonable confort interior, un buen equipamiento y, sobre todo, no tener que renunciar a un alto grado de seguridad, tanto activa como pasiva.
Pequeño con estilo
En el interior también se ha trabajado para dotar al pequeño Toyota iQ de un ambiente sumamente atractivo y agradable. El cuadro de instrumentos tiene forma de ceja, el centro del salpicadero agrupa todos los mandos, el equipo de sonido y el opcional sistema de navegación, en un diseño triangular inspirado –según la marca- en el pez raya. Todos los mandos están “en su sitio” y el tacto y accionamiento de los mismos da sensación de calidad. Lo más llamativo es, por supuesto, el hecho de contar con dos plazas detrás de las delanteras donde se pueden alojar –ciertamente no se puede decir acomodar- una persona adulta y un niño con lo que no tenemos que renunciar a llevar a toda la familia, al cine o de compras, en nuestro pequeño coche urbano. Bien es cierto que la implantación de estas dos filas ha hecho que los diseñadores de interiores hayan tenido que estudiar ¡y mucho! Para empezar, la guantera típica de los coches se sustituye por una bolsa que va sujeta al salpicadero por medio de cuatro “corchetes”. El asiento del acompañante se desplaza longitudinalmente bastantes centímetros, lo que permite que en el asiento de atrás se pueda alojar un adulto, mientras que en el de detrás del conductor la cosa se complica algo más ya que salvo un infante, el resto de los posibles poseedores de este asiento tendrían que viajar ladeados, poniendo los pies en el centro del suelo.

El maletero con todo el pasaje a bordo se transforma en un pequeño hueco para llevar algo más que un maletín –cubica 32 litros con esta disposición- pero si sólo llevamos un pasajero atrás se puede aprovechar la otra plaza para el equipaje o, si sólo viajan dos, contamos con 242 litros, lo que ya es una cifra, más o menos, razonable. Entrar o salir de las plazas traseras no es un ejercicio muy complicado si lo hacemos por el lado del acompañante, ya que el asiento abate su respaldo y se desplaza longitudinalmente, dejando un hueco más que suficiente para no tener que hacer mucho contorsionismo. El equipamiento de serie desde la versión básica tiene un buen número de elementos no sólo de confort –cierre centralizado, elevalunas eléctricos, aire acondicionado, etc…- sino, lo que es más importante, de seguridad. Así, en este capítulo cabe destacar la presencia del control de estabilidad –VSC-, el antibloqueo de frenos –ABS-, control de tracción y nueve airbags, entre los que destaca la presencia del de rodilla para el conductor, el “antisubmarining” para el acompañante y, como mayor novedad, el de cortina trasero que se despliega desde el techo justo detrás de las plazas delanteras.

El Toyota iQ, que en un principio estaba previsto que se lanzara en nuestro mercado en febrero/marzo, se hará de rogar y no será hasta mayo cuando empiece su comercialización en nuestro país. ¿Precios? Nada definido, pero si decimos que desde 12.500 euros, seguramente no nos estaremos desviando mucho de la realidad. Ser pequeño en el Toyota iQ no es sinónimo de no poder ofrecer unas buenas prestaciones, un razonable confort interior, un buen equipamiento y, sobre todo, no tener que renunciar a un alto grado de seguridad, tanto activa como pasiva.
Pequeño con estilo
En el interior también se ha trabajado para dotar al pequeño Toyota iQ de un ambiente sumamente atractivo y agradable. El cuadro de instrumentos tiene forma de ceja, el centro del salpicadero agrupa todos los mandos, el equipo de sonido y el opcional sistema de navegación, en un diseño triangular inspirado –según la marca- en el pez raya. Todos los mandos están “en su sitio” y el tacto y accionamiento de los mismos da sensación de calidad. Lo más llamativo es, por supuesto, el hecho de contar con dos plazas detrás de las delanteras donde se pueden alojar –ciertamente no se puede decir acomodar- una persona adulta y un niño con lo que no tenemos que renunciar a llevar a toda la familia, al cine o de compras, en nuestro pequeño coche urbano. Bien es cierto que la implantación de estas dos filas ha hecho que los diseñadores de interiores hayan tenido que estudiar ¡y mucho! Para empezar, la guantera típica de los coches se sustituye por una bolsa que va sujeta al salpicadero por medio de cuatro “corchetes”. El asiento del acompañante se desplaza longitudinalmente bastantes centímetros, lo que permite que en el asiento de atrás se pueda alojar un adulto, mientras que en el de detrás del conductor la cosa se complica algo más ya que salvo un infante, el resto de los posibles poseedores de este asiento tendrían que viajar ladeados, poniendo los pies en el centro del suelo.

El maletero con todo el pasaje a bordo se transforma en un pequeño hueco para llevar algo más que un maletín –cubica 32 litros con esta disposición- pero si sólo llevamos un pasajero atrás se puede aprovechar la otra plaza para el equipaje o, si sólo viajan dos, contamos con 242 litros, lo que ya es una cifra, más o menos, razonable. Entrar o salir de las plazas traseras no es un ejercicio muy complicado si lo hacemos por el lado del acompañante, ya que el asiento abate su respaldo y se desplaza longitudinalmente, dejando un hueco más que suficiente para no tener que hacer mucho contorsionismo. El equipamiento de serie desde la versión básica tiene un buen número de elementos no sólo de confort –cierre centralizado, elevalunas eléctricos, aire acondicionado, etc…- sino, lo que es más importante, de seguridad. Así, en este capítulo cabe destacar la presencia del control de estabilidad –VSC-, el antibloqueo de frenos –ABS-, control de tracción y nueve airbags, entre los que destaca la presencia del de rodilla para el conductor, el “antisubmarining” para el acompañante y, como mayor novedad, el de cortina trasero que se despliega desde el techo justo detrás de las plazas delanteras.

El Toyota iQ, que en un principio estaba previsto que se lanzara en nuestro mercado en febrero/marzo, se hará de rogar y no será hasta mayo cuando empiece su comercialización en nuestro país. ¿Precios? Nada definido, pero si decimos que desde 12.500 euros, seguramente no nos estaremos desviando mucho de la realidad. Ser pequeño en el Toyota iQ no es sinónimo de no poder ofrecer unas buenas prestaciones, un razonable confort interior, un buen equipamiento y, sobre todo, no tener que renunciar a un alto grado de seguridad, tanto activa como pasiva.
Pequeño con estilo
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