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Toyota Avensis

Toyota vuelve a hacer del Avensis una berlina diseñada y enfocada al el cliente europeo. Pone más énfasis que nunca en la deportividad, sus motores aumentan en rendimiento, estrena nuevas cajas de cambio o equipamientos inéditos en la marca. Su principal punto fuerte seguirá siendo su favorable relación entre el contenido y su valor.
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Toyota Avensis
El nuevo Toyota Avensis se pondrá a la venta a partir del 17 de diciembre. Ahora sólo habrá dos carrocerías, una de tipo sedán con cuatro puertas y otra familiar denominada Cross Sport, por tanto, deja de fabricarse la variante de cinco puertas. Ambas son, en relación a las actuales carrocerías del Avensis saliente, 5 cm mayor en longitud —4,69 para el sedán y 4,76 m para el Cross Sport— y otros 5 cm más anchas —1,81 m en los dos casos—. Tienen la misma altura que el anterior Avensis de 5 puertas —1,48 m, cifra superior a la media en la categoría— y aunque la plataforma es enteramente nueva, no ha variado la distancia entre ejes —2,70 m—, aunque sí lo han hecho las vías —4,5 cm más anchas en el eje delantero y 3 cm más en el trasero—.

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Toyota Avensis 2009

Salta a la vista. Si el anterior Avensis pecaba de formas poco atrevidas, con exceso de curvas, el nuevo pone el acento precisamente en una imagen mucho más dinámica. Contornos más angulosos mezclados con elegantes detalles cromados y grupos ópticos de generosas dimensiones dotan al Avensis de una imagen no sólo actualizada, sino también muy sugerente, elegante y deportiva a la vez. Un claro avance a nuestro modo de ver con el que creemos no se sentirá para nada defraudado el cliente fidelizado con la marca, sino todo lo contrario. Diseño que ahora se puede considerar un nuevo valor de conquista y que, para Toyota, será puntal en su estrategia de atracción de nuevos clientes con un perfil más joven que antes y más ambiciosos que nuca. Según la marca, la carrocería Cross Sport juega un papel fundamental en esos objetivos. No ha variado el coeficiente aerodinámico Cx —0,28 para el Sedán y 0,29 para el Cross Sport—, pero sí ha bajado el ruido procedente de la propia aerodinámica cuando se circula a alta velocidad, antes bastante intenso en algunas zonas concretas de la carrocería —especialmente, en los espejos laterales—. En el Cross Sport, las barras longitudinales del techo se sustituyen por unas integradas que colaboran positivamente a mejorar ese aspecto. Nuevos cristales laminados y espumas fonoabsorbentes y, en general, mayor cantidad de material aislante permiten hablar de una reducción de 5 db en el habitáculo, aunque los Avensis no son especialmente silenciosos. Esa mejora sí se aprecia en mayor media en los Avensis con motor de de gasolina, aunque no tanto en los Diesel, siendo el 2.2 D-4D el menos confortable de los cuatro propulsores de los que dispone el Avensis en términos de sonoridad, sea por la intensidad de ruido —en especial, en fases de plena aceleración— o por la calidad del mismo.

El Sedán tiene 509 litros de maletero —con formas bastante irregulares— y el Cross Sport 543, ambos con rueda de repuesto de emergencia —o kit reparapinchazos en el Croos Sport 2.2 D-4D de 150 CV—, aunque tienen hueco para una rueda de tamaño normal. Los asientos traseros se abaten con un único movimiento y en el Cross Sport tiene raíles longitudinales en la base del maletero con un sistema de sujeción móvil, como, por ejemplo, un Audi A6; a diferencia de otros coches de la categoría, la carrocería familiar no tiene portón con accionamiento eléctrico ni apertura independiente del cristal trasero para facilitar la carga de pequeños obstáculos. El interior ha mejorado en aspecto, presentación y percepción de calidad. Combina el salpicadero mullido en tono negro —con una rugosidad que Toyota denomina Takesumi, refiriéndose al aspecto del carbón de bambú— de agradable tacto mullido, con inserciones de diferente tono en función del acabado. El puesto de conducción se ha reubicado 20 mm más bajo, aunque el Avensis sigue siendo un coche en que a algunos conductores le costará integrarse más de lo normal y, posiblemente, no lleguen a ir cómodos: se sigue conduciendo desde una posición bastante más elevada que en otros turismos y el reglaje longitudinal de volante no es demasiado amplio. También cuesta más de lo debido «llegar» a la sexta marcha, por lo atrasada y desplazada que queda. Todos los Avensis tienen frenos de mano eléctrico, ubicado en la zona derecha del puesto de conducción; se desactiva automáticamente. Hay otros mandos —no principales— ubicados en la zona izquierda y baja de la consola central, de alcance más bien incómodo. El resto de mandos sí están emplazados en lugares intuitivos y tienen un tacto delicioso de manejar. Es un coche sin grandes limitaciones de espacio, aunque no sobra altura en las plazas traseras y no hay anchura suficiente para tres pasajeros atrás. El equipamiento de origen es completísimo desde el acabado menos costoso, el Active. Estos llevan, además del freno de manos eléctrico antes citado, siete airbag —el impar es el de rodilla para el conductor—, climatizador dual, control y limitador de velocidad, control de estabilidad con función de corrección de trayectoria —VSC+—, Bluetooth, sensor de lluvia y luces, radio CD integrada y llantas de aleación de 16 pulgadas —17 en el 2.2 D-4D— como elementos principales. Pude añadir un navegador sin disco duro —1.000 euros—.

A partir del acabado Advance, todas las motorizaciones llevan llanta de 17 pulgadas, sistema Smart Entry —acceso y arranque sin llave— o cristales traseros oscurecidos, pudiendo montar en opción un navegador con disco duro —2.500 euros—, faros Bixenon con iluminación en curva —1.200 euros— o techo panorámico en el caso de la carrocería Cross Sport —800 euros—. El Executive añade los asientos de cuero calefactables con regulación eléctrica y la columna de dirección también con ajuste eléctrico, pudiendo equipar, además de las mismas opciones que el Advance, varios paquetes de equipamiento específicos. Uno de ellos incluye las llantas de 18 pulgadas; en otro, exclusivamente, para el 2.2 D-4D automático, hacen acto de presencia los elementos más novedosos de esta generación del Avensis. Se trata del sistema de precolisión PCS, control de crucero adaptativo ACC, sistema de cambio involuntario de carril LDW y sistema de mantenimiento de carril LKA. Muchos de estos dispositivos están disponibles en otros modelos de la competencia de forma menos discriminada, siendo muchos de estos equipamientos bastante interesantes como para que puedan acceder a ellos un mayor número de potenciales clientes.
Más rendimiento con menos emisiones
El nuevo Toyota Avensis se pondrá a la venta a partir del 17 de diciembre. Ahora sólo habrá dos carrocerías, una de tipo sedán con cuatro puertas y otra familiar denominada Cross Sport, por tanto, deja de fabricarse la variante de cinco puertas. Ambas son, en relación a las actuales carrocerías del Avensis saliente, 5 cm mayor en longitud —4,69 para el sedán y 4,76 m para el Cross Sport— y otros 5 cm más anchas —1,81 m en los dos casos—. Tienen la misma altura que el anterior Avensis de 5 puertas —1,48 m, cifra superior a la media en la categoría— y aunque la plataforma es enteramente nueva, no ha variado la distancia entre ejes —2,70 m—, aunque sí lo han hecho las vías —4,5 cm más anchas en el eje delantero y 3 cm más en el trasero—. Salta a la vista. Si el anterior Avensis pecaba de formas poco atrevidas, con exceso de curvas, el nuevo pone el acento precisamente en una imagen mucho más dinámica. Contornos más angulosos mezclados con elegantes detalles cromados y grupos ópticos de generosas dimensiones dotan al Avensis de una imagen no sólo actualizada, sino también muy sugerente, elegante y deportiva a la vez. Un claro avance a nuestro modo de ver con el que creemos no se sentirá para nada defraudado el cliente fidelizado con la marca, sino todo lo contrario. Diseño que ahora se puede considerar un nuevo valor de conquista y que, para Toyota, será puntal en su estrategia de atracción de nuevos clientes con un perfil más joven que antes y más ambiciosos que nuca. Según la marca, la carrocería Cross Sport juega un papel fundamental en esos objetivos. No ha variado el coeficiente aerodinámico Cx —0,28 para el Sedán y 0,29 para el Cross Sport—, pero sí ha bajado el ruido procedente de la propia aerodinámica cuando se circula a alta velocidad, antes bastante intenso en algunas zonas concretas de la carrocería —especialmente, en los espejos laterales—. En el Cross Sport, las barras longitudinales del techo se sustituyen por unas integradas que colaboran positivamente a mejorar ese aspecto. Nuevos cristales laminados y espumas fonoabsorbentes y, en general, mayor cantidad de material aislante permiten hablar de una reducción de 5 db en el habitáculo, aunque los Avensis no son especialmente silenciosos. Esa mejora sí se aprecia en mayor media en los Avensis con motor de de gasolina, aunque no tanto en los Diesel, siendo el 2.2 D-4D el menos confortable de los cuatro propulsores de los que dispone el Avensis en términos de sonoridad, sea por la intensidad de ruido —en especial, en fases de plena aceleración— o por la calidad del mismo.

El Sedán tiene 509 litros de maletero —con formas bastante irregulares— y el Cross Sport 543, ambos con rueda de repuesto de emergencia —o kit reparapinchazos en el Croos Sport 2.2 D-4D de 150 CV—, aunque tienen hueco para una rueda de tamaño normal. Los asientos traseros se abaten con un único movimiento y en el Cross Sport tiene raíles longitudinales en la base del maletero con un sistema de sujeción móvil, como, por ejemplo, un Audi A6; a diferencia de otros coches de la categoría, la carrocería familiar no tiene portón con accionamiento eléctrico ni apertura independiente del cristal trasero para facilitar la carga de pequeños obstáculos. El interior ha mejorado en aspecto, presentación y percepción de calidad. Combina el salpicadero mullido en tono negro —con una rugosidad que Toyota denomina Takesumi, refiriéndose al aspecto del carbón de bambú— de agradable tacto mullido, con inserciones de diferente tono en función del acabado. El puesto de conducción se ha reubicado 20 mm más bajo, aunque el Avensis sigue siendo un coche en que a algunos conductores le costará integrarse más de lo normal y, posiblemente, no lleguen a ir cómodos: se sigue conduciendo desde una posición bastante más elevada que en otros turismos y el reglaje longitudinal de volante no es demasiado amplio. También cuesta más de lo debido «llegar» a la sexta marcha, por lo atrasada y desplazada que queda. Todos los Avensis tienen frenos de mano eléctrico, ubicado en la zona derecha del puesto de conducción; se desactiva automáticamente. Hay otros mandos —no principales— ubicados en la zona izquierda y baja de la consola central, de alcance más bien incómodo. El resto de mandos sí están emplazados en lugares intuitivos y tienen un tacto delicioso de manejar. Es un coche sin grandes limitaciones de espacio, aunque no sobra altura en las plazas traseras y no hay anchura suficiente para tres pasajeros atrás. El equipamiento de origen es completísimo desde el acabado menos costoso, el Active. Estos llevan, además del freno de manos eléctrico antes citado, siete airbag —el impar es el de rodilla para el conductor—, climatizador dual, control y limitador de velocidad, control de estabilidad con función de corrección de trayectoria —VSC+—, Bluetooth, sensor de lluvia y luces, radio CD integrada y llantas de aleación de 16 pulgadas —17 en el 2.2 D-4D— como elementos principales. Pude añadir un navegador sin disco duro —1.000 euros—.

A partir del acabado Advance, todas las motorizaciones llevan llanta de 17 pulgadas, sistema Smart Entry —acceso y arranque sin llave— o cristales traseros oscurecidos, pudiendo montar en opción un navegador con disco duro —2.500 euros—, faros Bixenon con iluminación en curva —1.200 euros— o techo panorámico en el caso de la carrocería Cross Sport —800 euros—. El Executive añade los asientos de cuero calefactables con regulación eléctrica y la columna de dirección también con ajuste eléctrico, pudiendo equipar, además de las mismas opciones que el Advance, varios paquetes de equipamiento específicos. Uno de ellos incluye las llantas de 18 pulgadas; en otro, exclusivamente, para el 2.2 D-4D automático, hacen acto de presencia los elementos más novedosos de esta generación del Avensis. Se trata del sistema de precolisión PCS, control de crucero adaptativo ACC, sistema de cambio involuntario de carril LDW y sistema de mantenimiento de carril LKA. Muchos de estos dispositivos están disponibles en otros modelos de la competencia de forma menos discriminada, siendo muchos de estos equipamientos bastante interesantes como para que puedan acceder a ellos un mayor número de potenciales clientes.
Más rendimiento con menos emisiones
El nuevo Toyota Avensis se pondrá a la venta a partir del 17 de diciembre. Ahora sólo habrá dos carrocerías, una de tipo sedán con cuatro puertas y otra familiar denominada Cross Sport, por tanto, deja de fabricarse la variante de cinco puertas. Ambas son, en relación a las actuales carrocerías del Avensis saliente, 5 cm mayor en longitud —4,69 para el sedán y 4,76 m para el Cross Sport— y otros 5 cm más anchas —1,81 m en los dos casos—. Tienen la misma altura que el anterior Avensis de 5 puertas —1,48 m, cifra superior a la media en la categoría— y aunque la plataforma es enteramente nueva, no ha variado la distancia entre ejes —2,70 m—, aunque sí lo han hecho las vías —4,5 cm más anchas en el eje delantero y 3 cm más en el trasero—. Salta a la vista. Si el anterior Avensis pecaba de formas poco atrevidas, con exceso de curvas, el nuevo pone el acento precisamente en una imagen mucho más dinámica. Contornos más angulosos mezclados con elegantes detalles cromados y grupos ópticos de generosas dimensiones dotan al Avensis de una imagen no sólo actualizada, sino también muy sugerente, elegante y deportiva a la vez. Un claro avance a nuestro modo de ver con el que creemos no se sentirá para nada defraudado el cliente fidelizado con la marca, sino todo lo contrario. Diseño que ahora se puede considerar un nuevo valor de conquista y que, para Toyota, será puntal en su estrategia de atracción de nuevos clientes con un perfil más joven que antes y más ambiciosos que nuca. Según la marca, la carrocería Cross Sport juega un papel fundamental en esos objetivos. No ha variado el coeficiente aerodinámico Cx —0,28 para el Sedán y 0,29 para el Cross Sport—, pero sí ha bajado el ruido procedente de la propia aerodinámica cuando se circula a alta velocidad, antes bastante intenso en algunas zonas concretas de la carrocería —especialmente, en los espejos laterales—. En el Cross Sport, las barras longitudinales del techo se sustituyen por unas integradas que colaboran positivamente a mejorar ese aspecto. Nuevos cristales laminados y espumas fonoabsorbentes y, en general, mayor cantidad de material aislante permiten hablar de una reducción de 5 db en el habitáculo, aunque los Avensis no son especialmente silenciosos. Esa mejora sí se aprecia en mayor media en los Avensis con motor de de gasolina, aunque no tanto en los Diesel, siendo el 2.2 D-4D el menos confortable de los cuatro propulsores de los que dispone el Avensis en términos de sonoridad, sea por la intensidad de ruido —en especial, en fases de plena aceleración— o por la calidad del mismo.

El Sedán tiene 509 litros de maletero —con formas bastante irregulares— y el Cross Sport 543, ambos con rueda de repuesto de emergencia —o kit reparapinchazos en el Croos Sport 2.2 D-4D de 150 CV—, aunque tienen hueco para una rueda de tamaño normal. Los asientos traseros se abaten con un único movimiento y en el Cross Sport tiene raíles longitudinales en la base del maletero con un sistema de sujeción móvil, como, por ejemplo, un Audi A6; a diferencia de otros coches de la categoría, la carrocería familiar no tiene portón con accionamiento eléctrico ni apertura independiente del cristal trasero para facilitar la carga de pequeños obstáculos. El interior ha mejorado en aspecto, presentación y percepción de calidad. Combina el salpicadero mullido en tono negro —con una rugosidad que Toyota denomina Takesumi, refiriéndose al aspecto del carbón de bambú— de agradable tacto mullido, con inserciones de diferente tono en función del acabado. El puesto de conducción se ha reubicado 20 mm más bajo, aunque el Avensis sigue siendo un coche en que a algunos conductores le costará integrarse más de lo normal y, posiblemente, no lleguen a ir cómodos: se sigue conduciendo desde una posición bastante más elevada que en otros turismos y el reglaje longitudinal de volante no es demasiado amplio. También cuesta más de lo debido «llegar» a la sexta marcha, por lo atrasada y desplazada que queda. Todos los Avensis tienen frenos de mano eléctrico, ubicado en la zona derecha del puesto de conducción; se desactiva automáticamente. Hay otros mandos —no principales— ubicados en la zona izquierda y baja de la consola central, de alcance más bien incómodo. El resto de mandos sí están emplazados en lugares intuitivos y tienen un tacto delicioso de manejar. Es un coche sin grandes limitaciones de espacio, aunque no sobra altura en las plazas traseras y no hay anchura suficiente para tres pasajeros atrás. El equipamiento de origen es completísimo desde el acabado menos costoso, el Active. Estos llevan, además del freno de manos eléctrico antes citado, siete airbag —el impar es el de rodilla para el conductor—, climatizador dual, control y limitador de velocidad, control de estabilidad con función de corrección de trayectoria —VSC+—, Bluetooth, sensor de lluvia y luces, radio CD integrada y llantas de aleación de 16 pulgadas —17 en el 2.2 D-4D— como elementos principales. Pude añadir un navegador sin disco duro —1.000 euros—.

A partir del acabado Advance, todas las motorizaciones llevan llanta de 17 pulgadas, sistema Smart Entry —acceso y arranque sin llave— o cristales traseros oscurecidos, pudiendo montar en opción un navegador con disco duro —2.500 euros—, faros Bixenon con iluminación en curva —1.200 euros— o techo panorámico en el caso de la carrocería Cross Sport —800 euros—. El Executive añade los asientos de cuero calefactables con regulación eléctrica y la columna de dirección también con ajuste eléctrico, pudiendo equipar, además de las mismas opciones que el Advance, varios paquetes de equipamiento específicos. Uno de ellos incluye las llantas de 18 pulgadas; en otro, exclusivamente, para el 2.2 D-4D automático, hacen acto de presencia los elementos más novedosos de esta generación del Avensis. Se trata del sistema de precolisión PCS, control de crucero adaptativo ACC, sistema de cambio involuntario de carril LDW y sistema de mantenimiento de carril LKA. Muchos de estos dispositivos están disponibles en otros modelos de la competencia de forma menos discriminada, siendo muchos de estos equipamientos bastante interesantes como para que puedan acceder a ellos un mayor número de potenciales clientes.
Más rendimiento con menos emisiones
El nuevo Toyota Avensis se pondrá a la venta a partir del 17 de diciembre. Ahora sólo habrá dos carrocerías, una de tipo sedán con cuatro puertas y otra familiar denominada Cross Sport, por tanto, deja de fabricarse la variante de cinco puertas. Ambas son, en relación a las actuales carrocerías del Avensis saliente, 5 cm mayor en longitud —4,69 para el sedán y 4,76 m para el Cross Sport— y otros 5 cm más anchas —1,81 m en los dos casos—. Tienen la misma altura que el anterior Avensis de 5 puertas —1,48 m, cifra superior a la media en la categoría— y aunque la plataforma es enteramente nueva, no ha variado la distancia entre ejes —2,70 m—, aunque sí lo han hecho las vías —4,5 cm más anchas en el eje delantero y 3 cm más en el trasero—. Salta a la vista. Si el anterior Avensis pecaba de formas poco atrevidas, con exceso de curvas, el nuevo pone el acento precisamente en una imagen mucho más dinámica. Contornos más angulosos mezclados con elegantes detalles cromados y grupos ópticos de generosas dimensiones dotan al Avensis de una imagen no sólo actualizada, sino también muy sugerente, elegante y deportiva a la vez. Un claro avance a nuestro modo de ver con el que creemos no se sentirá para nada defraudado el cliente fidelizado con la marca, sino todo lo contrario. Diseño que ahora se puede considerar un nuevo valor de conquista y que, para Toyota, será puntal en su estrategia de atracción de nuevos clientes con un perfil más joven que antes y más ambiciosos que nuca. Según la marca, la carrocería Cross Sport juega un papel fundamental en esos objetivos. No ha variado el coeficiente aerodinámico Cx —0,28 para el Sedán y 0,29 para el Cross Sport—, pero sí ha bajado el ruido procedente de la propia aerodinámica cuando se circula a alta velocidad, antes bastante intenso en algunas zonas concretas de la carrocería —especialmente, en los espejos laterales—. En el Cross Sport, las barras longitudinales del techo se sustituyen por unas integradas que colaboran positivamente a mejorar ese aspecto. Nuevos cristales laminados y espumas fonoabsorbentes y, en general, mayor cantidad de material aislante permiten hablar de una reducción de 5 db en el habitáculo, aunque los Avensis no son especialmente silenciosos. Esa mejora sí se aprecia en mayor media en los Avensis con motor de de gasolina, aunque no tanto en los Diesel, siendo el 2.2 D-4D el menos confortable de los cuatro propulsores de los que dispone el Avensis en términos de sonoridad, sea por la intensidad de ruido —en especial, en fases de plena aceleración— o por la calidad del mismo.

El Sedán tiene 509 litros de maletero —con formas bastante irregulares— y el Cross Sport 543, ambos con rueda de repuesto de emergencia —o kit reparapinchazos en el Croos Sport 2.2 D-4D de 150 CV—, aunque tienen hueco para una rueda de tamaño normal. Los asientos traseros se abaten con un único movimiento y en el Cross Sport tiene raíles longitudinales en la base del maletero con un sistema de sujeción móvil, como, por ejemplo, un Audi A6; a diferencia de otros coches de la categoría, la carrocería familiar no tiene portón con accionamiento eléctrico ni apertura independiente del cristal trasero para facilitar la carga de pequeños obstáculos. El interior ha mejorado en aspecto, presentación y percepción de calidad. Combina el salpicadero mullido en tono negro —con una rugosidad que Toyota denomina Takesumi, refiriéndose al aspecto del carbón de bambú— de agradable tacto mullido, con inserciones de diferente tono en función del acabado. El puesto de conducción se ha reubicado 20 mm más bajo, aunque el Avensis sigue siendo un coche en que a algunos conductores le costará integrarse más de lo normal y, posiblemente, no lleguen a ir cómodos: se sigue conduciendo desde una posición bastante más elevada que en otros turismos y el reglaje longitudinal de volante no es demasiado amplio. También cuesta más de lo debido «llegar» a la sexta marcha, por lo atrasada y desplazada que queda. Todos los Avensis tienen frenos de mano eléctrico, ubicado en la zona derecha del puesto de conducción; se desactiva automáticamente. Hay otros mandos —no principales— ubicados en la zona izquierda y baja de la consola central, de alcance más bien incómodo. El resto de mandos sí están emplazados en lugares intuitivos y tienen un tacto delicioso de manejar. Es un coche sin grandes limitaciones de espacio, aunque no sobra altura en las plazas traseras y no hay anchura suficiente para tres pasajeros atrás. El equipamiento de origen es completísimo desde el acabado menos costoso, el Active. Estos llevan, además del freno de manos eléctrico antes citado, siete airbag —el impar es el de rodilla para el conductor—, climatizador dual, control y limitador de velocidad, control de estabilidad con función de corrección de trayectoria —VSC+—, Bluetooth, sensor de lluvia y luces, radio CD integrada y llantas de aleación de 16 pulgadas —17 en el 2.2 D-4D— como elementos principales. Pude añadir un navegador sin disco duro —1.000 euros—.

A partir del acabado Advance, todas las motorizaciones llevan llanta de 17 pulgadas, sistema Smart Entry —acceso y arranque sin llave— o cristales traseros oscurecidos, pudiendo montar en opción un navegador con disco duro —2.500 euros—, faros Bixenon con iluminación en curva —1.200 euros— o techo panorámico en el caso de la carrocería Cross Sport —800 euros—. El Executive añade los asientos de cuero calefactables con regulación eléctrica y la columna de dirección también con ajuste eléctrico, pudiendo equipar, además de las mismas opciones que el Advance, varios paquetes de equipamiento específicos. Uno de ellos incluye las llantas de 18 pulgadas; en otro, exclusivamente, para el 2.2 D-4D automático, hacen acto de presencia los elementos más novedosos de esta generación del Avensis. Se trata del sistema de precolisión PCS, control de crucero adaptativo ACC, sistema de cambio involuntario de carril LDW y sistema de mantenimiento de carril LKA. Muchos de estos dispositivos están disponibles en otros modelos de la competencia de forma menos discriminada, siendo muchos de estos equipamientos bastante interesantes como para que puedan acceder a ellos un mayor número de potenciales clientes.
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