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207 SW, Clio Grand Tour y Skoda Fabia Combi

¿Necesitas un coche urbano pero también un gran maletero? No pides ningún imposible. 207, Clio y Fabia proponen tres formas de compatibilizar en un “pequeño” utilitario una capacidad de carga de coche mayor.
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207 SW, Clio Grand Tour y Skoda Fabia Combi
El crecimiento de lo que hasta hace muy poco considerábamos el utilitario al uso ha llevado a este segmento a ofrecer dos alternativas: el puramente urbano (107, Twingo, etc) y uno más polivalente, que con modelos como el propio 207, Clio y Fabia se plantea un tipo de gran utilitario con funciones y posibilidades mayores. Un nuevo paso sobre las posibilidades de uso de estos modelos se da con estas versiones familiares. Conviene asimilar que el nuevo Clio Grand Tour mide 4,20 metros (como un Mégane de 5 puertas) y homologa un maletero de 403 litros, más que ese Mégane comentado. Y parecidas proporciones propone el Fabia Combi.
El 207 SW también aporta más maletero, pero su tipo de carrocería, más que a una alternativa imperiosa de espacio, responde a una combinación de estilo y funcionalidad, como en otros segmentos se han convertido las variantes familiares. Hemos reparado en esta cuestión por la cantidad de comentarios que hemos recibidos sobre estas variantes familiares derivadas de estos grandes utilitarios. Los largos voladizos posteriores del Clio Grand Tour y Fabia Combi rompen, en cierto modo, la armonía de sus siluetas, con estéticas finales quizás un tanto discutibles. El 207 sacrifica posibilidades de espacio por un diseño más proporcionado. Su voladizo apenas es más largo que las versiones 3/5 puertas y en conjunto parece un coche que responde a esa moda de familiar con estilo dinámico. Cuando hemos tratado con las versiones convencionales de estos tres modelos ya hemos comentado el talante de compactos que tienen sobre la carretera. El crecimiento generalizado de todos los segmentos nos ha llevado a encontrarnos a nuevas generaciones de coches pequeños con la estabilidad lineal y asentamiento general de coches más grandes. Volvemos a poner el ejemplo de la batalla de la plataforma del Clio, que con 258 centímetros entre ejes, dispone de la misma distancia que un Volkswagen Golf, por ejemplo. Con estos puntos de partida, estos tres coches aseguran unos comportamientos absolutamente fiables en toda circunstancia. La calidad de rodadura del Clio es sorprendentemente buena para un coche que no deja de ser un utilitario grande. Su sensación de buena pisada, cómo pasa sobre baches o afronta cambios de dirección transmite una elevada seguridad y confort general.

El Fabia, aun siendo el más corto de batalla, tiene prácticamente la misma buena actitud del Clio y sólo en situaciones críticas, de abuso de acelerador en curva, parece inquietarse ante el inquebrantable Clio, pero básicamente porque su tren delantero tiene que lidiar con más par motor y flirtea con pérdidas de motricidad, fruto de un motor más grande y espontáneo de respuesta. El 207 es otro derroche de excelentes maneras y en esta versión con cierto acento deportivo. Peugeot ha unido a esta motorización el acabado Sport y ya sólo por una cuestión de medidas de neumáticos (195/55 R16 frente 185/60 R15 en sus rivales), muestra una agilidad de movimientos extra, guardando un aplomo lineal excelente. Su tren delantero es muy ágil y en toda sucesión de movimientos, es el más directo y preciso si rodamos muy rápido. Y su corto voladizo trasero nos asegura un mejor centrado de pesos si vamos con el maletero muy cargado. En cualquier caso, los tres modelos son coches muy equilibrados, con una estabilidad general que genera confianza. Frenan también en correctas distancias y reaccionando con seguridad en fuertes demandas de freno.

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El crecimiento de lo que hasta hace muy poco considerábamos el utilitario al uso ha llevado a este segmento a ofrecer dos alternativas: el puramente urbano (107, Twingo, etc) y uno más polivalente, que con modelos como el propio 207, Clio y Fabia se plantea un tipo de gran utilitario con funciones y posibilidades mayores. Un nuevo paso sobre las posibilidades de uso de estos modelos se da con estas versiones familiares. Conviene asimilar que el nuevo Clio Grand Tour mide 4,20 metros (como un Mégane de 5 puertas) y homologa un maletero de 403 litros, más que ese Mégane comentado. Y parecidas proporciones propone el Fabia Combi. El 207 SW también aporta más maletero, pero su tipo de carrocería, más que a una alternativa imperiosa de espacio, responde a una combinación de estilo y funcionalidad, como en otros segmentos se han convertido las variantes familiares. Hemos reparado en esta cuestión por la cantidad de comentarios que hemos recibidos sobre estas variantes familiares derivadas de estos grandes utilitarios. Los largos voladizos posteriores del Clio Grand Tour y Fabia Combi rompen, en cierto modo, la armonía de sus siluetas, con estéticas finales quizás un tanto discutibles. El 207 sacrifica posibilidades de espacio por un diseño más proporcionado. Su voladizo apenas es más largo que las versiones 3/5 puertas y en conjunto parece un coche que responde a esa moda de familiar con estilo dinámico. Cuando hemos tratado con las versiones convencionales de estos tres modelos ya hemos comentado el talante de compactos que tienen sobre la carretera. El crecimiento generalizado de todos los segmentos nos ha llevado a encontrarnos a nuevas generaciones de coches pequeños con la estabilidad lineal y asentamiento general de coches más grandes. Volvemos a poner el ejemplo de la batalla de la plataforma del Clio, que con 258 centímetros entre ejes, dispone de la misma distancia que un Volkswagen Golf, por ejemplo. Con estos puntos de partida, estos tres coches aseguran unos comportamientos absolutamente fiables en toda circunstancia. La calidad de rodadura del Clio es sorprendentemente buena para un coche que no deja de ser un utilitario grande. Su sensación de buena pisada, cómo pasa sobre baches o afronta cambios de dirección transmite una elevada seguridad y confort general.

El Fabia, aun siendo el más corto de batalla, tiene prácticamente la misma buena actitud del Clio y sólo en situaciones críticas, de abuso de acelerador en curva, parece inquietarse ante el inquebrantable Clio, pero básicamente porque su tren delantero tiene que lidiar con más par motor y flirtea con pérdidas de motricidad, fruto de un motor más grande y espontáneo de respuesta. El 207 es otro derroche de excelentes maneras y en esta versión con cierto acento deportivo. Peugeot ha unido a esta motorización el acabado Sport y ya sólo por una cuestión de medidas de neumáticos (195/55 R16 frente 185/60 R15 en sus rivales), muestra una agilidad de movimientos extra, guardando un aplomo lineal excelente. Su tren delantero es muy ágil y en toda sucesión de movimientos, es el más directo y preciso si rodamos muy rápido. Y su corto voladizo trasero nos asegura un mejor centrado de pesos si vamos con el maletero muy cargado. En cualquier caso, los tres modelos son coches muy equilibrados, con una estabilidad general que genera confianza. Frenan también en correctas distancias y reaccionando con seguridad en fuertes demandas de freno.

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El crecimiento de lo que hasta hace muy poco considerábamos el utilitario al uso ha llevado a este segmento a ofrecer dos alternativas: el puramente urbano (107, Twingo, etc) y uno más polivalente, que con modelos como el propio 207, Clio y Fabia se plantea un tipo de gran utilitario con funciones y posibilidades mayores. Un nuevo paso sobre las posibilidades de uso de estos modelos se da con estas versiones familiares. Conviene asimilar que el nuevo Clio Grand Tour mide 4,20 metros (como un Mégane de 5 puertas) y homologa un maletero de 403 litros, más que ese Mégane comentado. Y parecidas proporciones propone el Fabia Combi. El 207 SW también aporta más maletero, pero su tipo de carrocería, más que a una alternativa imperiosa de espacio, responde a una combinación de estilo y funcionalidad, como en otros segmentos se han convertido las variantes familiares. Hemos reparado en esta cuestión por la cantidad de comentarios que hemos recibidos sobre estas variantes familiares derivadas de estos grandes utilitarios. Los largos voladizos posteriores del Clio Grand Tour y Fabia Combi rompen, en cierto modo, la armonía de sus siluetas, con estéticas finales quizás un tanto discutibles. El 207 sacrifica posibilidades de espacio por un diseño más proporcionado. Su voladizo apenas es más largo que las versiones 3/5 puertas y en conjunto parece un coche que responde a esa moda de familiar con estilo dinámico. Cuando hemos tratado con las versiones convencionales de estos tres modelos ya hemos comentado el talante de compactos que tienen sobre la carretera. El crecimiento generalizado de todos los segmentos nos ha llevado a encontrarnos a nuevas generaciones de coches pequeños con la estabilidad lineal y asentamiento general de coches más grandes. Volvemos a poner el ejemplo de la batalla de la plataforma del Clio, que con 258 centímetros entre ejes, dispone de la misma distancia que un Volkswagen Golf, por ejemplo. Con estos puntos de partida, estos tres coches aseguran unos comportamientos absolutamente fiables en toda circunstancia. La calidad de rodadura del Clio es sorprendentemente buena para un coche que no deja de ser un utilitario grande. Su sensación de buena pisada, cómo pasa sobre baches o afronta cambios de dirección transmite una elevada seguridad y confort general.

El Fabia, aun siendo el más corto de batalla, tiene prácticamente la misma buena actitud del Clio y sólo en situaciones críticas, de abuso de acelerador en curva, parece inquietarse ante el inquebrantable Clio, pero básicamente porque su tren delantero tiene que lidiar con más par motor y flirtea con pérdidas de motricidad, fruto de un motor más grande y espontáneo de respuesta. El 207 es otro derroche de excelentes maneras y en esta versión con cierto acento deportivo. Peugeot ha unido a esta motorización el acabado Sport y ya sólo por una cuestión de medidas de neumáticos (195/55 R16 frente 185/60 R15 en sus rivales), muestra una agilidad de movimientos extra, guardando un aplomo lineal excelente. Su tren delantero es muy ágil y en toda sucesión de movimientos, es el más directo y preciso si rodamos muy rápido. Y su corto voladizo trasero nos asegura un mejor centrado de pesos si vamos con el maletero muy cargado. En cualquier caso, los tres modelos son coches muy equilibrados, con una estabilidad general que genera confianza. Frenan también en correctas distancias y reaccionando con seguridad en fuertes demandas de freno.

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El crecimiento de lo que hasta hace muy poco considerábamos el utilitario al uso ha llevado a este segmento a ofrecer dos alternativas: el puramente urbano (107, Twingo, etc) y uno más polivalente, que con modelos como el propio 207, Clio y Fabia se plantea un tipo de gran utilitario con funciones y posibilidades mayores. Un nuevo paso sobre las posibilidades de uso de estos modelos se da con estas versiones familiares. Conviene asimilar que el nuevo Clio Grand Tour mide 4,20 metros (como un Mégane de 5 puertas) y homologa un maletero de 403 litros, más que ese Mégane comentado. Y parecidas proporciones propone el Fabia Combi. El 207 SW también aporta más maletero, pero su tipo de carrocería, más que a una alternativa imperiosa de espacio, responde a una combinación de estilo y funcionalidad, como en otros segmentos se han convertido las variantes familiares. Hemos reparado en esta cuestión por la cantidad de comentarios que hemos recibidos sobre estas variantes familiares derivadas de estos grandes utilitarios. Los largos voladizos posteriores del Clio Grand Tour y Fabia Combi rompen, en cierto modo, la armonía de sus siluetas, con estéticas finales quizás un tanto discutibles. El 207 sacrifica posibilidades de espacio por un diseño más proporcionado. Su voladizo apenas es más largo que las versiones 3/5 puertas y en conjunto parece un coche que responde a esa moda de familiar con estilo dinámico. Cuando hemos tratado con las versiones convencionales de estos tres modelos ya hemos comentado el talante de compactos que tienen sobre la carretera. El crecimiento generalizado de todos los segmentos nos ha llevado a encontrarnos a nuevas generaciones de coches pequeños con la estabilidad lineal y asentamiento general de coches más grandes. Volvemos a poner el ejemplo de la batalla de la plataforma del Clio, que con 258 centímetros entre ejes, dispone de la misma distancia que un Volkswagen Golf, por ejemplo. Con estos puntos de partida, estos tres coches aseguran unos comportamientos absolutamente fiables en toda circunstancia. La calidad de rodadura del Clio es sorprendentemente buena para un coche que no deja de ser un utilitario grande. Su sensación de buena pisada, cómo pasa sobre baches o afronta cambios de dirección transmite una elevada seguridad y confort general.

El Fabia, aun siendo el más corto de batalla, tiene prácticamente la misma buena actitud del Clio y sólo en situaciones críticas, de abuso de acelerador en curva, parece inquietarse ante el inquebrantable Clio, pero básicamente porque su tren delantero tiene que lidiar con más par motor y flirtea con pérdidas de motricidad, fruto de un motor más grande y espontáneo de respuesta. El 207 es otro derroche de excelentes maneras y en esta versión con cierto acento deportivo. Peugeot ha unido a esta motorización el acabado Sport y ya sólo por una cuestión de medidas de neumáticos (195/55 R16 frente 185/60 R15 en sus rivales), muestra una agilidad de movimientos extra, guardando un aplomo lineal excelente. Su tren delantero es muy ágil y en toda sucesión de movimientos, es el más directo y preciso si rodamos muy rápido. Y su corto voladizo trasero nos asegura un mejor centrado de pesos si vamos con el maletero muy cargado. En cualquier caso, los tres modelos son coches muy equilibrados, con una estabilidad general que genera confianza. Frenan también en correctas distancias y reaccionando con seguridad en fuertes demandas de freno.

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Pequeños grandes espacios
El crecimiento de lo que hasta hace muy poco considerábamos el utilitario al uso ha llevado a este segmento a ofrecer dos alternativas: el puramente urbano (107, Twingo, etc) y uno más polivalente, que con modelos como el propio 207, Clio y Fabia se plantea un tipo de gran utilitario con funciones y posibilidades mayores. Un nuevo paso sobre las posibilidades de uso de estos modelos se da con estas versiones familiares. Conviene asimilar que el nuevo Clio Grand Tour mide 4,20 metros (como un Mégane de 5 puertas) y homologa un maletero de 403 litros, más que ese Mégane comentado. Y parecidas proporciones propone el Fabia Combi. El 207 SW también aporta más maletero, pero su tipo de carrocería, más que a una alternativa imperiosa de espacio, responde a una combinación de estilo y funcionalidad, como en otros segmentos se han convertido las variantes familiares. Hemos reparado en esta cuestión por la cantidad de comentarios que hemos recibidos sobre estas variantes familiares derivadas de estos grandes utilitarios. Los largos voladizos posteriores del Clio Grand Tour y Fabia Combi rompen, en cierto modo, la armonía de sus siluetas, con estéticas finales quizás un tanto discutibles. El 207 sacrifica posibilidades de espacio por un diseño más proporcionado. Su voladizo apenas es más largo que las versiones 3/5 puertas y en conjunto parece un coche que responde a esa moda de familiar con estilo dinámico. Cuando hemos tratado con las versiones convencionales de estos tres modelos ya hemos comentado el talante de compactos que tienen sobre la carretera. El crecimiento generalizado de todos los segmentos nos ha llevado a encontrarnos a nuevas generaciones de coches pequeños con la estabilidad lineal y asentamiento general de coches más grandes. Volvemos a poner el ejemplo de la batalla de la plataforma del Clio, que con 258 centímetros entre ejes, dispone de la misma distancia que un Volkswagen Golf, por ejemplo. Con estos puntos de partida, estos tres coches aseguran unos comportamientos absolutamente fiables en toda circunstancia. La calidad de rodadura del Clio es sorprendentemente buena para un coche que no deja de ser un utilitario grande. Su sensación de buena pisada, cómo pasa sobre baches o afronta cambios de dirección transmite una elevada seguridad y confort general.

El Fabia, aun siendo el más corto de batalla, tiene prácticamente la misma buena actitud del Clio y sólo en situaciones críticas, de abuso de acelerador en curva, parece inquietarse ante el inquebrantable Clio, pero básicamente porque su tren delantero tiene que lidiar con más par motor y flirtea con pérdidas de motricidad, fruto de un motor más grande y espontáneo de respuesta. El 207 es otro derroche de excelentes maneras y en esta versión con cierto acento deportivo. Peugeot ha unido a esta motorización el acabado Sport y ya sólo por una cuestión de medidas de neumáticos (195/55 R16 frente 185/60 R15 en sus rivales), muestra una agilidad de movimientos extra, guardando un aplomo lineal excelente. Su tren delantero es muy ágil y en toda sucesión de movimientos, es el más directo y preciso si rodamos muy rápido. Y su corto voladizo trasero nos asegura un mejor centrado de pesos si vamos con el maletero muy cargado. En cualquier caso, los tres modelos son coches muy equilibrados, con una estabilidad general que genera confianza. Frenan también en correctas distancias y reaccionando con seguridad en fuertes demandas de freno.

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El crecimiento de lo que hasta hace muy poco considerábamos el utilitario al uso ha llevado a este segmento a ofrecer dos alternativas: el puramente urbano (107, Twingo, etc) y uno más polivalente, que con modelos como el propio 207, Clio y Fabia se plantea un tipo de gran utilitario con funciones y posibilidades mayores. Un nuevo paso sobre las posibilidades de uso de estos modelos se da con estas versiones familiares. Conviene asimilar que el nuevo Clio Grand Tour mide 4,20 metros (como un Mégane de 5 puertas) y homologa un maletero de 403 litros, más que ese Mégane comentado. Y parecidas proporciones propone el Fabia Combi. El 207 SW también aporta más maletero, pero su tipo de carrocería, más que a una alternativa imperiosa de espacio, responde a una combinación de estilo y funcionalidad, como en otros segmentos se han convertido las variantes familiares. Hemos reparado en esta cuestión por la cantidad de comentarios que hemos recibidos sobre estas variantes familiares derivadas de estos grandes utilitarios. Los largos voladizos posteriores del Clio Grand Tour y Fabia Combi rompen, en cierto modo, la armonía de sus siluetas, con estéticas finales quizás un tanto discutibles. El 207 sacrifica posibilidades de espacio por un diseño más proporcionado. Su voladizo apenas es más largo que las versiones 3/5 puertas y en conjunto parece un coche que responde a esa moda de familiar con estilo dinámico. Cuando hemos tratado con las versiones convencionales de estos tres modelos ya hemos comentado el talante de compactos que tienen sobre la carretera. El crecimiento generalizado de todos los segmentos nos ha llevado a encontrarnos a nuevas generaciones de coches pequeños con la estabilidad lineal y asentamiento general de coches más grandes. Volvemos a poner el ejemplo de la batalla de la plataforma del Clio, que con 258 centímetros entre ejes, dispone de la misma distancia que un Volkswagen Golf, por ejemplo. Con estos puntos de partida, estos tres coches aseguran unos comportamientos absolutamente fiables en toda circunstancia. La calidad de rodadura del Clio es sorprendentemente buena para un coche que no deja de ser un utilitario grande. Su sensación de buena pisada, cómo pasa sobre baches o afronta cambios de dirección transmite una elevada seguridad y confort general.

El Fabia, aun siendo el más corto de batalla, tiene prácticamente la misma buena actitud del Clio y sólo en situaciones críticas, de abuso de acelerador en curva, parece inquietarse ante el inquebrantable Clio, pero básicamente porque su tren delantero tiene que lidiar con más par motor y flirtea con pérdidas de motricidad, fruto de un motor más grande y espontáneo de respuesta. El 207 es otro derroche de excelentes maneras y en esta versión con cierto acento deportivo. Peugeot ha unido a esta motorización el acabado Sport y ya sólo por una cuestión de medidas de neumáticos (195/55 R16 frente 185/60 R15 en sus rivales), muestra una agilidad de movimientos extra, guardando un aplomo lineal excelente. Su tren delantero es muy ágil y en toda sucesión de movimientos, es el más directo y preciso si rodamos muy rápido. Y su corto voladizo trasero nos asegura un mejor centrado de pesos si vamos con el maletero muy cargado. En cualquier caso, los tres modelos son coches muy equilibrados, con una estabilidad general que genera confianza. Frenan también en correctas distancias y reaccionando con seguridad en fuertes demandas de freno.

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