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Subaru Tribeca 2008

Lanzado hace poco más de un año, el Tribeca recibe su primer restyling. Fiel a la tradición de la marca, el buque insignia de Subaru mantiene su sistema de tracción integral y unas buenas cualidades de espacio y confort, mejorando el diseño de carrocería y, sobre todo, su motor boxer, ahora de 3,6 litros y 258 CV. Ya está disponible en versiones de 5 y 7 plazas a partir de 45.900 euros.
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Subaru Tribeca 2008
Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca.

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Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales. Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca. Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales. Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca. Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales. Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca. Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales. Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca. Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales. Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca. Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales. Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca. Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales. Subaru encara 2008 con una importante ofensiva de productos. A los recientemente presentados Justy e Impreza, se unirán a comienzos de febrero su importante y primera mecánica turbodiesel –un propulsor boxer de 2,0 litros y 150 CV que empezará equipando a sus modelos Legacy y Outback- y, ya en mayo, al renovado Forester. Sin embargo, no conviene precipitarse tanto. Este mes es turno para su mayor todo camino, que con sólo un año de recorrido comercial estrena ya una interesante actualización que comienza por su propio nombre. Ahora abandona el apellido B9 para denominarse exclusivamente Tribeca. Las modificaciones afectan también a la carrocería. Con su misma plataforma y, por tanto, con unas dimensiones idénticas (4,86 m de longitud, 1,88 de anchura y 1,69 de altura), el nuevo Subaru Tribeca apuesta por un diseño más cuadrado, en el que destaca un frontal más voluminoso y robusto, nuevos paragolpes y calandra, y unos grupos ópticos renovados. Abandonadas ligeramente sus formas tan redondeadas, es cierto que pierde la originalidad con la que se desmarcaba de sus rivales, a cambio de ofrecer esta vez una estética de auténtico SUV. En definitiva, según Subaru, más acorde a lo que demanda el cliente de este tipo de vehículo. Ya al margen de mejoras de imagen, la novedad sin duda más importante la encontramos bajo el capó. Fiel a su arraigada tradición de arquitectura boxer de seis cilindros opuestos, el nuevo Tribeca estrena para la ocasión un motor de desarrollo completamente nuevo. Los tres litros de cilindrada de la anterior generación quedan ahora superados por un bloque con mayores cotas de diámetro y carrera, que elevan la cilindrada hasta los 3,6 litros. Su potencia se cifra ahora en 258 CV, quince más que antes, y, lo que es más importante, con un considerable aumento del par máximo que de 30,3 mkg sube a 35,7. La cifra se obtiene, además, a 4.000 rpm, un menor régimen de giro. Dispone de control activo y de elevación de válvulas.

Asociada a este único propulsor, aparece nuevamente y en exclusiva una transmisión automática con convertidor de par y cinco relaciones, ahora con desarrollos ligeramente más cortos y, según Subaru, de más rápida respuesta. Este cambio ofrece también la posibilidad de ser manejado en modo secuencial o de activar un programa deportivo. En nuestra primera toma de contacto con el nuevo Tribeca hemos comprobado cómo la nueva mecánica mueve ahora con mejor soltura y una buena agilidad a este poderoso todocamino de casi dos toneladas de peso, subiendo bien de vueltas y adelantando con eficacia al actuar sobre el acelerador. Para ofrecer datos más exactos esperaremos a que pase por nuestro Centro Técnico, pero Subaru asegura que las prestaciones han mejorado notablemente reduciendo en prácticamente un segundo la aceleración de 0 a 100 km/h (ahora en 8,9 s) . También se confirma una respuesta algo más eficiente, recortando el consumo medio en 0,7 litros cada 100 km, lo que no evita que circulemos habitualmente por encima de un gasto de 11 litros reales.
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