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Subaru Outback 3.0R

Con una "inocente" imagen exterior el Outback 3.0R ofrece las prestaciones de un deportivo, la polivalencia de un SUV y el confort y refinamiento de una berlina de lujo. Pocos pueden presumir de un producto así.
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Subaru Outback 3.0R
El motor de tres litros y 245 CV es un viejo conocido. Es ligero, suave de funcionamiento, potente y con una respuesta a bajo y medio régimen brillante. En esta ocasión incorpora el sistema de control SI-Drive, un novedoso sistema de gestión que permite preseleccionar hasta tres programas de conducción actuando sobre el mando situado en la consola central. Estos programas permiten actuar sobre la gestión electrónica del acelerador, de la centralita y del cambio automático. La función Intelligent aumenta el recorrido del pedal del acelerador y proporciona una razonable respuesta a bajo y medio régimen, pero carece de contundencia a altas revoluciones. Está especialmente indicado para circular por ciudad, nos proporciona un tacto más modulable sobre el acelerador y permite ahorrar combustible al no disponer de la potencia total.

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Subaru Outback: detalles

En carretera ha obtenido un consumo de medio litro menos. La función intermedia Sport, es en realidad la de una utilización normal: sirve, tanto para ciudad como para carretera, el recorrido de pedal se hace más corto y las reacciones son más instantáneas. Aquí disponemos de la potencia total y el tacto disponible es agradable. Las leyes de cambio son más rápidas y la transición entre marchas se produce a un régimen superior. La variante más radical, denominada Sport Sharp, es la más dinámica. Las reacciones al acelerador son más instantáneas, la electrónica más agresiva y el motor sube de vueltas con mucha mayor velocidad. La electrónica del cambio permite en modo automático apurar las marchas hasta el régimen máximo y en ella se obtiene el rendimiento dinámico más brillante.

Los más puristas tienen además la posibilidad de seleccionar el modo manual en el que las levas situadas tras el volante permiten una utilización del cambio completamente manual. Las diferencias en los ejercicios frente al cronómetro son inapreciables, pero la sensación de deportividad gana muchos enteros y permite al conductor disponer de un control absoluto de la situación. Como es tradición en la marca, uno de los apartados más sobresalientes es el comportamiento y el agrado de conducción. La conjunción de la tracción total con una extraordinaria geometría de suspensiones comporta una actitud en curva sumamente predecible y no exenta de eficacia en zonas viradas y eso que la altura de la carrocería sobre el suelo y el peso total no son precisamente los ideales para tales resultados. El Outback, con sus neumáticos mixtos no proporciona una adherencia espectacular en asfalto seco, pero eso le hace , aún más fácil de conducir, ya que los límites se manifiestan con suficiente antelación y son perfectamente perceptibles, incluso para el conductor menos experimentado. Los frenos aguantan bien el trabajo duro, aunque las distancias no son precisamente para “enmarcar”, y es que aquí los neumáticos mixtos juegan un papel fundamental. Son las contrapartidas que hay que asumir por la polivalencia de utilización .

Como ilustran las Fotos —nuestra sesión de fotos está realizada en la Escuela de Conducción Todo Terreno del RACE—, hemos podido comprobar cómo el Outback tiene muy pocas limitaciones una vez que abandona el asfalto. Sólo los recorridos verticales de la rueda, limitados por la configuración de las suspensiones puede plantear problemas, que en la mayoría de las ocasiones son solventados por el sistema de tracción total, perfectamente secundado por el control de tracción. Los 245 CV y el cambio automático se encargan del resto. El Outback es capaz de afrontar pendientes increíbles. La experiencia mayor o menor del conductor es secundaria. Basta con seleccionar la posición “D” del cambio y dar gas. No vamos a decir que el Outback sea un modelo asequible, pero si relativizamos su precio con relación a otros modelos de similar factura, sale más que airoso. Es posible que le falte “glamour” o que no sea demasiado conocido, pero seguro que puede poner “la cara colorada” a alguno de sus rivales en más de una situación. El motor de tres litros y 245 CV es un viejo conocido. Es ligero, suave de funcionamiento, potente y con una respuesta a bajo y medio régimen brillante. En esta ocasión incorpora el sistema de control SI-Drive, un novedoso sistema de gestión que permite preseleccionar hasta tres programas de conducción actuando sobre el mando situado en la consola central. Estos programas permiten actuar sobre la gestión electrónica del acelerador, de la centralita y del cambio automático. La función Intelligent aumenta el recorrido del pedal del acelerador y proporciona una razonable respuesta a bajo y medio régimen, pero carece de contundencia a altas revoluciones. Está especialmente indicado para circular por ciudad, nos proporciona un tacto más modulable sobre el acelerador y permite ahorrar combustible al no disponer de la potencia total. En carretera ha obtenido un consumo de medio litro menos. La función intermedia Sport, es en realidad la de una utilización normal: sirve, tanto para ciudad como para carretera, el recorrido de pedal se hace más corto y las reacciones son más instantáneas. Aquí disponemos de la potencia total y el tacto disponible es agradable. Las leyes de cambio son más rápidas y la transición entre marchas se produce a un régimen superior. La variante más radical, denominada Sport Sharp, es la más dinámica. Las reacciones al acelerador son más instantáneas, la electrónica más agresiva y el motor sube de vueltas con mucha mayor velocidad. La electrónica del cambio permite en modo automático apurar las marchas hasta el régimen máximo y en ella se obtiene el rendimiento dinámico más brillante.

Los más puristas tienen además la posibilidad de seleccionar el modo manual en el que las levas situadas tras el volante permiten una utilización del cambio completamente manual. Las diferencias en los ejercicios frente al cronómetro son inapreciables, pero la sensación de deportividad gana muchos enteros y permite al conductor disponer de un control absoluto de la situación. Como es tradición en la marca, uno de los apartados más sobresalientes es el comportamiento y el agrado de conducción. La conjunción de la tracción total con una extraordinaria geometría de suspensiones comporta una actitud en curva sumamente predecible y no exenta de eficacia en zonas viradas y eso que la altura de la carrocería sobre el suelo y el peso total no son precisamente los ideales para tales resultados. El Outback, con sus neumáticos mixtos no proporciona una adherencia espectacular en asfalto seco, pero eso le hace , aún más fácil de conducir, ya que los límites se manifiestan con suficiente antelación y son perfectamente perceptibles, incluso para el conductor menos experimentado. Los frenos aguantan bien el trabajo duro, aunque las distancias no son precisamente para “enmarcar”, y es que aquí los neumáticos mixtos juegan un papel fundamental. Son las contrapartidas que hay que asumir por la polivalencia de utilización .

Como ilustran las Fotos —nuestra sesión de fotos está realizada en la Escuela de Conducción Todo Terreno del RACE—, hemos podido comprobar cómo el Outback tiene muy pocas limitaciones una vez que abandona el asfalto. Sólo los recorridos verticales de la rueda, limitados por la configuración de las suspensiones puede plantear problemas, que en la mayoría de las ocasiones son solventados por el sistema de tracción total, perfectamente secundado por el control de tracción. Los 245 CV y el cambio automático se encargan del resto. El Outback es capaz de afrontar pendientes increíbles. La experiencia mayor o menor del conductor es secundaria. Basta con seleccionar la posición “D” del cambio y dar gas. No vamos a decir que el Outback sea un modelo asequible, pero si relativizamos su precio con relación a otros modelos de similar factura, sale más que airoso. Es posible que le falte “glamour” o que no sea demasiado conocido, pero seguro que puede poner “la cara colorada” a alguno de sus rivales en más de una situación.
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