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Subaru Impreza 2.0R

Aunque la imagen del nuevo Impreza cada vez se acerca más a los gustos europeos, el estilo y la tecnología de Subaru permanecen. Ahora abandona su carrocería de tres volúmenes y entra dentro del segmento de los compactos, en el que aporta motor boxer, reductora, tracción total de serie y un comportamiento fácil y seguro.
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Subaru Impreza 2.0R
Si alguna vez ha tenido la oportunidad de conducir un Impreza, todo lo referente al comportamiento que va a leer a continuación, le sonará. Y es que nada ha cambiado. Su sistema de tracción total es de los más efectivos del mercado y logra un comportamiento neutro y fácil de controlar. Muy al límite, la tendencia es subviradora, pero hasta que llegamos, el coche pasa por curva con aplomo y sin titubeos. En zonas de alta montaña y con unos neumáticos de invierno, pocos modelos serán tan efectivos como este. Para una utilización diaria y dentro de lo habitual, aporta un plus de seguridad y facilidad de conducción, sobre todo en caso de lluvia, y eso a pesar de contar con unos neumáticos Yokohama de serie muy poco efectivos -además de ruidosos-. El equipo de frenos soporta bien la fatiga, pero permite unas distancias de frenado demasiado largas; otra vez los neumáticos.
Puedes ver una comparativa de las aceleraciones y recuperaciones con y sin reductora al final de esta página. El motor sigue siendo el 2.0 boxer, pero que ahora ofrece 10 CV menos. Las prestaciones son más lentas, pero se ha conseguido bajar el consumo que, con 9,7 l/100 km de media real, sigue siendo alto. Comparado con el resto, ofrece un nivel prestacional ligeramente más rápido, pero con un consumo entre 1 y 2 litros superior, especialmente en carretera. El tacto del motor empobrece el conjunto, puesto que cuando se acelera suena mucho más que el resto y transmite más vibraciones. De hecho, la palanca de cambios llega a provocar cosquilleo en la mano. Lo mejor de esta mecánica lo encontramos en la caja de cambios con reductora. Los desarrollos tienden a largos, pero basta pisar el embrague y conectar la reductora y tendremos un coche de reacciones mecánicas más ágiles. La quinta marcha con reductora permite una velocidad máxima de 153 km/h, por lo que afrontar un puerto de montaña con ella conectada nos asegura la diversión.

El precio final del coche es muy bueno, y más teniendo en cuenta que de serie cuenta con la tracción total, cosa que sólo ofrecen alguno de sus rivales y por unos 3.000 euros más. Eso sí, todos ellos cuentan con un interior más moderno y un tacto general que filtra más; el Impreza es un Subaru y en esta nueva generación, tampoco ha querido dejar de serlo
  Sin Reductora Con Reductora
0-100 km/h 9,67 s 9,23 s
0-400 m 16,79 s 16,48 s
80-120 km/h en 4ª 11,7 s 7,92 s
80-120 km/h en 5ª 17,6 s 9,83 s
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Interior
Si alguna vez ha tenido la oportunidad de conducir un Impreza, todo lo referente al comportamiento que va a leer a continuación, le sonará. Y es que nada ha cambiado. Su sistema de tracción total es de los más efectivos del mercado y logra un comportamiento neutro y fácil de controlar. Muy al límite, la tendencia es subviradora, pero hasta que llegamos, el coche pasa por curva con aplomo y sin titubeos. En zonas de alta montaña y con unos neumáticos de invierno, pocos modelos serán tan efectivos como este. Para una utilización diaria y dentro de lo habitual, aporta un plus de seguridad y facilidad de conducción, sobre todo en caso de lluvia, y eso a pesar de contar con unos neumáticos Yokohama de serie muy poco efectivos -además de ruidosos-. El equipo de frenos soporta bien la fatiga, pero permite unas distancias de frenado demasiado largas; otra vez los neumáticos. Puedes ver una comparativa de las aceleraciones y recuperaciones con y sin reductora al final de esta página. El motor sigue siendo el 2.0 boxer, pero que ahora ofrece 10 CV menos. Las prestaciones son más lentas, pero se ha conseguido bajar el consumo que, con 9,7 l/100 km de media real, sigue siendo alto. Comparado con el resto, ofrece un nivel prestacional ligeramente más rápido, pero con un consumo entre 1 y 2 litros superior, especialmente en carretera. El tacto del motor empobrece el conjunto, puesto que cuando se acelera suena mucho más que el resto y transmite más vibraciones. De hecho, la palanca de cambios llega a provocar cosquilleo en la mano. Lo mejor de esta mecánica lo encontramos en la caja de cambios con reductora. Los desarrollos tienden a largos, pero basta pisar el embrague y conectar la reductora y tendremos un coche de reacciones mecánicas más ágiles. La quinta marcha con reductora permite una velocidad máxima de 153 km/h, por lo que afrontar un puerto de montaña con ella conectada nos asegura la diversión.

El precio final del coche es muy bueno, y más teniendo en cuenta que de serie cuenta con la tracción total, cosa que sólo ofrecen alguno de sus rivales y por unos 3.000 euros más. Eso sí, todos ellos cuentan con un interior más moderno y un tacto general que filtra más; el Impreza es un Subaru y en esta nueva generación, tampoco ha querido dejar de serlo
  Sin Reductora Con Reductora
0-100 km/h 9,67 s 9,23 s
0-400 m 16,79 s 16,48 s
80-120 km/h en 4ª 11,7 s 7,92 s
80-120 km/h en 5ª 17,6 s 9,83 s
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