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Subaru Outback 2.0 Boxer D

Apelando a sus principios, el Subaru Outback rehuye de cualquier ‘aparatosidad todoterrenera’ por una comedida apariencia de berlina familiar. Esto no quita, sino que influye favorablemente, para revelarse como un extraordinario especialista SUV, capaz de afrontar usos dispares con un agrado, eficacia y eficiencia general sorprendentes.
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Subaru Outback 2.0 Boxer D

Mientras se ha generalizado el concepto SUV creando un nuevo formato de coche que compagina una carrocería de influencias de todo-terreno con entrañas mecánicas de turismo y sistemas de tracción integral, mayoritariamente de tipo Haldex (el eje trasero sólo aporta motricidad si detecta deficiencias en el tren delantero), desde sus inicios Subaru apostó con el primer Outback (esta es la cuarta generación) por adaptar un turismo convencional (en su caso el Legacy Station Wagon) para usos más allá del buen asfalto. Esa adaptación apenas supone otros muelles y amortiguadores que elevan la carrocería para ganar altura libre al suelo (anuncia 220 mm; 180 en un Audi A4 Allroad) que además ofrecen recorridos más largos (y tarados más suaves) que favorecen la absorción de las irregularidades de la superficie de mayor tamaño y neumáticos con mayor perfil. Sobre la transmisión, Subaru ya tenía el trabajo hecho, porque su tracción integral permanente con un reparto de salida 50/50 por ciento entre ejes es parte indisoluble de cualquier modelo propio de la marca.

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Subaru Outback 2.0 Boxer D

El resultado es una discreta apariencia que técnicamente influye sobremanera en su comportamiento y alcance dinámico, fruto de su relativo bajo peso y centro de gravedad. Estamos hablando de 1.607 kg verificados para una carrocería de 4,8 metros, ecuación que deja en evidencia a cualquier rival ‘estándar’: ¡409 kilos menos! que un Hyundai Santa Fe, 301 menos que un Opel Antara, 200 menos que un Mitsubishi Outlander o 100 kilos menos que un ‘compacto’ Honda CRV, entre otros. Por todo esto, llama poderosamente la atención lo especialmente bien que se desenvuelve este Outback en carretera y campo, lo natural que resulta. Es cierto que el Outback acusa en cierta medida el tiempo que hay entre girar el volante y apoyar en curva, pero ni se siente perezoso en la inserción, ni mucho menos aparatoso, algo que las altas y pesadas masas de sus adversarios maquillan de peor manera. Es un coche largo entre ejes y la franqueza con que apoya y la seguridad que da acelerar con la tracción repartida entre las cuatro ruedas nos permite practicar una conducción que pondría en evidencia a más de una berlina. Y si el asfalto está bacheado, entonces posiblemente estemos ante uno de los mejores automóviles para rodar muy deprisa con total tranquilidad y confort.

 

Por sus neumáticos mixtos de serie vienen los límites de adherencia del Outback, pero sus reacciones son tan predecibles y transparentes que no son un problema si nuestro uso es básicamente asfáltico, salvo por los registros de frenada que hemos obtenido: sus 85 metros están fuera de lugar en un coche de nuestros días, incluso en el ámbito SUV, por lo que sospechamos que esta unidad no debiera estar en plena facultades.

 

Esta brillantez dinámica en asfalto no desequilibra la balanza al circular por campo. Aquí su excelente capacidad de absorción resulta aún más convincente y en pistas bacheadas este Outback permite practicar una conducción muy rápida y despreocupada, sin sentir que estamos castigando a nuestro coche. Sus reacciones al llevar el coche al límite que adelanta la tierra o las superficies deslizantes también transmiten una sencillez y naturalidad de conducción, que los formatos grandes y pesados convierten en ‘estrés’, aparatosidad y castigo mecánico. Echamos en falta la singular reductora de Subaru, y no porque la orientación moderada del Outback la exija, sino por la practicidad y despreocupación que aportaba en pasos lentos o para tirar con mucha carga en puertos de montaña.

 

Boxer Diesel

 

Sobre su motor Diesel recae la responsabilidad de olvidar esa ‘larga’ reductora en virtud a su entrega de par desde muy bajas vueltas. Ya no es ninguna novedad, pero del Boxer Diesel de Subaru siempre hay que contar algo. Su atípica configuración con los cilindros tumbados y opuestos, sello de la marca y de algunos Porsches, favorece el peso, el centro de gravedad y un tipo de vibraciones que los motores convencionales más sofisticados deben anular recurriendo a árboles contrarrotantes. Es decir, este motor Boxer también hace mejor SUV al Outback, por su comentado bajo centro de gravedad y peso. Además, el bloque motor está fabricado en ligero aluminio, un exotismo que se cuenta con los dedos de las manos entre los motores Diesel del mercado.

 

Con todo esto, sus 150 CV y 36,7 mkg cunden muy bien en el Outback. El motor empuja con fuerza desde bajo régimen, es suave y silencioso, aporta buenas aceleraciones y recuperaciones apoyado en una caja manual de 6 relaciones, y se desmarca con unos consumos sorprendentemente bajos para el tipo de coche que es.

Como consecuencia de su punto de partida, el Outback nos recibe en un habitáculo con una altura de caderas muy equilibrado: no hay que bajarse como en una berlina ni subirse como en un SUV convencional. Las nuevas medidas al alza de esta generación le dan unas cotas de habitabilidad muy buenas, especialmente en las plazas traseras, que ahora disponen de un espacio inmenso para las rodillas. El maletero es grande, pero bajo su falso piso esconde un discutible kit reparapinchazos que genera más dudas si cabe en un coche que puede estar orientado a circular por pistas de tierras o asfaltos en mal estado. En su faceta de berlina no falta un equipamiento consecuente, donde aparecen la tapicería de piel, asientos eléctricos y calefactados, llave electrónica con arranque por botón, faros de xenón o un nuevo freno de estacionamiento eléctrico con asistente en cuestas. Su presentación interior transmite un “frío refinamiento”: buena ejecución general, alta calidad percibida, pero excesivos plásticos duros en toda la superficie del salpicadero.

- Confort de rodadura
- Eficacia dinámica
- Consumos - Distancias de frenado
- Kit reparapinchazos
- Sin reductora
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