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Skoda Yeti

El nuevo Skoda Yeti viene a unirse a los tan de moda SUV compactos, entre los que supone una opción diferente y muy apetecible. Bajo consumo, buen comportamiento, tamaño contenido y un interior muy práctico son algunos de sus principales argumentos.
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Skoda Yeti
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad.
Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad. Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad. Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad. Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad. Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad. Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad. Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
Fuera de carretera el Skoda Yeti se defiende bastante bien, y eso que la altura libre, de 18 cm, es simplemente de todo-camino. Tampoco sus cotas offroad son excepcionales, aunque cuenta con un ángulo de ataque de 18,8 grados y uno de salida de casi 18, pero resultan suficientes para lo que se pretende en un modelo como éste. Sin embargo, la electrónica y la relativa ligereza (algo más de 1.500 kg), hacen de este nuevo SUV un vehículo bastante ágil y resolutivo, siempre que no se sobrepasen los límites de la lógica. Destaca especialmente el recorrido y tarado de las suspensiones, que permiten gran comodidad a los ocupantes en zonas bacheadas y permiten superar los obstáculos con bastante facilidad. Pero lo más importante es que en asfalto consigue un elevado nivel de dinamismo gracias a un comportamiento muy eficaz y con un alto margen de agarre en curva. En los giros la carrocería se inclina poco, por lo que da bastante confianza, y no por ello resulta un coche duro o incómodo de suspensiones, sino todo lo contrario, ya que los baches se filtran sin mayor problema. Por prestaciones, al menos con los dos motores que pudimos conducir (1.8 TSI de 160 CV y 2.0 TDI de 140 CV), tampoco puede haber queja alguna. Hay buena respuesta en todo momento y el consumo no es excesivo, ni siquiera en el gasolina si no nos excedemos con el acelerador. El TSI, por cierto, es algo más agradable y silencioso que el Diesel, que nos pareció poco filtrado, aunque lleno de par desde muy pocas revoluciones.

Los niveles de acabado en los que se articula la gama del Yeti son tres: Active, Ambition y Experience. El primero de ellos, Active, asociado únicamente a los motores 1.2 TSI de 105 CV (18.690 euros) y 2.0 TDI CR de 110 CV (22.490 euros), incluye airbags frontales y laterales delanteros, ABS y ESP con sistema de control de tracción, volante regulable en altura y profundidad, faros antiniebla, sistema de luz diurna, indicador de temperatura exterior, sistema VarioFlex de asientos, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado con mando a distancia, aire acondicionado, radio CD mp3, asiento de conductor y acompañante regulable en altura, espejos retrovisores eléctricos, ventanas tintadas con elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, llantas de 16 pulgadas y rueda de repuesto de emergencia. El siguiente escalón, denominado Ambition, —estará disponible con todas las motorizaciones excepto el TDI de 170 CV, aunque sólo se conoce el precio del 2.0 TDI CR de 110 CV (26.990 euros)— añade airbag de rodilla, airbags de cortina, sistema de control de velocidad de crucero, cuadro de instrumentos con pantalla multifunción y ordenador de viaje, reposabrazos delantero regulable con hueco para guardar objetos, cajón portaobjetos bajo el asiento del acompañante, mesa plegable tras el respaldo trasero central, sistema de ganchos y redes en el maletero, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de alta fidelidad con ocho altavoces y volante, cambio de marchas y empuñadura del freno de mano forrados en cuero.

Para el tope de gama Experience, reservado al motor 1.8 TSI de 160 CV 4x4 (27.690 euros) y los TDI 2.0 de 140 y 170 CV con tracción total (aún sin definir los precios), se añaden, además, los faros antiniebla con sistema de iluminación en curva, el asistente de conducción off-road, volante multifunción con mandos de sonido, pantalla central de grandes dimensiones, climatizador bizona con filtro de olores, techo solar panorámico eléctrico, cristales traseros oscurecidos, respaldos delanteros con apoyo lumbar y puntos de luz en los retrovisores exteriores. Entre los elementos de equipamiento opcionales se ofrece el asistente de aparcamiento Park Assist, capaz de girar el volante de forma automática, un sistema de navegación con funciones específicas para campo que almacena en la memoria rutas sin cartografiar, faros bixenón adaptativos, sistema de control de presión de neumáticos, sistema de ayuda de arranque en pendiente, un paquete de protección de motor, caja de cambios y conductos de combustible y frenos, calefactor auxiliar, navegador con Bluetooth, asientos delanteros calefactables, tapicería de cuero o Alcántara y cuero, etc. El Skoda Yeti, por tanto, se posiciona como el modelo emocional de Skoda, pero no por ello deja de lado aspectos prácticos para su uso cotidiano, por lo que estamos ante un coche de capricho, pero con un elevado componente racional: todo un acierto.
Primer SUV de Skoda
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