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Skoda Superb C. 1.6 TDI Greenline vs Volkswagen Passat 1.6 TDI Bluemotion

En los dos coches que aquí comparamos tenemos un ejemplo perfecto de las posibilidades del motor 1.6 TDI. VW Passat y Skoda Superb Combi combinan una carrocería de generosas dimensiones con el pequeño TDI. ¿Será un problema el tamaño?
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Skoda Superb C. 1.6 TDI Greenline vs Volkswagen Passat 1.6 TDI Bluemotion

No hay duda de que un motor Diesel 1.6 de 105 caballos y turboalimentado puede mover un utilitario de 1.200 kg sin problemas; es más, con esas condiciones se puede tachar hasta de pequeño deportivo, pero ¿qué pasa si ese mismo motor lo ponemos en una voluminosa berlina de 4,8 metros de largo y 250 kg más de peso? Si hace menos de una década, en plena moda de los Diesel, en la que estaban en auge los motores de 170 CV y existía una economía mundial más solvente, una marca de automóviles se hubiese planteado sacar al mercado un motor de 1.598 cm3 en una berlina de estas características, probablemente no se hubiese entendido. De hecho, hoy en día todavía hay quien no lo entiende, siendo los concesionarios y la habilidad de sus vendedores los encargados de explicar al gran público que ya no es necesario un motor grande para tener buenas prestaciones; el buen precio que tienen -vía impositiva incluida- y los consumos que anuncian al final se convierten en los principales argumentos para «convencer» a los incrédulos.

Para evitar este problema hay marcas, como por ejemplo Mercedes, que esconden este tipo de motores de baja cilindrada en denominaciones tipo 200 ó 250, que nada tienen que ver con su cilindrada real. En las marcas generalistas esto no ocurre, y todas confiesan en el nombre del coche la auténtica cilindrada del motor. Lo hace Renault, lo hace Ford, las francesas de PSA y las dos de los modelos que aquí comparamos. Enfrentamos al Skoda Superb contra el Volkswagen Passat, ambos equipados con el mismo 1.6 TDI de 105 caballos, con carrocería berlina el alemán y familiar el checo; es decir, mismo corazón pero distinta aerodinámica, distinto volumen y diferentes cajas de cambios -manuales, de 5 marchas en el Skoda y de 6 el Volkswagen-. Los dos tienen apellido ecológico, Greenline el Superb y Bluemotion en el caso del Passat, de los que veremos su influencia. 

No hay grandes diferencias a la hora de conducirlos. Los dos mantienen una misma filosofía de coche fácil, que no busca atraer por su comportamiento ni plantear complicaciones a su conductor. Transmiten seguridad y muestran aplomo, ofreciendo incluso la sensación de estar inframotorizados o, dicho de otra forma, de tener un bastidor muy superior a sus posibilidades mecánicas, y eso que las prestaciones que tienen no son nada malas; no lo tomen como defecto, sino como virtud, ya que sus ecológicos apellidos implican una menor altura de la carrocería en busca de la mejora aerodinámica, con las ventajas de estabilidad que eso conlleva. En una situación límite se podría llegar a apreciar una mayor inercia del volumen trasero del Skoda, pero nada criticable; cumplen con lo esperado y permiten a sus ocupantes devorar kilómetros sin que sea una tortura.

En el caso de estos dos modelos, que se apellidan Bluemotion y Greenline, además aportan el sistema de arranque/parada -Stop/Start- y la recuperación de energía cinética en fase de deceleración. A pesar de la diferencia de carrocerías entre berlina y el Combi, apenas se refleja en el peso real, siendo el Superb sólo 16 kilos más pesado, por lo que este factor no afecta. Sí lo hacen los neumáticos empleados -215/55 el VW y 205/55 el Skoda, ambos en llantas de 16 pulgadas- y, sobre todo, las cajas de cambios. El adecuado escalonamiento de la caja de seis velocidades del alemán, y su mejor aerodinámica, le permiten unas prestaciones ligeramente mejores, de media unas 4 ó 5 décimas más, es lógico que sea más rápido pero... ¿se han fijado en los consumos del alemán con respecto al checo?

Si se conducen los dos coches, todo el mundo, incluso nosotros, se bajará del VW diciendo que prefiere este motor con la caja de cambios de seis, ya que se aprecia una mejor distribución de la potencia, o que es una lástima que Skoda haya puesto la de cinco porque sería un producto redondo, sin embargo, con seis consume más. No es mucha la diferencia, apenas 2,4 décimas de litro de media a los 100 km , pero ahí están. En estos motores «tan» pequeños -ofrece 65,6 CV/l frente a los 57,8 CV/l del anterior 1.9 TDI- equipados con seis velocidades, en una utilización real se recurre a la quinta velocidad, más corta, con mayor frecuencia, lo que incide negativamente en el consumo.

Además, la caja de seis velocidades genera una mayor resistencia al rozamiento, que se tiene que compensar con un desarrollo final más largo, de ahí que, con el mismo par, cueste más moverlo. No cabe duda de que a mayor velocidad se aprovecha mejor el cambio de seis marchas, y nosotros con este motor lo preferimos, pero no demuestra ser más eficiente. La diferencia real es poca. Por lo demás tendremos dos coches que se mueven con soltura. No tienen la viveza del anterior TDI de 110 CV pero se mueven bien, y eso que toda nuestra comparativa se hizo en fechas veraniegas y con el aire acondicionado trabajando a pleno rendimiento -salvo en las mediciones-. 

Las ventajas de espacio que suele ofrecer un familiar con respecto a su propia berlina suelen ser mayores por la capacidad de maletero y la altura trasera. Pues bien, si comparamos un Passat con un Superb, el Skoda gana por goleada. No sólo cuenta a su favor con un maletero inmenso -que crece aun más si lo cargamos hasta el techo sino que dispone de una de las mejores cotas longitudinales para los que se sientan detrás, que tendrán sensación de ministro en el coche oficial ¡hay más espacio que en la clase Business de Iberia! El Passat es uno de los modelos con mejor habitabilidad del mercado, pero nada puede hacer contra un coche que debería ser considerado de un segmento superior, de tal modo que si igualamos carrocerías, la diferencia de tamaño se va a mantener, y eso que el Passat no es nada pequeño

El Skoda es más barato. Si queremos gastar lo mínimo, su precio base es unos 1.000 euros más bajo. En cambio, si podemos gastar más y queremos un coche equipado con la última tecnología, desde reconocimiento de señales hasta el control de crucero adaptativo, el Passat lo permite. Les recomendamos que prueben el extra, en cualquiera de los dos, del asistente de aparcamiento, que aseguramos funciona de maravilla, aunque cuesta 735 euros en el VW y 860 en el Skoda. Si tenemos que elegir uno de los dos, nos quedamos con el Superb sin dudarlo. La diferencia de prestaciones o consumos no es suficiente como para decantarse por uno u otro, pero el espacio interior sí.

Skoda Superb
- Capacidad maletero
- Espacio piernas trasero
- Sensación de calidad
Volkswagen Passat
- Equipamiento disponible
- Comportamiento fácil
- Cambio 6 velocidades Skoda Superb
- Anchura trasera
- Cambio de 5 velocidades
- Depósito 10 litros menor
Volkswagen Passat
- Precio opciones
- Peor insonorización
- Consumo respecto a Skoda

No hay duda de que un motor Diesel 1.6 de 105 caballos y turboalimentado puede mover un utilitario de 1.200 kg sin problemas; es más, con esas condiciones se puede tachar hasta de pequeño deportivo, pero ¿qué pasa si ese mismo motor lo ponemos en una voluminosa berlina de 4,8 metros de largo y 250 kg más de peso? Si hace menos de una década, en plena moda de los Diesel, en la que estaban en auge los motores de 170 CV y existía una economía mundial más solvente, una marca de automóviles se hubiese planteado sacar al mercado un motor de 1.598 cm3 en una berlina de estas características, probablemente no se hubiese entendido. De hecho, hoy en día todavía hay quien no lo entiende, siendo los concesionarios y la habilidad de sus vendedores los encargados de explicar al gran público que ya no es necesario un motor grande para tener buenas prestaciones; el buen precio que tienen -vía impositiva incluida- y los consumos que anuncian al final se convierten en los principales argumentos para «convencer» a los incrédulos.

Para evitar este problema hay marcas, como por ejemplo Mercedes, que esconden este tipo de motores de baja cilindrada en denominaciones tipo 200 ó 250, que nada tienen que ver con su cilindrada real. En las marcas generalistas esto no ocurre, y todas confiesan en el nombre del coche la auténtica cilindrada del motor. Lo hace Renault, lo hace Ford, las francesas de PSA y las dos de los modelos que aquí comparamos. Enfrentamos al Skoda Superb contra el Volkswagen Passat, ambos equipados con el mismo 1.6 TDI de 105 caballos, con carrocería berlina el alemán y familiar el checo; es decir, mismo corazón pero distinta aerodinámica, distinto volumen y diferentes cajas de cambios -manuales, de 5 marchas en el Skoda y de 6 el Volkswagen-. Los dos tienen apellido ecológico, Greenline el Superb y Bluemotion en el caso del Passat, de los que veremos su influencia. 

No hay grandes diferencias a la hora de conducirlos. Los dos mantienen una misma filosofía de coche fácil, que no busca atraer por su comportamiento ni plantear complicaciones a su conductor. Transmiten seguridad y muestran aplomo, ofreciendo incluso la sensación de estar inframotorizados o, dicho de otra forma, de tener un bastidor muy superior a sus posibilidades mecánicas, y eso que las prestaciones que tienen no son nada malas; no lo tomen como defecto, sino como virtud, ya que sus ecológicos apellidos implican una menor altura de la carrocería en busca de la mejora aerodinámica, con las ventajas de estabilidad que eso conlleva. En una situación límite se podría llegar a apreciar una mayor inercia del volumen trasero del Skoda, pero nada criticable; cumplen con lo esperado y permiten a sus ocupantes devorar kilómetros sin que sea una tortura.

En el caso de estos dos modelos, que se apellidan Bluemotion y Greenline, además aportan el sistema de arranque/parada -Stop/Start- y la recuperación de energía cinética en fase de deceleración. A pesar de la diferencia de carrocerías entre berlina y el Combi, apenas se refleja en el peso real, siendo el Superb sólo 16 kilos más pesado, por lo que este factor no afecta. Sí lo hacen los neumáticos empleados -215/55 el VW y 205/55 el Skoda, ambos en llantas de 16 pulgadas- y, sobre todo, las cajas de cambios. El adecuado escalonamiento de la caja de seis velocidades del alemán, y su mejor aerodinámica, le permiten unas prestaciones ligeramente mejores, de media unas 4 ó 5 décimas más, es lógico que sea más rápido pero... ¿se han fijado en los consumos del alemán con respecto al checo?

Si se conducen los dos coches, todo el mundo, incluso nosotros, se bajará del VW diciendo que prefiere este motor con la caja de cambios de seis, ya que se aprecia una mejor distribución de la potencia, o que es una lástima que Skoda haya puesto la de cinco porque sería un producto redondo, sin embargo, con seis consume más. No es mucha la diferencia, apenas 2,4 décimas de litro de media a los 100 km , pero ahí están. En estos motores «tan» pequeños -ofrece 65,6 CV/l frente a los 57,8 CV/l del anterior 1.9 TDI- equipados con seis velocidades, en una utilización real se recurre a la quinta velocidad, más corta, con mayor frecuencia, lo que incide negativamente en el consumo.

Además, la caja de seis velocidades genera una mayor resistencia al rozamiento, que se tiene que compensar con un desarrollo final más largo, de ahí que, con el mismo par, cueste más moverlo. No cabe duda de que a mayor velocidad se aprovecha mejor el cambio de seis marchas, y nosotros con este motor lo preferimos, pero no demuestra ser más eficiente. La diferencia real es poca. Por lo demás tendremos dos coches que se mueven con soltura. No tienen la viveza del anterior TDI de 110 CV pero se mueven bien, y eso que toda nuestra comparativa se hizo en fechas veraniegas y con el aire acondicionado trabajando a pleno rendimiento -salvo en las mediciones-. 

Las ventajas de espacio que suele ofrecer un familiar con respecto a su propia berlina suelen ser mayores por la capacidad de maletero y la altura trasera. Pues bien, si comparamos un Passat con un Superb, el Skoda gana por goleada. No sólo cuenta a su favor con un maletero inmenso -que crece aun más si lo cargamos hasta el techo sino que dispone de una de las mejores cotas longitudinales para los que se sientan detrás, que tendrán sensación de ministro en el coche oficial ¡hay más espacio que en la clase Business de Iberia! El Passat es uno de los modelos con mejor habitabilidad del mercado, pero nada puede hacer contra un coche que debería ser considerado de un segmento superior, de tal modo que si igualamos carrocerías, la diferencia de tamaño se va a mantener, y eso que el Passat no es nada pequeño

El Skoda es más barato. Si queremos gastar lo mínimo, su precio base es unos 1.000 euros más bajo. En cambio, si podemos gastar más y queremos un coche equipado con la última tecnología, desde reconocimiento de señales hasta el control de crucero adaptativo, el Passat lo permite. Les recomendamos que prueben el extra, en cualquiera de los dos, del asistente de aparcamiento, que aseguramos funciona de maravilla, aunque cuesta 735 euros en el VW y 860 en el Skoda. Si tenemos que elegir uno de los dos, nos quedamos con el Superb sin dudarlo. La diferencia de prestaciones o consumos no es suficiente como para decantarse por uno u otro, pero el espacio interior sí.

Skoda Superb
- Capacidad maletero
- Espacio piernas trasero
- Sensación de calidad
Volkswagen Passat
- Equipamiento disponible
- Comportamiento fácil
- Cambio 6 velocidades Skoda Superb
- Anchura trasera
- Cambio de 5 velocidades
- Depósito 10 litros menor
Volkswagen Passat
- Precio opciones
- Peor insonorización
- Consumo respecto a Skoda
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