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Skoda Superb

Skoda amplia la gama de su berlina de representación, el Superb, con la presentación de nuevos motores, un turbodiesel de 170 CV y un refinado V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia. Además, se ofrece la caja de cambios automática DSG en algunas versiones y la posibilidad de contar también con tracción total.
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Skoda Superb
En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda.
Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores. En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda. Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores. En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda. Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores. En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda. Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores. En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda. Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores. En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda. Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores. En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda. Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores. En junio de este año Skoda presentó la segunda generación de su buque insignia, el Superb. En un principio, este modelo se lanzó con tres posibilidades mecánicas, dos turbodiesel con 105 y 140 CV y un gasolina de inyección directa, el 1.8 TSi de 180 CV de potencia. A partir de este mes, la gama del Skoda Superb se ve ampliada con nuevos motores y tecnología nunca antes presente en los modelos de Skoda. Esta nueva oferta de motores supone un más que destacado paso adelante en la oferta del Superb ya que se trata de mecánicas de última generación, con inyección directa, tanto Diesel como gasolina. Y es que la pertenencia al Grupo Volkswagen le sienta, francamente, muy bien a Skoda. Al motor 2.0 TDI de 140 CV presente desde el lanzamiento del Superb, se suma ahora el nuevo 2.0 TDI dotado de conducto común -con una presión máxima de 1.800 bares- y 170 CV de potencia que anuncia un consumo medio homologado de 6 l/100 km y 159 g/km de CO2 que, además, tiene como aliciente el hecho de que cumple la norma anticontaminación Euro V que entrará en vigor el próximo año 2010.

Este motor resulta mucho más silencioso que el 2.0 TDI de 140 CV, ofrece una mejora apreciable en su entrega de par desde bajas revoluciones y permite unas prestaciones más que destacables en este Superb -222 km/h de velocidad máxima y 8,8 s para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado-. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades y de forma opcional se puede montar la caja automática DSG de seis velocidades con doble embrague multidisco bañados en aceite. Además, el Skoda Superb con el motor 2.0 TDI de 170 CV también está disponible con la tracción total aunque, eso sí, sólo combinable con los modelos dotados de caja de cambios manual. A la hora de ponernos en carretera, lo cierto es que son pocos los momentos –por no decir ninguno- en los que el motor nos puede dejar de asombrar. Su entrega de potencia desde prácticamente las 1.500 rpm junto con las buenas cifras de par que se consiguen desde ese régimen, hacen que los adelantamientos sean una operación que se realiza con mucha rapidez y, en el mayor de los casos, sin tener que recurrir a bajar de marcha ya que simplemente con pisar más el acelerador, el Superb gana velocidad de forma más que destacable. Los desarrollos del cambio permiten viajar rápido en marchas largas a un régimen moderado, con lo que tanto el consumo como la sonoridad resultan muy comedidos. Puestos a buscarle algún “pero”, sólo nos encontramos con que el ruido procedente de la rodadura se escucha más de lo que nos gustaría. El otro nuevo motor que está disponible a partir de ahora en el Skoda Superb es el V6 de 3,6 litros y 260 CV de potencia que sustituye al anterior motor, también V6, de 2,8 litros y 193 CV de potencia. Esta mecánica destaca, sobre todo, por la suavidad de su funcionamiento, además de su entrega de potencia desde bajas revoluciones. Este motor viene asociado al acabado más equipado de la gama, Elegance, a la caja de cambios automática DSG y a la tracción total, por lo que se sitúa en lo más alto de la gama y se posiciona como una de las berlinas con mejor relación entre equipamiento y precio de su segmento. Si el motor 2.0 TDI de 170 CV nos permite viajar rápido por todo tipo de carreteras sin que se eche en falta en ningún momento ni un ápice de potencia, en el caso del motor V6 de 3,6 litros esta sensación se ve acentuada por la presencia de la caja de cambios automática DSG que hace que con que pisemos más a fondo el acelerador, el coche gane velocidad sin tener que hacer ninguna operación con el cambio.

La caja de cambios DSG nos sigue pareciendo una auténtica delicia en todos los sentidos, tanto si nos movemos en su modo completamente automático como si queremos ir “jugando” con la palanca de cambios en su modo manual. La inmediatez con que las marchas se engranan y la suavidad con que lo hacen –tanto subiendo como bajando marchas- son destacables. A esto hay que sumar la suavidad de giro del motor, lo que convierte a esta versión en una auténtica delicia para su uso en el día a día. Pero no todo son motores potentes de altas prestaciones. El Skoda Superb también contará en breve con su correspondiente versión “ecológica”, que bajo la denominación de Greenline contará con el motor 1.9 TDI de 105 CV –con filtro de partículas DPF-, caja de cambios con desarrollos más largos y gestión específica de la centralita de inyección, carrocería rebajada en 15 mm su altura, un alerón en la parte delantera y unos neumáticos de baja fricción. Su consumo homologado en el ciclo mixto es de 5,1 l/100 km -0,6 menos que la versión dotada de este motor 1.9 TDI- y unas emisiones de CO2 de 136 g/km. Evidentemente el 1.9 TDI Greenline no será la versión más demandada de este Skoda Superb, pero forma parte de la estrategia de la marca para ofrecer a aquellos clientes que así lo demanden, vehículos mucho más eficientes sin tener que renunciar por ello a poseer un coche de grandes dimensiones interiores.

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