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Seat Ibiza 1.4 TDI Ecomotive 5p frente a Toyota Yaris 1.0 VVT-i 5p

Llegó el tiempo de pensar en el ahorro, tanto a la hora de comprar un coche como de usarlo. Dos grandes ocasiones son las propuestas por Seat y Toyota con sus Ibiza 1.4 TDI Ecomotive y Yaris 1.0 VVT-i, que contienen avanzada tecnología mecánica destinada a restringir el consumo.
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 Seat Ibiza 1.4 TDI Ecomotive 5p frente a Toyota Yaris 1.0 VVT-i  5p
Cuando llamas a la puerta de las entidades financieras y te dan la callada por respuesta, entonces, las expectativas de gasto a la hora de comprar un coche se reducen hasta, muchas veces, alinearse con los fondos ahorrados en años de trabajo. Las cifras alrededor de los doce mil euros empiezan a ser mucho más estudiadas que meses atrás. Y en un entorno, como el que vivimos, de pérdida de riqueza, la búsqueda del mínimo gasto diario surge como directriz de vida.
Pero, acostumbrados a lo bueno, ¿podremos vivir con coches más baratos? ¿Están diseñados para satisfacer nuestro gusto por lo selecto? ¿Cómo de felices nos sentimos viviendo el día a día en modelos alejados de la tendencia al lujo y opulencia con que nos hemos movido en los pasados años? Vamos a adelantarnos a su decisión de compra y les diremos qué pueden esperar de estos modelos, honestos y más adecuados a momentos económicos difíciles.

Dos coches muy distintos y al contrario de lo que se piensa. Seat, una marca con marchamo deportivo nos ofrece un Ibiza Ecomotive blando de suspensión -ofrece una suspensión deportiva por poco precio extra-, con sensible balanceo de carrocería y amplios movimientos de ruedas, lo que se traduce en una acentuación del subviraje y de la variación del comportamiento según los cambios de carga dinámicos en curva. Siendo relativamente efectivo, obliga al conductor a una mayor dosis de fe cuando llegan los momentos inesperados y, para aquéllos poco "duchos", parece invitarles a reacciones de emergencia cuando con tranquilidad el propio coche acaba saliendo del apuro. Sólo si eres un gran viajero podrás sacar al Seat Ibiza sus verdaderas cualidades. Por contra, el Toyota Yaris está más enfocado a una superior precisión en la respuesta a las peticiones del conductor. La suspensión es más rígida, balancea menos la carrocería y el tren trasero se insinúa más suavemente que en el Seat. En curva es más efectivo y preciso y va más por donde quiere su conductor. Para su uso urbano, ninguno plantea problemas mayores aunque la monta de neumáticos del Toyota nos inspira más confianza que la del Seat. El día a día de un coche puede ser muy distinto al análisis "de laboratorio" que un banco de pruebas y un cronómetro realizan a un propulsor. Así, el TDI de 80 CV del Ibiza Ecomotive supera con holgura un examen técnico sobre su rendimiento en banco y las prestaciones que otorga al modelo que propulsa. Sin embargo, en su utilización diaria pesan una serie de lastres que acaban dejándonos un sabor de boca menos dulce. Este tricilíndrico aporta al Ibiza una buena proporción de vibraciones y ruido -por mucho que se parezca al de un viejo Porsche- que condicionan el deleite en su uso. Además, su respuesta parca por debajo de las 1.600 rpm, junto con los desarrollos elegidos de las marchas largas-sólo adecuados a una conducción tipo autopista a velocidad estabilizada- hace que el uso del cambio en otros recorridos sea demasiado frecuente para obtener una respuesta adecuada. Y esto, quieras o no, repercute en el consumo real, muy brillante, pero no tanto como las cifras oficiales harían esperar.

Por su parte, el pequeño 1.0 de Toyota -también con tres cilindros- es un prodigio de entrega progresiva y estable del par, pero éste es tan sucinto que en carreteras con pendiente ligera le cuesta mantener el ritmo elegido, no pudiendo seguir sin usar a tope motor y caja de cambios-por ejemplo- a un modelo similar, con motor diésel, con una veintena de caballos menos. Aún así, en todo tipo de rutas, el motor genera una dinámica suficiente, aunque subir el régimen más allá de las 4.500/5.000 rpm no tiene especial recompensa. El Toyota posee una serie de detalles que hacen al Yaris más práctico que el Ibiza en la vida real. El primero es la posibilidad de deslizar el asiento trasero por partes -aunque su mando en el respaldo no sea cómodo- adecuando maletero y habitáculo a las necesidades puntuales. También, el salpicadero posee dos guanteras extras de buena capacidad, al estilo monovolumen. El climatizador es de serie en el Yaris mientras el Ibiza requiere un gasto extra importante. Por último, en caso de pinchazo, podrás seguir el viaje, aunque sea a baja velocidad, gracias a su rueda de repuesto de emergencia, de la que carece el Seat, por lo que la llamada a la grúa está casi asegurada. En un uso mixto, el Toyota Yaris resulta más gratificante, sobre todo, porque sus menores prestaciones no suponen un gran lastre en entornos urbanos. Del Ibiza hay que valorar que sus asientos ofrecen un superior confort y que su posición de conducción se asimila a la de una berlina, mientras el Yaris tiene una similitud más cercana a un monovolumen, con el cuerpo más erguido. La visibilidad es mejor en el Yaris y su instrumentación central no influye en la elección de la posición de conducción. El maletero resulta más restringido si la banqueta está en su posición más retrasada -en la cual el espacio para las piernas es igual al del Ibiza- mientras que si se adelanta al máximo, le gana por 10 litros y aún así, adultos pueden acomodarse -mal que bien- sobre las plazas posteriores. Igualando el equipamiento y con las diferencias de consumo encontradas en esta prueba, para compensar la diferencia de precio entre ambos modelos hay que recorrer bastante más de 100.000 km con el Seat, algo poco de acuerdo con el tipo de modelos de que se trata. Además, su período garantía es mayor y su mantenimiento, más reducido. Seat Ibiza
— Confort de marcha
— Economía de consumo
— Prestaciones

Toyota Yaris
— Comportamiento dinámico
— Frenada
— Motor elástico Seat Ibiza
— Ruido y vibraciones
— Respuesta a bajo régimen
— Detalles de equipamiento

Toyota
— Postura de conducción
— Rueda de emergencia
— Mando banqueta deslizante Cuando llamas a la puerta de las entidades financieras y te dan la callada por respuesta, entonces, las expectativas de gasto a la hora de comprar un coche se reducen hasta, muchas veces, alinearse con los fondos ahorrados en años de trabajo. Las cifras alrededor de los doce mil euros empiezan a ser mucho más estudiadas que meses atrás. Y en un entorno, como el que vivimos, de pérdida de riqueza, la búsqueda del mínimo gasto diario surge como directriz de vida. Pero, acostumbrados a lo bueno, ¿podremos vivir con coches más baratos? ¿Están diseñados para satisfacer nuestro gusto por lo selecto? ¿Cómo de felices nos sentimos viviendo el día a día en modelos alejados de la tendencia al lujo y opulencia con que nos hemos movido en los pasados años? Vamos a adelantarnos a su decisión de compra y les diremos qué pueden esperar de estos modelos, honestos y más adecuados a momentos económicos difíciles.

Dos coches muy distintos y al contrario de lo que se piensa. Seat, una marca con marchamo deportivo nos ofrece un Ibiza Ecomotive blando de suspensión -ofrece una suspensión deportiva por poco precio extra-, con sensible balanceo de carrocería y amplios movimientos de ruedas, lo que se traduce en una acentuación del subviraje y de la variación del comportamiento según los cambios de carga dinámicos en curva. Siendo relativamente efectivo, obliga al conductor a una mayor dosis de fe cuando llegan los momentos inesperados y, para aquéllos poco "duchos", parece invitarles a reacciones de emergencia cuando con tranquilidad el propio coche acaba saliendo del apuro. Sólo si eres un gran viajero podrás sacar al Seat Ibiza sus verdaderas cualidades. Por contra, el Toyota Yaris está más enfocado a una superior precisión en la respuesta a las peticiones del conductor. La suspensión es más rígida, balancea menos la carrocería y el tren trasero se insinúa más suavemente que en el Seat. En curva es más efectivo y preciso y va más por donde quiere su conductor. Para su uso urbano, ninguno plantea problemas mayores aunque la monta de neumáticos del Toyota nos inspira más confianza que la del Seat. El día a día de un coche puede ser muy distinto al análisis "de laboratorio" que un banco de pruebas y un cronómetro realizan a un propulsor. Así, el TDI de 80 CV del Ibiza Ecomotive supera con holgura un examen técnico sobre su rendimiento en banco y las prestaciones que otorga al modelo que propulsa. Sin embargo, en su utilización diaria pesan una serie de lastres que acaban dejándonos un sabor de boca menos dulce. Este tricilíndrico aporta al Ibiza una buena proporción de vibraciones y ruido -por mucho que se parezca al de un viejo Porsche- que condicionan el deleite en su uso. Además, su respuesta parca por debajo de las 1.600 rpm, junto con los desarrollos elegidos de las marchas largas-sólo adecuados a una conducción tipo autopista a velocidad estabilizada- hace que el uso del cambio en otros recorridos sea demasiado frecuente para obtener una respuesta adecuada. Y esto, quieras o no, repercute en el consumo real, muy brillante, pero no tanto como las cifras oficiales harían esperar.

Por su parte, el pequeño 1.0 de Toyota -también con tres cilindros- es un prodigio de entrega progresiva y estable del par, pero éste es tan sucinto que en carreteras con pendiente ligera le cuesta mantener el ritmo elegido, no pudiendo seguir sin usar a tope motor y caja de cambios-por ejemplo- a un modelo similar, con motor diésel, con una veintena de caballos menos. Aún así, en todo tipo de rutas, el motor genera una dinámica suficiente, aunque subir el régimen más allá de las 4.500/5.000 rpm no tiene especial recompensa. El Toyota posee una serie de detalles que hacen al Yaris más práctico que el Ibiza en la vida real. El primero es la posibilidad de deslizar el asiento trasero por partes -aunque su mando en el respaldo no sea cómodo- adecuando maletero y habitáculo a las necesidades puntuales. También, el salpicadero posee dos guanteras extras de buena capacidad, al estilo monovolumen. El climatizador es de serie en el Yaris mientras el Ibiza requiere un gasto extra importante. Por último, en caso de pinchazo, podrás seguir el viaje, aunque sea a baja velocidad, gracias a su rueda de repuesto de emergencia, de la que carece el Seat, por lo que la llamada a la grúa está casi asegurada. En un uso mixto, el Toyota Yaris resulta más gratificante, sobre todo, porque sus menores prestaciones no suponen un gran lastre en entornos urbanos. Del Ibiza hay que valorar que sus asientos ofrecen un superior confort y que su posición de conducción se asimila a la de una berlina, mientras el Yaris tiene una similitud más cercana a un monovolumen, con el cuerpo más erguido. La visibilidad es mejor en el Yaris y su instrumentación central no influye en la elección de la posición de conducción. El maletero resulta más restringido si la banqueta está en su posición más retrasada -en la cual el espacio para las piernas es igual al del Ibiza- mientras que si se adelanta al máximo, le gana por 10 litros y aún así, adultos pueden acomodarse -mal que bien- sobre las plazas posteriores. Igualando el equipamiento y con las diferencias de consumo encontradas en esta prueba, para compensar la diferencia de precio entre ambos modelos hay que recorrer bastante más de 100.000 km con el Seat, algo poco de acuerdo con el tipo de modelos de que se trata. Además, su período garantía es mayor y su mantenimiento, más reducido. Seat Ibiza
— Confort de marcha
— Economía de consumo
— Prestaciones

Toyota Yaris
— Comportamiento dinámico
— Frenada
— Motor elástico Seat Ibiza
— Ruido y vibraciones
— Respuesta a bajo régimen
— Detalles de equipamiento

Toyota
— Postura de conducción
— Rueda de emergencia
— Mando banqueta deslizante Cuando llamas a la puerta de las entidades financieras y te dan la callada por respuesta, entonces, las expectativas de gasto a la hora de comprar un coche se reducen hasta, muchas veces, alinearse con los fondos ahorrados en años de trabajo. Las cifras alrededor de los doce mil euros empiezan a ser mucho más estudiadas que meses atrás. Y en un entorno, como el que vivimos, de pérdida de riqueza, la búsqueda del mínimo gasto diario surge como directriz de vida. Pero, acostumbrados a lo bueno, ¿podremos vivir con coches más baratos? ¿Están diseñados para satisfacer nuestro gusto por lo selecto? ¿Cómo de felices nos sentimos viviendo el día a día en modelos alejados de la tendencia al lujo y opulencia con que nos hemos movido en los pasados años? Vamos a adelantarnos a su decisión de compra y les diremos qué pueden esperar de estos modelos, honestos y más adecuados a momentos económicos difíciles.

Dos coches muy distintos y al contrario de lo que se piensa. Seat, una marca con marchamo deportivo nos ofrece un Ibiza Ecomotive blando de suspensión -ofrece una suspensión deportiva por poco precio extra-, con sensible balanceo de carrocería y amplios movimientos de ruedas, lo que se traduce en una acentuación del subviraje y de la variación del comportamiento según los cambios de carga dinámicos en curva. Siendo relativamente efectivo, obliga al conductor a una mayor dosis de fe cuando llegan los momentos inesperados y, para aquéllos poco "duchos", parece invitarles a reacciones de emergencia cuando con tranquilidad el propio coche acaba saliendo del apuro. Sólo si eres un gran viajero podrás sacar al Seat Ibiza sus verdaderas cualidades. Por contra, el Toyota Yaris está más enfocado a una superior precisión en la respuesta a las peticiones del conductor. La suspensión es más rígida, balancea menos la carrocería y el tren trasero se insinúa más suavemente que en el Seat. En curva es más efectivo y preciso y va más por donde quiere su conductor. Para su uso urbano, ninguno plantea problemas mayores aunque la monta de neumáticos del Toyota nos inspira más confianza que la del Seat. El día a día de un coche puede ser muy distinto al análisis "de laboratorio" que un banco de pruebas y un cronómetro realizan a un propulsor. Así, el TDI de 80 CV del Ibiza Ecomotive supera con holgura un examen técnico sobre su rendimiento en banco y las prestaciones que otorga al modelo que propulsa. Sin embargo, en su utilización diaria pesan una serie de lastres que acaban dejándonos un sabor de boca menos dulce. Este tricilíndrico aporta al Ibiza una buena proporción de vibraciones y ruido -por mucho que se parezca al de un viejo Porsche- que condicionan el deleite en su uso. Además, su respuesta parca por debajo de las 1.600 rpm, junto con los desarrollos elegidos de las marchas largas-sólo adecuados a una conducción tipo autopista a velocidad estabilizada- hace que el uso del cambio en otros recorridos sea demasiado frecuente para obtener una respuesta adecuada. Y esto, quieras o no, repercute en el consumo real, muy brillante, pero no tanto como las cifras oficiales harían esperar.

Por su parte, el pequeño 1.0 de Toyota -también con tres cilindros- es un prodigio de entrega progresiva y estable del par, pero éste es tan sucinto que en carreteras con pendiente ligera le cuesta mantener el ritmo elegido, no pudiendo seguir sin usar a tope motor y caja de cambios-por ejemplo- a un modelo similar, con motor diésel, con una veintena de caballos menos. Aún así, en todo tipo de rutas, el motor genera una dinámica suficiente, aunque subir el régimen más allá de las 4.500/5.000 rpm no tiene especial recompensa. El Toyota posee una serie de detalles que hacen al Yaris más práctico que el Ibiza en la vida real. El primero es la posibilidad de deslizar el asiento trasero por partes -aunque su mando en el respaldo no sea cómodo- adecuando maletero y habitáculo a las necesidades puntuales. También, el salpicadero posee dos guanteras extras de buena capacidad, al estilo monovolumen. El climatizador es de serie en el Yaris mientras el Ibiza requiere un gasto extra importante. Por último, en caso de pinchazo, podrás seguir el viaje, aunque sea a baja velocidad, gracias a su rueda de repuesto de emergencia, de la que carece el Seat, por lo que la llamada a la grúa está casi asegurada. En un uso mixto, el Toyota Yaris resulta más gratificante, sobre todo, porque sus menores prestaciones no suponen un gran lastre en entornos urbanos. Del Ibiza hay que valorar que sus asientos ofrecen un superior confort y que su posición de conducción se asimila a la de una berlina, mientras el Yaris tiene una similitud más cercana a un monovolumen, con el cuerpo más erguido. La visibilidad es mejor en el Yaris y su instrumentación central no influye en la elección de la posición de conducción. El maletero resulta más restringido si la banqueta está en su posición más retrasada -en la cual el espacio para las piernas es igual al del Ibiza- mientras que si se adelanta al máximo, le gana por 10 litros y aún así, adultos pueden acomodarse -mal que bien- sobre las plazas posteriores. Igualando el equipamiento y con las diferencias de consumo encontradas en esta prueba, para compensar la diferencia de precio entre ambos modelos hay que recorrer bastante más de 100.000 km con el Seat, algo poco de acuerdo con el tipo de modelos de que se trata. Además, su período garantía es mayor y su mantenimiento, más reducido. Seat Ibiza
— Confort de marcha
— Economía de consumo
— Prestaciones

Toyota Yaris
— Comportamiento dinámico
— Frenada
— Motor elástico Seat Ibiza
— Ruido y vibraciones
— Respuesta a bajo régimen
— Detalles de equipamiento

Toyota
— Postura de conducción
— Rueda de emergencia
— Mando banqueta deslizante Cuando llamas a la puerta de las entidades financieras y te dan la callada por respuesta, entonces, las expectativas de gasto a la hora de comprar un coche se reducen hasta, muchas veces, alinearse con los fondos ahorrados en años de trabajo. Las cifras alrededor de los doce mil euros empiezan a ser mucho más estudiadas que meses atrás. Y en un entorno, como el que vivimos, de pérdida de riqueza, la búsqueda del mínimo gasto diario surge como directriz de vida. Pero, acostumbrados a lo bueno, ¿podremos vivir con coches más baratos? ¿Están diseñados para satisfacer nuestro gusto por lo selecto? ¿Cómo de felices nos sentimos viviendo el día a día en modelos alejados de la tendencia al lujo y opulencia con que nos hemos movido en los pasados años? Vamos a adelantarnos a su decisión de compra y les diremos qué pueden esperar de estos modelos, honestos y más adecuados a momentos económicos difíciles.

Dos coches muy distintos y al contrario de lo que se piensa. Seat, una marca con marchamo deportivo nos ofrece un Ibiza Ecomotive blando de suspensión -ofrece una suspensión deportiva por poco precio extra-, con sensible balanceo de carrocería y amplios movimientos de ruedas, lo que se traduce en una acentuación del subviraje y de la variación del comportamiento según los cambios de carga dinámicos en curva. Siendo relativamente efectivo, obliga al conductor a una mayor dosis de fe cuando llegan los momentos inesperados y, para aquéllos poco "duchos", parece invitarles a reacciones de emergencia cuando con tranquilidad el propio coche acaba saliendo del apuro. Sólo si eres un gran viajero podrás sacar al Seat Ibiza sus verdaderas cualidades. Por contra, el Toyota Yaris está más enfocado a una superior precisión en la respuesta a las peticiones del conductor. La suspensión es más rígida, balancea menos la carrocería y el tren trasero se insinúa más suavemente que en el Seat. En curva es más efectivo y preciso y va más por donde quiere su conductor. Para su uso urbano, ninguno plantea problemas mayores aunque la monta de neumáticos del Toyota nos inspira más confianza que la del Seat. El día a día de un coche puede ser muy distinto al análisis "de laboratorio" que un banco de pruebas y un cronómetro realizan a un propulsor. Así, el TDI de 80 CV del Ibiza Ecomotive supera con holgura un examen técnico sobre su rendimiento en banco y las prestaciones que otorga al modelo que propulsa. Sin embargo, en su utilización diaria pesan una serie de lastres que acaban dejándonos un sabor de boca menos dulce. Este tricilíndrico aporta al Ibiza una buena proporción de vibraciones y ruido -por mucho que se parezca al de un viejo Porsche- que condicionan el deleite en su uso. Además, su respuesta parca por debajo de las 1.600 rpm, junto con los desarrollos elegidos de las marchas largas-sólo adecuados a una conducción tipo autopista a velocidad estabilizada- hace que el uso del cambio en otros recorridos sea demasiado frecuente para obtener una respuesta adecuada. Y esto, quieras o no, repercute en el consumo real, muy brillante, pero no tanto como las cifras oficiales harían esperar.

Por su parte, el pequeño 1.0 de Toyota -también con tres cilindros- es un prodigio de entrega progresiva y estable del par, pero éste es tan sucinto que en carreteras con pendiente ligera le cuesta mantener el ritmo elegido, no pudiendo seguir sin usar a tope motor y caja de cambios-por ejemplo- a un modelo similar, con motor diésel, con una veintena de caballos menos. Aún así, en todo tipo de rutas, el motor genera una dinámica suficiente, aunque subir el régimen más allá de las 4.500/5.000 rpm no tiene especial recompensa. El Toyota posee una serie de detalles que hacen al Yaris más práctico que el Ibiza en la vida real. El primero es la posibilidad de deslizar el asiento trasero por partes -aunque su mando en el respaldo no sea cómodo- adecuando maletero y habitáculo a las necesidades puntuales. También, el salpicadero posee dos guanteras extras de buena capacidad, al estilo monovolumen. El climatizador es de serie en el Yaris mientras el Ibiza requiere un gasto extra importante. Por último, en caso de pinchazo, podrás seguir el viaje, aunque sea a baja velocidad, gracias a su rueda de repuesto de emergencia, de la que carece el Seat, por lo que la llamada a la grúa está casi asegurada. En un uso mixto, el Toyota Yaris resulta más gratificante, sobre todo, porque sus menores prestaciones no suponen un gran lastre en entornos urbanos. Del Ibiza hay que valorar que sus asientos ofrecen un superior confort y que su posición de conducción se asimila a la de una berlina, mientras el Yaris tiene una similitud más cercana a un monovolumen, con el cuerpo más erguido. La visibilidad es mejor en el Yaris y su instrumentación central no influye en la elección de la posición de conducción. El maletero resulta más restringido si la banqueta está en su posición más retrasada -en la cual el espacio para las piernas es igual al del Ibiza- mientras que si se adelanta al máximo, le gana por 10 litros y aún así, adultos pueden acomodarse -mal que bien- sobre las plazas posteriores. Igualando el equipamiento y con las diferencias de consumo encontradas en esta prueba, para compensar la diferencia de precio entre ambos modelos hay que recorrer bastante más de 100.000 km con el Seat, algo poco de acuerdo con el tipo de modelos de que se trata. Además, su período garantía es mayor y su mantenimiento, más reducido. Seat Ibiza
— Confort de marcha
— Economía de consumo
— Prestaciones

Toyota Yaris
— Comportamiento dinámico
— Frenada
— Motor elástico Seat Ibiza
— Ruido y vibraciones
— Respuesta a bajo régimen
— Detalles de equipamiento

Toyota
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— Rueda de emergencia
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