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Seat Altea XL 1.8 TFSi

Bajo su carrocería de aspecto familiar, el Altea XL recibe un nuevo motor con 160 CV de potencia, con turbo y... gasolina. Una decidida apuesta de Seat para aquellos que no quieran oir ni hablar del Diesel.
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Seat Altea XL 1.8 TFSi
Con la presencia del nuevo motor de gasolina que se presenta en el Altea XL, la gama de motores de este monovolumen se circunscribe al 1.6 de inyección indirecta y 102 CV como escalón de inicio y este nuevo 1.8 TFSI de 160 CV como su versión más potente –desaparece por tanto el 2.0 FSI de 150 CV-; los turbodiesel mantienen su escala de potencias de 105 –con el motor 1.9- y 140 ó 170 CV con el 2 litros TDI

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La base de esta mecánica es el 2 litros TFSI de 200 CV. La carrera se acorta desde los 92,8 mm de éste último hasta los 82,4 mm del 1.8; el turbocompresor, la gestión electrónica del motor y la culata también son, entre otras cosas, específicos para este motor. A ello hay que sumar los nuevos inyectores de seis orificios con los que la presión se eleva hasta los 150 bar –frente a los 110 del 2.0 TFSI-. El motor 1.8 TFSI es la primera vez que se utiliza en algún modelo de Seat, aunque se ha inaugurado en Audi, concretamente en el A3, tanto en la variante de carrocería de 3 puertas como en el Sportback Lo cierto es que las diferencias entre ambas mecánicas hay que buscarlas en las cifras de prestaciones y en los consumos puesto que al volante las diferencias entre ambos no son prácticamente perceptibles. Evidentemente, el 2 litros TFSI de 200 CV es más rápido en todas las mediciones, pero a la hora de moverse con el tráfico, este nuevo motor no nos deja "colgados" en ninguna circunstancia, consiguiendo mantener unas velocidades de crucero más que aceptables y realizar las maniobras de adelantamiento con rapidez. El motor empuja con contundencia desde prácticamente el ralentí y sube con decisión y sin ningún tipo de titubeos hasta alcanzar la zona roja del cuentarrevoluciones -sobre las 7.000 rpm-. El tacto del cambio, suave, rápido y preciso, hace que en carreteras viradas la operación de ir subiendo/bajando marchas se realice con total comodidad, acompañando al carácter dinámico que tiene este modelo. Los desarrollos del cambio —son los mismos que monta Audi en el A3— están bien escalonados y no existe un salto demasiado apreciable entre ellos. La última velocidad está ajustada para que los viajes largos se puedan realizar con un consumo moderado y, sobre todo, con una sonoridad procedente del motor no demasiado elevada. El Altea XL 1.8 TFSi sólo estará disponible con el acabado Sport-Up que implica, entre otras cosas, suspensiones con un tarado un 25 por ciento más firmes que las de acabados no FR. No es incómodo en ningún caso, aunque el carácter familiar del XL puede que a algunos les parezca poco adecuado. El Altea XL 1.8 TFSi es el primero, pero después este motor se irá incorporando en el resto de las gamas de Altea y León. El precio recomendado por el fabricante es de 25.030 euros y su equipamiento de serie es bastante completo, dejando sólo como opción de seguridad no incluida los airbags laterales traseros.
Yo siempre me he decantado por la gasolina como integrante del combustible de mi coche. Está claro que la moda es tener un turbodiesel con el que se hacen muchos kilómetros sin tener que parar a repostar pero, con la calculadora en la mano, para amortizarlo hay que hacer muchos, pero que muchos, kilómetros al año. El Altea XL 1.8 TFSi es una opción más que razonable si no movemos mucho el coche. Viajando a ritmo de legalidad, el consumo es bastante contenido y en un uso urbano a poquito que juguemos con el cambio podremos afinar el gasto de combustible. La suavidad del motor es ya de por sí un aliciente para su compra. La carrocería del Altea XL pone el resto cuando lo que necesitamos es un coche que no sea un engorro en ciudad y que nos permita llevar a toda la familia -incluidos todos los juguetes- sin tener que hacer "maravillas" para meter el equipaje.
Con la presencia del nuevo motor de gasolina que se presenta en el Altea XL, la gama de motores de este monovolumen se circunscribe al 1.6 de inyección indirecta y 102 CV como escalón de inicio y este nuevo 1.8 TFSI de 160 CV como su versión más potente –desaparece por tanto el 2.0 FSI de 150 CV-; los turbodiesel mantienen su escala de potencias de 105 –con el motor 1.9- y 140 ó 170 CV con el 2 litros TDI La base de esta mecánica es el 2 litros TFSI de 200 CV. La carrera se acorta desde los 92,8 mm de éste último hasta los 82,4 mm del 1.8; el turbocompresor, la gestión electrónica del motor y la culata también son, entre otras cosas, específicos para este motor. A ello hay que sumar los nuevos inyectores de seis orificios con los que la presión se eleva hasta los 150 bar –frente a los 110 del 2.0 TFSI-. El motor 1.8 TFSI es la primera vez que se utiliza en algún modelo de Seat, aunque se ha inaugurado en Audi, concretamente en el A3, tanto en la variante de carrocería de 3 puertas como en el Sportback Lo cierto es que las diferencias entre ambas mecánicas hay que buscarlas en las cifras de prestaciones y en los consumos puesto que al volante las diferencias entre ambos no son prácticamente perceptibles. Evidentemente, el 2 litros TFSI de 200 CV es más rápido en todas las mediciones, pero a la hora de moverse con el tráfico, este nuevo motor no nos deja "colgados" en ninguna circunstancia, consiguiendo mantener unas velocidades de crucero más que aceptables y realizar las maniobras de adelantamiento con rapidez. El motor empuja con contundencia desde prácticamente el ralentí y sube con decisión y sin ningún tipo de titubeos hasta alcanzar la zona roja del cuentarrevoluciones -sobre las 7.000 rpm-. El tacto del cambio, suave, rápido y preciso, hace que en carreteras viradas la operación de ir subiendo/bajando marchas se realice con total comodidad, acompañando al carácter dinámico que tiene este modelo. Los desarrollos del cambio —son los mismos que monta Audi en el A3— están bien escalonados y no existe un salto demasiado apreciable entre ellos. La última velocidad está ajustada para que los viajes largos se puedan realizar con un consumo moderado y, sobre todo, con una sonoridad procedente del motor no demasiado elevada. El Altea XL 1.8 TFSi sólo estará disponible con el acabado Sport-Up que implica, entre otras cosas, suspensiones con un tarado un 25 por ciento más firmes que las de acabados no FR. No es incómodo en ningún caso, aunque el carácter familiar del XL puede que a algunos les parezca poco adecuado. El Altea XL 1.8 TFSi es el primero, pero después este motor se irá incorporando en el resto de las gamas de Altea y León. El precio recomendado por el fabricante es de 25.030 euros y su equipamiento de serie es bastante completo, dejando sólo como opción de seguridad no incluida los airbags laterales traseros.
Yo siempre me he decantado por la gasolina como integrante del combustible de mi coche. Está claro que la moda es tener un turbodiesel con el que se hacen muchos kilómetros sin tener que parar a repostar pero, con la calculadora en la mano, para amortizarlo hay que hacer muchos, pero que muchos, kilómetros al año. El Altea XL 1.8 TFSi es una opción más que razonable si no movemos mucho el coche. Viajando a ritmo de legalidad, el consumo es bastante contenido y en un uso urbano a poquito que juguemos con el cambio podremos afinar el gasto de combustible. La suavidad del motor es ya de por sí un aliciente para su compra. La carrocería del Altea XL pone el resto cuando lo que necesitamos es un coche que no sea un engorro en ciudad y que nos permita llevar a toda la familia -incluidos todos los juguetes- sin tener que hacer "maravillas" para meter el equipaje.
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