Publicidad

Seat Altea Freetrack

La receta para el Freetrack es bastante sencilla: se toma un Altea XL se le ponen protectores plásticos en paragolpes, pasos de rueda y bajos de carrocería, se le añade una tracción total con embrague Haldex y se le dota de los motores más potentes de la gama, un TDI de 170 CV y un TSI de 200 CV. Así, el Seat Altea Freetrack se convierte en el primer todo camino de la marca española.
-
Seat Altea Freetrack
Ver vídeosVer vídeo

Galería relacionada

Seat Altea Freetrack

Habría que remontarse a la primera generación del Seat León para encontrar un modelo de la firma española que ofreciera tracción total –primero con el motor 1.8T de 180 CV y un poco más tarde con el VR6 de 2,8 litros y 204 CV en la versión Cupra-, pero por mucho que nos remontáramos al pasado y la historia de Seat, no encontraríamos ningún modelo con el que emparentar al nuevo Altea Freetrack. Y es que Seat se ha apuntado a la moda de los vehículos con los que poder escapar del asfalto y hacer alguna excursión por zonas no muy complicadas del campo.

No hace mucho tiempo preguntábamos a un ingeniero de Volkswagen el porqué no tenían entre la amplia oferta del Touran una variante con tracción total con el que dar solución a muchas familias que gustan de los deportes de invierno y que no quieren ni oír hablar de los todo terreno y que su economía no es tan boyante como para recurrir a los todo camino como los Audi Allroad, Volvo XC o BMW X3: “es una simple cuestión de costes” nos explicaba mientras nos facilitaba una detallada lista de elementos que según él tenían que cambiarse para incorporar un sistema de tracción total. Más tarde vimos y probamos el Octavia Scout y, la verdad, nos pareció que la firma checa había dado en el clavo con este modelo de corte familiar, con tracción total y un precio y equipamiento ciertamente ajustado. Ahora le toca el turno a Seat y, por lo visto en la presentación del Freetrack, nos parece otra alternativa también muy razonable aunque con dos puntos cuestionables: su estética y la oferta de lanzamiento en la que sólo hay dos motores de caballería más que abundante que echará para atrás a más de uno, de dos y de tres posibles compradores. El primero de ellos es, como todo lo relativo con la estética, discutible, pero todavía no hemos encontrado nadie que apruebe de forma satisfactoria las imágenes del Freetrack con los colores vivos como el amarillo o rojo; siempre hay una muesca en la boca, un ladeo de cabeza o un gesto con los ojos que nos indica que su imagen no es del todo aceptada, algo que se suaviza cuando enseñamos las imágenes de colores más apagados y oscuros. Eso sí, no podemos pasar por alto el hecho de que gracias a estas protecciones plásticas en la carrocería nos evitaremos un buen número de visitas al taller de chapa para reparar los pequeños arañazos que las piedras sueltas o las ramas suelen hacer cuando vamos por caminos de tierra.

Ver vídeosVer vídeo
Habría que remontarse a la primera generación del Seat León para encontrar un modelo de la firma española que ofreciera tracción total –primero con el motor 1.8T de 180 CV y un poco más tarde con el VR6 de 2,8 litros y 204 CV en la versión Cupra-, pero por mucho que nos remontáramos al pasado y la historia de Seat, no encontraríamos ningún modelo con el que emparentar al nuevo Altea Freetrack. Y es que Seat se ha apuntado a la moda de los vehículos con los que poder escapar del asfalto y hacer alguna excursión por zonas no muy complicadas del campo.

No hace mucho tiempo preguntábamos a un ingeniero de Volkswagen el porqué no tenían entre la amplia oferta del Touran una variante con tracción total con el que dar solución a muchas familias que gustan de los deportes de invierno y que no quieren ni oír hablar de los todo terreno y que su economía no es tan boyante como para recurrir a los todo camino como los Audi Allroad, Volvo XC o BMW X3: “es una simple cuestión de costes” nos explicaba mientras nos facilitaba una detallada lista de elementos que según él tenían que cambiarse para incorporar un sistema de tracción total. Más tarde vimos y probamos el Octavia Scout y, la verdad, nos pareció que la firma checa había dado en el clavo con este modelo de corte familiar, con tracción total y un precio y equipamiento ciertamente ajustado. Ahora le toca el turno a Seat y, por lo visto en la presentación del Freetrack, nos parece otra alternativa también muy razonable aunque con dos puntos cuestionables: su estética y la oferta de lanzamiento en la que sólo hay dos motores de caballería más que abundante que echará para atrás a más de uno, de dos y de tres posibles compradores. El primero de ellos es, como todo lo relativo con la estética, discutible, pero todavía no hemos encontrado nadie que apruebe de forma satisfactoria las imágenes del Freetrack con los colores vivos como el amarillo o rojo; siempre hay una muesca en la boca, un ladeo de cabeza o un gesto con los ojos que nos indica que su imagen no es del todo aceptada, algo que se suaviza cuando enseñamos las imágenes de colores más apagados y oscuros. Eso sí, no podemos pasar por alto el hecho de que gracias a estas protecciones plásticas en la carrocería nos evitaremos un buen número de visitas al taller de chapa para reparar los pequeños arañazos que las piedras sueltas o las ramas suelen hacer cuando vamos por caminos de tierra.

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.