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Saab 9-3 Aero XWD

La tracción a las cuatro ruedas llega a la gama Saab 9-3 de la mano de la versión deportiva Aero XWD y del nuevo Turbo X. ¿Qué mejor forma para aprovechar los 280 CV del potenciado motor 2.8 V6 sobrealimentado?
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Saab 9-3 Aero XWD
Desde hace mucho tiempo Saab se ha resistido a incorporar la tracción total a sus berlinas, pero por fin podremos disfrutar de las bondades de este sistema en su modelo 9-3, al menos en las versiones más deportivas, es decir, en el especial Turbo X y en el 9-3 Aero, ambos con la misma mecánica V6 turboalimentada de 2,8 litros y 280 CV, que incrementa su potencia desde los anteriores 255 CV.

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Saab 9-3 Aero XWD

El reparto de par entre los trenes delantero y trasero corre a cargo de un embrague Haldex controlado electrónicamente, un sistema cuya cuarta generación estrena el 9-3. Como novedad destacable, al engranar una marcha para arrancar desde parado, un actuador eléctrico conecta la tracción posterior, sin la necesidad de detectar primero el patinamiento de las ruedas delanteras. En momentos puntuales se puede traspasar a las ruedas traseras hasta un 80 por ciento de la potencia, sin embargo, a velocidad de crucero mantenida, es entre un 5 y un 10 por ciento la fuerza que va a parar al eje trasero. Los XWD se benefician de un 50 por ciento más de rigidez torsional —el módulo de transmisión trasero va colocado en un subchasis—, geometría revisada de la suspensión posterior (se mantiene la altura) y nueva puesta a punto de muelles, amortiguadores y estabilizadoras. También la dirección se ha retocado para transmitir más información a las manos del conductor, aunque sigue sin brillar excesivamente en este aspecto. Se emplean datos provenientes de los sensores del ABS y del ESP, así como los relativos a la velocidad, aceleración lateral, ángulo de giro del volante o apertura de la mariposa del acelerador, para calcular las necesidades de tracción de cada momento y anticiparse a la situación antes de que alguna rueda pierda motricidad. De esta manera se retrasa la intervención del control electrónico de estabilidad, que sólo en contadas ocasiones y superados ampliamente los límites que nos dicta la lógica, tiene que intervenir. La sensación de seguridad es muy alta, así como la facilidad de conducción y la eficacia dinámica, caracterizada siempre por una gran nobleza de reacciones y por un tren trasero difícil de descolocar. En carretera sorprende por su buena capacidad para transmitir al suelo toda la fuerza de su motor, permitiendo arrancadas fulminantes y sin patinamiento de las ruedas. La guinda del pastel la pondrá, a partir del próximo año, el diferencial trasero activo opcional eLSD, que puede variar, mediante un embrague húmedo multidisco suministrado por Haldex, en un 50 por ciento el par que llega a cada una de las ruedas posteriores en función de su adherencia y de las necesidades de cada situación. El Saab Turbo X lo lleva de serie.

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