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Saab 9-4X

Cuando Saab nos ofreció la posibilidad de traer a España el primer 9-4X, no lo dudamos. Carretera y manta hasta Bayona donde nos esperaba el coche y de vuelta a Madrid con él. Comenzamos el viaje.
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Saab 9-4X

Son las 8 de la tarde del martes. Nos encontramos en Bayona, Francia, a escasos 20 kilómetros de la frontera con España. Hasta aquí hemos venido con una misión, traer de vuelta a España el primer Saab 9-4X. La marca escandinava se estrena en el segmento SUV y tenemos que aprovechar la ocasión ya que no volverá a pasar otro por nuestras manos hasta el primer trimestre del año que viene cuando la marca comience a venderlo en nuestro país.

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Nuevo Saab 9-4X

Nos bajamos del 9-3X en el que hemos viajado hasta el país vecino y ahí está en el concesionario de la marca esperándonos nuestro 9-4X. Con nosotros viaja Manuel Alcázar, Director General de Saab en España, que será el encargado de bajar de vuelta a Madrid la otra unidad. 

Un primer vistazo al coche y ya podemos emitir los primeros juicios de valor. Su tamaño se encuentra a medio camino entre la berlina 9-5 y el 9-3X (4,85 metros), pero no se siente como un coche excesivamente grande. Su aspecto es musculoso, con unas líneas muy limpias y dinámicas. Nos llama la atención la línea del techo, visualmente baja, y en la parte trasera, una barra iluminada por LEDs que se prolonga de lado a lado.

Llega el momento de ponernos al volante. El interior, muy al estilo Saab, con todos los controles orientados hacia el conductor. Los asientos disponen de regulación eléctrica, de forma que es fácil encontrar la posición idónea. Botón de encendido, palanca de cambios en posición 'D'; y arrancamos.

A pesar de sus dimensiones, es fácil maniobrar con él, además, una cámara trasera en la placa de la matrícula, nos facilita la tarea. Primeros compases y el motor 2.8 turbo de 300 CV (también dispondrá de un atmosférico 3.0 de 265 CV) nos deleita por su sonido y bajo nivel de ruido. La respuesta al pedal del acelerador es inmediata y conviene dosificar la fuerza si no queremos sufrir algún susto. El cambio nos parece un tanto perezoso a bajas vueltas, pero una vez superado este primer momento, se muestra rápido y cómodo. Salimos a la autopista y una mirada al cuadro de instrumentos nos pone en aviso de lo fácil que es superar las velocidades legales con este coche.

Devora los kilómetros sin apenas inmutarse. Lo único que puede llegar a resentirse es nuestra cartera, ya que no es fácil rebajar la cifra de los 10 litros a los 100 kilómetros en el consumo medio. El asfalto bacheado de nuestras carreteras pone a prueba las suspensiones del 9-4X, algo duras, como suele ser habitual al otro lado del Atlántico; mientras que la carrocería balancea ligeramente en los cambios de apoyo debido sobre todo al tamaño y peso del coche.   

Los casi 500 kilómetros que separan Bayona de Madrid se nos han pasado volando. El Saab 9-4X se ha comportado como un excelente compañero de viaje. Es un coche cómodo, amplio y con unas prestaciones brillantes, sólo se ve penalizado por sus elevados consumos.

Son las 8 de la tarde del martes. Nos encontramos en Bayona, Francia, a escasos 20 kilómetros de la frontera con España. Hasta aquí hemos venido con una misión, traer de vuelta a España el primer Saab 9-4X. La marca escandinava se estrena en el segmento SUV y tenemos que aprovechar la ocasión ya que no volverá a pasar otro por nuestras manos hasta el primer trimestre del año que viene cuando la marca comience a venderlo en nuestro país.

Nos bajamos del 9-3X en el que hemos viajado hasta el país vecino y ahí está en el concesionario de la marca esperándonos nuestro 9-4X. Con nosotros viaja Manuel Alcázar, Director General de Saab en España, que será el encargado de bajar de vuelta a Madrid la otra unidad. 

Un primer vistazo al coche y ya podemos emitir los primeros juicios de valor. Su tamaño se encuentra a medio camino entre la berlina 9-5 y el 9-3X (4,85 metros), pero no se siente como un coche excesivamente grande. Su aspecto es musculoso, con unas líneas muy limpias y dinámicas. Nos llama la atención la línea del techo, visualmente baja, y en la parte trasera, una barra iluminada por LEDs que se prolonga de lado a lado.

Llega el momento de ponernos al volante. El interior, muy al estilo Saab, con todos los controles orientados hacia el conductor. Los asientos disponen de regulación eléctrica, de forma que es fácil encontrar la posición idónea. Botón de encendido, palanca de cambios en posición 'D'; y arrancamos.

A pesar de sus dimensiones, es fácil maniobrar con él, además, una cámara trasera en la placa de la matrícula, nos facilita la tarea. Primeros compases y el motor 2.8 turbo de 300 CV (también dispondrá de un atmosférico 3.0 de 265 CV) nos deleita por su sonido y bajo nivel de ruido. La respuesta al pedal del acelerador es inmediata y conviene dosificar la fuerza si no queremos sufrir algún susto. El cambio nos parece un tanto perezoso a bajas vueltas, pero una vez superado este primer momento, se muestra rápido y cómodo. Salimos a la autopista y una mirada al cuadro de instrumentos nos pone en aviso de lo fácil que es superar las velocidades legales con este coche.

Devora los kilómetros sin apenas inmutarse. Lo único que puede llegar a resentirse es nuestra cartera, ya que no es fácil rebajar la cifra de los 10 litros a los 100 kilómetros en el consumo medio. El asfalto bacheado de nuestras carreteras pone a prueba las suspensiones del 9-4X, algo duras, como suele ser habitual al otro lado del Atlántico; mientras que la carrocería balancea ligeramente en los cambios de apoyo debido sobre todo al tamaño y peso del coche.   

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Son las 8 de la tarde del martes. Nos encontramos en Bayona, Francia, a escasos 20 kilómetros de la frontera con España. Hasta aquí hemos venido con una misión, traer de vuelta a España el primer Saab 9-4X. La marca escandinava se estrena en el segmento SUV y tenemos que aprovechar la ocasión ya que no volverá a pasar otro por nuestras manos hasta el primer trimestre del año que viene cuando la marca comience a venderlo en nuestro país.

Nos bajamos del 9-3X en el que hemos viajado hasta el país vecino y ahí está en el concesionario de la marca esperándonos nuestro 9-4X. Con nosotros viaja Manuel Alcázar, Director General de Saab en España, que será el encargado de bajar de vuelta a Madrid la otra unidad. 

Un primer vistazo al coche y ya podemos emitir los primeros juicios de valor. Su tamaño se encuentra a medio camino entre la berlina 9-5 y el 9-3X (4,85 metros), pero no se siente como un coche excesivamente grande. Su aspecto es musculoso, con unas líneas muy limpias y dinámicas. Nos llama la atención la línea del techo, visualmente baja, y en la parte trasera, una barra iluminada por LEDs que se prolonga de lado a lado.

Llega el momento de ponernos al volante. El interior, muy al estilo Saab, con todos los controles orientados hacia el conductor. Los asientos disponen de regulación eléctrica, de forma que es fácil encontrar la posición idónea. Botón de encendido, palanca de cambios en posición 'D'; y arrancamos.

A pesar de sus dimensiones, es fácil maniobrar con él, además, una cámara trasera en la placa de la matrícula, nos facilita la tarea. Primeros compases y el motor 2.8 turbo de 300 CV (también dispondrá de un atmosférico 3.0 de 265 CV) nos deleita por su sonido y bajo nivel de ruido. La respuesta al pedal del acelerador es inmediata y conviene dosificar la fuerza si no queremos sufrir algún susto. El cambio nos parece un tanto perezoso a bajas vueltas, pero una vez superado este primer momento, se muestra rápido y cómodo. Salimos a la autopista y una mirada al cuadro de instrumentos nos pone en aviso de lo fácil que es superar las velocidades legales con este coche.

Devora los kilómetros sin apenas inmutarse. Lo único que puede llegar a resentirse es nuestra cartera, ya que no es fácil rebajar la cifra de los 10 litros a los 100 kilómetros en el consumo medio. El asfalto bacheado de nuestras carreteras pone a prueba las suspensiones del 9-4X, algo duras, como suele ser habitual al otro lado del Atlántico; mientras que la carrocería balancea ligeramente en los cambios de apoyo debido sobre todo al tamaño y peso del coche.   

Los casi 500 kilómetros que separan Bayona de Madrid se nos han pasado volando. El Saab 9-4X se ha comportado como un excelente compañero de viaje. Es un coche cómodo, amplio y con unas prestaciones brillantes, sólo se ve penalizado por sus elevados consumos.

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