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Rolls-Royce Phantom Series II

Nacido en 2003 y renovado en 2009, el Phantom de Rolls-Royce presenta su segunda generación marcado por el continuismo y por unos cambios que afectan sobre todo a una actualización a la electrónica embarcada que ha cambiado y mucho en la última década.
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Rolls-Royce Phantom Series II
De verdad que no es fácil escribir una primera prueba o contacto de un Rolls-Royce porque nuestra experiencia automovilística no encuentra muchos referentes comparativos con un modelo como el Phantom, con sus casi seis metros de longitud en su versión Saloon –la oferta Phantom consta de un salon alargado Extended Wheelbase a 6,1 metros, y una variante Coupé y otra cabrio Drophead Coupé que se quedan en unos “más contenidos” 5,6 metros-. Por debajo en gama, un más “asequible” Ghost en tamaño con 5,4 metros aunque ofertando más potencia que el Phantom -570 CV frente a los 460 gracias a la inclusión del turbo-.

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Rolls-Royce Phantom Series II

Nos situamos frente al nuevo Rolls-Royce Phantom. Lo rodeamos para percibir los cambios sutiles que ha experimentado esta nueva generación en lo estético. El más importante es a nivel de ópticas delanteras que pierden las redondeces inferiores para apostar por rectángulos cargados de leds de última generación y la iluminación inteligente más vanguardista –de serie y sin ningún sobreprecio, los 408.000 euros sin impuestos deben permitir esto y mucho más-. También cambia el junquillo cromado de la parte posterior de la puerta trasera y el paragolpes traseros. Cambios sutiles ya que como se dice en Rolls, “los iconos hay que mantenerlos y no modificarlos alegremente”, máxime cuando están funcionando y encima con una oferta de rivales prácticamente inexistente para este modelo –recordemos que Maybach ha anunciado el cese de sus operaciones ante los pobres resultados de sus Maybach 57 y 62 y Bentley está diversificando hacia abajo y sólo Mulsanne y Continental Flying Spur podrían compararse relativamente con la oferta de Rolls-.

En el interior del nuevo Rolls-Royce Phantom tampoco los cambios son radicales a la vista y, como comentábamos antes, se ha trabajado en la conectividad adaptándola a todos los cambios de este tipo que hemos vivido en los últimos diez años –esto gusta y atrae especialmente entre el usuario chino-. Más grande es la pantalla frontal del navegador escamoteable -8,8 pulgadas- tras el reloj frontal que ejerce de eje sobre el que se despliega madera y cuero de la más alta categoría que podamos imaginar. En este nuevo Phantom no tocamos ningún plástico… Los mullidos no tienen parangón y como ejemplo ponemos las alfombrillas donde su pelo nos cubre completamente el grosor de la suela de nuestros zapatos. Nos llama la atención la poca cantidad de botones a la vista en el nuevo Rolls-Royce Phantom –ocho bajo el navegador con otras tanta funciones preconfiguradas y los controles de climatización también en esta consola central- ya que todo se maneja en un módulo escamoteable que aparece a golpe de botón en el megarreposabrazos. Volante gigante y de aro muy fino, con aire muy retro, con aire del Phantom original y sin apenas recurrir a la excesiva botonería como es norma hoy en día.

Si delante impresiona este despliegue de calidades, detrás sí que no hay parangón. Las dos plazas traseras del nuevo Phantom son butacones de esos que vemos en la clase business de los vuelos transoceánicos con sus correspondientes e infinitas regulaciones de los asientos, a las que añadimos calefacción, masaje… y unas calidades iguales o mejores a las delanteras –recordemos que el Phantom es más un coche de chófer, mientras que el Ghost es más un coche para conducir-. Enfrente de cada plaza un megasistema intercomunicativo con pantalla mayor que el navegador frontal y donde podemos sumar a las funciones de la pantalla delantera el vídeo y la televisión, todo ello controlado, igual que delante, mediante un módulo escamoteable que aparece en el reposabrazos central. No es significativo pero sí llama la atención el volumen del maletero, 460 litros, cifra que no se corresponde con seis metros de coche, aunque dudamos mucho que el dueño de un Rolls, dé mucha importancia a este parámetro, al igual que sucederá con el consumo, 14,8 litros de media, cifra demasiado optimista cuando somos nosotros quienes conducimos, y sin ir nada fuertes, no logramos que la media combinando autopista a velocidades legales y carreteras de doble sentido pasando de la Riviera Francesa hacia la Provenza camino de las primeras estribaciones alpinas, baje de ¡25 litros cada 100 km! Mecánicamente se mantiene el simbólico V12 de 6,75 litros y 460 CV de potencia. El cliente no quiere más… Sólo busca refinamiento y este motor asociado a la inyección directa lo ofrece en todo tipo de uso. Se ha trabajado en el silencio de rodadura y es impresionante el trabajo que se ha realizado que hace que el coche en parado pero con el motor en marcha, parezca que tiene un sistema star&stop funcionando. Y cuando arrancamos, parece que vamos en un eléctrico. Sólo si el pisotón al pedal derecho es decidido nos llega un bramido –algo tardío, por cierto- pero muy amortiguado por el trabajo de insonorización interior. Eso sí, se ha sustituido el anterior cambio automático de seis relaciones por uno de ocho relaciones suministrado por ZF –el mismo de los BMW más señoriales, aunque convenientemente adaptado al peso y filosofía Rolls-. En cuanto a manejabilidad, impresiona ponerse a su volante y ver un morro que no se acaba y que queda delimitado por el Espíritu del Éxtasis, tener que controlar en carreteras de montaña a ritmo vivo sus seis metros de longitud y casi dos metros de anchura, así como sus más de dos toneladas y media de peso en vacío. Cuesta al principio pero según van pasando los kilómetros te vas acostumbrando y pasados diez minutos a sus mandos todo es más fácil, te sientes a gusto, todo se hace de manera natural, como si condujésemos una berlina convencional…

Ya hemos mencionado que la tarifa europea de partida para el Rolls-Royce Phantom se sitúa en 408.000 euros sin impuestos. Si a esta cantidad le añadimos un IVA del 18 por ciento y un Impuesto de Matriculación del 14,75 por ciento, la factura se nos incrementará en un tercio más por lo que nos iremos a un precio total de salida que roza los 540.000 euros. A partir de aquí la personalización que queramos, por muy imposible que nos parezca. El 95 por ciento de los Rolls-Royce Phantom incorporan algún tipo de personalización. Para gustos están los colores y los caprichos… Longitud 5.842 mm
Anchura 1.990 mm
Altura 1.638 mm
Batalla 3.570 mm
Capacidad maletero 460 l
Peso en vacío 2.560 kg
Motor V12, 48 válvulas
Alimentación Inyección directa
Potencia 460 CV a 5350 rpm
Par 720 Nm a 3500 rpm
Carburante Gasolina sin plomo
Velocidad máxima 240 km/h (limitada electrónicamente)
Aceleración 0-100 km/h 5,9 s
Consumo urbano 22,8 l/100 km
Consumo extraurbano 10,2 l/100 km
Consumo mixto 14,8 l/100 km
Autonomía 676 km
Emisiones de CO2 347 g/km
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