Publicidad

Renault Laguna Grand Tour 2.0 dCi Dynamique

La nueva mecánica dCi de 2 litros y 130 CV disfruta de las virtudes de sus hermanas de 150 y 175 CV: funcionamiento sedoso, parquedad en el consumo y prestaciones brillantes. Asociada a la carrocería Grand Tour del Laguna convierte a este en un modelo rutero impecable para la mayoría de usuarios.
-
Renault Laguna Grand Tour 2.0 dCi Dynamique
Bajo la nueva carrocería del Laguna Grand Tour se esconde una interesante novedad, encubierta tras la cifra –ya antes existente en la gama Renault- 130 CV. Se trata de la permuta del ya veterano motor 1,9 litros de esta cantidad de caballos por una versión menos potente del actual y moderno 2 litros, hasta ahora existente en los niveles 150 y 175 CV.

Galería relacionada

LagunaGrandTour

La ganancia con esta nueva mecánica es clara, en todos los sentidos. Por una parte, este motor hace gala de un funcionamiento impecable, tanto desde el punto de vista auditivo como vibrátil, haciéndose casi imperceptible su funcionamiento en buen parte de su gama de utilización. Si entramos en el rendimiento, la ganancia de par es palpable e, incluso, resulta sorprendente frente a sus hermanos más potentes, porque en las primeras 1.000 rpm de uso, resulta ser el más enérgico, aunque luego, como es lógico, pierda algo de fuelle a medio y, sobre todo, alto régimen. Y estas ventajas se obtienen sin que el consumo de combustible sufra, porque las cifras son muy similares a las de su antecesor, que era ligeramente más liviano de peso. Y no queremos dejar pasar otra ventaja, resultante del cambio de la correa de la distribución por una cadena, lo que se traduce en la no necesidad de su cambio a lo largo de la vida del coche, con el consiguiente ahorro en el gasto por mantenimiento.

Como sus hermanos, este propulsor demuestra unas ganas insólitas de girar a alto régimen, con la posibilidad –aquí menos rentable- de estirar la banda de utilización hasta las 5.000 rpm. Con su buen rendimiento a bajas vueltas y su rápido subir de régimen, este Laguna Grand Tour puede moverse muy rápido por todo tipo de carreteras, si se utiliza el cambio con decisión. Las cinco primeras marchas están perfectamente escalonadas para aprovechar cada mkg del motor. De ahí las cifras de aceleración, bajando claramente de 32 segundos en el kilómetro, indicativo de su buen potencial. La sexta relación del cambio se ha alargado un poco de cara a una optimización del consumo, en caso de realizar altos cruceros mantenidos. Aún así, no debemos dejar de alabar una autonomía media –en uso mixto- de mil kilómetros que, en el caso de un viaje largo exclusivamente por carretera podría llegar hasta los 1.200 km sin necesidad de repostar. Excelente. La contrapartida de esta elección de desarrollo de la sexta viene a la hora de aprovechar su uso desde baja velocidad. Ahí, como es lógico, el motor sufre para sacar el coche desde 50 km/h sin tocar la palanca de cambios desde su relación más larga, pues no llega ni a 1.000 rpm su giro en esos momentos.

El Grand Tour disfruta de un diseño que, podrá o no agradar estéticamente, pero no impone ninguna traba a un disfrute con el máximo confort. El habitáculo, en su mitad delantera, es igual que el de la versión berlina y, en esta versión Dynamique, los asientos son la guinda en confort y sujeción a un puesto de conducción bien diseñado y en el que, si queremos, podemos adoptar una posición dominante, con nuestro punto visual muy alto, algo que no en todas las berlinas y familiares, es posible hacer. La mitad posterior del habitáculo resulta un pleno acierto, aparte del sistema para plegar banqueta y asiento posterior con el apriete de un solo botón. Y nos referimos, especialmente, a la ganancia de espacio que reciben sus ocupantes, en particular, en la cota de altura, donde, ahora, una persona de más de 1,80 metros se puede instalar sin problema alguno. Llegamos al maletero, teórico punto fuerte de una versión familiar, aunque haya algunos ejemplos de marcas de postín, donde –por el contrario- sea más escueto que en la correspondiente berlina. En este caso, no es así, con una significativa ganancia de volumen –alrededor de un 10 por ciento- y la siempre interesante resultante de un espacio de carga cúbico, sin resaltes que puedan alterar la practicidad. No vamos a recalcar las cinco estrellas obtenidas en la prueba euroNcap para protección de adultos y las cuatro para niños, porque nunca queremos imaginar que alguien vaya a necesitar de esta resistencia calculada al utilizar su coche. Pero es justo indicarlo.

Aparte, hemos de reseñar la excelente capacidad de frenada que ha demostrado o el impresionante agarre de su tren delantero, incluso en lluvia. Eso sí, no debemos dejar de lado que, para una berlina que roza la categoría de “Premium”, el sistema de suspensión trasera semiindependiente no es lo más adecuado. Funciona razonablemente bien, pero no puede congeniar a la perfección con la delantera en los momentos de mayor exigencia, haciendo sentir al conductor una especie de doble conducta, una pequeña falta de armonía. En fin, habrá que esperar al próximo Laguna.

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.