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Renault Grand Scénic, Citroën Grand Picasso y Mazda5

Cada vez son más el número de familias que opta por un vehículo de este tipo. Ofrecen una gran capacidad interior para hasta siete ocupantes, un confort de marcha elevado y un precio razonable.
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Renault Grand Scénic, Citroën Grand Picasso y Mazda5
El cambio manual pilotado que monta el Grand C4 Picasso, representa la única alternativa de Citroën al cambio automático convencional con convertidor de par. En general, no ha convencido por igual a todos los que hemos tenido oportunidad de probarlo. Al tratarse de un embrague pilotado, la acción de cambiar de marcha queda, en modo automático, a decisión de la electrónica del coche. Eso sí, se basa en diversos parámetros capaces de intuir nuestra intención al volante. La realidad es que, en conducción por ciudad acaba resultando incómodo, puesto que en más ocasiones de las esperadas los cambios se efectúan en momentos no deseables. También ocurre al contrario. En subidas un poco pronunciadas puede ocurrir que el cambio siga en primera cuando nosotros hubiésemos insertado hace tiempo la segunda. En vías rápidas el modo automático funciona correctamente, pero en cuanto salgamos de carreteras principales lo mejor será manejarlo en modo manual mediante las levas del volante, si es que queremos que el cambio responda como nosotros deseemos. Los que quieran un cambio manual “de toda la vida” combinado con este propulsor se tendrán que olvidar, de momento.
Para muchos de los potenciales clientes de cualquiera de los vehículos monovolumen que aquí comparamos, el apartado de la vida a bordo probablemente sea el más importante. En parte puede ser verdad, si bien no podemos olvidar por completo, a la hora de comprar un modelo de este tipo, apartados como los evaluados en los párrafos anteriores. Si desde luego lo que nos preocupa es el espacio interior, en cualquiera de los tres existe espacio para siete ocupantes. Ahora bien, no en todos se viaja con la misma amplitud. El Mazda 5 es el menos generoso en cuanto a cotas interiores, aunque en medidas como la de anchura está muy cercano al modelo de Renault. En cualquier caso, la plaza central de la segunda fila es la más pequeña de todas, muy justa para que en el centro viaje un adulto. Por el contrario, en el Grand Picasso, las tres plazas de la segunda fila son idénticas en tamaño e independientes, suficientemente amplias para tres adultos. Otra cuestión es que quienes viajen en las plazas laterales de la segunda fila del Grand C4 Picasso, todo lo que verán serán los enormes reposacabezas de los asientos delanteros, demasiado grandes como para permitir una visión frontal desahogada para los que van sentados detrás. Un plus muy atractivo que aporta el Mazda 5 son las puertas laterales corredizas, en lugar de las tradicionales que montan sus rivales. Este tipo de puertas, muy empleadas en vehículos industriales, permiten entrar y salir del vehículo con total comodidad, con el aliciente de poder aparcar en batería sin que el espacio con el vehículo contiguo tenga que ser muy amplio. Además, en opción se puede elegir que el accionamiento de las puertas laterales sea eléctrico, tanto desde el mando a distancia como desde los pulsadores interiores.

En lo que respecta al Grand Scénic, nos ha gustado la facilidad con la que se pliegan los asientos de la segunda y tercera fila. Se nota que la experiencia es un grado y, en este sentido, en la marca del rombo han intentado facilitar al máximo estas operaciones. En cuanto a espacio interior es muy similar al Grand C4, aunque éste último transmite, gracias al parabrisas panorámico, una mayor sensación de amplitud interior. En el puesto de conducción puede haber diferentes criterios según los gustos, pero de lo que sí estamos convencidos es que en el volante del Grand C4 Picasso el gran número de botones que se aglutinan en el centro del mismo captan en exceso la atención del conductor durante la conducción. Algo similar ocurre, además de en el Citroën, en el Grand Scénic con el manejo del sistema de navegación y la pantalla multifuncional. El Mazda es, en este sentido, el que ofrece una información más clara y convencional en el cuadro –el único analógico- y, hasta cierto punto, el más práctico. En este apartado se pueden encontrar soluciones como las que emplea el Grand C4 Picasso, con airbag de rodilla para el conductor y alerta de cambio de carril. Sin embargo, en los tres nos ha parecido que la cabeza de los ocupantes de la tercera fila de asientos queda demasiado expuesta a impactos traseros, puesto que apenas queda espacio libre con la luneta. En el apartado de frenos, el que mejor ha realizado la prueba de frenada ha sido el modelo japonés, que apenas ha necesitado 70 m para detenerse desde los 140 km/h. El Citroën también baraja unas cifras muy equilibradas y dentro de unos valores óptimos. Por último, el Renault, sin llegar a marcar una distancia de detención excesiva, sí podríamos decir que es mejorable, al igual que el tacto de freno, demasiado sensible. En los tres modelos son varios los niveles de acabado que se pueden elegir, con abanicos tan amplios como en el caso del Picasso, con casi 6.000 euros de diferencia entre el menos equipado y el más completo. Pero no podemos olvidar que este tipo de automóviles ofrece también muchos atractivos. Espacio para siete ocupantes, consumos reducidos y confort de marcha. Precisamente, el que estén propulsados por motores Diesel supone, sin lugar a dudas, un valor añadido de reventa, puesto que a día de hoy –y probablemente por muchos años-, aún siguen siendo más demandados que los gasolina.

Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Habitabilidad — Comportamiento — Confort de marcha
— Maletero con cinco plazas — Tacto general — Motor
— Consumos ajustados — Puertas corredizas — Modularidad sencilla
Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Cambio — Plaza central trasera — Tacto del cambio
— Prestaciones — Consumo en ciudad — Freno sensible
— Visibilidad en 2ª fila — Opciones caras — Instrumentación
Siete plazas
El cambio manual pilotado que monta el Grand C4 Picasso, representa la única alternativa de Citroën al cambio automático convencional con convertidor de par. En general, no ha convencido por igual a todos los que hemos tenido oportunidad de probarlo. Al tratarse de un embrague pilotado, la acción de cambiar de marcha queda, en modo automático, a decisión de la electrónica del coche. Eso sí, se basa en diversos parámetros capaces de intuir nuestra intención al volante. La realidad es que, en conducción por ciudad acaba resultando incómodo, puesto que en más ocasiones de las esperadas los cambios se efectúan en momentos no deseables. También ocurre al contrario. En subidas un poco pronunciadas puede ocurrir que el cambio siga en primera cuando nosotros hubiésemos insertado hace tiempo la segunda. En vías rápidas el modo automático funciona correctamente, pero en cuanto salgamos de carreteras principales lo mejor será manejarlo en modo manual mediante las levas del volante, si es que queremos que el cambio responda como nosotros deseemos. Los que quieran un cambio manual “de toda la vida” combinado con este propulsor se tendrán que olvidar, de momento. Para muchos de los potenciales clientes de cualquiera de los vehículos monovolumen que aquí comparamos, el apartado de la vida a bordo probablemente sea el más importante. En parte puede ser verdad, si bien no podemos olvidar por completo, a la hora de comprar un modelo de este tipo, apartados como los evaluados en los párrafos anteriores. Si desde luego lo que nos preocupa es el espacio interior, en cualquiera de los tres existe espacio para siete ocupantes. Ahora bien, no en todos se viaja con la misma amplitud. El Mazda 5 es el menos generoso en cuanto a cotas interiores, aunque en medidas como la de anchura está muy cercano al modelo de Renault. En cualquier caso, la plaza central de la segunda fila es la más pequeña de todas, muy justa para que en el centro viaje un adulto. Por el contrario, en el Grand Picasso, las tres plazas de la segunda fila son idénticas en tamaño e independientes, suficientemente amplias para tres adultos. Otra cuestión es que quienes viajen en las plazas laterales de la segunda fila del Grand C4 Picasso, todo lo que verán serán los enormes reposacabezas de los asientos delanteros, demasiado grandes como para permitir una visión frontal desahogada para los que van sentados detrás. Un plus muy atractivo que aporta el Mazda 5 son las puertas laterales corredizas, en lugar de las tradicionales que montan sus rivales. Este tipo de puertas, muy empleadas en vehículos industriales, permiten entrar y salir del vehículo con total comodidad, con el aliciente de poder aparcar en batería sin que el espacio con el vehículo contiguo tenga que ser muy amplio. Además, en opción se puede elegir que el accionamiento de las puertas laterales sea eléctrico, tanto desde el mando a distancia como desde los pulsadores interiores.

En lo que respecta al Grand Scénic, nos ha gustado la facilidad con la que se pliegan los asientos de la segunda y tercera fila. Se nota que la experiencia es un grado y, en este sentido, en la marca del rombo han intentado facilitar al máximo estas operaciones. En cuanto a espacio interior es muy similar al Grand C4, aunque éste último transmite, gracias al parabrisas panorámico, una mayor sensación de amplitud interior. En el puesto de conducción puede haber diferentes criterios según los gustos, pero de lo que sí estamos convencidos es que en el volante del Grand C4 Picasso el gran número de botones que se aglutinan en el centro del mismo captan en exceso la atención del conductor durante la conducción. Algo similar ocurre, además de en el Citroën, en el Grand Scénic con el manejo del sistema de navegación y la pantalla multifuncional. El Mazda es, en este sentido, el que ofrece una información más clara y convencional en el cuadro –el único analógico- y, hasta cierto punto, el más práctico. En este apartado se pueden encontrar soluciones como las que emplea el Grand C4 Picasso, con airbag de rodilla para el conductor y alerta de cambio de carril. Sin embargo, en los tres nos ha parecido que la cabeza de los ocupantes de la tercera fila de asientos queda demasiado expuesta a impactos traseros, puesto que apenas queda espacio libre con la luneta. En el apartado de frenos, el que mejor ha realizado la prueba de frenada ha sido el modelo japonés, que apenas ha necesitado 70 m para detenerse desde los 140 km/h. El Citroën también baraja unas cifras muy equilibradas y dentro de unos valores óptimos. Por último, el Renault, sin llegar a marcar una distancia de detención excesiva, sí podríamos decir que es mejorable, al igual que el tacto de freno, demasiado sensible. En los tres modelos son varios los niveles de acabado que se pueden elegir, con abanicos tan amplios como en el caso del Picasso, con casi 6.000 euros de diferencia entre el menos equipado y el más completo. Pero no podemos olvidar que este tipo de automóviles ofrece también muchos atractivos. Espacio para siete ocupantes, consumos reducidos y confort de marcha. Precisamente, el que estén propulsados por motores Diesel supone, sin lugar a dudas, un valor añadido de reventa, puesto que a día de hoy –y probablemente por muchos años-, aún siguen siendo más demandados que los gasolina.

Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Habitabilidad — Comportamiento — Confort de marcha
— Maletero con cinco plazas — Tacto general — Motor
— Consumos ajustados — Puertas corredizas — Modularidad sencilla
Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Cambio — Plaza central trasera — Tacto del cambio
— Prestaciones — Consumo en ciudad — Freno sensible
— Visibilidad en 2ª fila — Opciones caras — Instrumentación
Siete plazas
El cambio manual pilotado que monta el Grand C4 Picasso, representa la única alternativa de Citroën al cambio automático convencional con convertidor de par. En general, no ha convencido por igual a todos los que hemos tenido oportunidad de probarlo. Al tratarse de un embrague pilotado, la acción de cambiar de marcha queda, en modo automático, a decisión de la electrónica del coche. Eso sí, se basa en diversos parámetros capaces de intuir nuestra intención al volante. La realidad es que, en conducción por ciudad acaba resultando incómodo, puesto que en más ocasiones de las esperadas los cambios se efectúan en momentos no deseables. También ocurre al contrario. En subidas un poco pronunciadas puede ocurrir que el cambio siga en primera cuando nosotros hubiésemos insertado hace tiempo la segunda. En vías rápidas el modo automático funciona correctamente, pero en cuanto salgamos de carreteras principales lo mejor será manejarlo en modo manual mediante las levas del volante, si es que queremos que el cambio responda como nosotros deseemos. Los que quieran un cambio manual “de toda la vida” combinado con este propulsor se tendrán que olvidar, de momento. Para muchos de los potenciales clientes de cualquiera de los vehículos monovolumen que aquí comparamos, el apartado de la vida a bordo probablemente sea el más importante. En parte puede ser verdad, si bien no podemos olvidar por completo, a la hora de comprar un modelo de este tipo, apartados como los evaluados en los párrafos anteriores. Si desde luego lo que nos preocupa es el espacio interior, en cualquiera de los tres existe espacio para siete ocupantes. Ahora bien, no en todos se viaja con la misma amplitud. El Mazda 5 es el menos generoso en cuanto a cotas interiores, aunque en medidas como la de anchura está muy cercano al modelo de Renault. En cualquier caso, la plaza central de la segunda fila es la más pequeña de todas, muy justa para que en el centro viaje un adulto. Por el contrario, en el Grand Picasso, las tres plazas de la segunda fila son idénticas en tamaño e independientes, suficientemente amplias para tres adultos. Otra cuestión es que quienes viajen en las plazas laterales de la segunda fila del Grand C4 Picasso, todo lo que verán serán los enormes reposacabezas de los asientos delanteros, demasiado grandes como para permitir una visión frontal desahogada para los que van sentados detrás. Un plus muy atractivo que aporta el Mazda 5 son las puertas laterales corredizas, en lugar de las tradicionales que montan sus rivales. Este tipo de puertas, muy empleadas en vehículos industriales, permiten entrar y salir del vehículo con total comodidad, con el aliciente de poder aparcar en batería sin que el espacio con el vehículo contiguo tenga que ser muy amplio. Además, en opción se puede elegir que el accionamiento de las puertas laterales sea eléctrico, tanto desde el mando a distancia como desde los pulsadores interiores.

En lo que respecta al Grand Scénic, nos ha gustado la facilidad con la que se pliegan los asientos de la segunda y tercera fila. Se nota que la experiencia es un grado y, en este sentido, en la marca del rombo han intentado facilitar al máximo estas operaciones. En cuanto a espacio interior es muy similar al Grand C4, aunque éste último transmite, gracias al parabrisas panorámico, una mayor sensación de amplitud interior. En el puesto de conducción puede haber diferentes criterios según los gustos, pero de lo que sí estamos convencidos es que en el volante del Grand C4 Picasso el gran número de botones que se aglutinan en el centro del mismo captan en exceso la atención del conductor durante la conducción. Algo similar ocurre, además de en el Citroën, en el Grand Scénic con el manejo del sistema de navegación y la pantalla multifuncional. El Mazda es, en este sentido, el que ofrece una información más clara y convencional en el cuadro –el único analógico- y, hasta cierto punto, el más práctico. En este apartado se pueden encontrar soluciones como las que emplea el Grand C4 Picasso, con airbag de rodilla para el conductor y alerta de cambio de carril. Sin embargo, en los tres nos ha parecido que la cabeza de los ocupantes de la tercera fila de asientos queda demasiado expuesta a impactos traseros, puesto que apenas queda espacio libre con la luneta. En el apartado de frenos, el que mejor ha realizado la prueba de frenada ha sido el modelo japonés, que apenas ha necesitado 70 m para detenerse desde los 140 km/h. El Citroën también baraja unas cifras muy equilibradas y dentro de unos valores óptimos. Por último, el Renault, sin llegar a marcar una distancia de detención excesiva, sí podríamos decir que es mejorable, al igual que el tacto de freno, demasiado sensible. En los tres modelos son varios los niveles de acabado que se pueden elegir, con abanicos tan amplios como en el caso del Picasso, con casi 6.000 euros de diferencia entre el menos equipado y el más completo. Pero no podemos olvidar que este tipo de automóviles ofrece también muchos atractivos. Espacio para siete ocupantes, consumos reducidos y confort de marcha. Precisamente, el que estén propulsados por motores Diesel supone, sin lugar a dudas, un valor añadido de reventa, puesto que a día de hoy –y probablemente por muchos años-, aún siguen siendo más demandados que los gasolina.

Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Habitabilidad — Comportamiento — Confort de marcha
— Maletero con cinco plazas — Tacto general — Motor
— Consumos ajustados — Puertas corredizas — Modularidad sencilla
Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Cambio — Plaza central trasera — Tacto del cambio
— Prestaciones — Consumo en ciudad — Freno sensible
— Visibilidad en 2ª fila — Opciones caras — Instrumentación
Siete plazas
El cambio manual pilotado que monta el Grand C4 Picasso, representa la única alternativa de Citroën al cambio automático convencional con convertidor de par. En general, no ha convencido por igual a todos los que hemos tenido oportunidad de probarlo. Al tratarse de un embrague pilotado, la acción de cambiar de marcha queda, en modo automático, a decisión de la electrónica del coche. Eso sí, se basa en diversos parámetros capaces de intuir nuestra intención al volante. La realidad es que, en conducción por ciudad acaba resultando incómodo, puesto que en más ocasiones de las esperadas los cambios se efectúan en momentos no deseables. También ocurre al contrario. En subidas un poco pronunciadas puede ocurrir que el cambio siga en primera cuando nosotros hubiésemos insertado hace tiempo la segunda. En vías rápidas el modo automático funciona correctamente, pero en cuanto salgamos de carreteras principales lo mejor será manejarlo en modo manual mediante las levas del volante, si es que queremos que el cambio responda como nosotros deseemos. Los que quieran un cambio manual “de toda la vida” combinado con este propulsor se tendrán que olvidar, de momento. Para muchos de los potenciales clientes de cualquiera de los vehículos monovolumen que aquí comparamos, el apartado de la vida a bordo probablemente sea el más importante. En parte puede ser verdad, si bien no podemos olvidar por completo, a la hora de comprar un modelo de este tipo, apartados como los evaluados en los párrafos anteriores. Si desde luego lo que nos preocupa es el espacio interior, en cualquiera de los tres existe espacio para siete ocupantes. Ahora bien, no en todos se viaja con la misma amplitud. El Mazda 5 es el menos generoso en cuanto a cotas interiores, aunque en medidas como la de anchura está muy cercano al modelo de Renault. En cualquier caso, la plaza central de la segunda fila es la más pequeña de todas, muy justa para que en el centro viaje un adulto. Por el contrario, en el Grand Picasso, las tres plazas de la segunda fila son idénticas en tamaño e independientes, suficientemente amplias para tres adultos. Otra cuestión es que quienes viajen en las plazas laterales de la segunda fila del Grand C4 Picasso, todo lo que verán serán los enormes reposacabezas de los asientos delanteros, demasiado grandes como para permitir una visión frontal desahogada para los que van sentados detrás. Un plus muy atractivo que aporta el Mazda 5 son las puertas laterales corredizas, en lugar de las tradicionales que montan sus rivales. Este tipo de puertas, muy empleadas en vehículos industriales, permiten entrar y salir del vehículo con total comodidad, con el aliciente de poder aparcar en batería sin que el espacio con el vehículo contiguo tenga que ser muy amplio. Además, en opción se puede elegir que el accionamiento de las puertas laterales sea eléctrico, tanto desde el mando a distancia como desde los pulsadores interiores.

En lo que respecta al Grand Scénic, nos ha gustado la facilidad con la que se pliegan los asientos de la segunda y tercera fila. Se nota que la experiencia es un grado y, en este sentido, en la marca del rombo han intentado facilitar al máximo estas operaciones. En cuanto a espacio interior es muy similar al Grand C4, aunque éste último transmite, gracias al parabrisas panorámico, una mayor sensación de amplitud interior. En el puesto de conducción puede haber diferentes criterios según los gustos, pero de lo que sí estamos convencidos es que en el volante del Grand C4 Picasso el gran número de botones que se aglutinan en el centro del mismo captan en exceso la atención del conductor durante la conducción. Algo similar ocurre, además de en el Citroën, en el Grand Scénic con el manejo del sistema de navegación y la pantalla multifuncional. El Mazda es, en este sentido, el que ofrece una información más clara y convencional en el cuadro –el único analógico- y, hasta cierto punto, el más práctico. En este apartado se pueden encontrar soluciones como las que emplea el Grand C4 Picasso, con airbag de rodilla para el conductor y alerta de cambio de carril. Sin embargo, en los tres nos ha parecido que la cabeza de los ocupantes de la tercera fila de asientos queda demasiado expuesta a impactos traseros, puesto que apenas queda espacio libre con la luneta. En el apartado de frenos, el que mejor ha realizado la prueba de frenada ha sido el modelo japonés, que apenas ha necesitado 70 m para detenerse desde los 140 km/h. El Citroën también baraja unas cifras muy equilibradas y dentro de unos valores óptimos. Por último, el Renault, sin llegar a marcar una distancia de detención excesiva, sí podríamos decir que es mejorable, al igual que el tacto de freno, demasiado sensible. En los tres modelos son varios los niveles de acabado que se pueden elegir, con abanicos tan amplios como en el caso del Picasso, con casi 6.000 euros de diferencia entre el menos equipado y el más completo. Pero no podemos olvidar que este tipo de automóviles ofrece también muchos atractivos. Espacio para siete ocupantes, consumos reducidos y confort de marcha. Precisamente, el que estén propulsados por motores Diesel supone, sin lugar a dudas, un valor añadido de reventa, puesto que a día de hoy –y probablemente por muchos años-, aún siguen siendo más demandados que los gasolina.

Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Habitabilidad — Comportamiento — Confort de marcha
— Maletero con cinco plazas — Tacto general — Motor
— Consumos ajustados — Puertas corredizas — Modularidad sencilla
Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Cambio — Plaza central trasera — Tacto del cambio
— Prestaciones — Consumo en ciudad — Freno sensible
— Visibilidad en 2ª fila — Opciones caras — Instrumentación
Siete plazas
El cambio manual pilotado que monta el Grand C4 Picasso, representa la única alternativa de Citroën al cambio automático convencional con convertidor de par. En general, no ha convencido por igual a todos los que hemos tenido oportunidad de probarlo. Al tratarse de un embrague pilotado, la acción de cambiar de marcha queda, en modo automático, a decisión de la electrónica del coche. Eso sí, se basa en diversos parámetros capaces de intuir nuestra intención al volante. La realidad es que, en conducción por ciudad acaba resultando incómodo, puesto que en más ocasiones de las esperadas los cambios se efectúan en momentos no deseables. También ocurre al contrario. En subidas un poco pronunciadas puede ocurrir que el cambio siga en primera cuando nosotros hubiésemos insertado hace tiempo la segunda. En vías rápidas el modo automático funciona correctamente, pero en cuanto salgamos de carreteras principales lo mejor será manejarlo en modo manual mediante las levas del volante, si es que queremos que el cambio responda como nosotros deseemos. Los que quieran un cambio manual “de toda la vida” combinado con este propulsor se tendrán que olvidar, de momento. Para muchos de los potenciales clientes de cualquiera de los vehículos monovolumen que aquí comparamos, el apartado de la vida a bordo probablemente sea el más importante. En parte puede ser verdad, si bien no podemos olvidar por completo, a la hora de comprar un modelo de este tipo, apartados como los evaluados en los párrafos anteriores. Si desde luego lo que nos preocupa es el espacio interior, en cualquiera de los tres existe espacio para siete ocupantes. Ahora bien, no en todos se viaja con la misma amplitud. El Mazda 5 es el menos generoso en cuanto a cotas interiores, aunque en medidas como la de anchura está muy cercano al modelo de Renault. En cualquier caso, la plaza central de la segunda fila es la más pequeña de todas, muy justa para que en el centro viaje un adulto. Por el contrario, en el Grand Picasso, las tres plazas de la segunda fila son idénticas en tamaño e independientes, suficientemente amplias para tres adultos. Otra cuestión es que quienes viajen en las plazas laterales de la segunda fila del Grand C4 Picasso, todo lo que verán serán los enormes reposacabezas de los asientos delanteros, demasiado grandes como para permitir una visión frontal desahogada para los que van sentados detrás. Un plus muy atractivo que aporta el Mazda 5 son las puertas laterales corredizas, en lugar de las tradicionales que montan sus rivales. Este tipo de puertas, muy empleadas en vehículos industriales, permiten entrar y salir del vehículo con total comodidad, con el aliciente de poder aparcar en batería sin que el espacio con el vehículo contiguo tenga que ser muy amplio. Además, en opción se puede elegir que el accionamiento de las puertas laterales sea eléctrico, tanto desde el mando a distancia como desde los pulsadores interiores.

En lo que respecta al Grand Scénic, nos ha gustado la facilidad con la que se pliegan los asientos de la segunda y tercera fila. Se nota que la experiencia es un grado y, en este sentido, en la marca del rombo han intentado facilitar al máximo estas operaciones. En cuanto a espacio interior es muy similar al Grand C4, aunque éste último transmite, gracias al parabrisas panorámico, una mayor sensación de amplitud interior. En el puesto de conducción puede haber diferentes criterios según los gustos, pero de lo que sí estamos convencidos es que en el volante del Grand C4 Picasso el gran número de botones que se aglutinan en el centro del mismo captan en exceso la atención del conductor durante la conducción. Algo similar ocurre, además de en el Citroën, en el Grand Scénic con el manejo del sistema de navegación y la pantalla multifuncional. El Mazda es, en este sentido, el que ofrece una información más clara y convencional en el cuadro –el único analógico- y, hasta cierto punto, el más práctico. En este apartado se pueden encontrar soluciones como las que emplea el Grand C4 Picasso, con airbag de rodilla para el conductor y alerta de cambio de carril. Sin embargo, en los tres nos ha parecido que la cabeza de los ocupantes de la tercera fila de asientos queda demasiado expuesta a impactos traseros, puesto que apenas queda espacio libre con la luneta. En el apartado de frenos, el que mejor ha realizado la prueba de frenada ha sido el modelo japonés, que apenas ha necesitado 70 m para detenerse desde los 140 km/h. El Citroën también baraja unas cifras muy equilibradas y dentro de unos valores óptimos. Por último, el Renault, sin llegar a marcar una distancia de detención excesiva, sí podríamos decir que es mejorable, al igual que el tacto de freno, demasiado sensible. En los tres modelos son varios los niveles de acabado que se pueden elegir, con abanicos tan amplios como en el caso del Picasso, con casi 6.000 euros de diferencia entre el menos equipado y el más completo. Pero no podemos olvidar que este tipo de automóviles ofrece también muchos atractivos. Espacio para siete ocupantes, consumos reducidos y confort de marcha. Precisamente, el que estén propulsados por motores Diesel supone, sin lugar a dudas, un valor añadido de reventa, puesto que a día de hoy –y probablemente por muchos años-, aún siguen siendo más demandados que los gasolina.

Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Habitabilidad — Comportamiento — Confort de marcha
— Maletero con cinco plazas — Tacto general — Motor
— Consumos ajustados — Puertas corredizas — Modularidad sencilla
Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Cambio — Plaza central trasera — Tacto del cambio
— Prestaciones — Consumo en ciudad — Freno sensible
— Visibilidad en 2ª fila — Opciones caras — Instrumentación
Siete plazas
El cambio manual pilotado que monta el Grand C4 Picasso, representa la única alternativa de Citroën al cambio automático convencional con convertidor de par. En general, no ha convencido por igual a todos los que hemos tenido oportunidad de probarlo. Al tratarse de un embrague pilotado, la acción de cambiar de marcha queda, en modo automático, a decisión de la electrónica del coche. Eso sí, se basa en diversos parámetros capaces de intuir nuestra intención al volante. La realidad es que, en conducción por ciudad acaba resultando incómodo, puesto que en más ocasiones de las esperadas los cambios se efectúan en momentos no deseables. También ocurre al contrario. En subidas un poco pronunciadas puede ocurrir que el cambio siga en primera cuando nosotros hubiésemos insertado hace tiempo la segunda. En vías rápidas el modo automático funciona correctamente, pero en cuanto salgamos de carreteras principales lo mejor será manejarlo en modo manual mediante las levas del volante, si es que queremos que el cambio responda como nosotros deseemos. Los que quieran un cambio manual “de toda la vida” combinado con este propulsor se tendrán que olvidar, de momento. Para muchos de los potenciales clientes de cualquiera de los vehículos monovolumen que aquí comparamos, el apartado de la vida a bordo probablemente sea el más importante. En parte puede ser verdad, si bien no podemos olvidar por completo, a la hora de comprar un modelo de este tipo, apartados como los evaluados en los párrafos anteriores. Si desde luego lo que nos preocupa es el espacio interior, en cualquiera de los tres existe espacio para siete ocupantes. Ahora bien, no en todos se viaja con la misma amplitud. El Mazda 5 es el menos generoso en cuanto a cotas interiores, aunque en medidas como la de anchura está muy cercano al modelo de Renault. En cualquier caso, la plaza central de la segunda fila es la más pequeña de todas, muy justa para que en el centro viaje un adulto. Por el contrario, en el Grand Picasso, las tres plazas de la segunda fila son idénticas en tamaño e independientes, suficientemente amplias para tres adultos. Otra cuestión es que quienes viajen en las plazas laterales de la segunda fila del Grand C4 Picasso, todo lo que verán serán los enormes reposacabezas de los asientos delanteros, demasiado grandes como para permitir una visión frontal desahogada para los que van sentados detrás. Un plus muy atractivo que aporta el Mazda 5 son las puertas laterales corredizas, en lugar de las tradicionales que montan sus rivales. Este tipo de puertas, muy empleadas en vehículos industriales, permiten entrar y salir del vehículo con total comodidad, con el aliciente de poder aparcar en batería sin que el espacio con el vehículo contiguo tenga que ser muy amplio. Además, en opción se puede elegir que el accionamiento de las puertas laterales sea eléctrico, tanto desde el mando a distancia como desde los pulsadores interiores.

En lo que respecta al Grand Scénic, nos ha gustado la facilidad con la que se pliegan los asientos de la segunda y tercera fila. Se nota que la experiencia es un grado y, en este sentido, en la marca del rombo han intentado facilitar al máximo estas operaciones. En cuanto a espacio interior es muy similar al Grand C4, aunque éste último transmite, gracias al parabrisas panorámico, una mayor sensación de amplitud interior. En el puesto de conducción puede haber diferentes criterios según los gustos, pero de lo que sí estamos convencidos es que en el volante del Grand C4 Picasso el gran número de botones que se aglutinan en el centro del mismo captan en exceso la atención del conductor durante la conducción. Algo similar ocurre, además de en el Citroën, en el Grand Scénic con el manejo del sistema de navegación y la pantalla multifuncional. El Mazda es, en este sentido, el que ofrece una información más clara y convencional en el cuadro –el único analógico- y, hasta cierto punto, el más práctico. En este apartado se pueden encontrar soluciones como las que emplea el Grand C4 Picasso, con airbag de rodilla para el conductor y alerta de cambio de carril. Sin embargo, en los tres nos ha parecido que la cabeza de los ocupantes de la tercera fila de asientos queda demasiado expuesta a impactos traseros, puesto que apenas queda espacio libre con la luneta. En el apartado de frenos, el que mejor ha realizado la prueba de frenada ha sido el modelo japonés, que apenas ha necesitado 70 m para detenerse desde los 140 km/h. El Citroën también baraja unas cifras muy equilibradas y dentro de unos valores óptimos. Por último, el Renault, sin llegar a marcar una distancia de detención excesiva, sí podríamos decir que es mejorable, al igual que el tacto de freno, demasiado sensible. En los tres modelos son varios los niveles de acabado que se pueden elegir, con abanicos tan amplios como en el caso del Picasso, con casi 6.000 euros de diferencia entre el menos equipado y el más completo. Pero no podemos olvidar que este tipo de automóviles ofrece también muchos atractivos. Espacio para siete ocupantes, consumos reducidos y confort de marcha. Precisamente, el que estén propulsados por motores Diesel supone, sin lugar a dudas, un valor añadido de reventa, puesto que a día de hoy –y probablemente por muchos años-, aún siguen siendo más demandados que los gasolina.

Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Habitabilidad — Comportamiento — Confort de marcha
— Maletero con cinco plazas — Tacto general — Motor
— Consumos ajustados — Puertas corredizas — Modularidad sencilla
Citroën Grand Picasso Mazda5 Renault Grand Scénic
— Cambio — Plaza central trasera — Tacto del cambio
— Prestaciones — Consumo en ciudad — Freno sensible
— Visibilidad en 2ª fila — Opciones caras — Instrumentación
Siete plazas

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