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Renault Grand Espace versus Ford Galaxy

El asalto al liderazgo en el segmento de los Grandes monovolumen adquiere tal intensidad que, cada día, le está siendo más difícil al Renault Grand Espace mantener su dominio. Los nuevos conceptos de modularidad están dejando fuera de juego el sistema que, en su día, fue todo un logro para los monovolumen de Renault.
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Renault Grand Espace versus Ford Galaxy
El Espace parece la vuelta de la tortilla. Y no porque su comportamiento sea el opuesto al del Galaxy. Ni mucho menos. La suspensión posterior semiindependiente gestiona de manera más que eficaz el balance entre los dos trenes y los muelles relativamente blandos se ven acompañados por una amortiguación eficaz que evita las pérdidas de trayectoria en zonas difíciles. De hecho, nos referíamos a que el ESP (control de estabilidad), además de estar incluido como elemento de serie, se deja ver muy poco y permite al conductor disfrutar de unas posibilidades ruteras muy altas, además de una nobleza de comportamiento impecable.

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En el manejo del Grand Espace puede interferir la posición de los reposabrazos desplegados. La visibilidad está a favor del modelo francés, donde conductor y acompañante parecen enfrentados a una “pantalla de cine” porque los montantes son tan finos que casi ni se notan. Los asientos de esta versión especial Impulsión, con tapizado mixto de cuero y tela, nos han parecido más cómodos que los del Galaxy, en especial su respaldo, y también procuran un mejor soporte lateral en curvas.

Desde el lanzamiento del Grand Espace han pasado ya cuatro años largos y en este tiempo se ha impuesto en este tipo de vehículos los asientos escamoteables en el suelo del habitáculo. En su día, el Espace llegó al límite de lo que su filosofía de modularidad permitía, con asientos deslizantes en la segunda y tercera fila —ésta opcional en esta Grand Espace— pero que había que desmontar —y pesan un buen número de kilogramos— y apartar en algún lugar cuando se requería el espacio para traslado de cosas. En otro orden de cosas, el Grand Espace nos sigue pareciendo el mejor diseño de interior existente en este segmento. Su salpicadero es realmente espectacular, por estética y por practicidad. Sólo los mandos del encendido del limitador de velocidad y control de crucero se encuentran mal dispuestos. El resto es un impecable despliegue de imaginación y práctica a partes iguales. El inmenso salpicadero puede abrirse en cinco compartimentos, donde podemos guardar objetos de diferentes tamaños. El Espace parece la vuelta de la tortilla. Y no porque su comportamiento sea el opuesto al del Galaxy. Ni mucho menos. La suspensión posterior semiindependiente gestiona de manera más que eficaz el balance entre los dos trenes y los muelles relativamente blandos se ven acompañados por una amortiguación eficaz que evita las pérdidas de trayectoria en zonas difíciles. De hecho, nos referíamos a que el ESP (control de estabilidad), además de estar incluido como elemento de serie, se deja ver muy poco y permite al conductor disfrutar de unas posibilidades ruteras muy altas, además de una nobleza de comportamiento impecable. En el manejo del Grand Espace puede interferir la posición de los reposabrazos desplegados. La visibilidad está a favor del modelo francés, donde conductor y acompañante parecen enfrentados a una “pantalla de cine” porque los montantes son tan finos que casi ni se notan. Los asientos de esta versión especial Impulsión, con tapizado mixto de cuero y tela, nos han parecido más cómodos que los del Galaxy, en especial su respaldo, y también procuran un mejor soporte lateral en curvas.

Desde el lanzamiento del Grand Espace han pasado ya cuatro años largos y en este tiempo se ha impuesto en este tipo de vehículos los asientos escamoteables en el suelo del habitáculo. En su día, el Espace llegó al límite de lo que su filosofía de modularidad permitía, con asientos deslizantes en la segunda y tercera fila —ésta opcional en esta Grand Espace— pero que había que desmontar —y pesan un buen número de kilogramos— y apartar en algún lugar cuando se requería el espacio para traslado de cosas. En otro orden de cosas, el Grand Espace nos sigue pareciendo el mejor diseño de interior existente en este segmento. Su salpicadero es realmente espectacular, por estética y por practicidad. Sólo los mandos del encendido del limitador de velocidad y control de crucero se encuentran mal dispuestos. El resto es un impecable despliegue de imaginación y práctica a partes iguales. El inmenso salpicadero puede abrirse en cinco compartimentos, donde podemos guardar objetos de diferentes tamaños.

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