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Renault Clio 1.6 16v automático

Renault conjunta en este Clio dos de sus componentes más contrastados, el motor 1.6 gasolina de 110 CV y el cambio automático inteligente Proactiva, para conformar una versión sumamente agradable por suavidad y confort de utilización. Lástima que sus cuatro únicas relaciones de cambio empañen el rendimiento fuera de su hábitat natural: la ciudad.
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Renault Clio 1.6 16v automático
Todo el agrado que proporciona esta combinación en ciudad pierde equilibrio en carretera. Y no busquemos el problema bajo el capó. Integrado antes en los Mégane y Laguna, este propulsor de 1,6 litros, distribución variable en continuo del árbol de levas de admisión y 110 CV empuja con suficiencia en un amplio rango de giro y desde prácticamente 1.500 rpm.

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Renault Clio Proactiva

Tampoco desconfiemos del propio bastidor del modelo, sobradamente contrastado por su facilidad de conducción, el aplomo de segmento superior que ofrece en la rodadura y una marcada neutralidad de ejes. Sí, la asistencia eléctrica de la dirección se presenta en ocasiones excesiva, pero no acarrea mayor inconveniente que la adaptación. El principal incordio se cifra en las circunscritas cuatro únicas velocidades de cambio, ya que ni el aumento del desarrollo de la última marcha oculta sus limitaciones. A poco que superemos las velocidades legales en autopista, el motor se encuentra ya en torno a 4.000 vueltas, afectando al confort y, sobre todo, disparando el consumo, un litro superior en estos trayectos al Clio 1.6 manual.

No se trata en esta ocasión de pedir las ocho velocidades que añade Lexus en su cambio con convertidor de par, ni siquiera las siete de Mercedes. Obviamente este Clio no las explotaría. Pero a estas alturas añadir una quinta relación para un modelo eminentemente urbano, pero tan capacitado para salir de la urbe por buenas dimensiones y respuesta mecánica, parece imprescindible. En el nuevo Laguna Proactiva, por ejemplo, Renault sí se ha “estirado” con seis. Recordar, por último, que la caja Proactiva únicamente está disponible en el Clio junto a este honorable motor gasolina 1.6 16v, en carrocería 5 puertas y con el ambiente superior Privilége, que incluye todo lo necesario y más (tapicería bitono, airbags laterales y de cortina, climatizador, control de crucero, llantas de aleación…), a excepción del opcional ESP (600 €). Ronda así los 17.500 euros, descuento incluido; un valor poco rentable económicamente para quien efectúe un gran número de km al año, sobre todo en carretera, pero imprescindible para quien se mueva habitualmente entre atascos. No encontrará más confort. -Gestión inteligente del cambio
-Suavidad mecánica
-Completo equipamiento -Sólo cuatro velocidades
-Aumento del consumo
-Mecanismo de levas
Gran agrado de uso
Todo el agrado que proporciona esta combinación en ciudad pierde equilibrio en carretera. Y no busquemos el problema bajo el capó. Integrado antes en los Mégane y Laguna, este propulsor de 1,6 litros, distribución variable en continuo del árbol de levas de admisión y 110 CV empuja con suficiencia en un amplio rango de giro y desde prácticamente 1.500 rpm. Tampoco desconfiemos del propio bastidor del modelo, sobradamente contrastado por su facilidad de conducción, el aplomo de segmento superior que ofrece en la rodadura y una marcada neutralidad de ejes. Sí, la asistencia eléctrica de la dirección se presenta en ocasiones excesiva, pero no acarrea mayor inconveniente que la adaptación. El principal incordio se cifra en las circunscritas cuatro únicas velocidades de cambio, ya que ni el aumento del desarrollo de la última marcha oculta sus limitaciones. A poco que superemos las velocidades legales en autopista, el motor se encuentra ya en torno a 4.000 vueltas, afectando al confort y, sobre todo, disparando el consumo, un litro superior en estos trayectos al Clio 1.6 manual.

No se trata en esta ocasión de pedir las ocho velocidades que añade Lexus en su cambio con convertidor de par, ni siquiera las siete de Mercedes. Obviamente este Clio no las explotaría. Pero a estas alturas añadir una quinta relación para un modelo eminentemente urbano, pero tan capacitado para salir de la urbe por buenas dimensiones y respuesta mecánica, parece imprescindible. En el nuevo Laguna Proactiva, por ejemplo, Renault sí se ha “estirado” con seis. Recordar, por último, que la caja Proactiva únicamente está disponible en el Clio junto a este honorable motor gasolina 1.6 16v, en carrocería 5 puertas y con el ambiente superior Privilége, que incluye todo lo necesario y más (tapicería bitono, airbags laterales y de cortina, climatizador, control de crucero, llantas de aleación…), a excepción del opcional ESP (600 €). Ronda así los 17.500 euros, descuento incluido; un valor poco rentable económicamente para quien efectúe un gran número de km al año, sobre todo en carretera, pero imprescindible para quien se mueva habitualmente entre atascos. No encontrará más confort. -Gestión inteligente del cambio
-Suavidad mecánica
-Completo equipamiento -Sólo cuatro velocidades
-Aumento del consumo
-Mecanismo de levas
Gran agrado de uso
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