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Renault Mégane 1.9 dCi 130 CV

El 14 de noviembre Renault pone a la venta el primer ejemplar de la nueva generación del Mégane: su berlina de 5 puertas. Un prometedor diseño, una avanzada renovación tecnológica y una gama de precios estudiada para ser superventas configuran su apuesta en el mercado. Hemos probado la versión con motor 1.9 Diesel y 130 CV de potencia.
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Renault Mégane 1.9 dCi 130 CV
A finales de septiembre te adelantamos los datos, fotos y experiencia de conducción del nuevo Renault Mégane gracias a un encuentro breve y exclusivo al que tuvo acceso Alberto Mallo, jurado del Car of the Year, miembro de la redacción de Autopista y una de la voces más autorizadas sobre diseño automovilístico en nuestro país. Ahora, por fin, hemos podido conducirlo durante varias horas para poder contarte nuestras impresiones, eso sí, concentradas en dos de las versiones: el pasional Coupé y la berlina, destinada a absorber la mayor parte de la demanda.
Si el Mégane anterior contaba con versiones de carrocería de 3 y 5 puertas, ahora la de 3 puertas se convierte directamente en Coupé y la denominación berlina se reserva sólo para la de 5 puertas, que, como hemos dicho, se empieza a comercializar en España el próximo 14 de noviembre. Haz clic en este enlace si quieres acceder a la información sobre el Coupé; y sigue leyendo si te interesa la berlina.

Las formas externas son claramente rupturistas: nada que ver con el anterior Mégane. En orden cronológico, nació primero el Coupé y luego, moderando algunos de los elementos más extremos, surgió la carrocería berlina (puedes ver los vídeos en los que te fuimos contando toda la genesis del concept y su posterior transformación en modelo de serie pulsando en los enlaces que te ofrecemos en la columna de la derecha). Los comunicados de Renault se llenan de adjetivos en las descripciones de la nervadura del capó, de la línea del techo (sin embellecedores de goma, ya que se ha soldado por láser), de la trasera con luneta inclinada y ópticas divididas. Reconocen que la silueta anterior provocaba tantos amores como odios y que, con este nuevo diseño, pretenden conquistar a muchos más jóvenes y a todos aquellos que, aun confesándose adeptos a la marca Renault, sentían más bien rechazo hacia la anterior línea de diseño. Bajo la carrocería, el chasis es el mismo del Mégane sustituido, pero todo ha crecido: el nuevo modelo es casi 10 cm más largo (4,30 metros), tiene una distancia entre ejes mayor (+1,5 cm) y dispone de un poco más de anchura de vías (en cambio, el peso disminuye en 8 kilos). El maletero es más capaz: 405 litros, más aprovechables ahora al ser sus paredes planas y haber menos recovecos. Aplaudimos que, al levantar la tapicería del suelo del maletero, encontremos un hueco para una rueda de repuesto de tamaño normal, aunque el equipamiento de serie sólo incluye un kit antipinchazo (no problem: nos aseguran que la rueda de repuesto te la proporcionan en cualquier concesionario Renault sin sobreprecio alguno). Al entrar en el nuevo Mégane, se percibe también mayor espacio interior. Los aumentos en las dimensiones que acabamos de comentar se traducen en habitabilidad que todos los ocupantes disfrutarán (más los de las plazas delanteras). En el puesto de conducción es fácil hallar la postura adecuada (volante regulable en altura y profundidad, correcta sujeción de los asientos, buena altura al techo, ergonomía impecable a primera vista de botones y mandos de control). El salpicadero, igualmente de línea renovada (más dinámica, dicen en Renault), no invade, como a veces ocurre, el espacio de los ocupantes (de nuevo, buena sensación de amplitud) y, en la versión que probamos, contiene en su consola central el navegador, el equipo de sonido y la climatización.

Una mención especial merece el cuadro de instrumentos, con mezcla de criterios digital (velocímetro) y analógico (cuentarrevoluciones) en pro de la lectura rápida y clara de los datos esenciales para el conductor a la hora de realizar su tarea. Buena idea y funcionalidad impecable. Las suspensiones se han modificado para obtener más rigidez y mejorar el paso por curva. Delante, monta falso MacPherson con estabilizadora; detrás, un eje elástico deformable. Los frenos son de disco, ventilados delante. Y, sobre todo, la dirección ha dado un claro paso adelante: es eléctrica, como la anterior (muy criticada por las pocas sensaciones que transmitía desde las ruedas al volante, lo que volvía la conducción algo imprecisa y daba poca sensación de seguridad), pero corrige plenamente las “disfunciones” que siempre le hemos achacado. Ahora, el Mégane responde obediente a la trayectoria marcada por el conductor, le informa de lo que hay en el asfalto, le “cuenta” lo que está ocurriendo con la trazada. En cuanto a motores, la gama cuenta con propulsores de gasolina y Diesel. Aquí tienes la lista:

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V*
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador.
Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V*
2.0 dCi 150 CV Automático 6V*
(*) En primavera ¿Quieres saber qué se siente al volante? Mira nuestro vídeo, te contamos en directo nuestras impresiones de conducción a bordo de este Mégane 1.9 dCi de 130 CV.
La prueba a fondo
A finales de septiembre te adelantamos los datos, fotos y experiencia de conducción del nuevo Renault Mégane gracias a un encuentro breve y exclusivo al que tuvo acceso Alberto Mallo, jurado del Car of the Year, miembro de la redacción de Autopista y una de la voces más autorizadas sobre diseño automovilístico en nuestro país. Ahora, por fin, hemos podido conducirlo durante varias horas para poder contarte nuestras impresiones, eso sí, concentradas en dos de las versiones: el pasional Coupé y la berlina, destinada a absorber la mayor parte de la demanda. Si el Mégane anterior contaba con versiones de carrocería de 3 y 5 puertas, ahora la de 3 puertas se convierte directamente en Coupé y la denominación berlina se reserva sólo para la de 5 puertas, que, como hemos dicho, se empieza a comercializar en España el próximo 14 de noviembre. Haz clic en este enlace si quieres acceder a la información sobre el Coupé; y sigue leyendo si te interesa la berlina.

Las formas externas son claramente rupturistas: nada que ver con el anterior Mégane. En orden cronológico, nació primero el Coupé y luego, moderando algunos de los elementos más extremos, surgió la carrocería berlina (puedes ver los vídeos en los que te fuimos contando toda la genesis del concept y su posterior transformación en modelo de serie pulsando en los enlaces que te ofrecemos en la columna de la derecha). Los comunicados de Renault se llenan de adjetivos en las descripciones de la nervadura del capó, de la línea del techo (sin embellecedores de goma, ya que se ha soldado por láser), de la trasera con luneta inclinada y ópticas divididas. Reconocen que la silueta anterior provocaba tantos amores como odios y que, con este nuevo diseño, pretenden conquistar a muchos más jóvenes y a todos aquellos que, aun confesándose adeptos a la marca Renault, sentían más bien rechazo hacia la anterior línea de diseño. Bajo la carrocería, el chasis es el mismo del Mégane sustituido, pero todo ha crecido: el nuevo modelo es casi 10 cm más largo (4,30 metros), tiene una distancia entre ejes mayor (+1,5 cm) y dispone de un poco más de anchura de vías (en cambio, el peso disminuye en 8 kilos). El maletero es más capaz: 405 litros, más aprovechables ahora al ser sus paredes planas y haber menos recovecos. Aplaudimos que, al levantar la tapicería del suelo del maletero, encontremos un hueco para una rueda de repuesto de tamaño normal, aunque el equipamiento de serie sólo incluye un kit antipinchazo (no problem: nos aseguran que la rueda de repuesto te la proporcionan en cualquier concesionario Renault sin sobreprecio alguno). Al entrar en el nuevo Mégane, se percibe también mayor espacio interior. Los aumentos en las dimensiones que acabamos de comentar se traducen en habitabilidad que todos los ocupantes disfrutarán (más los de las plazas delanteras). En el puesto de conducción es fácil hallar la postura adecuada (volante regulable en altura y profundidad, correcta sujeción de los asientos, buena altura al techo, ergonomía impecable a primera vista de botones y mandos de control). El salpicadero, igualmente de línea renovada (más dinámica, dicen en Renault), no invade, como a veces ocurre, el espacio de los ocupantes (de nuevo, buena sensación de amplitud) y, en la versión que probamos, contiene en su consola central el navegador, el equipo de sonido y la climatización.

Una mención especial merece el cuadro de instrumentos, con mezcla de criterios digital (velocímetro) y analógico (cuentarrevoluciones) en pro de la lectura rápida y clara de los datos esenciales para el conductor a la hora de realizar su tarea. Buena idea y funcionalidad impecable. Las suspensiones se han modificado para obtener más rigidez y mejorar el paso por curva. Delante, monta falso MacPherson con estabilizadora; detrás, un eje elástico deformable. Los frenos son de disco, ventilados delante. Y, sobre todo, la dirección ha dado un claro paso adelante: es eléctrica, como la anterior (muy criticada por las pocas sensaciones que transmitía desde las ruedas al volante, lo que volvía la conducción algo imprecisa y daba poca sensación de seguridad), pero corrige plenamente las “disfunciones” que siempre le hemos achacado. Ahora, el Mégane responde obediente a la trayectoria marcada por el conductor, le informa de lo que hay en el asfalto, le “cuenta” lo que está ocurriendo con la trazada. En cuanto a motores, la gama cuenta con propulsores de gasolina y Diesel. Aquí tienes la lista:

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V*
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador.
Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V*
2.0 dCi 150 CV Automático 6V*
(*) En primavera ¿Quieres saber qué se siente al volante? Mira nuestro vídeo, te contamos en directo nuestras impresiones de conducción a bordo de este Mégane 1.9 dCi de 130 CV.
La prueba a fondo
A finales de septiembre te adelantamos los datos, fotos y experiencia de conducción del nuevo Renault Mégane gracias a un encuentro breve y exclusivo al que tuvo acceso Alberto Mallo, jurado del Car of the Year, miembro de la redacción de Autopista y una de la voces más autorizadas sobre diseño automovilístico en nuestro país. Ahora, por fin, hemos podido conducirlo durante varias horas para poder contarte nuestras impresiones, eso sí, concentradas en dos de las versiones: el pasional Coupé y la berlina, destinada a absorber la mayor parte de la demanda. Si el Mégane anterior contaba con versiones de carrocería de 3 y 5 puertas, ahora la de 3 puertas se convierte directamente en Coupé y la denominación berlina se reserva sólo para la de 5 puertas, que, como hemos dicho, se empieza a comercializar en España el próximo 14 de noviembre. Haz clic en este enlace si quieres acceder a la información sobre el Coupé; y sigue leyendo si te interesa la berlina.

Las formas externas son claramente rupturistas: nada que ver con el anterior Mégane. En orden cronológico, nació primero el Coupé y luego, moderando algunos de los elementos más extremos, surgió la carrocería berlina (puedes ver los vídeos en los que te fuimos contando toda la genesis del concept y su posterior transformación en modelo de serie pulsando en los enlaces que te ofrecemos en la columna de la derecha). Los comunicados de Renault se llenan de adjetivos en las descripciones de la nervadura del capó, de la línea del techo (sin embellecedores de goma, ya que se ha soldado por láser), de la trasera con luneta inclinada y ópticas divididas. Reconocen que la silueta anterior provocaba tantos amores como odios y que, con este nuevo diseño, pretenden conquistar a muchos más jóvenes y a todos aquellos que, aun confesándose adeptos a la marca Renault, sentían más bien rechazo hacia la anterior línea de diseño. Bajo la carrocería, el chasis es el mismo del Mégane sustituido, pero todo ha crecido: el nuevo modelo es casi 10 cm más largo (4,30 metros), tiene una distancia entre ejes mayor (+1,5 cm) y dispone de un poco más de anchura de vías (en cambio, el peso disminuye en 8 kilos). El maletero es más capaz: 405 litros, más aprovechables ahora al ser sus paredes planas y haber menos recovecos. Aplaudimos que, al levantar la tapicería del suelo del maletero, encontremos un hueco para una rueda de repuesto de tamaño normal, aunque el equipamiento de serie sólo incluye un kit antipinchazo (no problem: nos aseguran que la rueda de repuesto te la proporcionan en cualquier concesionario Renault sin sobreprecio alguno). Al entrar en el nuevo Mégane, se percibe también mayor espacio interior. Los aumentos en las dimensiones que acabamos de comentar se traducen en habitabilidad que todos los ocupantes disfrutarán (más los de las plazas delanteras). En el puesto de conducción es fácil hallar la postura adecuada (volante regulable en altura y profundidad, correcta sujeción de los asientos, buena altura al techo, ergonomía impecable a primera vista de botones y mandos de control). El salpicadero, igualmente de línea renovada (más dinámica, dicen en Renault), no invade, como a veces ocurre, el espacio de los ocupantes (de nuevo, buena sensación de amplitud) y, en la versión que probamos, contiene en su consola central el navegador, el equipo de sonido y la climatización.

Una mención especial merece el cuadro de instrumentos, con mezcla de criterios digital (velocímetro) y analógico (cuentarrevoluciones) en pro de la lectura rápida y clara de los datos esenciales para el conductor a la hora de realizar su tarea. Buena idea y funcionalidad impecable. Las suspensiones se han modificado para obtener más rigidez y mejorar el paso por curva. Delante, monta falso MacPherson con estabilizadora; detrás, un eje elástico deformable. Los frenos son de disco, ventilados delante. Y, sobre todo, la dirección ha dado un claro paso adelante: es eléctrica, como la anterior (muy criticada por las pocas sensaciones que transmitía desde las ruedas al volante, lo que volvía la conducción algo imprecisa y daba poca sensación de seguridad), pero corrige plenamente las “disfunciones” que siempre le hemos achacado. Ahora, el Mégane responde obediente a la trayectoria marcada por el conductor, le informa de lo que hay en el asfalto, le “cuenta” lo que está ocurriendo con la trazada. En cuanto a motores, la gama cuenta con propulsores de gasolina y Diesel. Aquí tienes la lista:

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V*
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador.
Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V*
2.0 dCi 150 CV Automático 6V*
(*) En primavera ¿Quieres saber qué se siente al volante? Mira nuestro vídeo, te contamos en directo nuestras impresiones de conducción a bordo de este Mégane 1.9 dCi de 130 CV.
La prueba a fondo
A finales de septiembre te adelantamos los datos, fotos y experiencia de conducción del nuevo Renault Mégane gracias a un encuentro breve y exclusivo al que tuvo acceso Alberto Mallo, jurado del Car of the Year, miembro de la redacción de Autopista y una de la voces más autorizadas sobre diseño automovilístico en nuestro país. Ahora, por fin, hemos podido conducirlo durante varias horas para poder contarte nuestras impresiones, eso sí, concentradas en dos de las versiones: el pasional Coupé y la berlina, destinada a absorber la mayor parte de la demanda. Si el Mégane anterior contaba con versiones de carrocería de 3 y 5 puertas, ahora la de 3 puertas se convierte directamente en Coupé y la denominación berlina se reserva sólo para la de 5 puertas, que, como hemos dicho, se empieza a comercializar en España el próximo 14 de noviembre. Haz clic en este enlace si quieres acceder a la información sobre el Coupé; y sigue leyendo si te interesa la berlina.

Las formas externas son claramente rupturistas: nada que ver con el anterior Mégane. En orden cronológico, nació primero el Coupé y luego, moderando algunos de los elementos más extremos, surgió la carrocería berlina (puedes ver los vídeos en los que te fuimos contando toda la genesis del concept y su posterior transformación en modelo de serie pulsando en los enlaces que te ofrecemos en la columna de la derecha). Los comunicados de Renault se llenan de adjetivos en las descripciones de la nervadura del capó, de la línea del techo (sin embellecedores de goma, ya que se ha soldado por láser), de la trasera con luneta inclinada y ópticas divididas. Reconocen que la silueta anterior provocaba tantos amores como odios y que, con este nuevo diseño, pretenden conquistar a muchos más jóvenes y a todos aquellos que, aun confesándose adeptos a la marca Renault, sentían más bien rechazo hacia la anterior línea de diseño. Bajo la carrocería, el chasis es el mismo del Mégane sustituido, pero todo ha crecido: el nuevo modelo es casi 10 cm más largo (4,30 metros), tiene una distancia entre ejes mayor (+1,5 cm) y dispone de un poco más de anchura de vías (en cambio, el peso disminuye en 8 kilos). El maletero es más capaz: 405 litros, más aprovechables ahora al ser sus paredes planas y haber menos recovecos. Aplaudimos que, al levantar la tapicería del suelo del maletero, encontremos un hueco para una rueda de repuesto de tamaño normal, aunque el equipamiento de serie sólo incluye un kit antipinchazo (no problem: nos aseguran que la rueda de repuesto te la proporcionan en cualquier concesionario Renault sin sobreprecio alguno). Al entrar en el nuevo Mégane, se percibe también mayor espacio interior. Los aumentos en las dimensiones que acabamos de comentar se traducen en habitabilidad que todos los ocupantes disfrutarán (más los de las plazas delanteras). En el puesto de conducción es fácil hallar la postura adecuada (volante regulable en altura y profundidad, correcta sujeción de los asientos, buena altura al techo, ergonomía impecable a primera vista de botones y mandos de control). El salpicadero, igualmente de línea renovada (más dinámica, dicen en Renault), no invade, como a veces ocurre, el espacio de los ocupantes (de nuevo, buena sensación de amplitud) y, en la versión que probamos, contiene en su consola central el navegador, el equipo de sonido y la climatización.

Una mención especial merece el cuadro de instrumentos, con mezcla de criterios digital (velocímetro) y analógico (cuentarrevoluciones) en pro de la lectura rápida y clara de los datos esenciales para el conductor a la hora de realizar su tarea. Buena idea y funcionalidad impecable. Las suspensiones se han modificado para obtener más rigidez y mejorar el paso por curva. Delante, monta falso MacPherson con estabilizadora; detrás, un eje elástico deformable. Los frenos son de disco, ventilados delante. Y, sobre todo, la dirección ha dado un claro paso adelante: es eléctrica, como la anterior (muy criticada por las pocas sensaciones que transmitía desde las ruedas al volante, lo que volvía la conducción algo imprecisa y daba poca sensación de seguridad), pero corrige plenamente las “disfunciones” que siempre le hemos achacado. Ahora, el Mégane responde obediente a la trayectoria marcada por el conductor, le informa de lo que hay en el asfalto, le “cuenta” lo que está ocurriendo con la trazada. En cuanto a motores, la gama cuenta con propulsores de gasolina y Diesel. Aquí tienes la lista:

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V*
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador.
Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V*
2.0 dCi 150 CV Automático 6V*
(*) En primavera ¿Quieres saber qué se siente al volante? Mira nuestro vídeo, te contamos en directo nuestras impresiones de conducción a bordo de este Mégane 1.9 dCi de 130 CV.
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