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Renault Laguna 1.5 dCi vs VW Passat 1.6 TDI

Repostados hasta la boca. Reseteamos los ordenadores de viaje y estos renovados Laguna y Passat nos prometen autonomías para cruzar la península. Son las contundentes versiones Diesel básicas -110 y 105 CV respectivamente- de nuestros días. Razonablemente dinámicas y sorprendentemente ahorradoras.
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Renault Laguna 1.5 dCi vs VW Passat 1.6 TDI
Hace años la evolución más vistosa estaba en la imparable escalada de potencia Diesel. Hoy, en los más o menos renovados Laguna y Passat, se habla más de la reducción de las emisiones de escape, el valor impuesto de nuestros días. Mandan las emisiones de CO2 sobre los CV. Y las mejores expresiones son estas versiones 1.5 dCi y 1.6 TDi del Laguna y Passat y no las «sobremotorizadas» variantes de 180 y 170 CV respectivamente.

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VW Passat vs Renault Laguna

También se ha decidido en el mundo del automóvil que quien contamine, pague. Sólo está bien visto bajar de los 121 gramos de CO2 y se agradece el compromiso excluyendo del pago del impuesto de matriculación. Un nuevo giro de tuerca a la gestión electrónica del motor ha permitido que el reestilizado Laguna 1.5 dCi 110 CV se convierta en un 120 g/km de CO2 y cumplidor de la norma Euro5 sobre emisiones de escape obligatoria desde el 1 de enero de 2011. Y un replanteamiento más profundo como para justificarlo como nueva generación, permite al Passat anunciar, por su parte, un soberbio valor de 109 g/km de CO2.

Traducido a consumo, los dos modelos arrojan cifras que parecen de prototipos, especialmente el aventajado Passat. Estas cualidades económicas no conllevan objetivamente una «submotorización» como se pudiera pensar. Sus velocidades máximas casi permiten «delinquir». Y también son plenamente resolutivos por su solvencia general y agrado de conducción. De hecho, deberíamos ir asumiendo estas nuevas combinaciones cilindrada/coche que Laguna y Passat (y prácticamente todos sus rivales) proponen. Un pequeño bloque 1.5 dCi de 110 CV en el modelo francés y un bloque 1.6 TDI 105 CV en el modelo alemán, configuran sendas berlinas familiares de incuestionable, al día de hoy, dinamismo. Siguiendo el guión de sus bastidores, el Laguna recurre a una caja de cambios de 6 velocidades con saltos muy estrechos y una 6ª que aprovecha prácticamente todo el régimen de giro del motor. El mismo desarrollo final mueve el Passat en 5ª, aportando una 6ª larguísima que por debajo de los 100 km/h a menudo conviene ignorarla. A muy bajo régimen resulta más espontáneo el Laguna, pero a partir 2.200 rpm la contundencia con que responde el 1.6 TDi hace mover sus mayores desarrollos con una increíble solvencia.

Finalmente, sus prestaciones son muy parejas, pero teniendo en cuenta que el Laguna resulta más despreocupado de cambio. Asumiendo que el Passat exige un uso más acertado de la caja de velocidades, sus frutos son impactantes. Por un lado, disimula su rumorosidad mecánica en autopista hasta unos niveles increíbles y como consecuencia de esos bajísimos regímenes de giro, exige unos consumos que, como decíamos antes, parecen de prototipo. Pero no sólo en carretera. En ciudad, el Passat se aprovecha de un buen sistema stop-start para arrojar también unos consumos impensables en un mundo de SUV y monovolumen. Lo mejor:
Comportamiento dinámico
Portón del maletero
Motor solvente

Lo peor: Calidad de bacheo
Opciones frente al Passat
Maletero frente a su rival
Lo mejor:
Consumos sorprendentes
Calidad de rodadura
Equipamiento disponible

Lo peor:
Recuperaciones en 6ª
Sistema arranque confuso
Precio frente a su rival

- Comportamiento y habitabilidad
Hace años la evolución más vistosa estaba en la imparable escalada de potencia Diesel. Hoy, en los más o menos renovados Laguna y Passat, se habla más de la reducción de las emisiones de escape, el valor impuesto de nuestros días. Mandan las emisiones de CO2 sobre los CV. Y las mejores expresiones son estas versiones 1.5 dCi y 1.6 TDi del Laguna y Passat y no las «sobremotorizadas» variantes de 180 y 170 CV respectivamente. También se ha decidido en el mundo del automóvil que quien contamine, pague. Sólo está bien visto bajar de los 121 gramos de CO2 y se agradece el compromiso excluyendo del pago del impuesto de matriculación. Un nuevo giro de tuerca a la gestión electrónica del motor ha permitido que el reestilizado Laguna 1.5 dCi 110 CV se convierta en un 120 g/km de CO2 y cumplidor de la norma Euro5 sobre emisiones de escape obligatoria desde el 1 de enero de 2011. Y un replanteamiento más profundo como para justificarlo como nueva generación, permite al Passat anunciar, por su parte, un soberbio valor de 109 g/km de CO2.

Traducido a consumo, los dos modelos arrojan cifras que parecen de prototipos, especialmente el aventajado Passat. Estas cualidades económicas no conllevan objetivamente una «submotorización» como se pudiera pensar. Sus velocidades máximas casi permiten «delinquir». Y también son plenamente resolutivos por su solvencia general y agrado de conducción. De hecho, deberíamos ir asumiendo estas nuevas combinaciones cilindrada/coche que Laguna y Passat (y prácticamente todos sus rivales) proponen. Un pequeño bloque 1.5 dCi de 110 CV en el modelo francés y un bloque 1.6 TDI 105 CV en el modelo alemán, configuran sendas berlinas familiares de incuestionable, al día de hoy, dinamismo. Siguiendo el guión de sus bastidores, el Laguna recurre a una caja de cambios de 6 velocidades con saltos muy estrechos y una 6ª que aprovecha prácticamente todo el régimen de giro del motor. El mismo desarrollo final mueve el Passat en 5ª, aportando una 6ª larguísima que por debajo de los 100 km/h a menudo conviene ignorarla. A muy bajo régimen resulta más espontáneo el Laguna, pero a partir 2.200 rpm la contundencia con que responde el 1.6 TDi hace mover sus mayores desarrollos con una increíble solvencia.

Finalmente, sus prestaciones son muy parejas, pero teniendo en cuenta que el Laguna resulta más despreocupado de cambio. Asumiendo que el Passat exige un uso más acertado de la caja de velocidades, sus frutos son impactantes. Por un lado, disimula su rumorosidad mecánica en autopista hasta unos niveles increíbles y como consecuencia de esos bajísimos regímenes de giro, exige unos consumos que, como decíamos antes, parecen de prototipo. Pero no sólo en carretera. En ciudad, el Passat se aprovecha de un buen sistema stop-start para arrojar también unos consumos impensables en un mundo de SUV y monovolumen. Lo mejor:
Comportamiento dinámico
Portón del maletero
Motor solvente

Lo peor: Calidad de bacheo
Opciones frente al Passat
Maletero frente a su rival
Lo mejor:
Consumos sorprendentes
Calidad de rodadura
Equipamiento disponible

Lo peor:
Recuperaciones en 6ª
Sistema arranque confuso
Precio frente a su rival

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