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Renault Clio TCE 100 Rip Curl

Una de las muchas apuestas de Renault para reducir emisiones contaminantes pasa por la utilización de motores de baja cilindrada alimentados por turbo. El Clio ha sido el primero en recibirlo pero pronto lo veremos en más modelos, entre ellos el inminente Twingo.
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Renault Clio TCE 100 Rip Curl

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Si bien hasta hace poco la seguridad era la principal premisa de una marca, ahora tiene que convivir con una nueva demanda: la ecología. La obligación interna que todos deberíamos tener con nuestro planeta cobra más importancia con el automóvil, uno de los principales emisores de contaminantes. Aunque estamos cerca, todavía no se ha dado con la tecnología ecológica perfecta que prescinda al 100 por 100 del petróleo, lo que está llevando a los fabricantes a buscar alternativas que reduzcan las emisiones. Una de los caminos a seguir es el llamado "downsizing", que basa su teoría en algo muy lógico: cuanto más pequeño sea un motor, menos contamina. Las bajas cilindradas requieren menos cantidad de combustible para funcionar y, por tanto, producen menos emisiones contaminantes. El público está de acuerdo con contaminar menos, sí, pero sin reducir prestaciones; no es cuestión de correr más, sino de tener un motor que mueva al coche con soltura, el aire acondicionado puesto y la multitud de equipos auxiliares que nos hacen la vida más cómoda, como direcciones asistidas, servofrenos, etc. Por ello es necesario ayudar a estos motores de baja cilindrada con elementos que aumenten la potencia cuando sea necesario, y es aquí donde el turbo parece cobrar mayor relevancia.

Renault ha seguido con buen criterio esta idea en su nuevo motor TCE 100 y lo ha hecho buscando que su precio sea razonable. Para ello ha tomado el motor 1.2 de gasolina y le ha añadido un turbo de baja inercia, consiguiendo un buen resultado. Hasta que no pase por nuestro Centro Técnico no podemos determinar si el consumo real es el anunciado por la marca, pero, tras una primera toma de contacto en el Clio, aseguramos que su rendimiento es satisfactorio. Emplea un turbo de geometría fija y de baja inercia que sopla a 0,8 bares. Su rango de funcionamiento comienza a 1.000 rpm, aunque alcanza su mayor velocidad de giro antes de llegar a las 2.000 rpm del motor, y se mantiene así hasta el régimen máximo. Eso le supone una respuesta de la mecánica en baja muy buena para un motor de sólo 1,2 l. Además, dispone de función Overboost que, durante 60 segundos, según las necesidades de carga del acelerador y por encima de 4.500 vueltas, aumenta momentáneamente la presión de soplado y, por tanto, la potencia, en un 5 por ciento, y el par, en un 4.

Este turbo está refrigerado por agua, en su parte exterior, y por aceite, puesto que el motor lleva un radiador aceite/agua que hace que el lubricante entre más fresco. Emplea válvulas de sodio que le permiten funcionar a temperaturas más altas y no es necesario enriquecer tanto la mezcla. Consigue 100 CV a 5.500 rpm con un par máximo de 14,8 mkg desde 3.000 vueltas, datos destacables en un motor de 1,2 litros. Anuncia un consumo medio de 5,9 litros, con unas emisiones de CO2 de 139 g/km. El primer modelo de Renault en montar este propulsor ha sido el Clio, pero lo veremos también en la versión más deportiva del nuevo Twingo que está a punto de llegar. En principio está ya a la venta con el acabado Rip Curl, y en junio llegará al resto de la gama Clio. Lo que más sorprende del TCE 100 es su progresividad, hasta el punto de que no da la impresión de ser un motor turboalimentado. Es agradable, suena poco, apenas vibra y tira desde abajo sin problemas. A pesar de sus 100 CV no podemos calificarlo de deportivo, pero no por ello es un motor lento; declara un paso de 0 a 100 km7h de 11,1 s y alcanza el kilómetro en 32,6 s, según datos oficiales. Si bien hasta hace poco la seguridad era la principal premisa de una marca, ahora tiene que convivir con una nueva demanda: la ecología. La obligación interna que todos deberíamos tener con nuestro planeta cobra más importancia con el automóvil, uno de los principales emisores de contaminantes. Aunque estamos cerca, todavía no se ha dado con la tecnología ecológica perfecta que prescinda al 100 por 100 del petróleo, lo que está llevando a los fabricantes a buscar alternativas que reduzcan las emisiones. Una de los caminos a seguir es el llamado "downsizing", que basa su teoría en algo muy lógico: cuanto más pequeño sea un motor, menos contamina. Las bajas cilindradas requieren menos cantidad de combustible para funcionar y, por tanto, producen menos emisiones contaminantes. El público está de acuerdo con contaminar menos, sí, pero sin reducir prestaciones; no es cuestión de correr más, sino de tener un motor que mueva al coche con soltura, el aire acondicionado puesto y la multitud de equipos auxiliares que nos hacen la vida más cómoda, como direcciones asistidas, servofrenos, etc. Por ello es necesario ayudar a estos motores de baja cilindrada con elementos que aumenten la potencia cuando sea necesario, y es aquí donde el turbo parece cobrar mayor relevancia.

Renault ha seguido con buen criterio esta idea en su nuevo motor TCE 100 y lo ha hecho buscando que su precio sea razonable. Para ello ha tomado el motor 1.2 de gasolina y le ha añadido un turbo de baja inercia, consiguiendo un buen resultado. Hasta que no pase por nuestro Centro Técnico no podemos determinar si el consumo real es el anunciado por la marca, pero, tras una primera toma de contacto en el Clio, aseguramos que su rendimiento es satisfactorio. Emplea un turbo de geometría fija y de baja inercia que sopla a 0,8 bares. Su rango de funcionamiento comienza a 1.000 rpm, aunque alcanza su mayor velocidad de giro antes de llegar a las 2.000 rpm del motor, y se mantiene así hasta el régimen máximo. Eso le supone una respuesta de la mecánica en baja muy buena para un motor de sólo 1,2 l. Además, dispone de función Overboost que, durante 60 segundos, según las necesidades de carga del acelerador y por encima de 4.500 vueltas, aumenta momentáneamente la presión de soplado y, por tanto, la potencia, en un 5 por ciento, y el par, en un 4.

Este turbo está refrigerado por agua, en su parte exterior, y por aceite, puesto que el motor lleva un radiador aceite/agua que hace que el lubricante entre más fresco. Emplea válvulas de sodio que le permiten funcionar a temperaturas más altas y no es necesario enriquecer tanto la mezcla. Consigue 100 CV a 5.500 rpm con un par máximo de 14,8 mkg desde 3.000 vueltas, datos destacables en un motor de 1,2 litros. Anuncia un consumo medio de 5,9 litros, con unas emisiones de CO2 de 139 g/km. El primer modelo de Renault en montar este propulsor ha sido el Clio, pero lo veremos también en la versión más deportiva del nuevo Twingo que está a punto de llegar. En principio está ya a la venta con el acabado Rip Curl, y en junio llegará al resto de la gama Clio. Lo que más sorprende del TCE 100 es su progresividad, hasta el punto de que no da la impresión de ser un motor turboalimentado. Es agradable, suena poco, apenas vibra y tira desde abajo sin problemas. A pesar de sus 100 CV no podemos calificarlo de deportivo, pero no por ello es un motor lento; declara un paso de 0 a 100 km7h de 11,1 s y alcanza el kilómetro en 32,6 s, según datos oficiales.

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