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Renault Clio 1.5 dCi Yahoo vs Skoda Fabia 1.6 TDI Young

Sus modernos motores turbodiésel logran una economía de uso formidable, con cifras de consumo en torno a los 5 l/100 km y unas prestaciones decentes teniendo en cuenta su contenida potencia. Estamos ante la racionalidad en estado puro dentro del segmento polivalente.
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Renault Clio 1.5 dCi Yahoo vs Skoda Fabia 1.6 TDI Young
Quizá una mecánica de gasolina disponga de un precio de partida inferior y sea aún más racional. Todo depende del número de kilómetros que realicemos al año, pero también de las veces que queramos pasar por la gasolinera. En el caso de nuestros protagonistas, serán pocas. Sus 5,3 (Renault Clio) y 5,1 l/100 km (Skoda Fabia) de consumo medio obtenido por nuestro Centro Técnico así lo atestiguan, y lo mejor de todo es que no hace falta ser excesivamente meticulosos en nuestra conducción para obtener tan brillantes registros. Todo el mérito es obra de sus modernas motorizaciones, orientadas en esta ocasión a la economía de uso con un nivel de potencia relativamente modesto, escalonado electrónicamente en 75 CV. Son las versiones más básicas de sus respectivas gamas, aunque no hay que olvidar que estos mismos motores los podemos encontrar en diferentes variantes de mayor rendimiento: por encima quedan el Clio 1.5 dCi de 90 CV (hasta 110 CV en Mégane) y los Fabia 1.6 TDI de 90 y 105 CV.
Sus bastidores ya han demostrado en múltiples ocasiones muy buenas capacidades en cuanto a comportamiento. De hecho, los dos cuentan con eficaces versiones tope de gama (Renault Clio R.S. y Skoda Fabia RS) muy valoradas por los amantes de la deportividad. En esta ocasión, sin embargo, la configuración elegida dista mucho de la que emplean las versiones "racing" de ambos, ya que, tanto por nivel de potencia como por planteamiento, no requieren unos tarados de suspensión tan firmes. Son versiones fundamentalmente enfocadas hacia el confort, dado que su entorno natural será en gran medida la ciudad. Pese a ello, llegado el caso brindan una gran seguridad y nobleza de reacciones, pero a la hora de exigir el máximo a sus bastidores hay que olvidarse de la altísima precisión de guiado que ofrecen las versiones deportivas. Los neumáticos de baja fricción empleados tienen mucho que ver en ello y son causa de mayores derivas.

La carrocería del Renault Clio va algo más "sujeta", además aporta un ligerísimo plus de agilidad a la entrada de las curvas cerradas cuando circulamos a ritmo vivo. A cambio resulta un poco menos cómodo que el Skoda Fabia frente a baches pronunciados. A costa de un mayor balanceo en curva, el Skoda Fabia es algo más confortable, aunque la diferencia en cuanto a comodidad y agilidad es pequeña y no debe tomarse como un factor definitorio, ya que, además de ir igualmente asentado, aporta mucha confianza en todo momento gracias a una dirección informativa y de muy buen tacto. Precisamente la dirección es uno de los puntos flacos del Renault Clio, pues evidencia un tacto claramente eléctrico, además de ser poco informativa. Al mismo tiempo, al igual que hay berlinas de mayor tamaño con bastante asistencia de dirección para dar sensación de ligereza y agilidad, en el Renault ocurre justo lo contrario, pues resulta algo pesada y con mayor retorno del que cabría esperar, quizá para transmitir más aplomo.

En ambos casos las mecánicas resultan refinadas, si bien el aislamiento acústico que ofrecen no alcanza al de modelos de segmentos superiores. Se nota más en el Renault Clio a alta velocidad, pero sin llegar a ser criticable. En cuanto a la forma de entregar la potencia, la suavidad es una cualidad presente en ambos, al igual que la inmediatez de respuesta desde muy pocas vueltas. El motor dCi de Renault es algo más lineal y progresivo, sin apenas efecto turbo —en parte debido al contenido par y a una curva más plana—, además estira bien hasta la zona alta, por lo que invita a reducir por lo menos una marcha cuando demandamos aceleración, algo que no resulta molesto dado el buen tacto de accionamiento, rapidez y precisión del cambio. El Skoda, por su parte, cuenta con algo más de par en torno a 2.000 rpm, pero antes de llegar a 3.000 vueltas va perdiendo fuerza hasta volverse perezoso. Su carácter resulta más soso y su potencia se siente limitada artificialmente, pese a que en la mayoría de mediciones es ligeramente más rápido que el Clio. Tampoco permite una conducción "monomarcha", ya que la 5ª es tan larga que resulta poco utilizable por debajo de 80 km/h, de modo que conviene emplear con frecuencia el cambio, cuyo tacto es menos agradable y con peor precisión que en su rival francés.

En ninguno podemos hablar de un empuje contundente, de hecho, fuera de entornos urbanos, con el coche cargado y el aire acondicionado funcionando, los motores pueden resultar algo justos, aunque en general se desenvuelven correctamente y, sobre todo, con unos consumos realmente bajos.

Renault Clio
- Mecánica agradable
- Precio de partida
- Aire acondicionado de serie
Skoda Fabia
- Postura de conducción
- Habitabilidad trasera
- Acabados cuidados Renault Clio
- Regulación volante
- Ruidoso a alta velocidad
- Recuperaciones
Skoda Fabia
- 5ª muy larga
- Motor en alta
- Estética discutible
- Vida a bordo
Quizá una mecánica de gasolina disponga de un precio de partida inferior y sea aún más racional. Todo depende del número de kilómetros que realicemos al año, pero también de las veces que queramos pasar por la gasolinera. En el caso de nuestros protagonistas, serán pocas. Sus 5,3 (Renault Clio) y 5,1 l/100 km (Skoda Fabia) de consumo medio obtenido por nuestro Centro Técnico así lo atestiguan, y lo mejor de todo es que no hace falta ser excesivamente meticulosos en nuestra conducción para obtener tan brillantes registros. Todo el mérito es obra de sus modernas motorizaciones, orientadas en esta ocasión a la economía de uso con un nivel de potencia relativamente modesto, escalonado electrónicamente en 75 CV. Son las versiones más básicas de sus respectivas gamas, aunque no hay que olvidar que estos mismos motores los podemos encontrar en diferentes variantes de mayor rendimiento: por encima quedan el Clio 1.5 dCi de 90 CV (hasta 110 CV en Mégane) y los Fabia 1.6 TDI de 90 y 105 CV. Sus bastidores ya han demostrado en múltiples ocasiones muy buenas capacidades en cuanto a comportamiento. De hecho, los dos cuentan con eficaces versiones tope de gama (Renault Clio R.S. y Skoda Fabia RS) muy valoradas por los amantes de la deportividad. En esta ocasión, sin embargo, la configuración elegida dista mucho de la que emplean las versiones "racing" de ambos, ya que, tanto por nivel de potencia como por planteamiento, no requieren unos tarados de suspensión tan firmes. Son versiones fundamentalmente enfocadas hacia el confort, dado que su entorno natural será en gran medida la ciudad. Pese a ello, llegado el caso brindan una gran seguridad y nobleza de reacciones, pero a la hora de exigir el máximo a sus bastidores hay que olvidarse de la altísima precisión de guiado que ofrecen las versiones deportivas. Los neumáticos de baja fricción empleados tienen mucho que ver en ello y son causa de mayores derivas.

La carrocería del Renault Clio va algo más "sujeta", además aporta un ligerísimo plus de agilidad a la entrada de las curvas cerradas cuando circulamos a ritmo vivo. A cambio resulta un poco menos cómodo que el Skoda Fabia frente a baches pronunciados. A costa de un mayor balanceo en curva, el Skoda Fabia es algo más confortable, aunque la diferencia en cuanto a comodidad y agilidad es pequeña y no debe tomarse como un factor definitorio, ya que, además de ir igualmente asentado, aporta mucha confianza en todo momento gracias a una dirección informativa y de muy buen tacto. Precisamente la dirección es uno de los puntos flacos del Renault Clio, pues evidencia un tacto claramente eléctrico, además de ser poco informativa. Al mismo tiempo, al igual que hay berlinas de mayor tamaño con bastante asistencia de dirección para dar sensación de ligereza y agilidad, en el Renault ocurre justo lo contrario, pues resulta algo pesada y con mayor retorno del que cabría esperar, quizá para transmitir más aplomo.

En ambos casos las mecánicas resultan refinadas, si bien el aislamiento acústico que ofrecen no alcanza al de modelos de segmentos superiores. Se nota más en el Renault Clio a alta velocidad, pero sin llegar a ser criticable. En cuanto a la forma de entregar la potencia, la suavidad es una cualidad presente en ambos, al igual que la inmediatez de respuesta desde muy pocas vueltas. El motor dCi de Renault es algo más lineal y progresivo, sin apenas efecto turbo —en parte debido al contenido par y a una curva más plana—, además estira bien hasta la zona alta, por lo que invita a reducir por lo menos una marcha cuando demandamos aceleración, algo que no resulta molesto dado el buen tacto de accionamiento, rapidez y precisión del cambio. El Skoda, por su parte, cuenta con algo más de par en torno a 2.000 rpm, pero antes de llegar a 3.000 vueltas va perdiendo fuerza hasta volverse perezoso. Su carácter resulta más soso y su potencia se siente limitada artificialmente, pese a que en la mayoría de mediciones es ligeramente más rápido que el Clio. Tampoco permite una conducción "monomarcha", ya que la 5ª es tan larga que resulta poco utilizable por debajo de 80 km/h, de modo que conviene emplear con frecuencia el cambio, cuyo tacto es menos agradable y con peor precisión que en su rival francés.

En ninguno podemos hablar de un empuje contundente, de hecho, fuera de entornos urbanos, con el coche cargado y el aire acondicionado funcionando, los motores pueden resultar algo justos, aunque en general se desenvuelven correctamente y, sobre todo, con unos consumos realmente bajos.

Renault Clio
- Mecánica agradable
- Precio de partida
- Aire acondicionado de serie
Skoda Fabia
- Postura de conducción
- Habitabilidad trasera
- Acabados cuidados Renault Clio
- Regulación volante
- Ruidoso a alta velocidad
- Recuperaciones
Skoda Fabia
- 5ª muy larga
- Motor en alta
- Estética discutible
- Vida a bordo
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