Publicidad

Prueba: Opel Insignia 2.0 CDTi Biturbo 4x4

Tras el gasolina OPC, turno en el Insignia del deportivo Diesel. Un, dos, un, dos… Ya sopla y resopla en Opel el doble turbo, y lo hace con paso firme pero, a la vez, sereno. Con 195 CV, chasis rebajado y tracción total a cuestas, el nuevo Opel Insignia Biturbo gana en la práctica más agrado y precisión que explosividad.
Jordi Moral y Equipo de Pruebas -
Prueba: Opel Insignia 2.0 CDTi Biturbo 4x4

Dejando a un lado acciones de marketing, la frontera del rendimiento mecánico hoy no parece demasiado clara. Mientras unos van, otros vuelven. ¿Dos turbos mejor que uno para motores de cilindrada media y hasta 200 CV? Ingenieros de Renault nos explicaron hace tiempo que, con un solo turbo, se puede soportar con buena respuesta hasta los 100 CV por litro de cilindrada. Y así, por ejemplo, lo ha entendido también PSA, cuyo bloque 2.2 HDi ha eliminado un turbo subiendo, al tiempo, de 173 a 200 CV. En la práctica, menos complejidad y riesgo de avería, y mejores prestaciones.

 

Ejemplo es también el excelso 320d de BMW monoturbo con 184 CV, aunque las marcas de lujo, como la misma BMW o también Mercedes, sigan apostando por encima de estas potencias medias a mecánicas de 4 cilindros biturbo para justificar un plus de exclusividad. Y ahí, quizás, quiera llegar hoy Opel, asegurando que «tras centrarse en sumar eficiencia, llegó la hora en el Insignia de añadir cualidades premium y más tecnología».
 

Como también Mazda, que ya apuesta a un 2.2D de 175 CV, con similar doble turbo que Opel y gran rendimiento… aunque, eso sí, para modelos sólo de nuevo desarrollo y junto a un paquete Skyactiv de medidas que aportan más ligereza, menos fricciones y componentes adaptados. Lo que hace a cambio Opel hoy es, básicamente, modificar su 2.0 CDTi de 160 CV (primero fue sólo 110 CV, y luego también 130) y acortar casi un 10 por ciento los desarrollos de cambio para mayor respuesta. ¿Cunde lo suficiente? Arrancamos para comprobarlo
 

Progresa adecuadamente

Si esperas de inicio en este nuevo Opel Insignia el nervio aparejado a la aureola deportiva de esta versión biturbo (incluso en Opel especularon con ponerle las siglas GSi, que luego descartaron), te sorprenderá. Superado un primer «traqueteo» inicial de vibraciones hasta 1.250 rpm (un 2.0 TDi del grupo  VW es ahí más fino), el empuje es bueno. Basta primero el trabajo del turbo pequeño hasta 1.500 rpm, y desde entonces y hasta 2.500 el soplido conjunto de los dos turbos, para mover rápido a este Opel Insignia. Eso sí, siempre con total progresividad y con pasos inapreciables de un turbo a otro, salvo entre 2.500-3.000 rpm, cuando la transición del paso exclusivo al turbo grande genera una respuesta más débil.
 

Un ejemplo de suavidad ofrece por tanto este nuevo Opel Insignia, sin el habitual «lag» (retraso en la entrada del turbo) de los motores Diesel de Opel. Por ahí, creemos que compensa ya claramente este Biturbo que, junto a unos desarrollos de cambio bien ajustados, mejora mucho su agrado respecto al Opel Insignia 2.0 CDTi de 160 CV. Sin embargo, tan excepcionalmente lineal es en su entrega que no acaba luego de impresionar subiendo de vueltas. 

No esperes un Opel Insignia OPC Diesel. Sí, en cambio, una berlina muy rápida, suave y de gran dinamismo.

Porque no hay duda que rápido es este nuevo Opel Insignia Biturbo pero, además de no resultar demasiado explosivo, tampoco parecen cundir en él del todo sus casi 200 CV Diesel. Son de inicio sensaciones, pero, crono en mano, algo hay también. Mirada a la báscula y vemos que pesa 1.850 kg, prácticamente como un voluminoso SUV Audi Q5. Desde luego, nunca fue el Opel Insignia un peso pluma pero, junto a toda la transmisión 4x4, cifra hoy hasta 140 kg más de peso que sus rivales Citroën C5 2.2 HDi o Ford Mondeo 2.2 TDCi (200 CV), y hasta 250 kg por encima de más «pequeños» Honda Accord 2.2 i-DTEC de 180 CV o VW Passat 2.0 TDi/170.
 

Esa, por tanto, es la explicación por la que este nuevo Opel Insignia no logra sacar ventaja real de su exclusivo motor biturbo frente a sus rivales monoturbo, al final tanto o más rápidos y con menor consumo que él. En ese punto, pregunta por tanto obligada. Además de sumar agrado, ¿mejora este Opel Insignia Biturbo en rendimiento al mismo Insignia 2.0 CDTi monoturbo de 160 CV? Pues, comparado a la versión de tracción delantera que sólo hemos probado y que pesa casi 150 kg menos, el nuevo Biturbo acelera algo peor, recupera prácticamente igual y gasta hasta 0,5 l/100 km más. Por ahí no parece compensar esta versión, toda vez que cuesta hasta 2.500 euros más a igual equipamiento y acabado. 

De serie, el Opel Insginia Biturbo ofrece conducción adaptativa: puedes variar suspensión, dirección, motor y hasta tracción, primando aquí más o menos el reparto de par al eje trasero.

Apisonadora

Si la transmisión es motivo de aumento de peso en el nuevo Opel Insignia Biturbo (y en cualquier modelo del mercado), también es motivo en carretera de mayor agilidad… aunque pueda parecer contradictorio. Ahí este Opel Insignia sí hace honor ya al apelativo Biturbo. De fábrica llega con carrocería rebajada 15 milímetros, tracción total por Haldex, autoblocante electrónico trasero y hasta sistema de suspensión adaptativa. Y, en opción, aparece también un chasis SuperSport que incluye el eje delantero del Opel Insignia OPC y frenos Brembo (cuesta todo 2.000 euros más). Sin embargo, no creemos necesario este paquete atendiendo a cómo va ya el Opel Insignia Biturbo de serie.

 

Si siempre nos pareció el Opel Insignia de base algo seco de suspensión (incluso en modo «Tour» de su suspensión adaptativa) y menos refinado que, por ejemplo, un Citroën C5, pero al mismo tiempo también una berlina muy directa, personal y con cierto toque deportivo, ahora con el apelativo Biturbo se transforma en una máquina. Gira, reacciona y se asienta muy bien en curva, ayudado siempre por un tren delantero muy incisivo y una estupenda motricidad. Incluso forzando gas en pleno apoyo, ni surgen tirones de dirección, ni pérdidas palpables de adherencia, y ya es conocida la fantástica frenada que siempre ha demostrado el Opel Insignia, y que aquí vuelve a exhibir. Gran capacidad por tanto de bastidor y aditivos muy deportivos en combinación con un gran motor, eso sí, en comparación con menos temperamento del que muestra luego el Opel Insignia Biturbo en carretera.

 

Ambiente Insignia

Poco que destacar por dentro en esta nueva versión Biturbo que mantiene toda la esencia del resto de Opel Insignia. Salpicadero envolvente, buena ergonomía y, aquí, asientos, tapicería, pedales y volante deportivo… aunque éste sí nos parece que con demasiado diámetro. Aun de sencillo grafismo, la instrumentación resulta muy legible y también con tintes deportivos, al poder modificar el color de su iluminación: de blanco en modo «Tour» a rojo pasión en «Sport». En cuanto a espacio, este Opel Insignia sigue siendo una verdadera berlina casi coupé: amplio y gran maletero, buen espacio trasero, pero con una altura posterior justa debido a la deportiva caída de techo de la zaga.

Te recomendamos

El Kia Stinger es la gran berlina deportiva de la marca surcoreana. Su versión GT, co...

El cicloturismo es una de las actividades deportivas que más desplazamientos por nues...

Ágil, cómodo y con gran espacio, el Citroën C3 Aircross propone interesantes solucion...

Repasamos todos los SUV a los que hay que estar atento en 2018 y algunos que ya sabem...

Una encuesta a nivel europeo permite a la OCU valorar los coches más y menos fiables ...

Toda la potencia y fuerza que pueda desarrollar un coche deportivo llegará al asfalto...

POLÍTICA DE COOKIES

En MPIB utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando consideramos que está aceptando su uso. Puede obtener más información, así como conocer la manera de cambiar la configuración de los navegadores más usuales, en nuestra Política de Cookies que le recomendamos que consulte.