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Prueba: Opel Astra Sedan 1.7 CDTI

Tiene tamaño, prestaciones y estilo suficientes como para poner contra las cuerdas a su hermano mayor Insignia. Si quieres una berlina elegante aquí tienes una alternativa algo más económica dentro del segmento de los compactos.
Daniel Cuadrado -
Prueba: Opel Astra Sedan 1.7 CDTI

Antes, para hacer un sedán, bastaba con añadir un ma­letero "postizo" a la carrocería. No se integraba, sólo se añadía, dando como resultado a coches muy prácti­cos por su capacidad pero realmente feos y desproporcionados. ¿Recuerdas el Kadett 4p o, incluso, el R7? Ahora la tendencia es otra y un buen ejemplo lo tenemos en este Astra sedán, en el que el diseño y las proporcio­nes cobran mucha más importancia, hasta el punto que incluso se atreve a sacrificar parte de maletero, el principal argumento de compra en este tipo de coches, en favor de un coche más atractivo. Personalmente aplaudo este sacrificio, que tampoco es tan­to y, viendo el resultado, estoy seguro que habrá quien lo prefiera antes que la versión compacta. Es un Astra, pero bien podría pa­sar por una variante del Insignia "en peque­ño". Veamos qué ofrece.

Su base es cien por cien Astra. Comparte el bastidor de suspensión trasera semiinde­pendiente con timonería de Watt, equipa­mientos y sus mismos motores. Para esta ocasión contamos con el Diésel 1.7 CDTi en su variante de 130 caballos, acompañada del acabado Selective, el más completo de los dos que se ofertan.
 

Con este coche he tenido un pequeño dilema. Su diseño me gusta y es de los que invita a entrar y con­ducirlo, al menos a mi me pasa. Entro, me siento y todo tiene buena pinta. Los asien­tos son cómodos, con la habitual dureza ale­mana. Hay buena presentación, si bien esta unidad estaba cargada de extras hasta los topes y eso siempre ayuda a mejorar la imagen; sus opciones no son caras pero dudo mucho que si te interesa este coche llegues a equiparlo tanto, y más cuan­do hay, por ejemplo, navegadores mucho más baratos que los que ofrecen las mar­cas; no van integrados pero su funciona­lidad es incluso mejor. Pues bien, arranco y... lamentablemente el sonido se encarga de estropear la armonía. Tampoco es que me apasione como suena un TDI, un HDI o un dCi, pero son mucho más refinados que este CDTi.

Inicio la marcha y me en­cuentro con unos desarrollos del cambio largos con un escalonamiento ligeramen­te descompensado; me explico: El motor puede con ellos sin problema y tira bien desde abajo porque hay buen par. El pro­blema surge en el momento en el que se quiere conducir aprovechando ese par a baja velocidad. Cuando tienes la sensa­ción de que llega el momento adecuado de cambio, lo haces y el motor cae hasta las 1.000 vueltas, provocándote la falsa sensa­ción de falta de par y algún que otro tirón innecesario, aún si aceleras a fondo... pero tranquilo, que tiene arreglo. Dispone de tres modos de conducción: normal, Tour y Sport. Pues bien, si lo llevas en Sport, esto no pasa, ya que las respuesta del acelerador es más directa, aunque si prefieres el modo Tour, con esperar a cambiar unas 600 vueltas más tarde, todo solucionado. Reconozco que inicialmente no me gustó nada. Sin embargo, con el paso de los kiló­metros este Astra fue haciéndome cambiar de opinión.

Al sonido del motor te acostum­bras y enseguida te haces al cambio. Sus prestaciones no están nada mal y los con­sumos son realmente buenos, pudiendo hacer medias rondando los 5 l/100 km sin grandes dificultades. A esto hay que sumar un comportamiento fuera de toda duda. Transmite aplomo de ambos trenes y el ESP actúa correctamente. Puedes llegar a sentir el peso elevado que tienen todos los Astra en determinadas situaciones límite, pero para ello has de hacer como nosotros y comparar con otros coches del mercado, si no es muy posible que ni te enteres. El extra de la suspensión variable tiene un precio alto -870 euros- pero si puedes ac­ceder a él te lo recomiendo, ya que ablan­da o endurece la suspensión y dirección lo suficiente como para que lo agradezcas en cada situación.

La amplitud interior está al mismo ni­vel que la de un Focus o un Mazda 3, a los que también iguala en capacidad de ma­letero. En espacio, sin diferencias abisma­les, queda por detrás de coches como el Fluence, el Jetta, el Octavia o el Cruze, con un maletero unos 100 litros más pequeño que los modelos de VW y Skoda. Su precio se encuentra a mitad de lo que ofrecen sus rivales, mucho más ba­rato que un Jetta, algo más caro que un Cruze y al mismo nivel que un Focus. Con el actual jaleo que hay de descuentos de marcas provocados por el plan PIVE te re­comiendo que estudies bien uno por uno en cada concesionario, que ahora es un buen momento para comprar un coche. Si te gusta Opel y te acercas a verlo, no de­jes de echar un vistazo al Insignia y com­parar, sobre todo si lo que pensabas es en este último. La diferencia de precio es alta, pero la de espacio, comportamiento o equipamiento no tanto. De hecho, tendrás 60 litros más de maletero, algo más de al­tura trasera y, a igualdad de potencia, me­jores prestaciones y consumos; eso sí, si sois cinco en casa, mejor en el grande, que la diferencia importante está en el ancho interior trasero.

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