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BMW M4 Cabrio, la furia del viento

Pocos cabrios tienen el fuerte carácter del M4. Además su techo metálico le convierten en un precioso coupé, más bonito incluso que su hermano de dos puertas cerrado.
Texto: Juan Ignacio Eguiara. Fotos: Pacheco. -
BMW M4 Cabrio, la furia del viento

Al primer golpe de vista ya te conquista este M4. Me parece más atractivo que su hermano cerrado de dos puertas cuando lleva la capota metálica puesta y se convierte en un coupé. Por dentro además sigue siendo un cuatro plazas que no pierde mucha habitabilidad.

 

¿Y dinámicamente?

Pero lo interesante de un «eme» es comprobar sus cualidades dinámicas. Factor en donde debería perder mucho frente a su hermano cerrado. Y es que pesa 200 kg más debido al mecanismo del techo duro. No solo eso, sino que todo esos kilos van colocados en el tren trasero. Con esto el reparto de masas se ha inclinado hacia ese tren motriz, lo que no solo no le perjudica, sino que más bien le beneficia. Podemos decir que el M4 Cabrio pesa delante lo mismo que el Coupé y por tanto nos encontramos con un comportamiento del ese tren direccional muy similar. No subvira más ni mucho menos. Sin embargo detrás, ese peso «suplementario» le beneficia a la hora de ganar motricidad. Sus prestaciones así lo demuestran, con un launch control que permite completar unas cifras muy similares a las del cerrado (pierde solo décima y media en el 0 a 100 km/h). Y cuando entramos en el circuito, ese nerviosismo que nos sorprendió en el M4 y nos hacía sudar para hacer la vuelta rápida, se mitigó un poco. Desde luego sigue siendo un coche muy bravo, porque lleva la misma mecánica, con un 6 cilindros biturbo de 431 CV que en nuestro banco de potencia siempre supera los 450 CV. Sin duda es lo mejor del coche. Este motor es un prodigio de entrega en todos los sentidos. Combinado con el cambio de doble embrague DKG de 7 marchas (es una opción sin coste que recomiendo siempre) se convierte en una maquina perfecta para devorar kilómetros y para batir tiempos en cualquier circuito.

Sin complejos

Queda claro que este M4 Cabrio no de avergüenza frente a sus hermanos de gama. Incluso en la potencia de los frenos que demostraron sus virtudes a pesar de tener que detener más kilos y acabar desfalleciendo. Por un lado nuestro ejercicio de frenada en seco es el mejor de todos los M3/M4 que hemos tenido y por otro lado en la vuelta rápida la frenada más potente la hizo con más potencia que ninguno de ellos. Y quien sabe si galardonar al M4 más rápido precisamente al que pesa más y al que puede descapotarse. Ahora bien, eso tiene fácil solución: 9.000 euros y colocar unos discos cerámicos.

Muy rígido

La verdad es que esos kilos de más no se aprecian en la vida normal como tampoco lo hace la rigidez de la carrocería. Se muestra igual de resistente a la torsión que su hermano cerrado. Incluso dentro se nota una insonorización casi perfecta. Nuestras mediciones con el sonómetro demuestran que un cabrio no puede ser igual que la versión cerrada y hay diferencias a favor del coupé, pero hay que reconocer que esos pocos decibelios de más que tiene el Cabrio no son molestos. Por ello la sensación que se tiene dentro es la del mismo aislamiento acústico que la carrocería cerrada.

Lo que sí resulta difícil de disimular es la pérdida de maletero, aunque en el peor de los caso, con el techo abierto (maniobra que dura 20 segundos y se puede hacer hasta a 18 km/h), el volumen es de 220 litros, una cifra muy buena.

Resumiendo, que el M4 Cabrio, lejos de ser una opción testimonial pensada para un público más lúdico, pienso que es la opción más recomendable de la gama M3/4. Me parece más atractivo, puedes ir descapotado disfrutando del sonido de la mecánica y, como mínimo, va igual de bien desde un punto de vista dinámico. Y todo ello por un sobrecoste razonable.

 

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