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Porsche 911 Turbo PDK

…Sería un Porsche 911 Turbo. El resultado de combinar el nuevo motor de inyección directa con el cambio PDK da como resultado el mejor Porsche 911 Turbo de todos los tiempos que, además, pone el listón de la deportividad a un nivel difícilmente alcanzable; no es jamaicano, pero bate récords como si lo fuera.
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Porsche 911 Turbo PDK

Es el niño mimado de la casa y el icono de toda su historia, por lo que no es de extrañar que Porsche se vuelque con el 911 en cuanto tiene la más mínima oportunidad, y más si hablamos del Turbo. En el mercado no existe ningún coche que haya recibido tantas actualizaciones o mejoras y, sin embargo, haya cambiado tan poco; ahí está su principal secreto. Ninguno ha evolucionado tanto en su comportamiento, prestaciones o consumos, manteniéndose a la vez como el rey de la categoría.

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Porsche 911 Turbo PDK

Sin saltar de generación, el Porsche 997 Turbo sufre un restyling profundo al incorporar el nuevo motor de inyección directa con 3,8 litros de cilindrada —antes 3,6—, la nueva caja de cambios automatizada de doble embrague y 7 velocidades PDK, un sistema de silentblocks del motor activos dentro del recomendable paquete opcional del Sport Chrono —modifica las sujeciones del motor en función de la transferencia de pesos de la carrocería— y un nuevo diferencial autoblocante trasero con control electrónico de par —Porsche Torque Vectoring, también opcional y que se puede combinar con el cambio PDK— que funciona de maravilla.

Además, el Porsche 911 Turbo incorpora muelles progresivos en ambos trenes, se modifica el reglaje de los amortiguadores y cambia las geometrías con 5’ más de caída negativa delante, y 5’ más de convergencia detrás. Lleva los silentblocks de la suspensión con elasticidad modificada y el travesaño del eje trasero es de aluminio en lugar de acero, algo posible gracias a que la caja PDK es más pequeña que la anterior Tiptronic S. En definitiva, cambios que lo convierten en uno de los modelos tecnológicamente más avanzados del momento —es el único coche con motor de gasolina con dos turbos de geometría variable e inyección directa—.

El motor ahora dispone de 20 CV y 3 mkg más de par. No sólo cambia la forma de entregar la potencia —es más progresivo—, que ya era salvaje, o mejora las prestaciones, sino que además cambia el sonido y se bajan los consumos y emisiones. El motor es magnífico, sí, pero incluso queda parcialmente eclipsado por la nueva caja de cambios PDK, que supera al anterior Tiptronic S en velocidad, respuesta y, sobre todo, adaptación a la conducción que se realiza. Dispone de un dispositivo denominado «Launch Control» que permite hacer salidas de una forma sencilla pero con una eficacia que apabulla. Basta apretar el botón Sport Chrono Plus —opcional—, no quitar el PASM, pisar el freno a fondo con el pie izquierdo en parado, esperar a que en el volante se ilumine «Launch Control» y acelerar a fondo, que cuando soltemos el freno el coche saldrá disparado como un obús, sin apenas perder tracción y, sobre todo, recto.

La sensación de empuje es bestial, pero transmite solidez, por lo que hay que andar cautos con el velocímetro, ya que a los 3,2 segundos de soltar el freno ya estaremos a 100 km/h ¡habremos recorrido 49,6 m! y a los 11,2 segundos a 200 km/h. Esta sensación de solidez hay que respetarla, puesto que hace que la percepción de velocidad sea prácticamente la misma a 90 km/h que a 180 km/h, con los peligros que eso entraña.

El comportamiento dinámico sigue siendo tan particular como siempre, con la salvedad de que ahora la transferencia de peso hacia el tren delantero cuando iniciamos la curva es más efectiva. Sigue habiendo sensación de tren delantero flotante —ojo, que muchas veces se produce por exceso de velocidad a la entrada de la curva— pero el sistema PTV —1.400 €— hace que deje de flotar antes, obligando trabajar al neumático delantero exterior con antelación. La conclusión es que ahora el paso por curva es más rápido y fácil. Todo esto ocurre mientras el cambio, en modo automático, trabaja para nosotros como si de un coche de carreras manual se tratase. Eso sí, cuando no se quiere ir rápido, el confort que transmite no tiene nada que envidiar a un cambio por convertidor de par.

El interior del nuevo Porsche 911 Turbo no cambia apenas, sólo el color de la consola central y algunos botones. Nos han gustado mucho las nuevas levas del cambio —detrás del volante, una para subir y la otra para bajar—, que deberían ser de serie en lugar de los incómodos botones. Con el Sport Chrono, el PTV, el PDK y el volante con levas es un mejor coche, supone pagar 10.955 euros más, pero ¡no lo dude! En los 9,58 segundos que Usain Bolt hace los 100 m, el nuevo 911 Turbo se pone a 187 km/h y está a punto de completar la vuelta al estadio. No son comparables, pero los dos baten todos los récords y se muestran superiores al resto. ¿Están seguros que Porsche no tiene sede en Jamaica?

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