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Porsche 911 Turbo PDK

El 911 Turbo es aún más fácil de explorar, el nuevo 3.8 biturbo de inyección directa da 500 CV y, con la función launch control de la caja PDK, pasa de 0 a 100 km/h en sólo 3,1 segundos... Indudablemente: se avecinan nuevos récord de aceleración.
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Porsche 911 Turbo PDK
Entre la enorme flota de Porsche 911 Turbo disponibles, el S GO 539 es el más impresionante. Y por supuesto, es el que elegimos. El ambiente a bordo es como en el Porsche 911, excepto los asientos de estructura en carbono y el volante con las manetas del nuevo cambio de marchas: la izquierda para reducir y la derecha para ir aumentando. El asiento envuelve perfectamente y, a pesar de su respaldo fijo, ofrece un buen compromiso entre la flexión de las piernas y el alcance de los brazos. Antes de iniciar la marcha, acelerón en vacío, sólo para escuchar cómo resuena el sonido grave del 3,8 biturbo en los garajes. Esto promete... El Porsche 911 Turbo inicia la marcha con docilidad, el cambio PDK de doble embrague es suave en el arranque y casi imperceptible partir de entonces. Ni escasez ni sobreasistencia en dirección o en frenos. La respuesta a los mandos es siempre proporcional a la fuerza aplicada sobre ellos.

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Porsche 911 Turbo PDK

En la periferia de Lisboa el Porsche amarillo acompaña al tráfico sin la menor dificultad, el tarado del PASM en su posición más suave permite sentir las irregularidades del piso, pero sin sufrirlas y el 3,8 biturbo rueda en 7ª. Por fin llega el primer momento de poder pisar algo más el acelerador. El PDK determina la reducción ideal en un instante, el Porsche 911 Turbo llena los pulmones por primera vez esta tarde… y el resto del mundo queda detenido a nuestras espaldas. Los músculos del cuello tratan de contrarrestar tanta fuerza, pero al final la cabeza irremediablemente acaba apoyada en el respaldo. Todavía no sabemos si el 911 Turbo es más rápido que antes o todo se debe a la aceleración continua que permite el PDK, pero sigue siendo una experiencia que marca físicamente y, al menos, la legendaria oscilación de la parte delantera de todos los 911 está más atenuada. Después de las vueltas en el circuito conociendo los límites reales del coche (luego las comentamos), hemos vuelto al mundo real, a la prudencia y a velocidades muy inferiores. La dirección hace sentir la ligereza habitual eje delantero y, con frenadas mucho más suaves a la entrada de la curva, parece que el tren delantero abre la trayectoria, pero acaba por encontrar la línea marcada por el volante, con una obediencia que no tenía antes: es el efecto del PTV (Porsche Vectoring Par) que aplica freno en la rueda trasera para forzar la rotación del coche alrededor de su eje vertical. Como están fijas al volante, las manetas del cambio se convierten en excelentes aliadas para sacar partido al motor. Haber separado las funciones, una para “+” y otra para “-“, las hace a prueba de error. Aunque el poder de aceleración es brutal e intimidante, el Porsche 911 Turbo invita a empujar más y más. Todo comienza con la dirección: en el Turbo, como con cualquier 911, agarrar el volante es como palpar el asfalto con las palmas de las manos. Las suspensiones -siempre que no se seleccione el modo más firme- mantiene un buen equilibrio incluso en tramos rizados y los frenos de carbono son poderosísimos, progresivos e incansables. Encarando las curvas de manera excesivamente optimista, incluso de pie sobre los frenos, el Turbo es progresivo en la forma en que pasa del subviraje inicial a una posición neutra, que se mantiene cuando se aplasta el pie derecho. Y, a la salida de la curva, los 700 Nm transforman el Porsche 911 en un misil tierra-tierra, con una transmisión integral que exige mucho de los enormes neumáticos traseros. El modo Sport Plus define intervenciones muy tardías para el control de estabilidad (PSM) y si entra en acción es porque tiene buenos motivos para hacerlo. Es preciso forzar sentir que la parte posterior cobra vida, pero los amantes del derrapaje pueden estar tranquilos: el PSM desconectado y el 911 Turbo también sabe “andar de lado”.

Después de más de dos horas en el circuito de Estoril, con derecho a una buena docena de vueltas rápidas, hemos instalado nuestro equipo de medición el Porsche 911 Turbo. Es la prueba final: ¿acelera lo que dicen? El Launch Control es fundamental para ejecutar una arrancada que ningún piloto podría igualar, ¡en los primeros 15 metros el PDK ya ha insertado la 3ª! De 0 a 100 km/h apenas van 3,1 segundos (¡otra dimensión, ha bajado 0,8 segundos al antiguo Turbo!), los mil metros iniciales se recorren en 20,2 segundos (aquí le quita 1,8 seg undos) y para entonces ya rueda a 260 km/h. Es oficial: se puede matricular un dragster. El mejor 911, el último
Está allí para poner a punto un 935 del Museo. Es juez y parte, pero sus palabras aclaran más que fuentes “independientes”. “En la pista es muy neutro. El PDK lo hace más más rápido y suave. Permite cambiar de marcha en mitad de una curva sin desequilibrarlo y para la mayoría de los clientes de es mejor”. ¿Y los soportes de motor de rigidez variable? “En uso normal no cambia nada, pero en conducción deportiva, con cambios de trayectoria, aceleración y frenada, la trasera deja de moverse por las sacudidas del motor, lo que mejora el comportamiento”. ¿Y el ESP? “Salvo en vuelta rápida en Nurburgring, nunca lo quito”.

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