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Contacto: Porsche 911 Turbo, máxima perfección

Porsche ha vuelto a conseguir superarse a sí misma con el nuevo 911 Turbo. Si el anterior enamoró a todos los que lo probaron, el nuevo modelo hará que le sean infieles y busquen su compañía 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año.
Jesús Aguado -
Contacto: Porsche 911 Turbo, máxima perfección

Cuando la anterior generación del 911 Turbo pasó por nuestras manos, todo fueron parabienes y halagos. Y es que, la verdad, el anterior 911 Turbo era un coche “redondo” en todos los sentidos: rápido (fulgurante sería su mejor apelativo), seguro, divertido de conducir y, sobre todo, muy eficaz tanto en carreteras convencionales como en vías rápidas.

 

Parecía bastante difícil superar este grado de eficacia, pero, claro, estamos hablando de Porsche y, no nos duele en prendas admitirlo, estábamos equivocados. Se puede y, de hecho, lo han conseguido.

 

La base con la que han trabajado es la de la generación actual del 911, con lo que tiene una mayor ligereza gracias a la utilización del aluminio y materiales plásticos en muchos de sus componentes. De hecho, la marca anuncia alrededor de un 13 por ciento de menor peso comparado con las anteriores generaciones. En el Turbo, como es habitual en los últimos tiempos, se ofrecen dos versiones: Turbo, con 520 CV de potencia y Turbo S con 560 CV de potencia. Es decir 20 y 30 CV respectivamente más potentes que los precedentes. Mantiene el motor bóxer de seis cilindros, 3,6 litros de cilindrada, la inyección directa y los dos turbocompresores de geometría variable (único modelo que lleva esta tecnología). Para conseguir este incremento de potencia se ha trabajado sobre la presión de combustión, sincronización de las válvulas y el ángulo de avance de las válvulas, entre otras cosas. La presión de admisión aumenta a 1,2 bares y sube el número de revoluciones hasta 7.200 (200 rpm más). Se suma como parte del equipamiento de serie la caja automática de doble embrague PDK y, “como guiño” a su preocupación por el medio ambiente, añade la función Stop/Start y la desconexión del motor cuando se circula por inercia sin pisar el acelerador. ¿Quién ha dicho que un deportivo no debe tener también ese sentimiento ecológico?

 

Porsche 911 Turbo nuevoEn el nuevo Porsche 911 Turbo, también se ha revisado la tracción total para hacerla más eficaz y rápida en su funcionamiento y estrena una dirección activa sobre el eje trasero para dotarle de una mejor maniobrabilidad a baja velocidad y una mayor estabilidad cuando se rueda deprisa (que suele ser bastante tiempo). Además, cuenta con un nuevo sistema de aerodinámica adaptativa que hace que se despliegue el alerón trasero y, como novedad, el delantero también lo hace por etapas, dependiendo de la velocidad que llevemos.

 

Con todo este cóctel de sistemas, el nuevo Porsche 911 Turbo consigue ser más eficaz que el anterior en todos los sentidos. Durante nuestra prueba pudimos conducir el coche en circuito y la verdad es que parece mentira lo que la electrónica ha hecho con este modelo. Ya desde hace tiempo ha perdido esa sensación de flotabilidad del tren delantero y, salvo que nos empeñemos a base de acelerador y desconectar sistemas electrónicos, el eje trasero está bastante domado. Ahora se puede pisar a fondo el acelerador en una recta sin tener miedo a que la parte trasera nos adelante. Lo mismo pasa cuando abordamos una curva. La nobleza de reacciones es tal que a sus mandos parece que todos somos pilotos. Las aceleraciones son brutales, los 560 CV del Turbo S son de pura raza y todos se ponen a galopar al unísono en cuanto que hundimos el pedal del acelerador. Los frenos son incansables; da igual que los hagas trabajar a todo rendimiento en frenadas al límite en el circuito. La respuesta es siempre la misma: buena potencia de frenado y unas distancias más bien cortas. La dirección tiene una precisión casi milimétrica; donde apuntas con el volante dirige el morro del coche. Es impresionante comprobar cómo el sistema Launch Control consigue “catapultar” al coche sin que se oiga ni se sienta ni la más mínima pérdida de tracción. La velocidad a la que sales es tal que en el estómago sientes lo mismo que cuando te montas en esa atracción en la que subes sentado muchos metros y te dejan caer de golpe.

 

En pocas palabras, el 911 Turbo es de esos coches que tras probarlo te da mucha rabia no ser el afortunado de un buen premio gordo de la Lotería para tener la ocasión de guardarlo en tu garaje. Rápido como un misil, divertido de conducir, seguro, muy seguro y, sobre todo, un Porsche con todas las letras en mayúsculas. Los 186.093 euros del Turbo y los 223.967 euros del Turbo S se pueden dar por bien empleados si eres un apasionado de los coches.

 

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