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Peugeot 207 RC

La incorporación de una mecánica sobrealimentada para esta versión RC es todo un acierto ya que no sólo aporta “sensaciones” sino que en términos absolutos muestra un potencial dinámico extraordinario, con unas prestaciones excelentes capaces de plantar cara muchos rivales, teóricamente superiores.
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Peugeot 207 RC
La “Dieselmanía” ha hecho olvidar a muchos las cualidades de un modelo deportivo de gasolina. Algunos incluso se permiten el lujo, casi siempre con motivos, de “ningunear” a ciertos modelos de corte deportivo, aduciendo que su coche familiar TDi, HDi, CDTi… corre más y encima gasta menos. Pues bien, hasta aquí todo correcto. Lo que se ha olvidado en muchas ocasiones es que ese tipo de comparaciones es injusta, ya que se enfrentan motores turbodiesel a propulsores de gasolina atmosféricos. Personalmente siempre hemos creído en la gasolina como combustible adecuado para obtener determinadas sensaciones deportivas y la industria está empezando a ofrecernos motores con este combustible capaces de enfrentarse a los todopoderosos turbodiesel, y claro, no hay color.

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Peugeot 207 RC: detalles

Con sus 175 CV —casi 200 CV en nuestra unidad de pruebas—, el Peugeot 207 RC pulveriza en prestaciones a cualquier turbodiesel equivalente. Ahora sí que nuestro amigo, orgulloso propietario de un “familiar volador”, tendrá que rendirse a la evidencia y deberá admitir que su “petrolero” está por debajo de nuestro deportivo. Bueno, siempre le quedará el consuelo de decir que se gasta menos en el surtidor, pero tampoco los modelos deportivos han pretendido nunca ser un paradigma del ahorro. El motor, desarrollado en conjunto con BMW, cuenta con un turbocompresor con técnica “Twin-Scroll”, inyección directa de gasolina y distribución con calado variable en la fase de admisión y una relación de compresión inusualmente elevada —10,5:1— para un motor sobrealimentado, lo que aconseja utilizar gasolina de 98. Todos estos factores propician su rendimiento que, al margen de su brillantez en la zona alta del cuentavueltas, destaca por su amplísimo margen de utilización. El Peugeot 207 RC dispone del par máximo nominal a un régimen de 1.600 rpm, es decir más o menos como un turbodiesel de última generación, pero el RC tiene la ventaja de estirarse 2.000 vueltas por arriba con lo que el margen utilizable es, en la práctica, casi infi nito. Las cualidades mecánicas permiten la utilización de una caja de cambios de cinco relaciones y aunque lo cierto es que no se echa en falta una sexta de cara a obtener un buen rendimiento mecánico, sí redondearía el conjunto disponer de ella para que la relación final permitiese circular a velocidad constante en autopista a un régimen más moderado, circunstancia que, no sólo proporcionaría un mayor descanso mecánico en esas condiciones, sino que permitiría una reducción apreciable en el consumo.
LO MEJOR
LO PEOR

– Comportamiento deportivo
– Respuesta del motor
– Equipamiento

– Rueda de repuesto de emergencia
– Suspensión algo seca
– Consumo urbano

Como en todos los RC, el ambiente que se respira en el interior es sumamente deportivo. La palanca con el pomo de aluminio, el volante de cuero con contornos para favorecer su empuñadura en la posición correcta de manos y los pedales deportivos, también acabados en aluminio —como el reposapiés izquierdo— ya envuelven al conductor en una atmósfera muy particular que se refuerza al acomodarse en los asientos “baquet” que sujetan el cuerpo con fi rmeza. A este respecto hemos de decir que los resaltes superiores, situados a la altura de los hombros, resultan en ocasiones un tanto incómodos; es cierto que contribuyen a una sujeción más efectiva, pero dado que no se pueden hacer a medida de cada conductor, los más corpulentos pueden tener problemas al empujar el asientos los homoplatos ligeramente hacia delante.

El bastidor ha recibido mejoras para asumir el mayor trabajo al que le exige el motor. El eje posterior torsional es más rígido y hace las funciones de estabilizadora. Muelles y amortiguadores se han adaptado con unos tarados más firmes para permitir un mayor control de las oscilaciones de carrocería. Con todo, las sensaciones al volante son excelentes. El tren delantero apunta con absoluta precisión y si desconectamos el ESP, el eje torsional posterior nos ayuda con un leve deslizamiento a la entrada de los virajes. La agilidad en carreteras viradas del RC es endiablada y el chasis es tan efectivo que echamos en falta un poco más de rapidez en el cambio y un tacto de frenos algo más firme, ya que el de nuestra unidad tenía un pedal un tanto esponjoso. Una vez que salimos de las enrevesadas carreteras de montaña y circulamos por autopista, la quinta nos permite circular como si de un coche automático se tratase. Por mucho tráfico que haya y muchas veces que nos hagan reducir la velocidad, mientras no nos hagan bajar de 60 km/h podemos recuperar el ritmo sin recurrir a la cuarta y además lo podemos hacer con bastante contundencia. El equipamiento es completo y la lista de opciones escasa, con lo que los 22.000 euros de tarifa no tienen por qué verse incrementados. ¿Puntos flacos? Podría tener algo más de maletero y su habitabilidad para cuatro plazas puede ser un problema en ocasiones, pero por lo demás nos parece un producto excelente para los amantes de la conducción deportiva. La “Dieselmanía” ha hecho olvidar a muchos las cualidades de un modelo deportivo de gasolina. Algunos incluso se permiten el lujo, casi siempre con motivos, de “ningunear” a ciertos modelos de corte deportivo, aduciendo que su coche familiar TDi, HDi, CDTi… corre más y encima gasta menos. Pues bien, hasta aquí todo correcto. Lo que se ha olvidado en muchas ocasiones es que ese tipo de comparaciones es injusta, ya que se enfrentan motores turbodiesel a propulsores de gasolina atmosféricos. Personalmente siempre hemos creído en la gasolina como combustible adecuado para obtener determinadas sensaciones deportivas y la industria está empezando a ofrecernos motores con este combustible capaces de enfrentarse a los todopoderosos turbodiesel, y claro, no hay color.

Con sus 175 CV —casi 200 CV en nuestra unidad de pruebas—, el Peugeot 207 RC pulveriza en prestaciones a cualquier turbodiesel equivalente. Ahora sí que nuestro amigo, orgulloso propietario de un “familiar volador”, tendrá que rendirse a la evidencia y deberá admitir que su “petrolero” está por debajo de nuestro deportivo. Bueno, siempre le quedará el consuelo de decir que se gasta menos en el surtidor, pero tampoco los modelos deportivos han pretendido nunca ser un paradigma del ahorro. El motor, desarrollado en conjunto con BMW, cuenta con un turbocompresor con técnica “Twin-Scroll”, inyección directa de gasolina y distribución con calado variable en la fase de admisión y una relación de compresión inusualmente elevada —10,5:1— para un motor sobrealimentado, lo que aconseja utilizar gasolina de 98. Todos estos factores propician su rendimiento que, al margen de su brillantez en la zona alta del cuentavueltas, destaca por su amplísimo margen de utilización. El Peugeot 207 RC dispone del par máximo nominal a un régimen de 1.600 rpm, es decir más o menos como un turbodiesel de última generación, pero el RC tiene la ventaja de estirarse 2.000 vueltas por arriba con lo que el margen utilizable es, en la práctica, casi infi nito. Las cualidades mecánicas permiten la utilización de una caja de cambios de cinco relaciones y aunque lo cierto es que no se echa en falta una sexta de cara a obtener un buen rendimiento mecánico, sí redondearía el conjunto disponer de ella para que la relación final permitiese circular a velocidad constante en autopista a un régimen más moderado, circunstancia que, no sólo proporcionaría un mayor descanso mecánico en esas condiciones, sino que permitiría una reducción apreciable en el consumo.
LO MEJOR
LO PEOR

– Comportamiento deportivo
– Respuesta del motor
– Equipamiento

– Rueda de repuesto de emergencia
– Suspensión algo seca
– Consumo urbano

Como en todos los RC, el ambiente que se respira en el interior es sumamente deportivo. La palanca con el pomo de aluminio, el volante de cuero con contornos para favorecer su empuñadura en la posición correcta de manos y los pedales deportivos, también acabados en aluminio —como el reposapiés izquierdo— ya envuelven al conductor en una atmósfera muy particular que se refuerza al acomodarse en los asientos “baquet” que sujetan el cuerpo con fi rmeza. A este respecto hemos de decir que los resaltes superiores, situados a la altura de los hombros, resultan en ocasiones un tanto incómodos; es cierto que contribuyen a una sujeción más efectiva, pero dado que no se pueden hacer a medida de cada conductor, los más corpulentos pueden tener problemas al empujar el asientos los homoplatos ligeramente hacia delante.

El bastidor ha recibido mejoras para asumir el mayor trabajo al que le exige el motor. El eje posterior torsional es más rígido y hace las funciones de estabilizadora. Muelles y amortiguadores se han adaptado con unos tarados más firmes para permitir un mayor control de las oscilaciones de carrocería. Con todo, las sensaciones al volante son excelentes. El tren delantero apunta con absoluta precisión y si desconectamos el ESP, el eje torsional posterior nos ayuda con un leve deslizamiento a la entrada de los virajes. La agilidad en carreteras viradas del RC es endiablada y el chasis es tan efectivo que echamos en falta un poco más de rapidez en el cambio y un tacto de frenos algo más firme, ya que el de nuestra unidad tenía un pedal un tanto esponjoso. Una vez que salimos de las enrevesadas carreteras de montaña y circulamos por autopista, la quinta nos permite circular como si de un coche automático se tratase. Por mucho tráfico que haya y muchas veces que nos hagan reducir la velocidad, mientras no nos hagan bajar de 60 km/h podemos recuperar el ritmo sin recurrir a la cuarta y además lo podemos hacer con bastante contundencia. El equipamiento es completo y la lista de opciones escasa, con lo que los 22.000 euros de tarifa no tienen por qué verse incrementados. ¿Puntos flacos? Podría tener algo más de maletero y su habitabilidad para cuatro plazas puede ser un problema en ocasiones, pero por lo demás nos parece un producto excelente para los amantes de la conducción deportiva.

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