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Peugeot 407 1.6 HDi, Laguna 1.5 dCi y Passat 1.9 TDi Bluemotion

El futuro impuesto de matriculación que entrará en vigor en 2008 beneficiará a estás tres berlinas, que pagarán menos pero ofreciendo también un dinamismo suficientemente razonable.
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Peugeot 407 1.6 HDi, Laguna 1.5 dCi y Passat 1.9 TDi Bluemotion
De alguna manera, estas versiones de “baja” potencia se aprovechan de unos modernos bastidores preparados para lidiar con bastantes CV más. No por su listón prestacional se descuida la configuración de sus bastidores. Son coches sencillos y predecibles que, aun conducidos rápidos, están sometidos a menores esfuerzos de aceleración y frenada, inercias, derivas, etc. Su conducción resulta muy fácil y eficaz sin necesidad de configurar un bastidor con mucho neumático, mucho muelle y mucha amortiguación. Pero en el Passat Bluemotion, sus suspensiones específicas más cortas para bajar la altura de la carrocería en busca de aerodinámica, conllevan reducir la elasticidad de sus elementos. Automáticamente, la sensación de aplomo es mucho mayor y sus reacciones más sensitivas y directas. En realidad, tiene tacto y resultados como si montara la suspensión deportiva que ofrece Volkswagen como opción en su gama. Por todo esto parece que el Bluemotion va sobrado de chasis y en cierta medida su firme tacto quizá se aleje del equilibrio, dadas las prestaciones de su motor. Pero a cambio su estabilidad lineal es monolítica e impecables son sus apoyos ante cualquier curva de alta velocidad. En curva lenta balancea poquísimo y la dirección resulta muy directa e informativa.

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Tres berlinas Diesel: interiores

Por tacto de marcha el 407 con acabado Comfort (otra cosa es el Sport) está en el lado opuesto. Su suspensión es la más suave, pero no por ello su eficacia real es menor. Está más aislado —también junto con el Laguna monta mayor perfil de neumático— pero el guiado y la eficacia del 407 son de tanta calidad y seguridad como la del Passat. Y mientras el Volkswagen se siente muy firme, el 407 consigue su eficacia con mayor confort. El Passat no pasa por ser incómodo, ni es duro ni seco, fruto de una suspensión de calidad, pero transmite cualquier pequeño bache o badén más que el 407. También es cierto que es el que mejor frena y el que menos se descompone en maniobras bruscas o de frenado.

El Laguna es más firme de muelle que el 407, pero sigue una línea muy pareja. Es muy fino de rodadura, pero su dirección (con mucha capacidad direccional) y sus apoyos son suficientemente directos y enérgicos para alcanzar un alto dinamismo, con buena sensación de seguridad y eficacia. Si bien, sobre baches la dirección transmite pequeñas reacciones al volante cuando trabaja girada y en aceleración, y exige una mayor atención sobre lo que se está haciendo. Salvo este detalle, la estabilidad del Laguna ya no se degrada como en la anterior generación, cuando se pasaba a rodar muy rápido o las condiciones del asfalto no eran las ideales.

— Diesel muy refinado
— Consumos
— Conjunto agradable — Recuperaciones
— Dirección en baches
Ventajas fiscales
Necesidades cubiertas
Competencia general
De alguna manera, estas versiones de “baja” potencia se aprovechan de unos modernos bastidores preparados para lidiar con bastantes CV más. No por su listón prestacional se descuida la configuración de sus bastidores. Son coches sencillos y predecibles que, aun conducidos rápidos, están sometidos a menores esfuerzos de aceleración y frenada, inercias, derivas, etc. Su conducción resulta muy fácil y eficaz sin necesidad de configurar un bastidor con mucho neumático, mucho muelle y mucha amortiguación. Pero en el Passat Bluemotion, sus suspensiones específicas más cortas para bajar la altura de la carrocería en busca de aerodinámica, conllevan reducir la elasticidad de sus elementos. Automáticamente, la sensación de aplomo es mucho mayor y sus reacciones más sensitivas y directas. En realidad, tiene tacto y resultados como si montara la suspensión deportiva que ofrece Volkswagen como opción en su gama. Por todo esto parece que el Bluemotion va sobrado de chasis y en cierta medida su firme tacto quizá se aleje del equilibrio, dadas las prestaciones de su motor. Pero a cambio su estabilidad lineal es monolítica e impecables son sus apoyos ante cualquier curva de alta velocidad. En curva lenta balancea poquísimo y la dirección resulta muy directa e informativa. Por tacto de marcha el 407 con acabado Comfort (otra cosa es el Sport) está en el lado opuesto. Su suspensión es la más suave, pero no por ello su eficacia real es menor. Está más aislado —también junto con el Laguna monta mayor perfil de neumático— pero el guiado y la eficacia del 407 son de tanta calidad y seguridad como la del Passat. Y mientras el Volkswagen se siente muy firme, el 407 consigue su eficacia con mayor confort. El Passat no pasa por ser incómodo, ni es duro ni seco, fruto de una suspensión de calidad, pero transmite cualquier pequeño bache o badén más que el 407. También es cierto que es el que mejor frena y el que menos se descompone en maniobras bruscas o de frenado.

El Laguna es más firme de muelle que el 407, pero sigue una línea muy pareja. Es muy fino de rodadura, pero su dirección (con mucha capacidad direccional) y sus apoyos son suficientemente directos y enérgicos para alcanzar un alto dinamismo, con buena sensación de seguridad y eficacia. Si bien, sobre baches la dirección transmite pequeñas reacciones al volante cuando trabaja girada y en aceleración, y exige una mayor atención sobre lo que se está haciendo. Salvo este detalle, la estabilidad del Laguna ya no se degrada como en la anterior generación, cuando se pasaba a rodar muy rápido o las condiciones del asfalto no eran las ideales.

— Diesel muy refinado
— Consumos
— Conjunto agradable — Recuperaciones
— Dirección en baches
Ventajas fiscales
Necesidades cubiertas
Competencia general
De alguna manera, estas versiones de “baja” potencia se aprovechan de unos modernos bastidores preparados para lidiar con bastantes CV más. No por su listón prestacional se descuida la configuración de sus bastidores. Son coches sencillos y predecibles que, aun conducidos rápidos, están sometidos a menores esfuerzos de aceleración y frenada, inercias, derivas, etc. Su conducción resulta muy fácil y eficaz sin necesidad de configurar un bastidor con mucho neumático, mucho muelle y mucha amortiguación. Pero en el Passat Bluemotion, sus suspensiones específicas más cortas para bajar la altura de la carrocería en busca de aerodinámica, conllevan reducir la elasticidad de sus elementos. Automáticamente, la sensación de aplomo es mucho mayor y sus reacciones más sensitivas y directas. En realidad, tiene tacto y resultados como si montara la suspensión deportiva que ofrece Volkswagen como opción en su gama. Por todo esto parece que el Bluemotion va sobrado de chasis y en cierta medida su firme tacto quizá se aleje del equilibrio, dadas las prestaciones de su motor. Pero a cambio su estabilidad lineal es monolítica e impecables son sus apoyos ante cualquier curva de alta velocidad. En curva lenta balancea poquísimo y la dirección resulta muy directa e informativa. Por tacto de marcha el 407 con acabado Comfort (otra cosa es el Sport) está en el lado opuesto. Su suspensión es la más suave, pero no por ello su eficacia real es menor. Está más aislado —también junto con el Laguna monta mayor perfil de neumático— pero el guiado y la eficacia del 407 son de tanta calidad y seguridad como la del Passat. Y mientras el Volkswagen se siente muy firme, el 407 consigue su eficacia con mayor confort. El Passat no pasa por ser incómodo, ni es duro ni seco, fruto de una suspensión de calidad, pero transmite cualquier pequeño bache o badén más que el 407. También es cierto que es el que mejor frena y el que menos se descompone en maniobras bruscas o de frenado.

El Laguna es más firme de muelle que el 407, pero sigue una línea muy pareja. Es muy fino de rodadura, pero su dirección (con mucha capacidad direccional) y sus apoyos son suficientemente directos y enérgicos para alcanzar un alto dinamismo, con buena sensación de seguridad y eficacia. Si bien, sobre baches la dirección transmite pequeñas reacciones al volante cuando trabaja girada y en aceleración, y exige una mayor atención sobre lo que se está haciendo. Salvo este detalle, la estabilidad del Laguna ya no se degrada como en la anterior generación, cuando se pasaba a rodar muy rápido o las condiciones del asfalto no eran las ideales.

— Diesel muy refinado
— Consumos
— Conjunto agradable — Recuperaciones
— Dirección en baches
Ventajas fiscales
Necesidades cubiertas
Competencia general
De alguna manera, estas versiones de “baja” potencia se aprovechan de unos modernos bastidores preparados para lidiar con bastantes CV más. No por su listón prestacional se descuida la configuración de sus bastidores. Son coches sencillos y predecibles que, aun conducidos rápidos, están sometidos a menores esfuerzos de aceleración y frenada, inercias, derivas, etc. Su conducción resulta muy fácil y eficaz sin necesidad de configurar un bastidor con mucho neumático, mucho muelle y mucha amortiguación. Pero en el Passat Bluemotion, sus suspensiones específicas más cortas para bajar la altura de la carrocería en busca de aerodinámica, conllevan reducir la elasticidad de sus elementos. Automáticamente, la sensación de aplomo es mucho mayor y sus reacciones más sensitivas y directas. En realidad, tiene tacto y resultados como si montara la suspensión deportiva que ofrece Volkswagen como opción en su gama. Por todo esto parece que el Bluemotion va sobrado de chasis y en cierta medida su firme tacto quizá se aleje del equilibrio, dadas las prestaciones de su motor. Pero a cambio su estabilidad lineal es monolítica e impecables son sus apoyos ante cualquier curva de alta velocidad. En curva lenta balancea poquísimo y la dirección resulta muy directa e informativa. Por tacto de marcha el 407 con acabado Comfort (otra cosa es el Sport) está en el lado opuesto. Su suspensión es la más suave, pero no por ello su eficacia real es menor. Está más aislado —también junto con el Laguna monta mayor perfil de neumático— pero el guiado y la eficacia del 407 son de tanta calidad y seguridad como la del Passat. Y mientras el Volkswagen se siente muy firme, el 407 consigue su eficacia con mayor confort. El Passat no pasa por ser incómodo, ni es duro ni seco, fruto de una suspensión de calidad, pero transmite cualquier pequeño bache o badén más que el 407. También es cierto que es el que mejor frena y el que menos se descompone en maniobras bruscas o de frenado.

El Laguna es más firme de muelle que el 407, pero sigue una línea muy pareja. Es muy fino de rodadura, pero su dirección (con mucha capacidad direccional) y sus apoyos son suficientemente directos y enérgicos para alcanzar un alto dinamismo, con buena sensación de seguridad y eficacia. Si bien, sobre baches la dirección transmite pequeñas reacciones al volante cuando trabaja girada y en aceleración, y exige una mayor atención sobre lo que se está haciendo. Salvo este detalle, la estabilidad del Laguna ya no se degrada como en la anterior generación, cuando se pasaba a rodar muy rápido o las condiciones del asfalto no eran las ideales.

— Diesel muy refinado
— Consumos
— Conjunto agradable — Recuperaciones
— Dirección en baches
Ventajas fiscales
Necesidades cubiertas
Competencia general
De alguna manera, estas versiones de “baja” potencia se aprovechan de unos modernos bastidores preparados para lidiar con bastantes CV más. No por su listón prestacional se descuida la configuración de sus bastidores. Son coches sencillos y predecibles que, aun conducidos rápidos, están sometidos a menores esfuerzos de aceleración y frenada, inercias, derivas, etc. Su conducción resulta muy fácil y eficaz sin necesidad de configurar un bastidor con mucho neumático, mucho muelle y mucha amortiguación. Pero en el Passat Bluemotion, sus suspensiones específicas más cortas para bajar la altura de la carrocería en busca de aerodinámica, conllevan reducir la elasticidad de sus elementos. Automáticamente, la sensación de aplomo es mucho mayor y sus reacciones más sensitivas y directas. En realidad, tiene tacto y resultados como si montara la suspensión deportiva que ofrece Volkswagen como opción en su gama. Por todo esto parece que el Bluemotion va sobrado de chasis y en cierta medida su firme tacto quizá se aleje del equilibrio, dadas las prestaciones de su motor. Pero a cambio su estabilidad lineal es monolítica e impecables son sus apoyos ante cualquier curva de alta velocidad. En curva lenta balancea poquísimo y la dirección resulta muy directa e informativa. Por tacto de marcha el 407 con acabado Comfort (otra cosa es el Sport) está en el lado opuesto. Su suspensión es la más suave, pero no por ello su eficacia real es menor. Está más aislado —también junto con el Laguna monta mayor perfil de neumático— pero el guiado y la eficacia del 407 son de tanta calidad y seguridad como la del Passat. Y mientras el Volkswagen se siente muy firme, el 407 consigue su eficacia con mayor confort. El Passat no pasa por ser incómodo, ni es duro ni seco, fruto de una suspensión de calidad, pero transmite cualquier pequeño bache o badén más que el 407. También es cierto que es el que mejor frena y el que menos se descompone en maniobras bruscas o de frenado.

El Laguna es más firme de muelle que el 407, pero sigue una línea muy pareja. Es muy fino de rodadura, pero su dirección (con mucha capacidad direccional) y sus apoyos son suficientemente directos y enérgicos para alcanzar un alto dinamismo, con buena sensación de seguridad y eficacia. Si bien, sobre baches la dirección transmite pequeñas reacciones al volante cuando trabaja girada y en aceleración, y exige una mayor atención sobre lo que se está haciendo. Salvo este detalle, la estabilidad del Laguna ya no se degrada como en la anterior generación, cuando se pasaba a rodar muy rápido o las condiciones del asfalto no eran las ideales.

— Diesel muy refinado
— Consumos
— Conjunto agradable — Recuperaciones
— Dirección en baches
Ventajas fiscales
Necesidades cubiertas
Competencia general
De alguna manera, estas versiones de “baja” potencia se aprovechan de unos modernos bastidores preparados para lidiar con bastantes CV más. No por su listón prestacional se descuida la configuración de sus bastidores. Son coches sencillos y predecibles que, aun conducidos rápidos, están sometidos a menores esfuerzos de aceleración y frenada, inercias, derivas, etc. Su conducción resulta muy fácil y eficaz sin necesidad de configurar un bastidor con mucho neumático, mucho muelle y mucha amortiguación. Pero en el Passat Bluemotion, sus suspensiones específicas más cortas para bajar la altura de la carrocería en busca de aerodinámica, conllevan reducir la elasticidad de sus elementos. Automáticamente, la sensación de aplomo es mucho mayor y sus reacciones más sensitivas y directas. En realidad, tiene tacto y resultados como si montara la suspensión deportiva que ofrece Volkswagen como opción en su gama. Por todo esto parece que el Bluemotion va sobrado de chasis y en cierta medida su firme tacto quizá se aleje del equilibrio, dadas las prestaciones de su motor. Pero a cambio su estabilidad lineal es monolítica e impecables son sus apoyos ante cualquier curva de alta velocidad. En curva lenta balancea poquísimo y la dirección resulta muy directa e informativa. Por tacto de marcha el 407 con acabado Comfort (otra cosa es el Sport) está en el lado opuesto. Su suspensión es la más suave, pero no por ello su eficacia real es menor. Está más aislado —también junto con el Laguna monta mayor perfil de neumático— pero el guiado y la eficacia del 407 son de tanta calidad y seguridad como la del Passat. Y mientras el Volkswagen se siente muy firme, el 407 consigue su eficacia con mayor confort. El Passat no pasa por ser incómodo, ni es duro ni seco, fruto de una suspensión de calidad, pero transmite cualquier pequeño bache o badén más que el 407. También es cierto que es el que mejor frena y el que menos se descompone en maniobras bruscas o de frenado.

El Laguna es más firme de muelle que el 407, pero sigue una línea muy pareja. Es muy fino de rodadura, pero su dirección (con mucha capacidad direccional) y sus apoyos son suficientemente directos y enérgicos para alcanzar un alto dinamismo, con buena sensación de seguridad y eficacia. Si bien, sobre baches la dirección transmite pequeñas reacciones al volante cuando trabaja girada y en aceleración, y exige una mayor atención sobre lo que se está haciendo. Salvo este detalle, la estabilidad del Laguna ya no se degrada como en la anterior generación, cuando se pasaba a rodar muy rápido o las condiciones del asfalto no eran las ideales.

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