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Peugeot 308 1.6 HDI

La primera impresión es errónea. Tanto si lo conduces como si te llevan, da la sensación que del 7 al 8 sólo hay eso, un número. Sin embargo hay mucho más; el 308 mejora, eso sí, con mucho disimulo, y se convierte en un modelo más equilibrado y efectivo que el anterior 307.
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Peugeot 308 1.6 HDI
Por dentro lo primero que llama la atención es la sensación de amplitud de las plazas delanteras. El salpicadero ya nada tiene que ver con el anterior y queda más lejos del acompañante. En apariencia, el espacio que hay en estas dos plazas, gracias al nuevo salpicadero, es mucho mayor; y decimos en apariencia porque con el metro en la mano, tanto la anchura como la altura máxima, son exactamente las mismas que en un 307. Nada que criticar; siguen siendo mejores que las de cualquier rival.

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Peugeot 308 1.6 HDI Sport

Detrás también tenemos la misma cota de anchura, que sigue siendo igual de buena –sólo la mejora, y en 1 cm, el Ford Focus-, pero se han perdido 3 cm de hueco para las piernas de los que van detrás. En realidad, el espacio que hay dentro de todo el habitáculo es el mismo que en el 307, pero la considerable mejora que ha sufrido el coche en lo que respecta a la protección en caso de accidentes, han obligado a una nueva redistribución. Esta última medida, comparada con la de sus rivales, queda algo justa, prácticamente al mismo nivel que un Citroën C4 o un Renault Mégane, pero a 8 cm del Seat León o 6 cm de un Focus, los rivales más duros en esta medición; mucha diferencia. Con todo, dos adultos de 1,80 m podrán sentarse detrás sin que sus rodillas lleguen a tocar con los respaldos delanteros.

Los asientos, al menos en esta unidad con acabado Sport, son cómodos en las cuatro plazas principales. El quinto… como casi siempre, tiene que lidiar con un respaldo supeditado a la forma de las dos plazas que tiene a los lados. Eso sí, todos disponen de sus respectivos cinturones y reposacabezas, muy cómodos y fáciles de adaptar los delanteros. Con este acabado no hay reglaje lumbar o en inclinación de asiento, pero sí en altura. De todas formas, se consigue una posición cómoda para la conducción sin problemas. La calidad de los materiales sí aparenta mejora. Todo parece ajustar mejor y la ergonomía es buena. Hay detalles interesantes como un portagafas arriba, a la izquierda del conductor, y multitud de huecos; incluso la guantera dispone de refrigeración y un espacio destinado –vaciándola por completo- para enfriar una botella, pero se han dejado algunos aspectos importantes como la luz en el espejo de cortesía o la regulación de los respaldos traseros, que es por palanca, menos precisa que la típica rueda. De serie cuenta con un modelo de radio básico que cuenta con todas las funciones típicas a excepción de un lector de MP3, a pesar de admitir un CD. Para ello hay que gastarse 100 euros más. La capacidad de maletero crece en 10 litros –queda 40 litros por debajo de lo anunciado- y se sitúa por volumen al mismo nivel que un Toyota Auris y siempre por detrás de lo que ofrecen Ford Focus y Fiat Bravo. Se puede ampliar su capacidad abatiendo los respaldos. Aquí es necesario quitar los tres reposacabezas, complicando una operación que debería ser rápida y sencilla. Bajo el suelo del maletero, hay espacio para una rueda de repuesto de medida normal, sin embargo, en Peugeot han optado por incluir una de emergencia con una pequeña bandeja encima. Ya que no hay que ahorrar espacio ¿por qué no poner una rueda de verdad? Las paredes del maletero son rectas y sin recovecos, algo que permite ajustar mejor las maletas, pero cuenta con un plano de carga algo elevado.

Por dentro lo primero que llama la atención es la sensación de amplitud de las plazas delanteras. El salpicadero ya nada tiene que ver con el anterior y queda más lejos del acompañante. En apariencia, el espacio que hay en estas dos plazas, gracias al nuevo salpicadero, es mucho mayor; y decimos en apariencia porque con el metro en la mano, tanto la anchura como la altura máxima, son exactamente las mismas que en un 307. Nada que criticar; siguen siendo mejores que las de cualquier rival. Detrás también tenemos la misma cota de anchura, que sigue siendo igual de buena –sólo la mejora, y en 1 cm, el Ford Focus-, pero se han perdido 3 cm de hueco para las piernas de los que van detrás. En realidad, el espacio que hay dentro de todo el habitáculo es el mismo que en el 307, pero la considerable mejora que ha sufrido el coche en lo que respecta a la protección en caso de accidentes, han obligado a una nueva redistribución. Esta última medida, comparada con la de sus rivales, queda algo justa, prácticamente al mismo nivel que un Citroën C4 o un Renault Mégane, pero a 8 cm del Seat León o 6 cm de un Focus, los rivales más duros en esta medición; mucha diferencia. Con todo, dos adultos de 1,80 m podrán sentarse detrás sin que sus rodillas lleguen a tocar con los respaldos delanteros.

Los asientos, al menos en esta unidad con acabado Sport, son cómodos en las cuatro plazas principales. El quinto… como casi siempre, tiene que lidiar con un respaldo supeditado a la forma de las dos plazas que tiene a los lados. Eso sí, todos disponen de sus respectivos cinturones y reposacabezas, muy cómodos y fáciles de adaptar los delanteros. Con este acabado no hay reglaje lumbar o en inclinación de asiento, pero sí en altura. De todas formas, se consigue una posición cómoda para la conducción sin problemas. La calidad de los materiales sí aparenta mejora. Todo parece ajustar mejor y la ergonomía es buena. Hay detalles interesantes como un portagafas arriba, a la izquierda del conductor, y multitud de huecos; incluso la guantera dispone de refrigeración y un espacio destinado –vaciándola por completo- para enfriar una botella, pero se han dejado algunos aspectos importantes como la luz en el espejo de cortesía o la regulación de los respaldos traseros, que es por palanca, menos precisa que la típica rueda. De serie cuenta con un modelo de radio básico que cuenta con todas las funciones típicas a excepción de un lector de MP3, a pesar de admitir un CD. Para ello hay que gastarse 100 euros más. La capacidad de maletero crece en 10 litros –queda 40 litros por debajo de lo anunciado- y se sitúa por volumen al mismo nivel que un Toyota Auris y siempre por detrás de lo que ofrecen Ford Focus y Fiat Bravo. Se puede ampliar su capacidad abatiendo los respaldos. Aquí es necesario quitar los tres reposacabezas, complicando una operación que debería ser rápida y sencilla. Bajo el suelo del maletero, hay espacio para una rueda de repuesto de medida normal, sin embargo, en Peugeot han optado por incluir una de emergencia con una pequeña bandeja encima. Ya que no hay que ahorrar espacio ¿por qué no poner una rueda de verdad? Las paredes del maletero son rectas y sin recovecos, algo que permite ajustar mejor las maletas, pero cuenta con un plano de carga algo elevado.

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