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Peugeot 308

Es el sustituto del exitoso 307 y además inaugura una nueva generación en Peugeot: la de los modelos acabados en 8. Resulta atractivo por fuera, más amplio por dentro, se estrena con 3 motores Diesel y tres gasolina y su precio parte de los 14.600 euros. Ya lo hemos conducido; ésta es nuestra opinión.
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Peugeot 308
Las líneas maestras del 308 empezaron a trazarse hace cuatro años, en 2003, y una buena parte de ellas se corporeizaron en el concept 907 presente en el Salón del Automóvil de París de 2004. Apenas tres años más tarde, las ideas depuradas de los equipos de diseño han dado lugar a este 308 que ya podemos ver por las calles, pues está a la venta en España desde el pasado 14 de septiembre. Dicen en Peugeot que ya hay cerca de 3.000 unidades comprometidas –y eso que los medios especializados en el análisis de las novedades automovilísticas apenas hemos empezado a dar nuestras primeras opiniones basadas en la conducción del 308–. Este éxito prematuro deja ver la capacidad de atracción del nuevo modelo –parece claro que su imagen gusta- y la idea de fiabilidad que su antecesor, el 307, ha dejado finalmente en el mercado.

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Peugoet 308bis

¿Qué comunica el diseño del 308? A nuestro entender, dos conceptos básicos: dinamismo y aplomo. Ambos se complementan y nos están diciendo que el coche tiene aptitudes dinámicas capaces de generar placer de conducción y, por otra parte, que el 308 reacciona de manera noble ante nuestros aciertos y, especialmente, ante nuestros fallos al volante. Todo eso dice el diseño exterior. ¿Cómo? No hay más que “leer entre líneas”. La arquitectura del Peugeot 308 es semialta, es decir, a medio camino entre un turismo normal y un monovolumen. Visto de frente, el morro se define con una gran boca a medio camino entre la sonrisa y la agresividad y una gran uve en relieve que estira esa delantera hacia la base del parabrisas. Los faros son como dos grandes ojos rasgados y ocupan un gran espacio. En los laterales, la silueta del 308 sigue dominada por líneas tensas que transmiten movimiento para terminar en una trasera muy atractiva –parece general la opinión positiva al respecto, al menos entre nuestros colegas periodistas— regida más bien por líneas horizontales que comunican estabilidad, la misma estabilidad y aplomo que transmite el diseño exterior gracias a otros dos rasgos: la mayor anchura de las vías (3 cm más que en el 307) y, de frente, el posicionamiento de las luces antiniebla justo en los extremos del morro y casi metidas en los paragolpes integrados.

Y de puertas adentro…
Por dentro, dos ganancias claras: la luz y el espacio. Ambas cosas se consiguen también a base de diseño. El amplio parabrisas (con opción de ampliarse si se elige el techo panorámico) es el foco de iluminación de un habitáculo que convierte en sensación de amplitud los 3 cm que se han ganado en anchura de vías.

El salpicadero, de mayor inclinación, más vertical, da más espacio a los ocupantes delanteros. Detrás, los pasajeros tienen más sitio para las piernas debido al rediseño de los asientos de conductor y copiloto (una modificación que no provoca menor comodidad en estas dos plazas, como pudimos constatar en los 500 km de recorrido que hicimos en el 308).

El puesto de conducción está bien conseguido, ergonómicamente sin reproches (todo está a mano, no hemos encontrado errores en este aspecto), el aro del volante (nos hubiera gustado un diámetro algo menor) deja ver los indicadores a la perfección y éstos resultan legibles a primera vista. En cuanto a pesos y dimensiones, los tienes recogidos, junto a los datos más relevantes del nuevo Peugeot 308, en la ficha técnica a la que puedes acceder pulsando sobre la pestaña “Datos oficiales” que encontrarás por encima de nuestro texto. En el interior hay alguna sorpresa “aromaterápica”. Si quieres descubrirla, no te pierdas nuestro vídeo (a la derecha de estas líneas). Las líneas maestras del 308 empezaron a trazarse hace cuatro años, en 2003, y una buena parte de ellas se corporeizaron en el concept 907 presente en el Salón del Automóvil de París de 2004. Apenas tres años más tarde, las ideas depuradas de los equipos de diseño han dado lugar a este 308 que ya podemos ver por las calles, pues está a la venta en España desde el pasado 14 de septiembre. Dicen en Peugeot que ya hay cerca de 3.000 unidades comprometidas –y eso que los medios especializados en el análisis de las novedades automovilísticas apenas hemos empezado a dar nuestras primeras opiniones basadas en la conducción del 308–. Este éxito prematuro deja ver la capacidad de atracción del nuevo modelo –parece claro que su imagen gusta- y la idea de fiabilidad que su antecesor, el 307, ha dejado finalmente en el mercado. ¿Qué comunica el diseño del 308? A nuestro entender, dos conceptos básicos: dinamismo y aplomo. Ambos se complementan y nos están diciendo que el coche tiene aptitudes dinámicas capaces de generar placer de conducción y, por otra parte, que el 308 reacciona de manera noble ante nuestros aciertos y, especialmente, ante nuestros fallos al volante. Todo eso dice el diseño exterior. ¿Cómo? No hay más que “leer entre líneas”. La arquitectura del Peugeot 308 es semialta, es decir, a medio camino entre un turismo normal y un monovolumen. Visto de frente, el morro se define con una gran boca a medio camino entre la sonrisa y la agresividad y una gran uve en relieve que estira esa delantera hacia la base del parabrisas. Los faros son como dos grandes ojos rasgados y ocupan un gran espacio. En los laterales, la silueta del 308 sigue dominada por líneas tensas que transmiten movimiento para terminar en una trasera muy atractiva –parece general la opinión positiva al respecto, al menos entre nuestros colegas periodistas— regida más bien por líneas horizontales que comunican estabilidad, la misma estabilidad y aplomo que transmite el diseño exterior gracias a otros dos rasgos: la mayor anchura de las vías (3 cm más que en el 307) y, de frente, el posicionamiento de las luces antiniebla justo en los extremos del morro y casi metidas en los paragolpes integrados.

Y de puertas adentro…
Por dentro, dos ganancias claras: la luz y el espacio. Ambas cosas se consiguen también a base de diseño. El amplio parabrisas (con opción de ampliarse si se elige el techo panorámico) es el foco de iluminación de un habitáculo que convierte en sensación de amplitud los 3 cm que se han ganado en anchura de vías.

El salpicadero, de mayor inclinación, más vertical, da más espacio a los ocupantes delanteros. Detrás, los pasajeros tienen más sitio para las piernas debido al rediseño de los asientos de conductor y copiloto (una modificación que no provoca menor comodidad en estas dos plazas, como pudimos constatar en los 500 km de recorrido que hicimos en el 308).

El puesto de conducción está bien conseguido, ergonómicamente sin reproches (todo está a mano, no hemos encontrado errores en este aspecto), el aro del volante (nos hubiera gustado un diámetro algo menor) deja ver los indicadores a la perfección y éstos resultan legibles a primera vista. En cuanto a pesos y dimensiones, los tienes recogidos, junto a los datos más relevantes del nuevo Peugeot 308, en la ficha técnica a la que puedes acceder pulsando sobre la pestaña “Datos oficiales” que encontrarás por encima de nuestro texto. En el interior hay alguna sorpresa “aromaterápica”. Si quieres descubrirla, no te pierdas nuestro vídeo (a la derecha de estas líneas).

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