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Peugeot 308GT 1.6 THP175

Rápido, pero no radical. Así definen en Peugeot a su nuevo 308 GT de 175 CV, un automóvil de tintes deportivos que resulta cómodo y civilizado, alejado de la dureza habitual y de otros excesos de sus rivales compactos más extremos. La exclusividad es su mejor arma.
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Peugeot 308GT 1.6 THP175
Ya se encuentra en nuestros concesionarios a un precio de 23.900 euros y con carrocería de tres puertas, la única que llegará a España. Su carta de presentación es un motor de inyección directa de gasolina 1.6 turbo de 175 CV desarrollado conjuntamente con BMW, el mismo que anima al Mini Cooper S y que también se encuentra en la gama Peugeot con la potencia rebajada a 150 CV. Sin embargo, el Peugeot 308 1.6 THP 175 GT apunta a un público muy específico, de hecho, las previsiones de ventas en el mercado español son de sólo 150 unidades para 2008.
El Peugeot 308 GT está dotado de un nivel de equipamiento muy amplio, en el que no faltan techo panorámico de cristal, faros de xenón direccionales o control electrónico de estabilidad ESP de serie. Es el único 308 en el que se puede desconectar por completo este sistema de ayuda a la conducción y no se vuelve a activar automáticamente al superar los 50 km/h, algo que demuestra el planteamiento del coche, que, sin ser radical, sí que permite disfrutar de la conducción sin mediación de intrusivos “filtros” electrónicos que, en este caso, pueden llegar a actuar antes de lo deseable en fuertes apoyos para evitar cualquier atisbo de sobreviraje, o a la salida de curvas muy cerradas para mitigar pérdidas de tracción. En general, el comportamiento de este Peugeot 308 GT es muy neutro, de reacciones fáciles que permiten una conducción muy rápida con poco esfuerzo, al mismo tiempo que mantiene un grado de confort muy alto. Los amantes de la deportividad en estado puro echarán de menos algo más de agilidad en los cambios de apoyo, un guiado más milimétrico del tren delantero o una capacidad de frenado mayor, a pesar de que son aspectos que están a muy buen nivel.

Lo mejor de todo es sin duda el motor, capaz de empujar con soltura a cualquier régimen y con una regularidad de funcionamiento y una suavidad excepcionales. Sube de vueltas con entusiasmo y si no estamos atentos llegaremos al corte de inyección más de una vez, además suena bien, aunque sin cobrar mucho protagonismo dentro del habitáculo. Unido a la nueva caja de cambios de 6 marchas de este 308 GT, que resulta rápida y muy precisa —y sin holguras de la palanca una vez insertada la marcha—, el nivel de dinamismo está más que asegurado, y apoyado por un buen tacto de todos los mandos.

Exteriormente se distingue por el morro inspirado en el prototipo RCZ, con una rejilla específica para la parrilla, así como por un deflector trasero que aporta cierto apoyo aerodinámico a alta velocidad y por los escapes integrados en una especie de “difusor”. Las llantas de aleación de 18 pulgadas con control de presión de inflado completan un conjunto que resulta bastante discreto en apariencia teniendo en cuenta sus posibilidades dinámicas. La altura de la carrocería está rebajada 10 milímetros. En el interior predominan los acabados en aluminio, material que se puede ver en los pedales, en el reposapiés y en el pomo de la palanca de cambios. También es específico el volante de cuero, que es de un diámetro bastante amplio y con zonas perforadas en la posición natural de las manos. Se trata de un coche rápido, cómodo y refinado, muy agradable de conducir, pero que no emociona cuando es llevado hasta el límite. Una opción demasiado lógica para tratarse de un deportivo, aunque en conjunto resulta apetecible. Ya se encuentra en nuestros concesionarios a un precio de 23.900 euros y con carrocería de tres puertas, la única que llegará a España. Su carta de presentación es un motor de inyección directa de gasolina 1.6 turbo de 175 CV desarrollado conjuntamente con BMW, el mismo que anima al Mini Cooper S y que también se encuentra en la gama Peugeot con la potencia rebajada a 150 CV. Sin embargo, el Peugeot 308 1.6 THP 175 GT apunta a un público muy específico, de hecho, las previsiones de ventas en el mercado español son de sólo 150 unidades para 2008. El Peugeot 308 GT está dotado de un nivel de equipamiento muy amplio, en el que no faltan techo panorámico de cristal, faros de xenón direccionales o control electrónico de estabilidad ESP de serie. Es el único 308 en el que se puede desconectar por completo este sistema de ayuda a la conducción y no se vuelve a activar automáticamente al superar los 50 km/h, algo que demuestra el planteamiento del coche, que, sin ser radical, sí que permite disfrutar de la conducción sin mediación de intrusivos “filtros” electrónicos que, en este caso, pueden llegar a actuar antes de lo deseable en fuertes apoyos para evitar cualquier atisbo de sobreviraje, o a la salida de curvas muy cerradas para mitigar pérdidas de tracción. En general, el comportamiento de este Peugeot 308 GT es muy neutro, de reacciones fáciles que permiten una conducción muy rápida con poco esfuerzo, al mismo tiempo que mantiene un grado de confort muy alto. Los amantes de la deportividad en estado puro echarán de menos algo más de agilidad en los cambios de apoyo, un guiado más milimétrico del tren delantero o una capacidad de frenado mayor, a pesar de que son aspectos que están a muy buen nivel.

Lo mejor de todo es sin duda el motor, capaz de empujar con soltura a cualquier régimen y con una regularidad de funcionamiento y una suavidad excepcionales. Sube de vueltas con entusiasmo y si no estamos atentos llegaremos al corte de inyección más de una vez, además suena bien, aunque sin cobrar mucho protagonismo dentro del habitáculo. Unido a la nueva caja de cambios de 6 marchas de este 308 GT, que resulta rápida y muy precisa —y sin holguras de la palanca una vez insertada la marcha—, el nivel de dinamismo está más que asegurado, y apoyado por un buen tacto de todos los mandos.

Exteriormente se distingue por el morro inspirado en el prototipo RCZ, con una rejilla específica para la parrilla, así como por un deflector trasero que aporta cierto apoyo aerodinámico a alta velocidad y por los escapes integrados en una especie de “difusor”. Las llantas de aleación de 18 pulgadas con control de presión de inflado completan un conjunto que resulta bastante discreto en apariencia teniendo en cuenta sus posibilidades dinámicas. La altura de la carrocería está rebajada 10 milímetros. En el interior predominan los acabados en aluminio, material que se puede ver en los pedales, en el reposapiés y en el pomo de la palanca de cambios. También es específico el volante de cuero, que es de un diámetro bastante amplio y con zonas perforadas en la posición natural de las manos. Se trata de un coche rápido, cómodo y refinado, muy agradable de conducir, pero que no emociona cuando es llevado hasta el límite. Una opción demasiado lógica para tratarse de un deportivo, aunque en conjunto resulta apetecible.
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