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Peugeot 407 2.2i 16V frente a Skoda Octavia 1.8 TSI

Aunque anuladas por las versiones Diesel, estas dos opciones de gasolina del Peugeot 407 y Skoda Octavia proponen dos alternativas a los reacios al gasóleo. El motor del 407 es de la “vieja” escuela, mientras el Octavia apuesta por las últimas innovaciones técnicas en la materia.
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Peugeot 407 2.2i 16V frente a Skoda Octavia 1.8 TSI
Qué diferentes pueden ser dos motores que anuncian idénticos valores absolutos de potencia (160 CV) y similares de par (22,4 mkg el 407 y 25,5 el Octavia). Un análisis más profundo nos enseña que el motor turbo del Octavia consigue sus valores a regímenes más bajos (a 1.500 anuncia su par máximo) y constantes (lo mantiene hasta 4.200 rpm) que el motor atmosférico, por lo que desde su bajo régimen ya es un motor extraordinario. Desde el mismo inicio de marcha, el Octavia disfruta de un empuje con una consistencia y rapidez de respuesta absolutamente inalcanzable para el motor atmosférico del 407. Éste, como atmosférico, tiene un golpe de gas inicial razonablemente consistente, pero su escalada posterior es lenta en comparación. El motor atmosférico del 407 vive 2.000 vueltas por detrás del TSI del Octavia y, por tanto, sólo puede intentar seguir la estela de éste si lo hacemos trabajar en la zona media/alta del cuentarrevoluciones, mientras el TSI abusa sosegadamente del bajo/medio régimen.
En ciudad, el TSI está preparado para aprovechar a golpe de acelerador cualquier hueco y en carretera permite una conducción monomarcha en 6ª con una solvencia para adelantar o superar repechos sobresaliente. Son situaciones en los que el 407 exige trabajar con el cambio para intentar no perder la comba. Donde no puede hacer nada es si decidimos aprovechar también el generoso margen de funcionamiento del motor 1.8 TSI, plenamente operativo desde 1.000 hasta 7.000 revoluciones, donde sus números de aceleración y recuperación son extraordinarios. Esta plenitud del motor TSI no sólo hay que valorarla por sus prestaciones, también por el agrado de conducción, fruto de su menor dependencia del cambio y rumorosidad de giro. Pero lo mejor viene dado por los consumos del moderno motor TSI. De alguna manera confirma el objetivo de los motores “downsizing”, de contener los consumos con menos cilindrada y obtener prestación con la sobrealimentación. El TSI combina su mejor respuesta al acelerador con mejores consumos en cualquier circunstancia que el 2.2i del 407 (nuestra media ponderada ha sido de 9,6 l/100 km en el 407 por 8,7 en el Octavia) , además estrechando considerablemente las diferencias con un turbodiesel equivalente. No deja de resultar curioso que el Octavia, partiendo de una plataforma del segmento de los compactos y heredando una distancia entre ejes que es la más pequeña entre las berlinas medias, sea capaz de ofrecer tan buenas plazas traseras y un enorme maletero (635 litros verificados), aunque aquí el truco está en su largo voladizo. Y, curiosamente, si hay que penalizar a alguna berlina media por estos dos parámetros, es el 407, sobre todo por unas plazas traseras que dejan poco espacio para las piernas. Y la altura que ahí ofrece no es peor porque la banqueta se ha ubicado muy baja, lo que por otra parte obliga a una posición algo incómoda al quedar la cadera por debajo de las rodillas. Siempre hemos dicho que el 407 es un claro ejemplo donde el diseño ha robado importancia a cierta funcionalidad interior.

Contra ese diseño afilado, el Octavia consigue con sus formas cuadradas una ergonomía más natural y una sensación de espacio mayor. Delante no hay grandes diferencias y por lo que respecta al conductor, no debiera encontrar en ningún modelo problemas para encontrar un buen puesto de conducción. El maletero del 407 está algo por debajo de la media del segmento (465 litros verificados), pero quizás sea mayor inconveniente una boca de acceso pequeña, y más frente a la practicidad del portón del Octavia. Pero no todo es grande en el Skoda, que ofrece un depósito pequeño, en consonancia con su plataforma, de 55 litros frente a los 66 del 407, aunque las diferencias de consumo equiparen las autonomías. Ya hemos comentado una mayor suavidad de rodadura en el Octavia que acompaña también un motor más fino de funcionamiento y capacitado para girar a menos revoluciones, lo que revierte en un mayor agrado general de conducción. El apartado de comportamiento ya nos ha adelantado las buenas bases de estos dos modelos para satisfacer a la mayoría de sus conductores. Y en una conducción extrema no son coches críticos, también porque el control de estabilidad, de serie en los dos modelos, trabaja anteponiendo la seguridad. Su capacidad de frenada, si a distancias nos referimos, son simplemente buenas en ambos modelos, que necesitan espacios parecidos a pesar de que el Peugeot, también más pesado, dispone de un equipo más generoso. El equipamiento pasivo es similar en ambos, aunque hay que destacar el airbag de rodilla del conductor en el 407, un tipo de airbag que poco a poco va entrando en escena. El Octavia lucha mejor en todos los frentes para ofrecer una alternativa de gasolina con todo lo bueno de la materia y controlando su peor argumento: el consumo. Independientemente de que sea más barato, su motor consume menos combustible y, además, ofreciendo un agrado y poderío dinámico muy superior al del 407. Funcionalmente, como berlinas medias familiares, el Octavia resulta un coche más práctico, por su mejor habitabilidad posterior e inmenso maletero. En el Peugeot, como ya hemos comentado, su trabajado diseño cobra sus tributos. Los dos modelos ofrecen un equipamiento general, tanto de serie como opcional, paralelo, que permite configurar versiones con un buen contenido tecnológico y de confort, aunque no adopten últimas aportaciones en el segmento como los faros direccionales o el freno de estacionamiento eléctrico. En el Octavia, optando por las llantas de 17 pulgadas, se conserva la de 16 original para la de repuesto. Peugeot 407
— Comportamiento
— Equipamiento de seguridad
Skoda Octavia
— Excelentes prestaciones
— Consumos contenidos
— Maletero muy amplio
Peugeot 407
— Consumo urbano
— Recuperaciones
— Boca del maletero
Skoda Octavia
— Presentación austera
— Rueda de repuesto diferente
— Asientos mejorables
Comportamiento
Qué diferentes pueden ser dos motores que anuncian idénticos valores absolutos de potencia (160 CV) y similares de par (22,4 mkg el 407 y 25,5 el Octavia). Un análisis más profundo nos enseña que el motor turbo del Octavia consigue sus valores a regímenes más bajos (a 1.500 anuncia su par máximo) y constantes (lo mantiene hasta 4.200 rpm) que el motor atmosférico, por lo que desde su bajo régimen ya es un motor extraordinario. Desde el mismo inicio de marcha, el Octavia disfruta de un empuje con una consistencia y rapidez de respuesta absolutamente inalcanzable para el motor atmosférico del 407. Éste, como atmosférico, tiene un golpe de gas inicial razonablemente consistente, pero su escalada posterior es lenta en comparación. El motor atmosférico del 407 vive 2.000 vueltas por detrás del TSI del Octavia y, por tanto, sólo puede intentar seguir la estela de éste si lo hacemos trabajar en la zona media/alta del cuentarrevoluciones, mientras el TSI abusa sosegadamente del bajo/medio régimen. En ciudad, el TSI está preparado para aprovechar a golpe de acelerador cualquier hueco y en carretera permite una conducción monomarcha en 6ª con una solvencia para adelantar o superar repechos sobresaliente. Son situaciones en los que el 407 exige trabajar con el cambio para intentar no perder la comba. Donde no puede hacer nada es si decidimos aprovechar también el generoso margen de funcionamiento del motor 1.8 TSI, plenamente operativo desde 1.000 hasta 7.000 revoluciones, donde sus números de aceleración y recuperación son extraordinarios. Esta plenitud del motor TSI no sólo hay que valorarla por sus prestaciones, también por el agrado de conducción, fruto de su menor dependencia del cambio y rumorosidad de giro. Pero lo mejor viene dado por los consumos del moderno motor TSI. De alguna manera confirma el objetivo de los motores “downsizing”, de contener los consumos con menos cilindrada y obtener prestación con la sobrealimentación. El TSI combina su mejor respuesta al acelerador con mejores consumos en cualquier circunstancia que el 2.2i del 407 (nuestra media ponderada ha sido de 9,6 l/100 km en el 407 por 8,7 en el Octavia) , además estrechando considerablemente las diferencias con un turbodiesel equivalente. No deja de resultar curioso que el Octavia, partiendo de una plataforma del segmento de los compactos y heredando una distancia entre ejes que es la más pequeña entre las berlinas medias, sea capaz de ofrecer tan buenas plazas traseras y un enorme maletero (635 litros verificados), aunque aquí el truco está en su largo voladizo. Y, curiosamente, si hay que penalizar a alguna berlina media por estos dos parámetros, es el 407, sobre todo por unas plazas traseras que dejan poco espacio para las piernas. Y la altura que ahí ofrece no es peor porque la banqueta se ha ubicado muy baja, lo que por otra parte obliga a una posición algo incómoda al quedar la cadera por debajo de las rodillas. Siempre hemos dicho que el 407 es un claro ejemplo donde el diseño ha robado importancia a cierta funcionalidad interior.

Contra ese diseño afilado, el Octavia consigue con sus formas cuadradas una ergonomía más natural y una sensación de espacio mayor. Delante no hay grandes diferencias y por lo que respecta al conductor, no debiera encontrar en ningún modelo problemas para encontrar un buen puesto de conducción. El maletero del 407 está algo por debajo de la media del segmento (465 litros verificados), pero quizás sea mayor inconveniente una boca de acceso pequeña, y más frente a la practicidad del portón del Octavia. Pero no todo es grande en el Skoda, que ofrece un depósito pequeño, en consonancia con su plataforma, de 55 litros frente a los 66 del 407, aunque las diferencias de consumo equiparen las autonomías. Ya hemos comentado una mayor suavidad de rodadura en el Octavia que acompaña también un motor más fino de funcionamiento y capacitado para girar a menos revoluciones, lo que revierte en un mayor agrado general de conducción. El apartado de comportamiento ya nos ha adelantado las buenas bases de estos dos modelos para satisfacer a la mayoría de sus conductores. Y en una conducción extrema no son coches críticos, también porque el control de estabilidad, de serie en los dos modelos, trabaja anteponiendo la seguridad. Su capacidad de frenada, si a distancias nos referimos, son simplemente buenas en ambos modelos, que necesitan espacios parecidos a pesar de que el Peugeot, también más pesado, dispone de un equipo más generoso. El equipamiento pasivo es similar en ambos, aunque hay que destacar el airbag de rodilla del conductor en el 407, un tipo de airbag que poco a poco va entrando en escena. El Octavia lucha mejor en todos los frentes para ofrecer una alternativa de gasolina con todo lo bueno de la materia y controlando su peor argumento: el consumo. Independientemente de que sea más barato, su motor consume menos combustible y, además, ofreciendo un agrado y poderío dinámico muy superior al del 407. Funcionalmente, como berlinas medias familiares, el Octavia resulta un coche más práctico, por su mejor habitabilidad posterior e inmenso maletero. En el Peugeot, como ya hemos comentado, su trabajado diseño cobra sus tributos. Los dos modelos ofrecen un equipamiento general, tanto de serie como opcional, paralelo, que permite configurar versiones con un buen contenido tecnológico y de confort, aunque no adopten últimas aportaciones en el segmento como los faros direccionales o el freno de estacionamiento eléctrico. En el Octavia, optando por las llantas de 17 pulgadas, se conserva la de 16 original para la de repuesto. Peugeot 407
— Comportamiento
— Equipamiento de seguridad
Skoda Octavia
— Excelentes prestaciones
— Consumos contenidos
— Maletero muy amplio
Peugeot 407
— Consumo urbano
— Recuperaciones
— Boca del maletero
Skoda Octavia
— Presentación austera
— Rueda de repuesto diferente
— Asientos mejorables
Comportamiento
Qué diferentes pueden ser dos motores que anuncian idénticos valores absolutos de potencia (160 CV) y similares de par (22,4 mkg el 407 y 25,5 el Octavia). Un análisis más profundo nos enseña que el motor turbo del Octavia consigue sus valores a regímenes más bajos (a 1.500 anuncia su par máximo) y constantes (lo mantiene hasta 4.200 rpm) que el motor atmosférico, por lo que desde su bajo régimen ya es un motor extraordinario. Desde el mismo inicio de marcha, el Octavia disfruta de un empuje con una consistencia y rapidez de respuesta absolutamente inalcanzable para el motor atmosférico del 407. Éste, como atmosférico, tiene un golpe de gas inicial razonablemente consistente, pero su escalada posterior es lenta en comparación. El motor atmosférico del 407 vive 2.000 vueltas por detrás del TSI del Octavia y, por tanto, sólo puede intentar seguir la estela de éste si lo hacemos trabajar en la zona media/alta del cuentarrevoluciones, mientras el TSI abusa sosegadamente del bajo/medio régimen. En ciudad, el TSI está preparado para aprovechar a golpe de acelerador cualquier hueco y en carretera permite una conducción monomarcha en 6ª con una solvencia para adelantar o superar repechos sobresaliente. Son situaciones en los que el 407 exige trabajar con el cambio para intentar no perder la comba. Donde no puede hacer nada es si decidimos aprovechar también el generoso margen de funcionamiento del motor 1.8 TSI, plenamente operativo desde 1.000 hasta 7.000 revoluciones, donde sus números de aceleración y recuperación son extraordinarios. Esta plenitud del motor TSI no sólo hay que valorarla por sus prestaciones, también por el agrado de conducción, fruto de su menor dependencia del cambio y rumorosidad de giro. Pero lo mejor viene dado por los consumos del moderno motor TSI. De alguna manera confirma el objetivo de los motores “downsizing”, de contener los consumos con menos cilindrada y obtener prestación con la sobrealimentación. El TSI combina su mejor respuesta al acelerador con mejores consumos en cualquier circunstancia que el 2.2i del 407 (nuestra media ponderada ha sido de 9,6 l/100 km en el 407 por 8,7 en el Octavia) , además estrechando considerablemente las diferencias con un turbodiesel equivalente. No deja de resultar curioso que el Octavia, partiendo de una plataforma del segmento de los compactos y heredando una distancia entre ejes que es la más pequeña entre las berlinas medias, sea capaz de ofrecer tan buenas plazas traseras y un enorme maletero (635 litros verificados), aunque aquí el truco está en su largo voladizo. Y, curiosamente, si hay que penalizar a alguna berlina media por estos dos parámetros, es el 407, sobre todo por unas plazas traseras que dejan poco espacio para las piernas. Y la altura que ahí ofrece no es peor porque la banqueta se ha ubicado muy baja, lo que por otra parte obliga a una posición algo incómoda al quedar la cadera por debajo de las rodillas. Siempre hemos dicho que el 407 es un claro ejemplo donde el diseño ha robado importancia a cierta funcionalidad interior.

Contra ese diseño afilado, el Octavia consigue con sus formas cuadradas una ergonomía más natural y una sensación de espacio mayor. Delante no hay grandes diferencias y por lo que respecta al conductor, no debiera encontrar en ningún modelo problemas para encontrar un buen puesto de conducción. El maletero del 407 está algo por debajo de la media del segmento (465 litros verificados), pero quizás sea mayor inconveniente una boca de acceso pequeña, y más frente a la practicidad del portón del Octavia. Pero no todo es grande en el Skoda, que ofrece un depósito pequeño, en consonancia con su plataforma, de 55 litros frente a los 66 del 407, aunque las diferencias de consumo equiparen las autonomías. Ya hemos comentado una mayor suavidad de rodadura en el Octavia que acompaña también un motor más fino de funcionamiento y capacitado para girar a menos revoluciones, lo que revierte en un mayor agrado general de conducción. El apartado de comportamiento ya nos ha adelantado las buenas bases de estos dos modelos para satisfacer a la mayoría de sus conductores. Y en una conducción extrema no son coches críticos, también porque el control de estabilidad, de serie en los dos modelos, trabaja anteponiendo la seguridad. Su capacidad de frenada, si a distancias nos referimos, son simplemente buenas en ambos modelos, que necesitan espacios parecidos a pesar de que el Peugeot, también más pesado, dispone de un equipo más generoso. El equipamiento pasivo es similar en ambos, aunque hay que destacar el airbag de rodilla del conductor en el 407, un tipo de airbag que poco a poco va entrando en escena. El Octavia lucha mejor en todos los frentes para ofrecer una alternativa de gasolina con todo lo bueno de la materia y controlando su peor argumento: el consumo. Independientemente de que sea más barato, su motor consume menos combustible y, además, ofreciendo un agrado y poderío dinámico muy superior al del 407. Funcionalmente, como berlinas medias familiares, el Octavia resulta un coche más práctico, por su mejor habitabilidad posterior e inmenso maletero. En el Peugeot, como ya hemos comentado, su trabajado diseño cobra sus tributos. Los dos modelos ofrecen un equipamiento general, tanto de serie como opcional, paralelo, que permite configurar versiones con un buen contenido tecnológico y de confort, aunque no adopten últimas aportaciones en el segmento como los faros direccionales o el freno de estacionamiento eléctrico. En el Octavia, optando por las llantas de 17 pulgadas, se conserva la de 16 original para la de repuesto. Peugeot 407
— Comportamiento
— Equipamiento de seguridad
Skoda Octavia
— Excelentes prestaciones
— Consumos contenidos
— Maletero muy amplio
Peugeot 407
— Consumo urbano
— Recuperaciones
— Boca del maletero
Skoda Octavia
— Presentación austera
— Rueda de repuesto diferente
— Asientos mejorables
Comportamiento
Qué diferentes pueden ser dos motores que anuncian idénticos valores absolutos de potencia (160 CV) y similares de par (22,4 mkg el 407 y 25,5 el Octavia). Un análisis más profundo nos enseña que el motor turbo del Octavia consigue sus valores a regímenes más bajos (a 1.500 anuncia su par máximo) y constantes (lo mantiene hasta 4.200 rpm) que el motor atmosférico, por lo que desde su bajo régimen ya es un motor extraordinario. Desde el mismo inicio de marcha, el Octavia disfruta de un empuje con una consistencia y rapidez de respuesta absolutamente inalcanzable para el motor atmosférico del 407. Éste, como atmosférico, tiene un golpe de gas inicial razonablemente consistente, pero su escalada posterior es lenta en comparación. El motor atmosférico del 407 vive 2.000 vueltas por detrás del TSI del Octavia y, por tanto, sólo puede intentar seguir la estela de éste si lo hacemos trabajar en la zona media/alta del cuentarrevoluciones, mientras el TSI abusa sosegadamente del bajo/medio régimen. En ciudad, el TSI está preparado para aprovechar a golpe de acelerador cualquier hueco y en carretera permite una conducción monomarcha en 6ª con una solvencia para adelantar o superar repechos sobresaliente. Son situaciones en los que el 407 exige trabajar con el cambio para intentar no perder la comba. Donde no puede hacer nada es si decidimos aprovechar también el generoso margen de funcionamiento del motor 1.8 TSI, plenamente operativo desde 1.000 hasta 7.000 revoluciones, donde sus números de aceleración y recuperación son extraordinarios. Esta plenitud del motor TSI no sólo hay que valorarla por sus prestaciones, también por el agrado de conducción, fruto de su menor dependencia del cambio y rumorosidad de giro. Pero lo mejor viene dado por los consumos del moderno motor TSI. De alguna manera confirma el objetivo de los motores “downsizing”, de contener los consumos con menos cilindrada y obtener prestación con la sobrealimentación. El TSI combina su mejor respuesta al acelerador con mejores consumos en cualquier circunstancia que el 2.2i del 407 (nuestra media ponderada ha sido de 9,6 l/100 km en el 407 por 8,7 en el Octavia) , además estrechando considerablemente las diferencias con un turbodiesel equivalente. No deja de resultar curioso que el Octavia, partiendo de una plataforma del segmento de los compactos y heredando una distancia entre ejes que es la más pequeña entre las berlinas medias, sea capaz de ofrecer tan buenas plazas traseras y un enorme maletero (635 litros verificados), aunque aquí el truco está en su largo voladizo. Y, curiosamente, si hay que penalizar a alguna berlina media por estos dos parámetros, es el 407, sobre todo por unas plazas traseras que dejan poco espacio para las piernas. Y la altura que ahí ofrece no es peor porque la banqueta se ha ubicado muy baja, lo que por otra parte obliga a una posición algo incómoda al quedar la cadera por debajo de las rodillas. Siempre hemos dicho que el 407 es un claro ejemplo donde el diseño ha robado importancia a cierta funcionalidad interior.

Contra ese diseño afilado, el Octavia consigue con sus formas cuadradas una ergonomía más natural y una sensación de espacio mayor. Delante no hay grandes diferencias y por lo que respecta al conductor, no debiera encontrar en ningún modelo problemas para encontrar un buen puesto de conducción. El maletero del 407 está algo por debajo de la media del segmento (465 litros verificados), pero quizás sea mayor inconveniente una boca de acceso pequeña, y más frente a la practicidad del portón del Octavia. Pero no todo es grande en el Skoda, que ofrece un depósito pequeño, en consonancia con su plataforma, de 55 litros frente a los 66 del 407, aunque las diferencias de consumo equiparen las autonomías. Ya hemos comentado una mayor suavidad de rodadura en el Octavia que acompaña también un motor más fino de funcionamiento y capacitado para girar a menos revoluciones, lo que revierte en un mayor agrado general de conducción. El apartado de comportamiento ya nos ha adelantado las buenas bases de estos dos modelos para satisfacer a la mayoría de sus conductores. Y en una conducción extrema no son coches críticos, también porque el control de estabilidad, de serie en los dos modelos, trabaja anteponiendo la seguridad. Su capacidad de frenada, si a distancias nos referimos, son simplemente buenas en ambos modelos, que necesitan espacios parecidos a pesar de que el Peugeot, también más pesado, dispone de un equipo más generoso. El equipamiento pasivo es similar en ambos, aunque hay que destacar el airbag de rodilla del conductor en el 407, un tipo de airbag que poco a poco va entrando en escena. El Octavia lucha mejor en todos los frentes para ofrecer una alternativa de gasolina con todo lo bueno de la materia y controlando su peor argumento: el consumo. Independientemente de que sea más barato, su motor consume menos combustible y, además, ofreciendo un agrado y poderío dinámico muy superior al del 407. Funcionalmente, como berlinas medias familiares, el Octavia resulta un coche más práctico, por su mejor habitabilidad posterior e inmenso maletero. En el Peugeot, como ya hemos comentado, su trabajado diseño cobra sus tributos. Los dos modelos ofrecen un equipamiento general, tanto de serie como opcional, paralelo, que permite configurar versiones con un buen contenido tecnológico y de confort, aunque no adopten últimas aportaciones en el segmento como los faros direccionales o el freno de estacionamiento eléctrico. En el Octavia, optando por las llantas de 17 pulgadas, se conserva la de 16 original para la de repuesto. Peugeot 407
— Comportamiento
— Equipamiento de seguridad
Skoda Octavia
— Excelentes prestaciones
— Consumos contenidos
— Maletero muy amplio
Peugeot 407
— Consumo urbano
— Recuperaciones
— Boca del maletero
Skoda Octavia
— Presentación austera
— Rueda de repuesto diferente
— Asientos mejorables
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