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Opel Corsa GSi

Las siglas GSi regresan a Opel con un pequeño deportivo que apunta alto. Rápido, vivo de reacciones y con el excelente rendimiento del motor 1.6 turbo de 150 CV, esta nueva versión del Corsa resulta de lo más divertida sin prescindir de suficiente comodidad para uso diario; una alternativa razonable frente al más radical OPC.
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Opel Corsa GSi
Rápido y veloz como una liebre, pero… ¿qué hay de su sujeción al asfalto? Es ya una evidencia que atrás quedaron los tiempos en que estos mini superdeportivos eran concebidos como máquinas casi infernales. Suavizadas sus reacciones y más equilibrados, se han convertido en agradables GTI de pequeño calibre no exentos de una más que suficiente eficacia. Y más aún este Corsa GSi. Sin un tarado de suspensiones tan agresivo como el OPC -aunque más firme que el resto de la familia-, es bastante más cómodo para uso diario.

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Opel Corsa GSi: detalles

Un deportivo rápido y útil para el día a día. Las suspensiones son rígidas pero, a menos que circulemos con frecuencia por firme muy irregular, no nos pasarán demasiada factura. Asientos y postura de conducción cumplen sin fisuras. El motor tampoco resulta muy ruidoso. Rodando por autopista se pueden superar desplazamientos de 500 kilómetros sin castigar nuestras articulaciones -aunque sí nuestro bolsillo, con un consumo de más de 8 l/100 km circulando a velocidades legales-. Otra cosa es efectuar una conducción deportiva por uno de sus hábitats naturales, las carreteras viradas, y no tanto por culpa de la amortiguación, sino por la velocidad con las que es capaz de enlazarlas. A diferencia de la variante OPC, no presenta refuerzos en el tren posterior, pero basta con su chasis deportivo rebajado (18 mm delante y 15 mm detrás) y los mismos neumáticos de perfil bajo 215/45 R17 para pegarle literalmente al asfalto. El nuevo Corsa GSi afronta muy plano los apoyos en curva, con un excelente agarre y un balanceo de carrocería reducido a la mínima expresión. No obstante, y pese a que resulta bastante fácil de conducir por su alta estabilidad e instantaneidad de reacciones, conviene hacer algunas advertencias. La dirección, de desmultiplicación variable, dispone de un punto central “muerto” en el que no encontramos prácticamente respuesta. En cambio, superado esta especie de ligero tope, se vuelve de pronto muy directa, lo que sumado a su inicial tendencia en aceleración por ceñirse al interior de la curva, dificulta una trazada limpia y sin correcciones. La progresividad entre trenes tampoco es destacable, sobre todo si circulamos con los controles electrónicos conectados. Como sucedía en el OPC, acuden inmediatamente en ayuda del conductor cortando el deslizamiento de un eje posterior que, sin ellos, se muestra bastante activo y dispuesto a redondear la trazada siempre y cuando midamos bien las trayectorias para evitar sustos innecesarios. En nuestra ayuda, eso sí, acude siempre su extraordinario equipo de frenos. Son los mismos del OPC (es decir, discos delanteros ventilados de 308 mm y discos traseros de 264), pero al menos en esta unidad han mostrado una eficacia y una contundencia inigualables… y no sólo en su segmento. Sólo un dato: a 140 km/h detiene el coche en menos de 68 metros, mejor que todo un BMW M3. En todo este entramado de curvas, frenadas y aceleraciones constatamos también la comodidad de sus asientos deportivos de tela. En esta ocasión quedan por debajo de los excelentes baquets firmados por Recaro para el OPC, pero no ofrecen críticas en cuanto agarre. Y la verdad es que son muy llamativos. Si por fuera decíamos que este GSi era en cierta medida discreto, todo lo contrario sucede por dentro: tapicería bicolor, volante de piel con la base roja, cinturones de seguridad en ese mismo color, pedales de aluminio... No faltan buenas regulaciones y ajustes, aunque el acabado de los plásticos inferiores es demasiado rígido.

Delante no hay objeciones de espacio en el Corsa GSi, mientras que las plazas traseras cuentan con muy buena distancia para piernas aunque una altura muy justa. Destacar también que a pesar de ofrecer una correcta anchura, no existe tercer reposacabezas, por lo que recomendamos su utilización para dos personas. El respaldo tiene dos posiciones, una algo reclinada y muy cómoda y otra quizá demasiado erguida pero que permite ganar 20 litros al maletero. No están de más, porque éste presenta unas formas poco funcionales. Por encima del piso encontramos sólo 185 litros de carga, mientras que por debajo hay hueco para otros 105. Si bien son prácticos para ocultar ciertos objetos, a poco que necesitemos más superficie deberemos extraer la bandeja y dejarla en casa, ya que no hay sitio para guardarla. La nueva versión GSi del Corsa viene también acompañada por un buen equipo de serie, en el que sólo echamos en falta el climatizador de serie (300 euros). Pero tanto los airbags laterales delanteros como los de cortina para ambas filas, la alarma antirrobo, el control de crucero, el volante multifunción, las llantas de aleación o -incluso a diferencia del resto de la familia- el ESP y el control de tracción llegan de fábrica sin sobrecoste. Con todo ello, el nuevo Opel Corsa 1.6 Turbo GSi cuesta 19.350 euros. Pagaremos así por él algo más que sus principales rivales de categoría, a excepción del más caro VW Polo GTi. Pero, salvo el también rápido y agradable Peugeot 207 1.6 THP de 150 CV, ninguno se aproxima en rendimiento. Además, por relación calidad-precio, resulta más interesante incluso que el actual y deportivo Corsa OPC. — Prestaciones
— Agilidad
— Equipamiento — Consumo y autonomía
— Kit antipinchazos
— Cuatro plazas reales
Matagigantes
Rápido y veloz como una liebre, pero… ¿qué hay de su sujeción al asfalto? Es ya una evidencia que atrás quedaron los tiempos en que estos mini superdeportivos eran concebidos como máquinas casi infernales. Suavizadas sus reacciones y más equilibrados, se han convertido en agradables GTI de pequeño calibre no exentos de una más que suficiente eficacia. Y más aún este Corsa GSi. Sin un tarado de suspensiones tan agresivo como el OPC -aunque más firme que el resto de la familia-, es bastante más cómodo para uso diario. Un deportivo rápido y útil para el día a día. Las suspensiones son rígidas pero, a menos que circulemos con frecuencia por firme muy irregular, no nos pasarán demasiada factura. Asientos y postura de conducción cumplen sin fisuras. El motor tampoco resulta muy ruidoso. Rodando por autopista se pueden superar desplazamientos de 500 kilómetros sin castigar nuestras articulaciones -aunque sí nuestro bolsillo, con un consumo de más de 8 l/100 km circulando a velocidades legales-. Otra cosa es efectuar una conducción deportiva por uno de sus hábitats naturales, las carreteras viradas, y no tanto por culpa de la amortiguación, sino por la velocidad con las que es capaz de enlazarlas. A diferencia de la variante OPC, no presenta refuerzos en el tren posterior, pero basta con su chasis deportivo rebajado (18 mm delante y 15 mm detrás) y los mismos neumáticos de perfil bajo 215/45 R17 para pegarle literalmente al asfalto. El nuevo Corsa GSi afronta muy plano los apoyos en curva, con un excelente agarre y un balanceo de carrocería reducido a la mínima expresión. No obstante, y pese a que resulta bastante fácil de conducir por su alta estabilidad e instantaneidad de reacciones, conviene hacer algunas advertencias. La dirección, de desmultiplicación variable, dispone de un punto central “muerto” en el que no encontramos prácticamente respuesta. En cambio, superado esta especie de ligero tope, se vuelve de pronto muy directa, lo que sumado a su inicial tendencia en aceleración por ceñirse al interior de la curva, dificulta una trazada limpia y sin correcciones. La progresividad entre trenes tampoco es destacable, sobre todo si circulamos con los controles electrónicos conectados. Como sucedía en el OPC, acuden inmediatamente en ayuda del conductor cortando el deslizamiento de un eje posterior que, sin ellos, se muestra bastante activo y dispuesto a redondear la trazada siempre y cuando midamos bien las trayectorias para evitar sustos innecesarios. En nuestra ayuda, eso sí, acude siempre su extraordinario equipo de frenos. Son los mismos del OPC (es decir, discos delanteros ventilados de 308 mm y discos traseros de 264), pero al menos en esta unidad han mostrado una eficacia y una contundencia inigualables… y no sólo en su segmento. Sólo un dato: a 140 km/h detiene el coche en menos de 68 metros, mejor que todo un BMW M3. En todo este entramado de curvas, frenadas y aceleraciones constatamos también la comodidad de sus asientos deportivos de tela. En esta ocasión quedan por debajo de los excelentes baquets firmados por Recaro para el OPC, pero no ofrecen críticas en cuanto agarre. Y la verdad es que son muy llamativos. Si por fuera decíamos que este GSi era en cierta medida discreto, todo lo contrario sucede por dentro: tapicería bicolor, volante de piel con la base roja, cinturones de seguridad en ese mismo color, pedales de aluminio... No faltan buenas regulaciones y ajustes, aunque el acabado de los plásticos inferiores es demasiado rígido.

Delante no hay objeciones de espacio en el Corsa GSi, mientras que las plazas traseras cuentan con muy buena distancia para piernas aunque una altura muy justa. Destacar también que a pesar de ofrecer una correcta anchura, no existe tercer reposacabezas, por lo que recomendamos su utilización para dos personas. El respaldo tiene dos posiciones, una algo reclinada y muy cómoda y otra quizá demasiado erguida pero que permite ganar 20 litros al maletero. No están de más, porque éste presenta unas formas poco funcionales. Por encima del piso encontramos sólo 185 litros de carga, mientras que por debajo hay hueco para otros 105. Si bien son prácticos para ocultar ciertos objetos, a poco que necesitemos más superficie deberemos extraer la bandeja y dejarla en casa, ya que no hay sitio para guardarla. La nueva versión GSi del Corsa viene también acompañada por un buen equipo de serie, en el que sólo echamos en falta el climatizador de serie (300 euros). Pero tanto los airbags laterales delanteros como los de cortina para ambas filas, la alarma antirrobo, el control de crucero, el volante multifunción, las llantas de aleación o -incluso a diferencia del resto de la familia- el ESP y el control de tracción llegan de fábrica sin sobrecoste. Con todo ello, el nuevo Opel Corsa 1.6 Turbo GSi cuesta 19.350 euros. Pagaremos así por él algo más que sus principales rivales de categoría, a excepción del más caro VW Polo GTi. Pero, salvo el también rápido y agradable Peugeot 207 1.6 THP de 150 CV, ninguno se aproxima en rendimiento. Además, por relación calidad-precio, resulta más interesante incluso que el actual y deportivo Corsa OPC. — Prestaciones
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