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Opel Insignia OPC vs Audi S4

Chaqueta, cinturón y gas a fondo. No hace falta ni quitarse la corbata. Motores V6 sobrealimentados, suspensiones activas, tracción total... No hay atletas de más de 325 CV tan veloces, cómodos y, sobre todo, fáciles como estas berlinas. El Audi S4 ya tiene «alter ego» popular: un maduro Opel Insignia OPC.
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Opel Insignia OPC vs Audi S4
Puede que, a simple vista, no lo parezca. De hecho, mientras el discreto y elegante Audi invita a subir en traje, un agresivo Insignia tienta a coger prácticamente mono y casco. Sin embargo, analizado, no quedan dudas: en el punto de mira de Opel para el desarrollo de su última gran berlina ha estado, sin duda, el S4.

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Opel Insignia OPC vs Audi S4

Salvo en esa mencionada apariencia, la radicalidad inherente siempre a la división deportiva OPC de Opel deja paso ahora al confort, a la facilidad de conducción y a la seguridad tradicional de la familia «S» de Audi. Y, por supuesto, a una mayor eficacia derivada de un intenso trabajo de bastidor y puesta a punto. Si desde su inicio el Opel Insignia ha coqueteado con los sedán premium, ahora va más lejos. Por primera vez, un OPC tiene tracción integral. Como el Audi S4. Y, además, estrena diferencial trasero. .. como el S4 hizo antes.

Ambos modelos, Insignia OPC y S4, cuentan también con sistema de amortiguación adaptativa y esquema mecánico: dos motores V6 sobrealimentados, Audi por compresor y Opel por turbo. Uno, 333 CV; otro, el segundo, 325. Fuerte marcaje e idéntica filosofía: correr, y mucho, con el mayor equilibrio y sencillez posible. Ahí, precisamente, se distancian de BMW 335i e Infiniti G37, dos deportivos de corte más extremo y, junto a ellos, antesala de lo más bestia del segmento, un BMW M3. ¿Y de más sensaciones? Sin duda, pero también de mayor exigencia a la hora de ponerse a sus mandos, y de menor utilidad diaria. Es lo que siempre ha buscado Audi... y es lo que, ahora, reclama Opel. Misma escuela, dos cursos: exclusivo el primero; más económico el segundo. ¿En cuál abrir matrícula? No es sólo cuánto corren, sino, más importante aún, cómo lo hacen en carretera estas dos berlinas. Aquí disparan Audi S4 y Opel Insignia OPC. Cada uno con unas armas... de las que, antes, conviene alertar. Transparente, salvo en neumáticos sobredimensionados con llanta de 20 pulgadas, Opel viene completo de serie. No Audi, que ofrece un arsenal de tecnología dinámica, pero en opción. Dirección activa (1.270 euros), diferencial deportivo (995 €), amortiguación adaptativa (otros 1.000 €)... un suma y sigue que pasan factura final. Y es que, en el fondo, son la causa de pasar de un simple A4 rapidísimo a un deportivo muy eficaz. Así, con el sistema de ajuste Drive Select, configuramos el Audi a la carta. Todo en posición «Confort» y a viajar en un S4 insuperable en aislamiento acústico (con su remarcado zumbido V6, el OPC es muy agresivo), pero al que Opel «aprieta» en pisada. De hecho, su amplio Insignia (con más anchura de vías y también amortiguación adaptativa en 3 modos de conducción —Normal, Sport y OPC—) resulta incluso más cómodo con una suspensión algo más absorbente a pesar de sus mayores neumáticos. En cualquier caso, magníficas tanto Insignia OPC como S4 como berlinas de vías rápidas. Pero vayamos a las curvas, donde dejan sello. Más pesadas (superan ambas los 1.830 kg, 150 más que un 335i) y con efectivos sistemas de tracción total, pierden agilidad frente al deportivo BMW, aunque sus reacciones son impecables. Cualquiera puede ir realmente rápido en ellas.

Un punto más ágil y directo a los mandos resulta un electrónico Audi S4. Se trata de apuntar y, prácticamente, él solo te mete en la trazada con correcciones que se sienten hasta en la dirección, entradas de ESP y la actuación inestimable del nuevo diferencial trasero (por embrague multidisco controlado electrónicamente). Basta conectar la posición «Dynamic» para que distribuya el par entre las ruedas posteriores tanto en aceleración como en retención; sistema similar al del Mitsubishi Lancer Evo para ganar precisión. Con él, el S4 pierde su inicial tendencia a abrir la trazada en curva, entrando con gran decisión. A ello se suma, además, la conocida tracción quattro con diferencial Torsen y reparto variable de par desde un habitual 40/60 entre los ejes delantero y trasero. Muy eficaz, permite aprovechar en el S4 su excelente motricidad y buenos frenos para pararlo bien a la entrada de curva y salir como un rayo a golpe de gas. Gran potencia, motricidad, precisión a los mandos y nobles reacciones. Intachables en seguridad activa como berlinas de altas prestaciones. Se acompañan también de poderosos equipos de frenos. Eso sí, por mordiente y resistencia, nos quedamos en este apartado con el Audi S4. En el equipamiento de serie ninguno desentona, con mucho airbag o controles de estabilidad y tracción, pero también con poco alarde. Discutible nos parece en un costoso Audi en el que hay que pagar por la amortiguación adaptativa, la dirección dinámica, el diferencial trasero... y hasta por el control de crucero. El Opel, al menos, lo monta de fábrica. Excepcional el Audi S4, como también un Opel Insignia OPC menos intervencionista y más «juguetón», pero también ligeramente menos efectivo. Nos ha sorprendido. Nulo balanceo, agarre, rapidez de dirección... y, por fin, gran motricidad con su tracción 4x4 por Haldex. Cierto que, habitualmente, circula sólo como tracción delantera y que la distribución de par hacia atrás es algo más tardía que en Audi. Pero, en la práctica, ni se aprecia falta de motricidad, ni los históricos tirones de dirección de los OPC. Enorme asumiendo potencia el Opel Insignia OPC. Conclusión, también menos subviraje que en su predecesor, en lo que interviene al mismo tiempo su nuevo diferencial trasero de control electrónico. No tan rápido como el del S4 enviando par a la rueda exterior para redondear el giro, pero también eficaz. Así que cierto es que el Opel es menos veloz, pero a la vez es más divertido con dos modos deportivos —Sport y OPC— donde progresivamente se endurece suspensión, elimina asistencia de dirección (menos pesada que la del S4) y retrasa entradas de ABS y ESP.
Motor y prestaciones
Puede que, a simple vista, no lo parezca. De hecho, mientras el discreto y elegante Audi invita a subir en traje, un agresivo Insignia tienta a coger prácticamente mono y casco. Sin embargo, analizado, no quedan dudas: en el punto de mira de Opel para el desarrollo de su última gran berlina ha estado, sin duda, el S4. Salvo en esa mencionada apariencia, la radicalidad inherente siempre a la división deportiva OPC de Opel deja paso ahora al confort, a la facilidad de conducción y a la seguridad tradicional de la familia «S» de Audi. Y, por supuesto, a una mayor eficacia derivada de un intenso trabajo de bastidor y puesta a punto. Si desde su inicio el Opel Insignia ha coqueteado con los sedán premium, ahora va más lejos. Por primera vez, un OPC tiene tracción integral. Como el Audi S4. Y, además, estrena diferencial trasero. .. como el S4 hizo antes.

Ambos modelos, Insignia OPC y S4, cuentan también con sistema de amortiguación adaptativa y esquema mecánico: dos motores V6 sobrealimentados, Audi por compresor y Opel por turbo. Uno, 333 CV; otro, el segundo, 325. Fuerte marcaje e idéntica filosofía: correr, y mucho, con el mayor equilibrio y sencillez posible. Ahí, precisamente, se distancian de BMW 335i e Infiniti G37, dos deportivos de corte más extremo y, junto a ellos, antesala de lo más bestia del segmento, un BMW M3. ¿Y de más sensaciones? Sin duda, pero también de mayor exigencia a la hora de ponerse a sus mandos, y de menor utilidad diaria. Es lo que siempre ha buscado Audi... y es lo que, ahora, reclama Opel. Misma escuela, dos cursos: exclusivo el primero; más económico el segundo. ¿En cuál abrir matrícula? No es sólo cuánto corren, sino, más importante aún, cómo lo hacen en carretera estas dos berlinas. Aquí disparan Audi S4 y Opel Insignia OPC. Cada uno con unas armas... de las que, antes, conviene alertar. Transparente, salvo en neumáticos sobredimensionados con llanta de 20 pulgadas, Opel viene completo de serie. No Audi, que ofrece un arsenal de tecnología dinámica, pero en opción. Dirección activa (1.270 euros), diferencial deportivo (995 €), amortiguación adaptativa (otros 1.000 €)... un suma y sigue que pasan factura final. Y es que, en el fondo, son la causa de pasar de un simple A4 rapidísimo a un deportivo muy eficaz. Así, con el sistema de ajuste Drive Select, configuramos el Audi a la carta. Todo en posición «Confort» y a viajar en un S4 insuperable en aislamiento acústico (con su remarcado zumbido V6, el OPC es muy agresivo), pero al que Opel «aprieta» en pisada. De hecho, su amplio Insignia (con más anchura de vías y también amortiguación adaptativa en 3 modos de conducción —Normal, Sport y OPC—) resulta incluso más cómodo con una suspensión algo más absorbente a pesar de sus mayores neumáticos. En cualquier caso, magníficas tanto Insignia OPC como S4 como berlinas de vías rápidas. Pero vayamos a las curvas, donde dejan sello. Más pesadas (superan ambas los 1.830 kg, 150 más que un 335i) y con efectivos sistemas de tracción total, pierden agilidad frente al deportivo BMW, aunque sus reacciones son impecables. Cualquiera puede ir realmente rápido en ellas.

Un punto más ágil y directo a los mandos resulta un electrónico Audi S4. Se trata de apuntar y, prácticamente, él solo te mete en la trazada con correcciones que se sienten hasta en la dirección, entradas de ESP y la actuación inestimable del nuevo diferencial trasero (por embrague multidisco controlado electrónicamente). Basta conectar la posición «Dynamic» para que distribuya el par entre las ruedas posteriores tanto en aceleración como en retención; sistema similar al del Mitsubishi Lancer Evo para ganar precisión. Con él, el S4 pierde su inicial tendencia a abrir la trazada en curva, entrando con gran decisión. A ello se suma, además, la conocida tracción quattro con diferencial Torsen y reparto variable de par desde un habitual 40/60 entre los ejes delantero y trasero. Muy eficaz, permite aprovechar en el S4 su excelente motricidad y buenos frenos para pararlo bien a la entrada de curva y salir como un rayo a golpe de gas. Gran potencia, motricidad, precisión a los mandos y nobles reacciones. Intachables en seguridad activa como berlinas de altas prestaciones. Se acompañan también de poderosos equipos de frenos. Eso sí, por mordiente y resistencia, nos quedamos en este apartado con el Audi S4. En el equipamiento de serie ninguno desentona, con mucho airbag o controles de estabilidad y tracción, pero también con poco alarde. Discutible nos parece en un costoso Audi en el que hay que pagar por la amortiguación adaptativa, la dirección dinámica, el diferencial trasero... y hasta por el control de crucero. El Opel, al menos, lo monta de fábrica. Excepcional el Audi S4, como también un Opel Insignia OPC menos intervencionista y más «juguetón», pero también ligeramente menos efectivo. Nos ha sorprendido. Nulo balanceo, agarre, rapidez de dirección... y, por fin, gran motricidad con su tracción 4x4 por Haldex. Cierto que, habitualmente, circula sólo como tracción delantera y que la distribución de par hacia atrás es algo más tardía que en Audi. Pero, en la práctica, ni se aprecia falta de motricidad, ni los históricos tirones de dirección de los OPC. Enorme asumiendo potencia el Opel Insignia OPC. Conclusión, también menos subviraje que en su predecesor, en lo que interviene al mismo tiempo su nuevo diferencial trasero de control electrónico. No tan rápido como el del S4 enviando par a la rueda exterior para redondear el giro, pero también eficaz. Así que cierto es que el Opel es menos veloz, pero a la vez es más divertido con dos modos deportivos —Sport y OPC— donde progresivamente se endurece suspensión, elimina asistencia de dirección (menos pesada que la del S4) y retrasa entradas de ABS y ESP.
Motor y prestaciones

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