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Opel Insignia GSi 2018: prueba y precio de la interesante berlina deportiva

Más que potencia devastadora, difícil de dosificar, el Opel Insignia GSi 2018 ofrece una deportividad total basada en la eficacia frente al cronómetro, con dos carrocerías diferentes y en versiones de gasolina y Diesel. ¡Ya lo hemos probado!
Óscar Díaz.

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Opel Insignia GSi 2018: prueba y precio de la interesante berlina deportiva

El Opel Insignia de segunda generación está quemando etapas a enorme velocidad. Tanta que pocos meses después de su lanzamiento hace su aparición una versión deportiva como pocas, con una interpretación basada en la eficacia frente al cronómetro pero válida en su comodidad para usarse a diario entre el tráfico, que se resume en unas siglas aún no olvidadas en la memoria del aficionado como son GSi.

Y el encargado de recuperarlas ha sido el Opel Insignia de segunda generación, disponible en versión Gran Sport (berlina) y Sports Tourer (familiar), tanto en Diesel como en gasolina. Esta puede no impresionar por su potencia, unos 260 CV que le dan para acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 7 segundos —1,2 más lento que el OPC—, pero sí que lo hace por una efectividad espectacular que le lleva a rebajar en doce segundos el mejor tiempo que el Insignia OPC consiguiera en Nürburgring respaldado por sus 325 CV.

Opel Insignia GSi 2018Conseguirlo, con 65 CV menos tirando de la carrocería, no hubiera sido posible sin un trabajo minucioso de desarrollo encaminado a no dejar escapar ni un gramo de fuerza en su transmisión hacia el asfalto. Para ello, el Opel Insignia GSi cuenta con una suspensión rebajada en 10 mm, con muelles adaptados y una puesta a punto específica de la amortiguación, pilotada e integrada en el chasis Flex Ride —gestiona dirección, calibración del acelerador, puntos de cambio de marcha en la caja automática, reparto del par en el semieje trasero y firmeza de la amortiguación en tres configuraciones diferentes como son el Estándar, el Tour y el Sport adaptándolos en fracciones de segundo—. Adicionalmente, el control de tracción puede desconectarse y activarse un modo específico, el Competición que prácticamente reduce el balanceo y maximiza la respuesta de todo el sistema. Ponen la guinda un poderoso equipo de frenos firmado por Brembo con discos de 325 mm delante y pinzas de cuatro pistones y los neumáticos Michelin Pilot Sport 4S, homologados para tráfico diario y pista.

Todos los Opel Insignia GSi 2018

Como sucediera en el Insignia OPC —cuya aparición no está descartada—, el GSi está disponible en las dos carrocerías con que se comercializa. Esto es: la Gran Sport y la Sports Tourer, si bien en este caso el V6 turbo de 325 CV del OPC se ha visto sustituido por un 2.0 de cuatro cilindros de 260 CV y 400 Nm de par disponible entre las 2.500 y las 4.000 rpm, y cuenta con un nuevo sistema de tracción a las cuatro ruedas con reparto vectorial del par más eficaz.  Sí hay novedades en cuanto a transmisiones, ya que ha desaparecido la opción del cambio manual y la caja automática de seis relaciones ha dejado paso a una de ocho, que permite accionarse de modo manual desde las levas situadas detrás del volante (solidarias con el giro de éste).

Opel Insignia GSiEse planteamiento se hace extensivo a la versión Diesel del Opel Insignia GSi, algo inédito hasta el momento en la ya larga historia de esas siglas y poco frecuente en el terreno de las altas prestaciones. Sus 210 CV le permiten bajar de los 8 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h e impulsarle por encima de los 230 km/h, si bien sus 89 kg extra de peso y modificación del reparto le hace sentirse claramente menos ágil que su hermano de gasolina —más refinado y mejor aislado en su funcionamiento bajo carga fuerte de acelerador—.

El diseño y el equipamiento del Opel Insignia GSi 2018

Este Insignia GSi 2018 sólo puede ser definido como deportivo, pero no brutalmente exagerado ya que los detalles que lo identifican son sutiles. No hay aperturas en el capó, ni pasos de rueda exagerados o spoilers delanteros que rozan en cada paso de peatones elevado. En su lugar, el trabajo realizado en los paragolpes delanteros, en el extractor trasero y en el alerón posterior son discretos, lo mismo que los anagramas y apenas las llantas -de 20”- y los discos de freno en color negro dejan clara la verdadera identidad de un deportivo como pocos.

En el interior, los asientos multicontorno son de desarrollo específico. Cuentan con la certificación AGR, sus cojines inflables interiores permiten ajustarse a diferentes morfologías y resultan más ligeros incluso que los del Corsa OPC aún en producción, redundando tanto en conducción como en comodidad en el uso diario. De ahí que cuente con conectividad Android/ Apple Carplay, un equipo de ayudas a la conducción a la última, de funcionamiento tan sutil como efectivo y disponga de fatos matriciales de led, capaces ahora en su función de carretera de iluminar hasta 400 m. Está ya a la venta, con un precio PVP de 45.500 euros, aliviado por los 4.500 euros de descuento directo que ofrece Opel.

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Así era el Insignia OPC, el antecesor del GSI

 

Y el encargado de recuperarlas ha sido el Opel Insignia de segunda generación, disponible en versión Gran Sport (berlina) y Sports Tourer (familiar), tanto en Diesel como en gasolina. Esta puede no impresionar por su potencia, unos 260 CV que le dan para acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 7 segundos —1,2 más lento que el OPC—, pero sí que lo hace por una efectividad espectacular que le lleva a rebajar en doce segundos el mejor tiempo que el Insignia OPC consiguiera en Nürburgring respaldado por sus 325 CV.

Opel Insignia GSi 2018Conseguirlo, con 65 CV menos tirando de la carrocería, no hubiera sido posible sin un trabajo minucioso de desarrollo encaminado a no dejar escapar ni un gramo de fuerza en su transmisión hacia el asfalto. Para ello, el Opel Insignia GSi cuenta con una suspensión rebajada en 10 mm, con muelles adaptados y una puesta a punto específica de la amortiguación, pilotada e integrada en el chasis Flex Ride —gestiona dirección, calibración del acelerador, puntos de cambio de marcha en la caja automática, reparto del par en el semieje trasero y firmeza de la amortiguación en tres configuraciones diferentes como son el Estándar, el Tour y el Sport adaptándolos en fracciones de segundo—. Adicionalmente, el control de tracción puede desconectarse y activarse un modo específico, el Competición que prácticamente reduce el balanceo y maximiza la respuesta de todo el sistema. Ponen la guinda un poderoso equipo de frenos firmado por Brembo con discos de 325 mm delante y pinzas de cuatro pistones y los neumáticos Michelin Pilot Sport 4S, homologados para tráfico diario y pista.

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Como sucediera en el Insignia OPC —cuya aparición no está descartada—, el GSi está disponible en las dos carrocerías con que se comercializa. Esto es: la Gran Sport y la Sports Tourer, si bien en este caso el V6 turbo de 325 CV del OPC se ha visto sustituido por un 2.0 de cuatro cilindros de 260 CV y 400 Nm de par disponible entre las 2.500 y las 4.000 rpm, y cuenta con un nuevo sistema de tracción a las cuatro ruedas con reparto vectorial del par más eficaz.  Sí hay novedades en cuanto a transmisiones, ya que ha desaparecido la opción del cambio manual y la caja automática de seis relaciones ha dejado paso a una de ocho, que permite accionarse de modo manual desde las levas situadas detrás del volante (solidarias con el giro de éste).

Opel Insignia GSiEse planteamiento se hace extensivo a la versión Diesel del Opel Insignia GSi, algo inédito hasta el momento en la ya larga historia de esas siglas y poco frecuente en el terreno de las altas prestaciones. Sus 210 CV le permiten bajar de los 8 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h e impulsarle por encima de los 230 km/h, si bien sus 89 kg extra de peso y modificación del reparto le hace sentirse claramente menos ágil que su hermano de gasolina —más refinado y mejor aislado en su funcionamiento bajo carga fuerte de acelerador—.

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Este Insignia GSi 2018 sólo puede ser definido como deportivo, pero no brutalmente exagerado ya que los detalles que lo identifican son sutiles. No hay aperturas en el capó, ni pasos de rueda exagerados o spoilers delanteros que rozan en cada paso de peatones elevado. En su lugar, el trabajo realizado en los paragolpes delanteros, en el extractor trasero y en el alerón posterior son discretos, lo mismo que los anagramas y apenas las llantas -de 20”- y los discos de freno en color negro dejan clara la verdadera identidad de un deportivo como pocos.

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